Tournée (en gira), de Mathieu Amalric Las chicas de mi vida
Federico Karstulovich Estrenada el
20 de Septiembre de 2012
Tournée (En gira) (Tournée, Francia/2010). Dirección: Mathieu Amalric. Con Mathieu Amalric, Miranda Colclasure, Suzanne Ramsey, Linda Marraccini, Julie Ann Muz, Angela De Lorenzo, Alexander Craven, Damien Odoul, Ulysse Klotz, Simon Roth, Joseph Roth. Guión: Mathieu Amalric, Phillippe Di Folco, Marcelo Novais Teles y Raphaëlle Valbrune. Fotografía: Christophe Beaucarne. Música: Elise Luguern. Edición: Annette Dutertre. Diseño de arte: Stéphane Tailasson. Distribuidora: IFA Cinema. Duración: 111 minutos. Apta para mayores de 16 años. Salas: 7 (4 en fílmico: Village Recoleta, Showcase Belgrano, Patio Bullrich, Showcase Norte) y 3 en DVD.
Si en Go-Go Tales (2007) Abel Ferrara revisitada lateralmente y reescribía a su manera al John Casavettes de The Killing of a Chinesse Bookie (1976), pero con un espíritu más juguetón y lúdico en torno a la vida nocturna de los nightclubs, Tournée recupera esa tradición celebratoria entre el mundo de los sobrevivientes del sistema (a lo John Huston) y el espíritu hawksiano de grupo como defensa última ante los males del mundo. Pero Mathieu Amalric lo hace con una extrañísima road movie. El resultado es extraordinario, humanista por donde se lo mire, repleto de personajes entrañables a los que jamás de retrata con condescendencia sino que se los deja jugar.
En cierta medida, la película de Amalric -quien se guarda del papel del productor/director todoterreno de la troupe de bailarinas algo entradas en carnes- también tiene algo de circo. Pero ojo: nunca estamos ante un desfile de freaks o su celebración distante sino de tristeza disimulada tras el show, a su vez que una imposibilidad de salir de la arena, precisamente porque ellas siempre están interpretando un personaje, como si el escenario y la vida se les hubiera vuelto una misma cosa.
Un ex-productor de televisión parisino en picada deja todo lo que conocía de lado y, tras un breve paso por Estados Unidos en búsqueda de nuevos horizontes, regresa a Francia con una compañía de bailarinas enormes, llenas de curvas, con algún sobrepeso, voluptuosas por donde se las vea (me evitaré la fácil comparación con las mujeres en las películas de Federico Fellini, tentación demasiado obvia), intentando rehacer su vida y su nueva carrera realizando un tour (accidentado, fracasado, extraviado y finalmente a la deriva) por pequeñas ciudades, acompañado de su troupe. Pero, parafraseando (a medida) al Jorge Luis Borges de Invasión, ese viaje puede ser infinito, no terminar nunca. Esto es algo que los personajes no saben y quizás no sepan.
Amalric hace ingresar una última influencia, también de manera solapada -todo en esta película parece tímido, contratara natural de la espectacularidad de sus personajes- y es la de Jean Renoir. No estoy loco: es un Renoir aggiornado a los tiempos actuales.
Tournée es una película de máscaras pero no es de esas que se detapan en el último momento para asestarnos alguna lección trascendente y fundamental, sino que pone en escena el infinito juego del teatro. Pero justamente ahí donde el detrás de escena se revela melancólico, solitario, es en donde más queremos vivir. La muchedumbre de bailarinas zapateando por unas pizzas calientes, una stripper intentando entretener a dos niños de entre 9 y 11 años, algo de sexo frugal en el baño de un hotel en medio de un casamiento de coreanos (mientras unos niños escuhan del otro lado de la cuenta pensando que son animales), un arrorró a los hijos del protagonista entre botellas de champagne, lentejuelas y plumas en el lobby de un hotel, una suma de pequeñas mentiritas en un tren sólo para mantener unido al grupo: como en la gran tradición del cine moderno, todo en Tournée está sucediendo, está in media res.
Por eso, sus personajes no cambian, sino que estén en un estado de vibración constante. Es un brillo pequeño, provinciano, que no les cambiará la vida. Pero es la mejor demostración de que están vivos. Quizás ese sea el motivo por el que, pese a la melancolía, en el fondo veamos una íntima celebración: las mejores familias son las que juntan el azar y los pequeños rituales de amor cotidiano frente a las inclemencias del mundo.
Amé esta película (ya no me acuerdo si la vi en MDP 2010 o en BAFICI 2011). Lástima que se estrene tan tarde en cines, porque intuyo que mucha gente ya la vió en festivales, Internet o DVD truchos. Estas chicas son hermosas en más de un sentido, la película es de una libertad y fuerza arrolladora.
Mauricio Gasparini | 18.09.12 - 17:05:39 hs.
La vi en la semana del cine frances en el P. Bullrich - Es una pelicula entrañable, desoladora por momentos, con el enorme Mathieu Amalric, acompañado por estas fellinescas criaturas decadentes -
Roberto | 18.09.12 - 21:09:08 hs.
Nada de Internet o DVD truchos, hay que ir a verla al cine, es la película del año. Yo la vi en el Bafici y no veo la hora de volver a verla en el cine. Por suerte la pasan en varias salas buenas. No se la pierdan.
Fabian (MdP) | 19.09.12 - 13:11:39 hs.
Tremenda, hermosa película, lástima que se estrene tan tarde, la dieron en Mardel 2010, ojalá pueda verla de nuevo. Imperdible
rodolfo d. | 19.09.12 - 21:37:29 hs.
Yo también la disfruté en el Bafici, realmente, espléndida película, con sus patéticas mujeres tratando de sobrellevar una vida que las sobrepasa. Intensas interpretaciones, en buena hora podré reprisarla en salas comerciales, nunca es tarde para retornar a lo bueno.
guillermo | 23.09.12 - 02:32:42 hs.
No me gustó, la sentí demasiado llena de vicios del cine francés: personajes inentendiblemente conflictuados, tramas abortadas caprichosamente y sobre todo un guion demasiado pretencioso.
Victor Cruz | 24.09.12 - 00:59:06 hs.
¿Alguien pudo hacer empatía con Joaquin? ¿No son una maqueta horrible y estereotipada las bailarinas saliendo a buscar las pizzas? Las chicas son queribles, pero casi un telón de fondo para que el personaje detestable y ególatra de Almeric se pasee una hora y media por la pantalla. No le crei nada nunca.
Gabriel Velasco | 24.09.12 - 11:46:54 hs.
Una filme con un aire al Paris, Texas de Wenders, en la idea del viaje continuo, y unas mujeres fellinescas que son dueñas de su acto. La ruta aislada símbolo de la soledad a la que cada uno está empotrado. La incomunicación por el exceso de fuga de comunicación en la música, en la televisión encendida a otra hora y que nadie le haga ver su reclamo. Interesante el planteo de los fuera de cámara. Poesía que revela a un director muy sensible, camusiano.
silvina | 18.10.12 - 09:35:30 hs.
No me gustó, me aburrió. Personajes sin carnadura, a pesar de las carnes de las chicas... lejos de ser fellinescas o entrañables. Muy malo el guión y lo que se ve en pantalla es una sucesión de escenas sin progresión dramática ni fuerza poética. Me resultó todo muy artificial y vacío.