Vamos a la Luna, de Ben Stassen Aventuras espaciales con adoctrinamiento incluído
Diego Batlle Estrenada el
18 de Diciembre de 2008
Calificación:**y½(Máximo: *****)
Vamos a la Luna (Fly Me to the Moon, Bélgica-Estados Unidos/2008). Dirección: Ben Stassen. Guión: Domonic Paris. Música: Ramin Djawadi. Dirección de arte: Jeremy Degruson. Distribuidora: Distribution Company. Producción animada presentada en 2D (salas convencionales) y en 3D en versión doblada al castellano. Duración: 84 minutos. Apta para todo público. Salas: 45 + 3 en 3D (Hoyts Unicenter, Cinemark Palermo y Dinosaurio Córdoba)
Concebida con el aporte de técnicos belgas y estadounidenses, Vamos a la Luna es un discreto film infantil (una animación apenas correcta, una historia con cierto ingenio pero bastante desaprovechada y un patrioterismo alarmante) que tuve la suerte de ver en una sala 3D (donde los efectos tridimensionales del RealD le otorga al menos cierta espectacularidad), pero que intuyo debe resultar bastante frustrante en las salas convencionales 2D.
En plena Guerra Fría de los años '60, con la carrera espacial como principal exponente de la rivalidad entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, los norteamericanos realizan el famoso viaje tripulado a la Luna, pero aquí con un agregado: la casi "imperceptible" participación de un trío de intrépidas moscas, verdaderas protagonistas del relato.
El mundo de los insectos (con eje en la relación entre un abuelo moscardón de legendarias aventuras y su nieto obsesionado con ir a la Luna) tiene algunos logros a nivel de guión y en términos visuales, pero los detalles de la animación y los movimientos de las moscas y especialmente de los humanos está muy lejos de la perfección de las producciones de Disney/Pixar o de DreamWorks. Lo peor, de todas formas, no es eso sino que este film de Ben Stassen propone una absurda e innecesaria bajada de línea pro-estadounidense de un chauvinismo y una falta de respeto (los soviéticos son unos crueles y horripilantes malvados que finalmente lo único que quieren es desertar e irse a Miami) que resulta vergonzosa incluso tratándose de una comedia destinada a los más chicos. Por eso, y porque tampoco termina de cautivar del todo en el terreno técnico y narrativo, Vamos a la Luna termina siendo un entretenimiento menor para esta temporada veraniega.