Las crónicas de Spiderwick, de Mark Waters En busca del nuevo Potter (o la nueva Narnia)
Diego Batlle Estrenada el
20 de Marzo de 2008
Las crónicas de Spiderwick (The Spiderwick Chronicles, Estados Unidos/2008). Dirección: Mark Waters. Con Freddie Highmore, Sarah Bolger, Nick Nolte, Mary-Louise Parker, Joan Plowright, David Strathairn. Guión: Karey Kirkpatrick, David Berenbaum y John Sayles, basado en los libros de Tony DiTerlizzi y Holly Black. Fotografía: Caleb Deschanel. Música: James Horner. Edición: Michael Kahn. Diseño de producción: James D. Bissell. Distribuidora: UIP. Duración: 97 minutos. Apta para todo público.
Toda saga literaria de corte fantástico destinada al consumo familiar se ha
convertido en mercancía de alta valuación para Hollywood. Por lo tanto, era casi
inevitable que algunos de (o todos) los cinco libros de Tony DiTerlizzi y Holly
Black llegaran al cine más pronto que tarde. El resultado, correcto pero sin
demasiado lugar para el entusiasmo, busca convertir a esta franquicia en la
nueva Harry Potter, El señor de los anillos, Las crónicas de
Narnia o, al menos, en algo parecido a La Brújula
Dorada.
Hay aquí una casona embrujada, un misterioso
libro lleno de magia y de sabiduría que todos quieren conseguir,
un hombre de 125 años atrapado en un limbo (David Strathairn) y criaturas que van desde
simpáticos elfos, coloridas hadas o enormes leones alados hasta horrendos
sapos-piratas y un implacable monstruo mutante que hará su numerito
final. Y hay una familia disfuncional neoyorquina integrada por tres
hermanos (dos mellizos interpretados en ambos casos por el cada día más
insufrible Freddie Highmore y una chica mayor encarnada por Sarah
Bolger) y la madre (Mary-Louise Parker), recientemente abandonada por
su marido, que llega a la destartalada mansión de ese pueblo perdido con la idea de rehacer su vida.
El
resto son situaciones que no abruman, pero que tampoco fascinan demasiado.
Un sofisticado despliegue de efectos visuales (el presupuesto alcanzó los 90
millones de dólares) y algunos toques que recuerdan a ese clásico del género que es La
historia sin fin hacen de este producto una digna propuesta para
el entretenimiento familiar, pero que parece haberse quedado a mitad de camino
en su intento de convertirse en el inicio de una larga saga popular para la que indudablemente
fue concebida.