Michael Clayton, de Tony Gilroy El enemigo está entre nosotros
Diego Batlle Estrenada el
11 de Octubre de 2007
Michael Clayton (Estados Unidos/2007). Guión y dirección: Tony Gilroy. Con George Clooney, Tom Wilkinson, Tilda Swinton, Sydney Pollack, Austin Williams, Michael O'Keefe. Fotografía: Robert Elswit. Música: James Newton Howard. Edición: John Gilroy. Diseño de producción: Kevin Thompson. Distribuidora: Alfa Films. Duración: 119 minutos.
Algún desprevenido pensará, al leer las típicas sinopsis de un par de líneas que
abundan en los medios (en este caso sería "la historia de un enigmático experto
en solucionar asuntos sucios para una gran corporación de abogados"), que
estamos ante otro (sub)producto del (sub)género de thrillers judiciales
inspirados en el fenómeno editorial/cinematográfico John Grisham. Pero,
afortunadamente, este debut en la dirección del talentoso guionista Tony Gilroy
(creador de la trilogía sobre Jason Bourne) es bastante más que
eso.
Cuando ví la ficha técnica del film y descubrí que, entre la
multitud de productores y productores ejecutivos, figuraban varios
representantes de la progresía hollywoodense (desde Steven Soderbergh hasta
Sydney Pollack, pasando por Anthony Minghella y el propio George Clooney) pensé
en la posibilidad bastante concreta de un producto tan profesional como
impersonal y bienpensante con moraleja incluída. Pero, otra vez, Michael
Clayton resultó mucho más que eso.
Es casi inevitable asociar
a este film con los últimas producciones de denuncia sobre los abusos de las
corporaciones contra la economía, la salud y el medio ambiente, sobre el
despiadado accionar de los grupos de poder con capacidad de lobby, sobre la
paranoia individual y social, y sobre otras cuantas miserias humanas. Y en esta
lista incluyo tanto a El informante o a Erin
Brockovich, una mujer audaz como a Tirador,
Syriana, Enemigo público,
Traffic y, claro, la trilogía Bourne.
Pero -disculpen esta tendencia a los listados- yo percibí en
Michael Clayton la potencia, la visceralidad, la necesidad de
desarrollar una mirada impiadosa e implacable sobre su tiempo como lo hicieron
los thrillers políticos de los años 70: desde El síndrome de
China hasta Todos los hombres del presidente, pasando
por Asesinos S.A., Network: poder que mata y la genial
La conversación.
Como diría la sinopsis argumental,
Clooney (un actor cada vez más sólido) es un fixer, o sea el encargado
de resolver fuera de las actividades oficiales los problemas (y créanme que son
muchos y bien pesados) de una corporación que 1) tiene a uno de sus principales
abogados (Tom Wilkinson) en medio de un brote psicótico, 2) ese abogado es el
que lleva adelante la defensa de un juicio por 3.000 millones de dólares de una
multinacional dedicada a los agroquímicos, y 3) está en medio de un proceso de
fusión con un holding inglés.
En medio de semejante panorama laboral,
Michael Clayton esconde sus propias miserias familiares y financieras que lo
harán un personaje oscuro y contradictorio, más allá de su empatía.
Rica
en detalles, con una estructura narrativa muy bien articulada incluso en sus
saltos temporales, con un ritmo controlado que no se deja llevar por la
dictadura del vértigo, la tensión y el golpe de efecto, con una apuesta técnica
y estética irreprochable que no se jacta del talento de sus hacedores ni se
pierde en regodeos innecesarios, esta película de Gilroy alcanza a combinar con
destreza la veta íntima, la factura de un buen exponente de género y la mirada
más abarcadora que incluye un fuerte e inteligente cuestionamiento social,
económico y político. Un retrato punzante, demoledor sobre el estado de las
cosas.