Sicko, de Michael Moore Virtudes de un demagogo
Diego Batlle Estrenada el
20 de Septiembre de 2007
Sicko (Estados Unidos/2007). Guión y dirección: Michael Moore.
Música: Erin O'Hara. Edición: Geoffrey Richman, Christopher Seward y Dan
Swietlik. Distribuidora: Alfa Films. Duración: 113 minutos. Para mayores de 13
años. Estreno en 13 salas.
Ya sé que no es cool hablar bien de Michael Moore, que es un demagogo, que es un calculador del marketing, que mira con un ojo la realidad y con otro la taquilla, que ahora para colmo se asoció con los impresentables hermanos Weinstein, que a veces hace más televisión que cine... Pero, por más que esté de moda entre la intelectualidad avispada (y crispada) atacarlo, cuestionar sus métodos, sus golpes de efecto y su sensacionalismo y didactismo que tan bien funciona entre las clases populares, yo al gordito con visera lo banco: sus denuncias me parecen potentes y eficaces, sus ataques a la administración Bush pueden ser "para la hinchada" (pero a esta altura todos somos hinchas) y, más allá de que no suele sacar los pies de la corrección política, ha logrado que la gente le haya perdido miedo al "minoritario" documental.
Sicko, su penúltimo trabajo (acaba de presentar en el Festival de Toronto Captain Mike Across America), es una contundente exploración de la deshumanización del sistema (privado) de salud de su país en contraste con las experiencias (públicas) bastante más solidarias de Canadá, Francia, Cuba e Inglaterra.
El director de Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11 mantiene su capacidad de denuncia y su punzante ironía, pero le agrega algunos elementos novedosos: su presencia en cámara se ha reducido al mínimo y el terco espíritu confrontativo con políticos y ejecutivos de los grandes holdings le ha dado lugar a una mirada más íntima y sensible.
Uno de los pasajes más emotivos y perturbadores de Sicko muestra a Moore saliendo de Miami en una lancha junto con una docena de enfermos que carecen de cobertura médica, varios de ellos bomberos y rescatistas voluntarios del 11 de septiembre de 2001. Los pasajeros llegan a Cuba y piden ser tratados en la base norteamericana de Guantánamo, donde los presos de Al-Qaeda gozan de un cuidado médico privilegiado. Como no reciben respuesta, terminan siendo atendidos con gran eficacia por el sistema público cubano con resultados sorprendentes.
Moore es igual de implacable con demócratas y republicanos (muestra cómo varios ex legisladores hoy son ejecutivos o lobbystas de la industria de la salud), pero apunta sus cañones especialmente contra los abusos de las corporaciones médicas y farmacéuticas (el director muestra que el mismo remedio que en los Estados Unidos cuesta 120 dólares en Cuba sale 5 centavos).
Que nadie busque en Sicko sutilezas, matices ni elaboraciones sociológicas demasiado profundas. Estamos ante un Moore en estado puro, explosivo y desvastador para con el establishment político y empresarial de su país. Tómelo o déjelo.