Luces al atardecer, de Aki Kaurismäki El gran maestro de la tragicomedia agridulce
Diego Batlle Estrenada el
27 de Septiembre de 2007
Luces al atardecer (Laitakaupungin valot/Lights in the Dusk, Finlandia-Alemania-Francia/2006). Guión, edición, producción y dirección: Aki Kaurismäki. Con Janne Hyytiäinen, Maria Järvenhelmi, Maria Heiskanen e Ilkka Koivula. Fotografía: Timo Salminen. Diseño de producción: Markku Pätilä. Distribuidora: Alfa Films. Duración: 78 minutos.
La nueva película del notable realizador finlandés -eje de una reciente retrospectiva completa de sus largometrajes en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín- narra las desventuras de un empleado bastante patético y mezquino que trabaja durante las noches de Helsinki para una empresa de seguridad privada al que lo van privando de manera progresiva de su empleo, de sus pocos afectos, de sus sueños y finalmente de su dignidad y su libertad.
Impecable conclusión de de la denominada "trilogía de los perdedores" que Kaurismäki había iniciado con otros dos excepcionales trabajos como Nubes pasajeras y El hombre sin pasado, Luces al atardecer se abre con la voz de Carlos Gardel cantando Volver (el mismo tango elegido por Pedro Almodóvar para su film homónimo) y se cierra con la también versión original de El día que me quieras.
Entre ambos extremos gardelianos hay una profundización de la mirada cruda, sórdida, melancólica y por momentos desoladora sobre la clase trabajadora de ese gran maestro de la tragicomedia agridulce que es Kaurismäki. Con elementos típicos del policial negro (parece la historia de un personaje de Charles Chaplin, pero contado por Fritz Lang o Nicholas Ray), Luces al atardecer tiene como contraparte a una extraña femme-fatale que trabaja para el mafioso local y que debe seducir y engañar al crédulo protagonista.
Llena de esos subyugantes climas visuales (con dimensiones líricas) que sólo el director de Juha, Ariel, La vida bohemia y La chica de la fábrica de fósforos puede conseguir, de observaciones sociales y momentos de humor negro que jamás caen en lo obvio ni en el subrayado, Luces al atardecer es un Kaurismäki en estado puro. Lo que es lo mismo que decir el Gran Cine en una de sus máximas expresiones contemporáneas.