Reyes y reina, de Arnaud Desplechin Cuentos de amor, de locura y de muerte
Diego Brodersen Estrenada el
23 de Agosto de 2007
Reyes y reina (Rois et reine, Francia/2005). Dirección: Arnaud Desplechin. Con Emmanuelle Devos, Mathieu Amalric, Catherine Deneuve, Maurice Garrel, Nathalie Boutefeu, Jean-Paul Roussillon, Magalie Woch, Hippolyte Girardot y Noémie Lvovsky. Guión: Roger Bohbot y Arnaud Desplechin. Fotografía: Eric Gautier. Música: Grégoire Hetzel. Edición: Laurence Briaud. Diseño de producción: Dan Bevan. Distribuidora: 791cine. Proyección en DVD (pantalla grande). Duración: 150 minutos. En el cine Cosmos (Corrientes 2046).
Tardío pero seguro, el primer estreno comercial en nuestro país de un film de Arnaud Desplechin presenta en sociedad el talento de un realizador cuya idiosincrasia cinematográfica, conformada por los más diversos intereses e influencias, conscientes e inconscientes, parece ir en contra de no pocos lugares comunes sobre el cine de sus coterráneos, en particular aquel que arremete contra ese supuesto "ritmo lento" del cine galo. Amante de los metrajes extensos -sus películas suelen superar holgadamente las dos horas- y de los relatos poblados por múltiples personajes, Desplechin crea en Reyes y reina un bólido narrativo que jamás se detiene; por el contrario, cada nuevo renglón de la historia parece acelerar aún más el taquímetro de las emociones en exposición.
Pero si la velocidad per se no debería entenderse como virtud, en este caso ese ritmo es consecuencia directa de unas elecciones de puesta en escena y de montaje que, en principio, parecen ir en contra de los "temas" centrales del film: las relaciones entre padres e hijos, entre los miembros de una pareja, entre hermanos, particularmente ante situaciones dramáticas como la muerte de un ser querido.
¿Drama psicológico familiar? ¿Melodrama exacerbado? ¿Comedia de costumbres afrancesada? ¿Thriller con una viuda negra como protagonista? Reyes y reina es todo eso y mucho más, al mismo tiempo y sin solución de continuidad. Si un espectador poco paciente abandonara la platea luego de los primeros diez o quince minutos de metraje, se llevaría la impresión de haber escapado de un drama pequeñoburgués acerca del paso del tiempo, las asignaturas pendientes de la vida y la cercanía de la muerte: Nora (Emmanuelle Devos), la dueña de una galería de arte parisina, viaja a la campagne a visitar a su padre, un conocido escritor a punto de terminar un nuevo libro y de abandonar este mundo, carcomido por un cáncer irreversible.
Si ese mismo espectador ingresara a la oscuridad de la sala unos quince minutos luego de comenzada la proyección, las imágenes y sonidos seguramente lo harían pensar en una comedia algo excéntrica, cercana al esperpento: Ismaël (Mathieu Amalric), un violinista con algunos problemas psicológicos, es llevado a la fuerza a un hospital por intervención de amigos y familiares, un verdadero "loquero" comandado por la siempre impactante Catherine Deneuve, donde la farmacia se encuentra habilitada para el uso lúdico de los pacientes y las noches se transforman en el momento ideal para los escarceos amorosos.
Estos notables cambios de registro, sumados a una buena dosis de escenas oníricas explicativas y flashbacks de engañosa simpleza dramática (uno de los más relevantes parece dispuesto como una obra teatral de tonos catárticos), llevan adelante la historia como si se tratara de una caja de sorpresas. Sorpresas que no se detienen; muy por el contrario, se potencian y chocan entre sí cuando comienza a resultar evidente que las vidas de Ismaël y Nora estuvieron unidas en un pasado no demasiado lejano.
Divida, a la manera de un libro, en tres capítulos y un epílogo, Reyes y reina aleja a Desplechin del naturalismo cotidiano de films como Comment je me suis disputé... (ma vie sexuelle) (1996) -visto hace algunos años en alguna exhibición poco promocionada en el cable-, y lo acerca a cierta idea de narración fracturada, astillada en pedazos de procedencia y tenor dispares. No es menos evidente su filiación expresionista en ese intento por construir un universo a partir de las experiencias y sensaciones internas de sus criaturas, estilo que el realizador ya había planteado, con mucha menos fortuna, en su anterior En jouant 'Dans la compagnie des hommes' (2003).
Reyes y reina es un patchwork emocional, un rompecabezas cuyas piezas no parecen completar una imagen única, hasta que los trozos comienzan a encastrar en su debido lugar, a su debido tiempo; un film que requiere la participación activa del espectador inquieto. En una cartelera alicaída y por demás homogénea, su estreno habilita tres actitudes que se extrañan: la reflexión, el disfrute y el asombro.
Gugui | 10.03.09 - 14:14:45 hs.
Excelente, altamente recommendable, la vi en dvd. Y felicitaciones por la página.