TRIBUNA LIBRE
Un cineasta imprescindible
Una de las joyas del inminente DocBsAs/08 será Z32, el nuevo
trabajo de Avi Mograbi. Aquí, una recomendación anticipada del film y una
reivindicación de la audacia de este gran director israelí.
Se acerca el DocBsAs/08 (16 al 26 de octubre), el festival de documentales de la
ciudad que ya lleva un montón de ediciones y se ha consolidado con el correr de
los años. El Doc tiene dos partes claramente definidas. Por un lado, el célebre
dúo Céspedes-Guarini (Cine Ojo) se ha ocupado de armar un foro de coproducciones
para películas latinoamericanas que cada vez tiene más participantes y otorga
cada vez más premios (acaso sean demasiados participantes y demasiados premios).
Por otro lado, están las películas elegidas por Luciano Monteagudo, el director
artístico, que con un presupuesto infame y la colaboración de la embajada
francesa, siempre se las arregla para armar una programación valiosa. Este año
llegará la última película del gran chino Wang-Bing (West of the
Tracks), que dura algo así como catorce horas, y que aun no tuve la
ocasión de ver. Sí vi, en cambio, el último film de Avi Mograbi, uno de los
cineastas imprescindibles de nuestra época (Mograbi vendrá a Buenos Aires para
presentarlo).
Se llama Z32 y su tema es una de las
tantas anécdotas espeluznantes que va dejando la ocupación israelí en los
territorios palestinos. En este caso, una operación de venganza en la que tropas
especiales del ejército asesinaron a mansalva a un número indeterminado de
policías palestinos indefensos, no relacionados en absoluto con el hecho
terrorista que sirvió de excusa para la operación. La historia está narrada por
un ex soldado, que recuerda los hechos y el proceso que lo llevó a convertirse
en un asesino amparado por el uniforme militar, del que forma parte esencial el
tipo de entrenamiento a base de humillación y lavado de cerebro que José Padilha
glorificó en la reciente Tropa de Elite. Sediento de acción y
convertido en una máquina de matar, el protagonista recuerda que él y sus
compañeros fueron a la matanza de inocentes con enorme júbilo y actuaron como si
practicaran tiro en un parque de diversiones.
Ahora bien, la filmación
se encontró con dos problemas. Uno de orden técnico: el soldado no aceptó salir
a cara descubierta, y con cierta razón. Después de todo, su crimen es de los que
en la Argentina de hoy son considerados de lesa humanidad y, aunque no parece
que haya en este momento un tribunal de su país dispuesto a juzgarlo y
condenarlo, no es un asunto que prescriba fácilmente. Y tampoco hay que desechar
la venganza que podrían cobrarse los adversarios. El otro problema, más grave,
es de índole moral: cómo se hace una película no ya sobre un asesino, sino con
un asesino. En el modo de lidiar con estos problemas se advierte la estatura de
Mograbi como director y la absoluta originalidad de sus
procedimientos.
La película tiene tres tipos de escenas que se van
alternando entre sí. Hay una serie en la que el soldado y su novia conversan
sobre lo ocurrido en la intimidad, ante una cámara que operan ellos mismos y
frente a la que se animan a enfrentar el pasado con franqueza. En otra serie,
Mograbi y el soldado vuelven al lugar de los hechos y reconstruyen la muerte de
dos policías palestinos. En la tercera -un recurso que el director utiliza en
sus otras películas- la acción transcurre en el departamento de Mograbi, donde
éste reflexiona, de diversas maneras, sobre los dilemas del film. Empieza
poniéndose una máscara ridícula, como si ensayara técnicas para no mostrar la
cara del soldado (el problema se resuelve finalmente dibujándole en la edición
caras siempre cambiantes). Luego aparece su mujer, que funciona siempre en sus
films como su conciencia, que le dice que no quiere participar en una película
donde su marido “coquetea con el mal” y le prohíbe traer a un asesino a su casa.
Pero luego, Mograbi y su hijo músico componen una partitura para que el
director, acompañado por una pequeña orquesta, cante los dilemas del
film.
El conflicto de Medio Oriente ha sido devastador para los
palestinos, pero ha puesto a la sociedad israelí en una situación imposible. Los
gobiernos de las últimas décadas empujaron al país hacia un modelo cada vez más
militarizado, racista y violatorio de los derechos humanos. Pero un personaje
como el soldado de Z32 está, como tipo humano, muy lejos del
militar argentino de los años '70, educado en la represión y el extremismo
ideológico, relativamente aislado de la sociedad civil y al que ésta puede mirar
con desdén sin hacerse cargo de sus actos. Por el contrario, este es un joven
“normal”, altamente representativo de sus conciudadanos y de sus posiciones
ambiguas frente el conflicto palestino. Es la forma más sinuosa hacia la que
crece el fascismo: aquella en la que su brazo ejecutor está a cargo de los
ciudadanos medios.
Pero en esa situación al borde de lo insoluble,
Mograbi redescubre para el cine -que parece cada vez más convencido de su
impotencia frente al mundo- la posibilidad de tratar los problemas más difíciles
por la vía de identificar la honestidad cívica con la artística. El resultado es
ese estilo inconfundible de Mograbi, simple y sofisticado a la vez, sencillo en
la transparencia de su mirada, valiente al no ocultar sus propias
contradicciones y complejo en el modo en el que la película transcurre y se
analiza a sí misma creando un espacio en el que todo puede ser dicho, en el
caben el humor y la música pero la tragedia no pierde un ápice de su peso. Si
algún adjetivo le cabe a Z32 es que se trata de una película
verdadera.
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Godardista | 24.09.08 - 22:26:10 hs.
Gracias al BAFICI (creo que todavía era la época de Quintin como director) disfruté de varios trabajos de Mograbi, una extraña mezcla de Lanzmann con Moretti con Michael Moore con... (ya sé, me fui de mambo). Pero es una suerte que se pueda ver aquí esta nueva película suya, que Manuel Yañez elogió muchísimo tambien en su reciente cobertura desde Venecia. |
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Martina cinéfila | 24.09.08 - 22:29:37 hs.
Gracias Q x ambas recomendaciones. Mograbi y Wang Bing son dos fijas para el próximo DOC. Saludos |
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Quintín | 25.09.08 - 00:15:19 hs.
Una cosa interesante es cómo Mograbi se desmarca tanto de Lanzmann como de Michael Moore al ponerse él mismo en cuestión. Nunca tiene el punto de vista definitivo ni la conclusión irrevocable. La ética de Mograbi se va poniendo a prueba y va dictando a cada paso (no desde una receta a priori) la forma de cada película. Es una dimensión distinta del documental, regida por la idea de que la construcción de una película está indisolublemente ligada a la búsqueda de su horizonte moral. Z32, por otro lado, me hace pensar en Hiroshima mon amour. |
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lisa | 25.09.08 - 00:26:31 hs.
Para mí Mograbi -del que obviamente aun no vi Z32-es tan imprescindible como, por ejemplo, un gran maestro del documental -que Quintin suele denostar- como el brasileño Coutinho. Pero bue, son gustos.
¿Saben qué más viene al docbsas este año? Ya deberían haber anunciado la programación ¿no? |
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Quintín | 25.09.08 - 01:36:26 hs.
Una pregunta. ¿Qué es eso de que yo "suelo denostar" a Coutinho? ¿Y que es eso de andar midiendo imprescindibilidades?
De todos modos, hay algo en común entre Mograbi y Coutinho. CIerta actitud cool, digamos, lo contrario de un Michael Moore. Como de gente modesta.
Q |
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lisa | 25.09.08 - 09:37:32 hs.
"Otra película con un costado monótono, o más bien repetido es Jogo da cena de Eduardo Coutinho, que abre hoy el festival y cuyo título supongo que significa “Juego de escena” y no “Jugo para la cena”."
"Coutinho es un director muy respetado, acaso un poco demasiado respetado."
Extractos de un texto de Quintín en La Lectora Provisoria, 9 de abril de 2008
Lo escribiste vos, Q, no lo digo yo. Saludos |
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Quintín | 25.09.08 - 13:44:58 hs.
¿Eso es "suele denostar"?
En todo caso, esperá a que ponga "un director irrelevante y sobrevalorado".
Esa película me gustó muy poco, mucho menos que otros trabajos de él. Parece más un psicólogo que un cineasta y, otra vez a diferencia de Mograbi, posa de maestro y no se expone nada. Pero nunca había dicho nada parecido de él antes.
Pero no lo "suelo denostar" a Coutinho. Solo lo semidenosté una vez. |
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Ricardo Gómez Grouvier | 05.10.08 - 12:08:06 hs.
¿Donde se puede ver la programacion completa y horarios del DOC? Please! |
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