El orfanato, de Juan Antonio Bayona Viejos fantasmas españoles
Diego Batlle Estrenada el
13 de Marzo de 2008
El orfanato (España-México-Francia/2007). Dirección: Juan Antonio Bayona. Con Belén Rueda, Fernando Cayo, Roger Princep, Geraldine Chaplin, Mabel Rivera y Montserrat Carulla. Guión: Sergio Sánchez. Fotografía: Oscar Faura. Música: Fernando Velázquez. Edición: Elena Ruiz. Diseño de producción: Josep Rosell. Distribuidora: CDI Films. Duración: 100 minutos. Apta para mayores de 16 años. Salas: 33.
Si dejamos de lado el (casi) siempre diverso, audaz y estimulante cine catalán (que ofrece talentos de distintas generaciones y propuestas como Pere Portabella, José Luis Guerín, Cesc Gay, Isaki Lacuesta, Marc Recha, Jaime Rosales o Albert Serra), es bastante poco lo que se puede esperar del resto de la producción española. Está, todavía, la posibilidad de apostar -y a veces de ganar- cuando estrenan directores consagrados como un Almodóvar, un Trueba, un Amenábar, un Alex de la Iglesia o un Medem (aunque hasta ellos han tenido más de un traspié reciente), pero el margen para la sorpresa es más bien escaso.
Sostienen unos cuantos colegas confiables de la Madre Patria que en los últimos tiempos han empezado a surgir algunos interesantes exponentes dentro del cine de género concebido por fuera de las grandes y previsibles (y conservadoras) productoras madrileñas, pero ese no es el caso de El orfanato, un thriller psicológico/de terror al que le caben algunos adjetivos calificativos positivos (digno, correcto, prolijo), pero que no entusiasma y que deja una fuerte sensación de déjà vu. Un déjà vu que incluye a las historias de fantasmas con que viene insistiendo el cine japonés (el j-horror), a Sexto sentido, de M. Night Shyamalan; a ciertas premisas clásicas del suspenso hitchcockiano y a atmósferas y búsquedas estéticas ya vistas en trabajos españoles con aspectos bastante similares como Los otros, el film de Amenábar con Nicole Kidman; o El espinazo del Diablo, incursión en el cine ibérico del mexicano Guillermo del Toro -no casualmente coproductor de El orfanato-, que es un artista bastante más talentoso y arriesgado que el aquí debutante Bayona. Cabe acotar -para no entrar en contradicción con la introducción a esta crítica- que Bayona, de 32 años, es barcelonés, pero por favor no me vengan a comparar su largometraje con las propuestas de la vanguardia catalana.
Que una película así (más bien discreta aunque de agradable visión) se haya convertido en la segunda más vista en la historia del cine español y haya sido la más nominada (14 rubros) para los premios Goya es otro ejemplo más de que el cine industrial español está en crisis. Por suerte, aunque no la ví y muchos la cuestionan, los Goyas principales se los llevó La soledad, el segundo largometraje de Jaime Rosales, director de la muy promisoria Las horas del día y de quien seguramente veremos en el próximo Festival de Cannes su nuevo trabajo, Un tiro en la cabeza.
¿Qué se puede decir, entonces, de El orfanato que no se haya escrito y/o leído en decenas, miles de reseñas sobre thrillers fantasmagóricos ambientados en inmensas casonas de puertas crujientes y tormentas externas, con situaciones paranormales/sobrenaturales, espíritus vengativos, niños con capacidades especiales o referencias a Peter Pan? Nada. Porque nada realmente novedoso hay en este producto que, es cierto, denota un gran profesionalismo en sus rubros técnicos, en su construcción narrativa, en su bordado visual y en sus actuaciones (aunque por momentos a la heroína Laura que interpreta la popular Belén Rueda, apelando a un concepto maradoniano, se le escapa la tortuga de la intensidad emocional).
Si esta crítica puede resultar poco incisiva, difusa, casi timorata es porque esa es la sensación que me generó un film en el que nada está mal y nada está demasiado bien. En esa medianía se mueve Bayona. Si, de todas formas, me piden una definición más tajante, ahí va: la recomiendo para ver en DVD en una tarde gris y sin grandes exigencias.
LEONARDO | 12.03.08 - 08:26:33 hs.
Estimado Diego, me parece que en esta oportunidad al que se le escapa la tortuga es a vos. Realmente a la hora de ver la película interesa poco el estado de la cinematografía española o de la vanguardia catalana. No me parece que haya que tenerle miedoa los éxitos. Yo vi la película una tarde de sábado, pero soleada y me encantó. Obviamente es algo muy subjetivo, pero el relato emociona y conmueve por el manejo de situaciones que tienen que ver con la maternidad, con el desarraigo, la búsqueda de la propia identidad,la apropiación, el abandono y las conflictivas relaciones familiares que pueden surgir en cualquier ámbito y contexto. Dudo que fueras tan cuestionador si la película fuera argentina o si la programara algún amigo en el BAFICI. Me sorprende tu búsqueda de la originalidad para alguien que le gustó tanto EL ULTIMATUM DE BOURNE. Tenés razón, tu crítica es difusa y timorata, quitale el casi . Por otro lado casi todo está mal y nada está demasiado bien. Si según vos, Bayona se mueve en la medianía, vos no deberías hacer lo mismo, aunque más no sea por respeto a los lectores. Gracias, saludos, me bebo tu milkshake, LEONARDO.
leopoldo | 15.03.08 - 17:55:25 hs.
Primero me parece que el cine español tiene una historia muy rica y eso a pesar de la voluntad de una dictadura tan férrea y extensa que buscó a través de la censura callar a tyda una generación, o quizás sea esa censura que proviene desde la época de la inquisición y la débil casa de los Hansburgo, lo que ha alimentado a la literatura española de tan rica excelsa contensión. Desde Buñuel, Berlanga, el otro Bardem, Saura y todos los recientes Érice - Armiñán - Almódovar - Amenábar, Médem, etc., lástima es que poco se estrena en las pantallas nacionales, como una manera más de restar identidad lingüística. Ahora bien, con respecto a esta promocionada película, comparto la idea que el aura que le precede es un poco exagera. La película es buena, tanto en factura técnica como en la elboración de un guión iniciático en más de un perspectiva, (la historia en sí y los historiadores) pero cierto, no es brillante. Es un cuento de hadas malicioso y verosímil que transmite ese miedo interior de crecer, la alusión a Peter Pan, quizás obvia remite a esa cuestión lúdica que impera en todo el metraje y sugiere continuidad tras la elipsis del desenlace. No es una gran película pero es buena y no está para desecharla a un d.v.d.
Hernán | 26.03.08 - 01:24:56 hs.
Una farsa de película, inflada a más no poder.
Vean The Changeling (Peter Medak, 1980), que es la versión original y viene, gratis, con una lección de puesta en escena.
Saludos.