Corazones, de Alain Resnais Embriagados de amor
Diego Batlle Estrenada el
02 de Agosto de 2007
Corazones (Coeurs, Francia/2006). Dirección: Alain Resnais. Con Sabine Azéma, Lambert Wilson, André Dussollier, Pierre Arditi, Laura Morante e Isabelle Carré. Guión: Jean-Michel Ribes, basado en la obra teatral de Alan Ayckbourn. Fotografía: Eric Gautier. Música: Marc Snow. Edición: Hervé de Luze. Diseño de producción: Jacques Saulnier y Solange Zeitoun. Distribuidora: Distribution Company. Duración: 125 minutos.
A los 85 años, ese patriarca de la nouvelle vague francesa que es Alain Resnais ofrece en Corazones una mirada fuertemente melancólica y bastante desoladora sobre la incomunicación, la soledad, la represión tanto emotiva como sexual y la angustia que corroe el alma de media docena de parisinos de diferentes generaciones que buscan desesperadamente un poco de amor y de comprensión, una posibilidad aunque sea mínima de redimirse y de recuperar parte del tiempo perdido.
En una París contemporánea azotada por fuertes y permanentes nevadas, Resnais se sumerge en las desventuras íntimas de seis personajes: un ex militar (Lambert Wilson) recientemente dado de baja que entra en crisis con su pareja (Laura Morante) durante el proceso de búsqueda de un departamente para compartir; un veterano empleado inmobiliario (André Dussollier) que vive con su no menos solitaria hermana menor (Isabelle Carré) y está obsesionado por su compañera de trabajo (Sabine Azéma) y un barman que trabaja de noche (Pierre Arditi), mientras sufre en su casa los abusos de su despótico padre.
Corazones está basada en una obra teatral del autor inglés Alan Ayckbourn (a quien Resnais ya acudió para Smoking/No Smoking) y, tanto el director como el talentoso fotógrafo Eric Gautier, no ocultan ese origen y apuestan claramente al artificio estético en el trabajo con los interiores en estudio.
El problema es que ese artificio se transforma luego en un distanciamiento y hasta en una frialdad que dificultan la conexión emotiva con las descarnadas experiencias de los protagonistas. Además, el realizador de Hiroshima mon amour y Noche y niebla construye escenas demasiado alargadas, inconexas entre sí y reiterativas en su mensaje que desperdician en parte la inteligencia de los diálogos y la potencia de los conflictos.
Si bien los excesivos 125 minutos de metraje extrañan la ironía cómica, la ligereza y la fluidez del musical Conozco la canción (el último gran Resnais) y las confesiones nocturnas de sus criaturas en los bares no alcanzan a conmover dentro de una vertiente más melodramática, no es Corazones un film para nada despreciable. La inmensa categoría de sus intérpretes, la elegancia narrativa del director y la inteligencia que, aún hoy, a sus 85 años, conserva el creador de Hace un año en Marienbad la convierten en un digno trabajo que sus seguidores incondicionales sabrán disfrutar.