Crimen y lujuria, de Ang Lee No todo lo que reluce es oro
Diego Batlle Estrenada el
01 de Mayo de 2008
Crimen y lujuria (Lust, Caution/Se, Jie, Estados Unidos-China-Taiwán-Hong Kong/2007). Direccion: Ang Lee. Con Tony Leung, Wei Tang y Joan Chen. Guión: James Schamus y Hui-Ling Wang. Fotografía: Rodrigo Prieto. Música: Alexandre Desplat. Edición: Tim Squyres. Diseño de producción: Lai Pan. Distribuidora: Distribution Company. Duración: 157 minutos. Apta para mayores de 18 años. Salas: 17.
Que esta película haya ganado el León de Oro en el Festival de Venecia 2007 (máximo galardón de la Mostra que Ang Lee ya había obtenido por la bastante más interesante y audaz Secreto en la montaña), habla de: 1) el mal gusto de dicho jurado, o 2) la capacidad de lobby del director y sus productores, o 3) del preocupante estado del cine contemporáneo.
Crimen y lujuria es una ambiciosa y en muchos (demasiados) pasajes aburrida épica histórica/erótica que en sus 158 minutos coquetea también con el melodrama lacrimógeno y el thriller de espías sin funcionar bien en ninguno de esos registros.
Ambientado entre 1938 y 1942 en una Shanghai ocupada por los japoneses, este patchwork de estilos, géneros, homenajes (con citas explícitas al cine de Hollywood) y regodeos visuales varios no alcanza jamás la tensión, el brío ni la visceralidad que una historia de estas características necesita. Ni siquiera las largas escenas de sexo bastante explícito ni la crudeza de varios momentos (como el grotesco asesinato a cuchillazos que cometen varios jóvenes inexpertos) alcanzan la intensidad buscada.
El film describe las desventuras de un grupo de estudiantes de teatro que, llevado por su nacionalismo, se une a la resistencia clandestina antinipona. En dicha célula está una bella y en apariencia inocente joven (Wei Tang) que seducirá y se convertirá en amante de Mr. Lee (Tony Leung), un poderoso e implacable funcionario del gobierno colaboracionista chino.
La exquisita fotografía del mexicano Rodrigo Prieto, la música ampulosa de Alexandre Desplat, las escenas de masas en calles reconstruidas en estudio y el gran despliegue de decorados y de vestuario le dan a Crimen y lujuria un look, una pátina de película importante. Pero semejante maquillaje no alcanza a tapar las arrugas, las obviedades, la solemnidad y la mediocridad general de un film grandilocuente y artificial que por momentos parece un Wong Kar-wai de primera B. Una "gran" película sin grandeza en la que, como sostiene el viejo dicho popular, no todo lo que reluce es oro.
Chris Longo | 06.05.08 - 14:33:18 hs.
El critico necesita cambiar su vocacion. Obviamente Crimen es demasiado buena y sutil para ser entendida por él.
Conde Balvanera | 04.06.08 - 00:28:59 hs.
Coincido absolutamente. Una estética perfecta, al igual que la recreación histórica y ambiental. El guión regularcito y la conclusión: un larguísimo bodrio que no está a la altura de la fama del director. Tal vez delegó en el cadete.