RSS Facebook Twiter You Tube
     Viernes | 24.05.13
 
 
 
BESOS ROBADOS, por Marina Yuszczuk

Súper... sexies

¿Por que provocan fascinación, morbo y deseo los superhéroes? Nuestra columnista desmenuza las facetas erótica y la presencia (y ausencia) de sexo en los films de Batman, El Hombre Araña, Iron Man, Capitán América y Thor.

Alguien podría preguntar, y con bastante razón, adónde fue a parar lo romántico en el cine, o qué pasó con esos amores de novela -esos que son o demasiado dolorosos, o imposibles- en este tiempo sin melodrama. La respuesta se impone por su propio peso y número (¡y a las piñas!): a las películas de superhéroes. De Batman: El Caballero de la Noche asciende, por ejemplo, se dijeron muchas cosas, pero la que se dijo menos es que es un melodrama digno de Douglas Sirk disfrazado de (o fusionado con) una de acción de Michael Mann, tanto como el Thor de Kenneth Branagh era una filtración popular de Shakespeare -también pródigo en problemitas familiares- con ingredientes de amor imposible, fugaz e intergaláctico. Es que eso es lo que pasa con los superhéroes: que se disfrazan, suelen tener amores y conflictos con antifaces, y uno puede ver la de Nolan sin prestar atención al hecho de que, al menos para un protagonista de ese mundo neo(yorquino) gótico como es este sorprendente Alfred que toma Fernet Branca, el problema mayor es que Bruce Wayne no consiga una esposa.

Y lo cierto es que la soledad de este Bruce Wayne con bastón y mechones de canas en las sienes -el más deseable, desde mi punto de vista-, que sacrificó su reputación para que la ciudad tuviera al héroe que necesitaba (nada menos que Harvey Dent, el paladín de la justicia devenido villano y su rival, incluso después de muerto, en la disputa por el corazón de Rachel Dawes) ya estaba por volverse preocupante. A este Batman ascético, que no tuvo las novias pulposas y super-sexuales del de Burton (nadie se puede olvidar de Kim Basinger en su vestido azul, por no hablar de esa Gatúbela de Michelle Pfeiffer de curvas charoladas que cubría el espectro del sadismo a la docilidad chasqueando su látigo y pasando la lengua por las cosas) sino a la sobria Rachel, amiga de la infancia de polleras tubo y camisas color crema, más correcta que apasionada, por fin le toca tener sexo. Y eso sucede justo antes -y después, esperamos- de pasar por la prueba definitiva, otra vez iniciática, de despojarse de todo para saltar sin red por encima de un abismo: erotismo y despojamiento espiritual en la misma película, no está nada mal para “la última de Nolan”.

Marion Cotillard y Anne Hathaway tienen mucho que ver en este, que es uno de los puntos más atractivos del Batman más atractivo. Con los músculos intactos pero el cuerpo dañado, maduro, solitario y de vuelta de todo, como el igualmente sexy señor Rochester (sobre todo cuando tenía la voz grave de William Hurt) que le rugía a una virginal Jane Eyre porque lo conquistaba la pureza de ella, así lo encuentra Miranda Tate (Cotillard) en esa tarde lluviosa en que terminan desnudándose al lado del fuego, como en la más chapucera historia de Corín Tellado. Y sólo porque sabemos de qué dolores íntimos viene este Bruce Wayne, es conmovedor ver cómo disfruta de estar por fin desnudo al lado de una mujer cálida (¿o nadie más se había preguntado por la vida sexual de este Christian Bale siempre rodeado de chicas en público pero en privado, estrictamente solo?). Es que claro, Batman no tendrá aquí la locura de Michael Keaton pero sí tiene una voz que es un rugido bajo y sensual, y una seriedad que promete pasión en serio.

Especialmente en esta tercera parte, el Batman de Nolan deviene un caballero inglés, olvidado en su mansión olvidada, que reniega del mundo por principios morales y parece haber renunciado a tal punto a los placeres y los afectos que uno se pregunta -como se pregunta Alfred- si existe una oportunidad de ser feliz para este casi viudo que vive enamorado de un fantasma, uno que ni siquiera lo había elegido (y no van a encontrar melodrama más puro en todo el año que el momento en que Alfred le confiesa la verdad, ¡esa que hasta incluye una carta incendiada!, y Bruce Wayne lo repudia, a él que es como un padre) ¿Nolan realista? Sí, la superficie visual de estas películas tiene el gris del cemento de una gran ciudad y su iluminación es urbana y física, sobre todo si se la compara con las caricaturas deliciosas de Burton y Sam Raimi, pero su corazón de melodrama es romántico, decimonónico incluso, por eso exhibe en primer plano la carta de amor mientras que disimula el sexo y el deseo, los pone en una Selina Kyle que se recuesta sobre su moto (¡la que le dio Batman!) como si fuera un vibrador gigante pero shhh, no dice nada.

¿Qué hace tan sexies a los superhéroes de todas maneras, tan deseables, incluso cuando se comportan como monjes? El heroísmo siempre ayuda, claro, y las obvias connotaciones fetichistas de los disfraces no son algo demasiado digno de comentar, pero tal vez sea en parte la perspectiva de desnudar y conocer, de revelar el secreto y la sexualidad, de personajes que sólo ahí demostrarían una fragilidad demasiado tentadora y palpable. Tal vez por esa razón el beso de la primera Spiderman es una creación genial, y a mí me importa menos el escote de Mary Jane bajo la lluvia (precioso, claro) que el hecho de que ella le baje la máscara a Peter Parker, le descubra la boca. Creo que no hay nada más obsceno. Spiderman es más fácil de captar porque, por supuesto, siempre está en mallitas que le marcan el culo tanto como a los bailarines o gimnastas, y su sensualidad -sea Tobey Maguire o Andrew Garfield- incluye la promesa de buen sexo de los cuerpos fibrosos y flexibles; además, en la saga de Sam Raimi al menos, las tetas de Mary Jane se roban toda la atención en los momentos de peligro, tanto como sus pies descalzos, y hacen el juego perfecto con la cintura fina y los glúteos del salvador araña (tampoco es muy difícil imaginarse unas cuantas posiciones sexuales que se llamen “la araña”, ¿no es verdad?).

Batman parece más impenetrable (ah, como arrastra la literalidad) con ese traje rígido que en la versión de Nolan, por lo menos, apenas le permite girar el cuello, pero en su caso, más que en el cuerpo -apenas una cosa metida en un cascajo tan inaccesible como el traje de Tony Stark en Iron Man), todas las fichas están puestas en la cara. O mejor dicho en la máscara que le oculta la cara, y en el susurro que le oculta la voz, misterio sobre misterio. Más sexy cuanto más se esconde: ese es Batman. Todo lo contrario de los hombres arañas que salen al mundo a combatir el mal en esas mallas finas, que les calcan el cuerpo, o de ese Thor que tiene puesto todo el sexo en los brazos, desnudos e interminablemente anchos -bien ahí: un toque humano, generoso y palpable para un dios de otro planeta- del rubio Chris Hemsworth. Pero romanticismo hay en todos y para todos: en la cita largamente esperada entre el Capitán América y Peggy Carter desde un avión a punto de estrellarse, en la melancolía de Thor cuando mira hacia nuestra galaxia porque extraña a Jane Foster (Natalie Portman) después de un único beso, o en la cita perfecta entre Spiderman y Mary Jane cuando son novios: ir hasta el parque en motoneta y mirar las estrellas acostados en una red hecha sólo para los dos.

Es que los superhéroes, además de las promesas de sexo -porque después de todo, son pura potencia, pura fuerza- resuelven las contradicciones del amor (esas que siempre lo hacen sentir un poco desencajado, desfasado), repliegan sus dobleces. Sobre todo cuando reúnen en sí, como lo hacen los que tienen identidades dobles, las dos mitades entre las cuales parecería que no queda otra que elegir, en los amores más humanos ¿Se quedará la chica con el enmascarado que salva a la ciudad, o con el torpe fotógrafo que habita una piecita de mala muerte y casi balbucea cuando está nervioso? Bueno, no parece que pueda haber felicidad más grande que la de Mary Jane cuando descubre que los dos son uno, aunque poco después se la vea fastidiada porque el novio tiene que huir en los momentos más inesperados, a seguir siendo un héroe. O tal vez sea más prometedora la solución de la última de Nolan, eso de que se encuentren dos que son dobles, con vidas igualmente escindidas; en todo caso, son historias que parecen recordarnos –tanto como el traje de la Gatúbela de Burton, hecho de retazos y con las costuras a la vista, que siempre amamos a personas que llevan máscaras, o que están partidas.


 
Mauricio Gasparini | 03.08.12 - 14:22:07 hs.
Notable tu analisis Marina Abrazo.
 
Escriba un comentario
Nombre:
Email: (no será publicado)
Comentario:
Ingrese el texto:
   
     
 
Aquel querido Miguel Gomes | 06-05-2013
Ser mujer y ser crítica de cine | 02-04-2013
Girls, la serie perfecta sobre jóvenes imperfectas | 08-03-2013
La comedia amarga y deforme de la factoría de Judd Apatow | 08-02-2013
Wes Anderson y el cine de la supervivencia | 05-11-2012
El inverosímil cine argentino | 05-10-2012
El estilo John Waters | 07-09-2012
Burton, más vivo que nunca | 03-07-2012
La vida acuática | 04-06-2012
BAFICI 2012: Hay equipo (11 joyas según el "anfitrión") | 04-04-2012
Steven Spielberg: Mirar atrás para ir hacia adelante | 18-01-2012
El regreso de Luis Ospina | 02-11-2011
En busca de nuevos caminos para el cine brasileño | 16-09-2011
¿El fin del cine independiente? | 04-08-2011
Cannes 2011: Homenajes | 03-06-2011
BAFICI 2011: Diez rarezas que recomienda el "anfitrión" | 24-03-2011
El cine trágico y quijotesco del gran Joâo Pedro Rodrigues | 02-02-2011
Balance 2010: Las grandes películas pequeñas del año | 07-12-2010
Los nuevos paradigmas del consumo y la crítica de cine | 09-11-2010
Toronto 2010: Un festival que tiende a la homogeinización | 22-09-2010
 
Nuestros Blogs
Micropsia
Otros Cines TV
Con los ojos abiertos
Otros Cines Cursos
 
Noticias | 23-05-2013
Cannes 2013: Los dueños obtuvo la Mención Especial de la Semana de la Crítica
Festivales
Los bastardos de Claire Denis
Noticias | 23-05-2013
Cannes 2013: Miguel Gomes arranca su nueva película
Festivales
El "Dios" Refn, del Cielo al Infierno
Noticias | 22-05-2013
Cannes 2013: Positivo debut del BAL/BAFICI en el Marché
Noticias | 22-05-2013
Cannes 2013: El Marché se despide con buenas cifras
Críticas
Cuerpo a cuerpo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
Home | Criticas | Noticias | Festivales | Columnistas | Próximos Estrenos | Taquilla | Ciclos | Debates | Cine en TV | DVD | Industria
Editorial | Música | Libros | Links | Contacto
RSS Facebook Twiter You Tube Micropsia Otros Cines TV Con los ojos abiertos Otros Cines Cursos
Diseño y Desarrollo: Mariel Burstein