Election 2, de Johnnie To Una bienvenida reelección
Diego Brodersen Estrenada el
14 de Agosto de 2008
Calificación:****(Máximo: *****)
Election 2 (Hak se wui yi wo wai kwai, Hong Kong/2006). Dirección: Johnnie To. Con Louis Koo, Simon Yam, Nick Cheung, Cheung Siu-fai, Lam Ka-tung, Nick Cheung y Lam Suet. Guión: Yau Nai-hoi y Yip Tin-shing. Fotografía: Cheng Siu-keung. Música: Robert Ellis-Geiger. Edición: Jeff Cheung y Law Wing Cheong. Diseño de producción: Tony Yu. Distribuidora: 791Cine. Duración: 93 minutos. Apta para mayores de 16 años. Proyección en DVD (pantalla gigante). Salas: Arteplex Centro y Arteplex Belgrano.
Ni remake ni secuela –al menos en un sentido estricto-, Election 2 reinventa y mejora la historia de su antecesora (ver crítica de Election y breve perfil de su realizador aquí) y se transforma en uno de los mejores modelos de las virtudes cinematográficas de su creador. Sin la parsimonia algo impostada de la primera parte, Johnnie To regresa a su usual desenfado estilístico y entrega un verdadero canto de amor a las películas de género artesanales que hicieron del cine de Hong Kong el reservorio de un arte prácticamente extinto, del cual To parece ser su último y obcecado practicante.
La anécdota es elemental y vuelve a mezclar referencias culturales diversas, el imaginario popular sobre las Tríadas y una pizca de corrupción política de alto nivel. Llega la hora de las elecciones en la cúpula de una sociedad secreta mafiosa y, como ocurría en Election, comienzan las luchas de poder por obtener el puesto máximo dentro de la estructura criminal. Los candidatos no son tantos y el duelo final parece encaminarse desde un principio con dos contendientes claros: el señor Lam (Simon Yam), aferrado al poder al punto de poner en peligro la tradición con sus ansias de reelección, y el más joven Jimmy (Louis Koo), un empresario con contactos comerciales en China.
La escalada de apuestas cada vez más altas en favor de la violencia llevan a sus personajes a una pérdida gradual de humanidad, y es ese derrotero (casi un leitmovit) el elegido por To como pilar fundamental de un film que alterna secuencias de extrema crudeza -aunque nunca explícita- con otras que destilan un particular sentido del humor. La “escena de los perros”, que no describiremos aquí para no mermar su impacto, se revela como un momento de quiebre para el protagonista, el punto de no retorno para un relato que va ganando en intensidad y resonancias.
Con un ritmo narrativo aceitado y la tradicional habilidad del realizador para hacer de los personajes secundarios, a partir de un par de pinceladas, seres de carne y hueso, Election 2 avanza hacia un final tan pesimista como inexorable. Pero se trata de un paseo que nunca carga las tintas sobre su componente trágico, habilitando lo lúdico y lo placentero incluso en las circunstancias más dramáticas.
La secuencia de títulos del film incluye una serie de pruebas de iniciación aparentemente históricas y una voz que pronuncia frases en perfecto mandarín, idioma que remite invariablemente a la China continental. Ese “idioma oficial” volverá a escucharse en un par de secuencias que transcurren en la Madre Patria, contrastando con el cantonés habitual en Hong Kong.
Lejos de marcar una distancia elemental entre tradición y modernidad, entre la práctica ancestral y una supuesta mafia capitalista contemporánea, To eleva la apuesta y muestra el nuevo rol de Hong Kong dentro del complejo sistema con sede en Beijing. En una breve escena de perfecto y elegante simbolismo, Jimmy cae agotado luego de golpear repetidas veces a un representante del poder económico chino. La trampa ha funcionado a la perfección y el mafioso ha caído en la cuenta, sin recibir ningún golpe directo, de que su estrategia para acceder al poder máximo sólo ha conseguido transformarlo en un esclavo del nuevo orden.