Reflexiones sobre el presente y el futuro del cine
BAFICI 09: Una cierta tendencia del festival porteño Fernando Martín Peña
Ahora que el XI BAFICI termina y lo hace con éxito, supongo que puedo expresar algunas opiniones sin que nadie me acuse de sabotaje, como le pasó a Andrés Di Tella en OtrosCines.com hace unos días. Por otra parte, son cuestiones menores que le importarán a poca gente, ya que en términos generales me parece evidente que el festival goza de buena salud, que Sergio Wolf tiene la personalidad adecuada para dirigirlo en este momento político y que la estabilidad del equipo de programación, cuya idoneidad me consta, garantiza buenos resultados generales. Quisiera sólo plantear algunos temas específicos y, si se diera el caso, estimular su discusión, o por lo menos tratar de que no queden inmediatamente opacados por las cifras triunfantes con que nos sorprenderán este año los encargados de prensa del Ministerio de Cultura.
En primer lugar, me parece preocupante la cuestión del aporte económico de la ciudad que, como señaló en su momento Horacio Bernades en Página/12, no es realmente el mismo del año pasado sino menor, debido al aumento de todos los costos. Ese aumento queda reconocido contradictoriamente por el propio festival, en el incremento del precio de sus entradas, lo que equivale a decir que se considera correcto cobrar más caro por algo que ahora cuesta lo mismo o menos. En este momento no se me ocurre un mejor ejemplo de lo que supone el neoliberalismo en el poder.
En cualquier caso, el hecho de que este año el equipo de programación haya logrado disimular los efectos de ese recorte presupuestario no debería llevar a las autoridades a mantener esa política en el futuro. Y quisiera enfatizar el hecho de que la reducción presupuestaria del BAFICI no sólo es el resultado de una decisión política concreta sino que es la primera vez en mucho tiempo que se produce. Aquí quizá convenga recordar que el presupuesto no es (o no tiene por qué ser) una entelequia misteriosa que depende de la decisión unilateral de un ministro. Es una planificación concreta que, al menos entre 2003 y 2007, se actualizó todos los años sobre dos variables: la inflación y la voluntad de crecimiento del evento. Entre 2005 y 2007 me consta que se elaboraba de manera conjunta entre el director, la productora del BAFICI y la Dirección de Festivales (en los meses de junio y julio) y luego se elevaba a la Legislatura para su aprobación (en octubre o noviembre) dentro del presupuesto global de la ciudad. No sé si estas condiciones habrán cambiado, pero en todo caso su expresión concreta en esta edición -el recorte- responde a una decisión conciente y es preocupante.
Dicho presupuesto nunca incluyó los costos operativos y administrativos adicionales mencionados por el Ministro de Cultura en la conferencia de prensa, de manera que estos aportes no son compensatorios del recorte (como sugirió el Ministro en la conferencia de prensa) sino siempre complementarios. Dicho de otro modo, si al presupuesto aprobado por Legislatura, el Ministerio no le agregara naturalmente esa otra zona propia operativa y administrativa, el festival se tendría que armar trabajando en la vereda, sin teléfonos y sin computadoras.
Para evitar suspicacias, aclaro que tampoco me parece bueno que el aporte del INCAA haya sido menor este año, pero ese dato no me sorprende tanto como el anterior y en todo caso me preocupa sólo en la proporción presupuestaria correspondiente. Ya hemos discutido este tema ampliamente en otro momento en OtrosCines.com.
En segundo lugar, noto en el conjunto de la programación una voluntad de repliegue, o más bien de regresión. Encuentro el tono de esta edición muy similar a las dos últimas ediciones que dirigió Quintín, lo que no es algo malo en sí mismo, pero sí es ciertamente regresivo. No creo que tenga que ver con el tema presupuestario y dado que el equipo de programadores es prácticamente el mismo que durante mi gestión, sólo puedo atribuirlo a una decisión personal de Sergio Wolf.
Este es un tema delicado de exponer y trataré de hacerlo de la manera más clara posible: no voy a hablar de lo que yo creo que logré como director del festival entre noviembre 2004 y diciembre 2007 -lo cual resultaría un poco desagradable- sino de lo que Wolf cree o creía, cuando lo designaron. Lo cito textualmente: “Creo que la gestión de Peña fue excelente. Y lo que digo no tiene que ver con la amistad o el respeto intelectual, sino con logros específicos e identificables. Logró un mayor acercamiento de sectores del cine argentino que no se sentían representados, estableció reglas más claras respecto de lo que podía pertenecer al BAFICI o no y justificando por qué, incluyó el cine de animación poniéndolo en igualdad de condiciones con los otros géneros, creó la sección de Rescates que permite ver películas que nunca se vieron o que muchos cinéfilos siempre quisieron ver, amplió el campo cinematográfico hacia tendencias o perspectivas diferentes cuando antes había una mayor uniformidad de perspectiva. Pero sobre todo, creo que afianzó mucho el sentido de grupo, la idea de que un festival no lo hace una persona sino un grupo de personas con un objetivo claro y común en las que potenciar sus mayores cualidades. Esa unión es la que permitió que a pesar de su renuncia, la mayoría decidiera continuar”.
Salvo el último aspecto, sobre el que no puedo opinar, el resto de mis supuestos aportes ha desaparecido del festival o está en vías de extinción. Vamos por partes:
a) No estoy tan seguro de que lográsemos un “mayor acercamiento de sectores del cine”, pero en todo caso sí es cierto que lo intentamos y que un extremo feliz de ese intento fue la organización de charlas públicas, convocadas a través del amplio mailing del festival, que tuvieron una respuesta promisoria y de las que surgieron algunas propuestas que implementamos en la edición 2007. La más importante fue Intercine, un espacio de intención inclusiva en el que todos los realizadores y productores (incluso los que no tenían películas en la programación) pudieran acceder a los invitados del festival, en particular productores, distribuidores y exhibidores. La experiencia tuvo lugar en 2007 y funcionó bien como espacio de encuentro, pero fue suprimida en la edición 2008 porque se entendió que competía con el más afianzado BAL. Sigo pensando que eran cosas diferentes y complementarias, y que Intercine merecía continuar, mejorar y profundizarse.
De las propuestas surgidas en las charlas abiertas la única que sobrevive en 2009 es la menos importante, aunque resulta muy funcional a la programación: la sección Noches Especiales, que es una forma positiva de incluir películas de directores argentinos ya consagrados. Dicho sea de paso, las charlas abiertas durante el año tampoco se han repetido, lo que obliga a una relación más distante, abstracta e individual entre el festival y los susodichos “sectores del cine”. Lo que el festival ha hecho este año es un libro sobre alternativas de producción, pero ese es un mal reemplazo para el debate abierto y público porque en el papel las polémicas tienden a cristalizarse o a convertirse en argumentos parciales e insuficientes. Por otra parte, el propio Wolf había motorizado durante mi gestión una serie de charlas, azuzadas por un muy buen folleto previo de intención polémica, que ahora no se repiten. Con sus desbordes, ocasionales insultos e insuficiencias, me parece mucho más trascendente promover un espacio abierto y vivo, en el que cualquiera puede participar, que una serie de opiniones selectas de valor mayormente documental.
Todas estas cosas son de realización incómoda, porque obligan a poner en cuestión las propias certezas, pero creo que las exige el carácter público del evento. En este sentido no creo que sean de ninguna ayuda los gestos autorreferenciales, y sigo considerando errores grotescos al libro y a la película que el BAFICI produjo sobre sí mismo el año pasado, porque el resultado de ambos era previsible a priori: “en estos diez años de festival hubo algunos problemas pero el balance es positivo” (o “más que positivo” para usar una expresión horrible pero frecuente en la crítica contemporánea). Tampoco ayuda alentar el propio reflejo en el consenso automático de una suerte de camarilla, integrada por reiteradas personalidades locales y extranjeras. Esa práctica de origen tribal carece de todo riesgo y tuvo un ejemplo delirante en la sobreexposición de Rafael Filipelli -y por extensión, de la FUC- durante 2008. En todo esto noto también una fuerte semejanza con los rasgos menos felices de la personalidad de Quintín, quien muchas veces interpreta las diversas formas del disenso como expresiones de complot y persecución personal.
-En cuanto a las “reglas más claras” para seleccionar el material, este año Wolf me las superó todas con la incorporación de una ortodoxia definitiva, que curiosamente se presenta como virtud: el carácter de primicia mundial que DEBEN tener TODAS las películas argentinas de la programación. La naturaleza internacional del festival hizo siempre presente ese rasgo, pero personalmente lo viví en su momento como una imposición o como un problema, nunca como un objetivo deseable (y, de hecho, cuando una película nos interesaba lo suficiente, discutimos e hicimos excepciones). La sencilla razón es que el carácter de primicia no tiene absolutamente ninguna relación con la calidad, que debiera ser el criterio prioritario, y sirve sólo como un discutible señuelo para el exterior. Este año, en particular, esa ortodoxia hizo que el festival desestimara para todo concepto la totalidad de las películas argentinas presentadas en Mar del Plata 2008, pese a que en su mayoría no tienen carácter industrial y algunas hubieran mejorado sensiblemente la programación argentina de este año. Esa exclusión deliberada, llevada a tal extremo, termina siendo una contradicción con los postulados centrales del BAFICI y una forma de represalia perversa para cineastas y productores. Una cosa es procurar que la mayor parte de una programación sea inédita y otra muy distinta es forzarlo a priori, a despecho del contexto.
-El cine de animación ha perdido esa mayor presencia que pudo tener en años previos. Ya el año pasado se habían preferido las formas de animación más experimentales por sobre las obras narrativas, pero este año casi todo el material animado aparece mayormente restringido al Baficito. No hay en la programación de focos ningún realizador especializado en el cine de animación, lo que equivale a decir que este tipo de cine ya no está “en igualdad de condiciones con los otros géneros”.
-La sección Rescates fue suprimida y reemplazada este año por otra denominada Clásicos modernos, que estaría integrada por películas contemporáneas “en copias restauradas”. Además de permitir, como decía Wolf, “ver películas que nunca se vieron o que muchos cinéfilos siempre quisieron ver”, la intención de los rescates y las retrospectivas entre 2005 y 2007 fue la de equilibrar pasado y presente a partir de la idea de que el cine del pasado es, para una mayor parte de los espectadores, tan abundante, desconocido, dinámico e impredecible como cualquier expresión contemporánea, y está sujeto a las mismas dificultades de exhibición, a las mismas restricciones mercantiles. En este sentido sí creo que habíamos logrado algo.
Pero en 2009 resurge el desinterés por el cine del pasado y en particular por el que escapa a lo canónico, actitud que se advertía en la gestión de Quintín y que siempre me pareció muy reaccionaria (quizá involuntariamente, pero reaccionaria al fin). No hay absolutamente ningún riesgo en la programación de las retrospectivas dedicadas a Eustache, Straub & Huillet o Chaplin, que ya integran o debieran integrar el canon de todo cinéfilo que se precie de tal. No es que sea equivocado programarlas sino que no hay nada distinto o impredecible que las complemente.
Lo grave es que ese desinterés no se expresa sólo en el material sino en la calidad de su presentación. Se supone que la excelente película coreana The Housemaid fue restaurada con ayuda de la fundación que impulsa Martin Scorsese, pero lo que llega a verse en Buenos Aires es un digibeta mal dosificado (por los blancos quemados) y mal transferido de norma (por el tironeo característico que produce la diferencia de campos entre NTSC y PAL). Dudo mucho que Scorsese hubiera apoyado con entusiasmo esa proyección. O la de Solaris, que se exhibió en la copia estrenada en Buenos Aires, a la que le falta más de media hora. O la de los cortos de Chaplin, que ni siquiera se vieron en las copias más o menos decentes que se pueden comprar en DVD a través de la distribuidora norteamericana Kino.
En la conferencia de prensa se enfatizó el aporte que el festival hizo para tirar una copia nueva de Una mujer de la calle, de Moglia Barth, y preservar el cortometraje La vuelta al bulín, de José Agustín Ferreyra (no José Antonio, como dice Wolf en la introducción del catálogo, pero evitemos el análisis de ese fallido). En la práctica ese aporte -alrededor de 10.000 pesos- está muy por debajo de lo que un festival internacional podría hacer en función del rescate de la memoria audiovisual, y de lo que ya ha hecho en ediciones previas.
Todas estas cosas no me sorprendían de Quintín pero me sorprenden de Wolf. Me sorprenden porque este es el mismo Wolf que solía quejarse de que Quintín importara programadores para idear secciones (como Bernard Benoliel, que ha vuelto este año) que perfectamente podían realizarse aquí y sin costo. Me sorprenden porque, en pleno recorte presupuestario, se importan y se subtitulan innecesariamente copias de films (Candilejas, Monsieur Verdoux) que existen en perfectas condiciones en el país. Me sorprenden porque durante los tres años que trabajamos juntos, la idea compartida fue construir y enriquecer el festival respetando los aportes de las gestiones previas. Y me sorprende, en definitiva, porque hacer de cuenta que esos aportes no han existido, que cada nueva gestión trabaja sobre una especie de territorio arrasado y necesita comenzar todo de nuevo, es una práctica suntuaria y miserable que tiene mucho que ver con la política, poco con la cultura, y nada “con la amistad o el respeto intelectual”.
Diego Batlle | 03.04.09 - 23:31:29 hs.
Primero, una aclaración: Fernando envió de motus propio esta columna y me dijo que la ubicara en el lugar del sitio que yo considerara. Como me parece -más allá de su dureza- muy valiosa y auspiciosa para la discusión, la incluí en la sección DEBATES con una llamada en el noticiero por unas horas.
No voy a extenderme demasiado aquí porque primero me gustaría elaborar mi propio balance de la 11ª edición (algo que intentaré hacer este fin de semana), pero sí hago un par de aportes/agregados:
-Estoy de acuerdo con Peña y Bernades (de hecho lo publiqué varias veces en el sitio) en que hay un recorte REAL de por lo menos el 20% en el presupuesto del BAFICI porque ese es el impacto de la inflación anual (como mínimo) y de la devaluación del peso frente al dolar y al euro. No hay justificación que valga por parte de Lombardi. Es así. Y se vio en varios aspectos que ya hemos comentado en la cobertura y que profundizaremos en el balance. Que todo el mundo haya "puesto el hombro", que con esfuerzo se "minimice" el recorte puede ser, pero aquí se necesita algo más que buena voluntad por parte de la gente que ama y defiende al BAFICI. Y eso se llama voluntad política.
Con respecto al cine argentino, ya haré mi balance (positivo) respecto de la selección de este año, pero concuerdo con Peña en que es un sinsentido DESECHAR toda película que haya estado en Mar del Plata. Suena, además, a un "escarmiento" para aquellos que osaron ir a MDP antes que al BAFICI. Había dos o tres títulos en MDP mejores que, por ejemplo, La risa o El viaje de Avelino. No tengo la menor duda de eso.
No me meto con el tema clásicos y animación (dos pasiones de Peña) porque además creo que cada director puede modificar (ampliar o reducir) alguna línea de programación de la gestión anterior. Si no, estaríamos condenados a repetir modelos. Y creo sinceramente que los cambios del BAFICI deberían pasar por algo más que algunos clásicos o films animados más. Ya lo comentaremos.
Por lo pronto, y más allá de cómo sea leida (con buena o mala leche) la columna de Peña, yo me enorgullezco como director del sitio de que Di Tella, Peña, Quintín -tres brillantes ex directores del BAFICI- participen activamente de una discusión seria por el mejoramiento del festival.
A Sergio -a quien quiero mucho y respeto aún más- lo tenemos como columnista desde los inicios del proyecto, pero sé que este no es el momento ni el lugar (¿o sí?) para que salga a contestar y discutir su gestión. Por supuesto, si él desea enviar más adelante una columna desde su lugar de director, tiene el espacio abierto.
boudu | 04.04.09 - 00:57:49 hs.
Una adición:
La copia de Bayan Ko era excelente.
Sebastián Santillán | 04.04.09 - 02:07:17 hs.
Agradezco a Peña por su aporte para un debate necesario. Estoy completamente de acuerdo con lo expuesto, pero dentro de los varios temas abordados desearía puntualizar en uno: la sobreexposición de Rafael Filipelli en 2008.
Más allá de que su documental sobre los diez años del BAFICI me pareció lo peor de la historia del festival, lo que más sorpresa me ha provocado es la reacción de las autoridades del festival ante la repercusión pública del libro "El Plano Justo" de Filipelli. Ante las probadísimas pruebas de plagio presentes en el mismo (para verificar el robo a Susan Sontag, se puede ver la comparativa en http://novedadesfuc.files.wordpress.com/2008/11/escrach-copia.jpg), las autoridades del festival han optado por el silencio, no publicando ningún comunicado a modo de errata o admitiendo el error de publicar el texto sin un adecuado trabajo de control.
A un año de ser publicado, el libro sigue estando disponible en las oficinas del festival, se lo muestra como material representativo de las publicaciones del mismo. Un incidente de este tipo (o mucho menor) bastaría para que una persona sea desterrada del mundo intelectual, pero sin embargo desde varios ámbitos se lo sigue tildando a Filipelli de "genio".
Diego | 04.04.09 - 12:02:00 hs.
Un par de acotaciones:
-Creo que, efectivamente, se notó la falta de debate en las ultimas dos ediciones, en contraposición con lo que se había estimulado en el 2007. No es que no haya habido charlas interesantes, pero una charla no es una mesa de debate donde ponerse a discutir de estéticas y políticas, de dónde se viene y en qué dirección se quiere caminar. Había que seguir puliendo aquello del 2007, pero no sé a qué obedeció la decisión de removerlas. En nuestro contexto local, propiciar aquel tipo de debate me parece tan importante y enriquecedor como la programación, porque hace a qué representa el BAFICI y qué promueve.
-Con respecto al rubro animación, una cosa es darle mayor o menor presencia (como estoy de acuerdo con el planteo de Batlle), otra es ubicar todo bajo el nombre BAFICITO, lo que, efectivamente, da la idea de sección infantil o bien de algo que está escalones más abajo del "bafici adulto".
deseo | 04.04.09 - 17:06:26 hs.
En el presupuesto de la ciudad figura el monto otorgado al bafici, creo que no haberlo subido en un 20% tiene que ver con el hecho de aceptar los dibujos del INDEK, lo mismo pasa en todos los ámbitos educación, salud, etc.
Las cifras de la cantidad de espectadores que vayan a dar tendrán que tener su correlato en lo recaudado, veremos como se las arreglan para decir que fueron miles y miles sólo a las funciones gratuitas.
Pichuco | 04.04.09 - 21:14:29 hs.
Cuando me enteré de que Rafael Filippelli había plagiado a Susan Sontag en su artículo sobre Godard incluido en su libro El plano justo pensé que se trataba de un caso aislado. Pero el otro día, leyendo el prólogo de Josep Torrell a Para mí hacer una película es vivir de Michelangelo Antonioni me encontré con las siguientes coincidencias:
Filippelli:
“Aun en los casos en que Antonioni recurre al plano-contraplano, no hay découpage tradicional. La escena se desarticula desde su mismo interior,
precisamente por el salto del punto de interés. En consecuencia, el espectador está obligado a reconstruir las relaciones espacio-temporales de
cada cambio de plano”.
Josep Torrell (autor del prólogo y traductor del libro de Antonioni):
“En este contexto, la introducción del primer plano o del plano-contraplano no supone la asunción del decoupage tradicional, sino todo lo contrario: su
voladura definitiva.Se produce una desarticulación interna de la escena por el salto del punto de interés. El espectador ha de reconstruir continuamente las relaciones espaciotemporales de cada cambio de plano”.
Filippelli:
“En realidad, no se trata de una subjetiva, dado que el personaje se mantiene todo el tiempo en el campo visual, sino de una figura de estilo que permite distinguir dos puntos de vista diferentes sobre un mismo objeto y, al mismo tiempo, establecer una suerte de triangulación entre la mirada de la cámara, la mirada del personaje y el objeto observado, que produce el efecto de que el film comparte el punto de vista del personaje”, 185
Josep Torrell (autor del prólogo y traductor del libro de Antonioni):
“Lo que parece un plano subjetivo resulta no serlo al aparecer el propio personaje en campo. Esta figura de estilo –que permite distinguir dos puntos de vista diferentes sobre un mismo objeto y establecer una triangulación entre la mirada de la cámara, la mirada del personaje y el objeto observado – se ha convertido en los últimos treinta años en el centro de la mayor parte de la literatura académica sobre la obra de Antonioni”, 24
Filippelli:
“Las mujeres poseen el don de ver, sentir y expresar el malestar de una época, como así también sus injusticias: desde Lucía Bosé en Crónica de amor hasta María Schneider en El pasajero, pasando por Alida Valli en El grito, Jeanne Moreau en La noche, Monica Vitti en El eclipse y El desierto rojo, todas son personajes atravesados por una fuerte melancolía, que perciben con claridad los conflictos y experimentan una abrumadora tensión. La comprensión y tenura que expresan hacia los hombres que las rodean, como en el final de La aventura y La noche, les otorga una cualidad patética […] El cruce de estos rasgos vuelve a las mujeres personajes emocionantes y misteriosos”, p.189.
Josep Torrell (autor del prólogo y traductor del libro de Antonioni):
“Quien mejor ha caracterizado este aspecto es, sin duda, Françoise Audé, en las páginas de Positif: “Desde sus comienzos en Antonioni, la mujer ha tenido la facultad de ver, sentir y decir el malestar de la época, sus injusticias, su vulgaridad o su mediocridad, su insuficiencia esencial […] De Lucía Bosé a Monica Vitti pasando por la Alida Valli de El grito o por la Jeanne Moreau de La noche, todas han sido portadoras a la vez de tristeza clarificadora, de pesimismo cuestionador y de exigencia vital. […] Monica Vitti en La aventura y Jeanne Moreau en La noche tienen una suerte de ternura última hacia el hombre, de comprensión de la desesperación en el seno de una desesperación compartida, que las hace patéticas. No son redentoras […] Su insatisfacción las hace también indefinibles. Emocionantes y misteriosas”, pp.20-21 nota al pie.
De más está decir que ni Torrel ni Audé aparecen citados. ¡Y pensar que fue un libro financiado con dinero público!
Ignacio Sánchez | 05.04.09 - 00:17:40 hs.
Muy buena nota de Peña. Es un tipo al que valoro y aprecio muchísimo, aunque no lo conozca. Obviamente que estoy ajeno a todas las internas así que me abstengo de dar otra opinión que no sea la de la primer oración. Me gusta que el sitio tenga una sección dedicada a Debates. Esto es un acierto. Y, para finalizar, con respecto al plagio de Filippelli, él respondió (brevemente) sobre el tema, en una entrevista que le hicieron en El Amante creo que el número de Enero o Diciembre.
fili de pelli | 05.04.09 - 01:34:52 hs.
No olviden que esa nota plagiada de Sontag había sido publicada antes en Punto de Vista, revista dirigida por su mujer Beatriz Sarlo.
Luciano | 05.04.09 - 03:08:51 hs.
Quisiera decir algo sobre este tema de las "premieres" mundiales de las películas. Estuve revisando velozmente el catálogo de mar del plata y no encontré que tampoco hubieran repetido películas argentinas del Bafici. Me parece que en mdp no explicitan la regla pero la siguen igual. Por qué se le critica al bafici, entonces? Porque lo dicen de frente? Me parece un poco hipócrita...
sergio criscolo | 05.04.09 - 11:17:35 hs.
Me parece muy bueno el aporte de Peña, es constructivo; algo que debería ser normal en este caso es extraordinario: que alguien que dejó su cargo no por incapacidad o por desfalco aporte su experiencia en pos de mejorar algo. Así creo que se construye un país, así se debería edificar un (aun joven) festival. Varios de los puntos que menciona Peña me interesan y no puedo ni rebatirlos ni afirmarlos ya que me falta información. Ojalá que tanto Wolf como Quintín se puedan sumar con sus opiniones.
Lo que vi de este Bafici en general me gustó, aunque con unas 25 pelis sobre 450 de difícil opinar, uno nunca sabrá si eligió azarosamente bien o mal, con lo cual sobre la calidad del festival no opino.
Si puedo aportar algo que quizás cuando lo lean los programadores o directivos del festival puedan ayudar. El Baficito es contradictorio: muchas eran pelis subtituladas y en algunos casos con temáticas demasiado infantiles para niños que ya pueden leer de corrido. Y Orz Boyz seguro que la eligió alguien que no debe tener hijos, la habrán seleccionado porque aparecen niños y dibujitos, pero dejaron de lado que la peli termina con el suicidio (muy artístico y sugerido, sí, pero suicidio) del niño protagonista (el coprotagonista ya se había ido preso dejando solo a su padre enfermo mental...). Hago incapié en el Baficito porque me parece que es una muy buena idea, pero debería profundizarse, creo, para que no quede sólo en buenas intenciones.
Tampoco se si fue azaroso, pero en 5 o 6 de las 27 que vi los subtítulos fueron un desastre. En Hunger fue lo más: el protagonista (por citar solo un ejemplo de las barbaridades traducidas en esta peli) relataba que de niño hacía de cross country y el subtitulo nos contaba que había ido al campo. Y en Caballito pude ver una versión rara de Chelsea on the rocks de Ferrara: la dieron con el orden de rollos cambiado, que gracias a lo anárquico del relato de ferrara pasó desapercibido y la peli se dio así nomás.
Me gustó lo de sacar entradas online, pero me parece excesivo un 25 % de recargo por entrada, mucho más que la media del mercado de venta on line, mercado ya de por sí zarpado.
Como siempre tarminé contento de haber disfrutado una vez más en el bafici, y ni me quiero imaginar con la cantidad de cosas con las que deben lidiar Wolf y compañía para que todo salga bien. Sólo aporto algunas cosas para ver si alguien las lee y quizás se puedan mejorar. No son cuestiones subjetivas ("deberían haber más pelis coreanas que vitnamitas") sino cosas más tangibles y por suerte más probables de cambiar.
Buenos Aires | 05.04.09 - 12:23:21 hs.
Estimado Señor Peña:
Si tanto le preocupan las condiciones técnicas de proyección, por qué no comienza por ocuparse de su espacio en el Malba donde se producen las peores catástrofes... Creame, el advenimiento del BLURAY señala el ocaso de su mandato.
Juana Ramirez Castillo | 05.04.09 - 17:17:40 hs.
Excelente la evaluación de Peña sobre el festival. Creo que fue hecha sin voluntad de echar tierra sobre la actual gestión, como a veces pasa con Quintín.
Creo que es muy oportuno el debate de la prioridad a las premieres internacionales, que coincido con Luciano, también son exigidas en MDQ, mientras fue dirigido por PEÑA. Películas como El Viaje de Avelino no merecían la competencia argentina, por su baja calidad, su poco aporte al panorma de la cinematografía argentina. La competencia argentina este año fue de una pobreza espeluznante.
Por otro lado, quiero igual reconocer la altísima calidad de todas las muestras de este BAFICI, felicitar a los programadores y funcionarios del festival. Creo que tenemos un festival, que pese a que podemos mejorarlo entre todos, es de una calidad remarcable.
Un abrazo JUANA
Andrés F. | 06.04.09 - 01:21:30 hs.
Estoy de acuerdo con varias de las cuestiones que plantea Peña. En otras, por desconocimiento, me quedo inexorablemente al margen.
Pero me pregunto si no es un tanto injusta la siguiente frase:
"No hay absolutamente ningún riesgo en la programación de las retrospectivas dedicadas a Eustache, Straub & Huillet o Chaplin, que ya integran o debieran integrar el canon de todo cinéfilo que se precie de tal. No es que sea equivocado programarlas sino que no hay nada distinto o impredecible que las complemente".
¿No funcionan los focos y retros de James Benning, Laila Pakálnina, Helena Trestiková, Su Friedrich y Kelly Reichardt como algo distinto o impredecible?
Por último, es cierto que la calidad de algunas exhibiciones deja mucho que desear. Pero en el último festival de Mar del Plata pasó algo parecido: algunas copias parecían DivX bajados de internet (me viene a la cabeza la de "Frownland", de Ronald Bronstein, por ejemplo).
Saludos
Nicolás | 06.04.09 - 11:28:50 hs.
Se puede compartir o no algunas opiniones y puntos que cuestiona Peña. Pero creo que muchos puntos son injustificados y más cuando viene de una persona que su última participación como director de un festival (me refiero a MDQ) fue seguramamente la peor edición de ese festival.
C. | 06.04.09 - 11:31:50 hs.
Está muy bien generar debates para mejorar nuestro Festival. Por la falta de costumbre, resulta extraño que las críticas vengan por parte de Peña, pero me parece bien que lo haga.
De todo lo expuesto, personalmente lo que más me preocupa es la falta de espacios para debates y la supremacía FUC en todas las salas!!!
Más allá de la calidad de ciertos films de la FUC, me resultaba intolerable ver las mismas estructuras repetidas, con los mismos actores y los mismos técnicos en más de 2 películas... y encima que después ganen! ¿No será demasiado?
Rodolfo | 06.04.09 - 19:33:25 hs.
Es una verguenza lo que el gobierno de Macri hizo con el presupuesto del BAFICI, y creo que dentro de todo estuvo bastante bien. Aun con falencias, creo que la organizacion (como señale en otro informe) fue muy buena (mejor que la gestion de Peña). Coincido que faltaron clasicos y mas peliculas animada. La gestion Peña tuvo un logro enorme cuando organizo la funcion de El Acorazado Potemkin en el Colon, y quizas falto eso. Quizas aprovechar el teatro 25 de mayo para funciones de clasicos en versiones restauradas (la verdad no vi Solaris en el BAFICI, asi que no sabia como la daban), y quizas habria sido mejor. Comparto plenamente que sacar Intercine es una verdadera lastima. Estoy en desacuerdo que la seleccion de Eustache, Chaplin y Straub & Hillet sea demasiada obvia. Peña hizo ciclos de Romero, Ferreyra, Keaton y directores mas conocidos que Eustache y Straub& Hillet. No me gusto mucho que pongan las entrevistas a grandes directores sobre peliculas de Chaplin ya que todas ya se vieron en Europa Europa hace menos de un año. Aun asi, pienso que la seleccion total fue buena. Siempre podria hacer mejor, pero creo que y coincido que este BAFICI fue mejor que el ultimo Mar del Plata en la seleccion y variedad.
Para "Buenos Aires", el MALBA tiene funciones con fallas, pero te aseguro que las peores catastrofes como las llamas, se produjeron para mi en los dos ultimos BAFICIS, malos encuadres, mala sincronizacion, peliculas quemadas, mal subtitulado. EL MALBA ES UN LUJO, SUPERIOR A MI CRITERIO QUE LA LUGONES, TANTO EN VARIEDAD DE PROGRAMACION COMO RESCATES, UN CIRCUITO ALTERNATIVO PARA EL CINE ARGENTINO CON MENOS REGLAS QUE EL COMERCIAL Y DONDE LOS ESTRENOS NACIONALES TIENEN MAYOR PUBLICO QUE LOS CINES COMO EL GAUMONT O EL TITA. HISTORIAS EXTRAORDINARIAS SIGUE EN CARTEL, ASI COMO NORMA ARROSTITO. RIO ARRIBA ESTUVO UN AÑO. SU IMAGINACION ESTA MUY LIMITADA SI PIENSA QUE EL BLUE RAY (TAN SOLO UNA MODA PASAJERA HASTA QUE APAREZCA EL PROXIMO FORMATO DIGITAL REVOLUCIONARIO) PUEDE DESTRONCAR EL PLACER DE VER UN CLASICO EN FILMICO EN EL CINE. Y SI ES CINEFILO DEBERIA AGRADECER LA EXISTENCIA DE UN LUGAR COMO EL MALBA Y DE UN PROGRAMA BRILLANTE COMO FILMOTECA.
Saludos,
Rodolfo
Gabriel Schipani | 07.04.09 - 11:42:08 hs.
De todo lo que se expuso hasta ahora sobre el último BAFICI, me quiero detener en el tema de que las películas argentinas deben ser estrenos mundiales.
Debo decir a mi pesar, que no es solo contra Mar del Plata el tema, ya que una pelìcula que se pasó en la última Edición del Festival Buenos Aires Rojo Sangre, el cual presido, fue rechazada en esta Edición del BAFICI por la misma razón.
Esto está chequeado porque el director recibió un mail explicando los motivos por lo cual no fue incluída su película en la programación.
Igual, lo mas triste, es que esto es una práctica que no solo es exclusiva del BAFICI, sino también de Mar del Plata y de Pantalla Pinamar, en ambos festivales en ediciones anteriores me pasó exactamente lo mismo con otros films que fueron exhibidos anteriormente en el BARS.
Pantalla Pinamar llegó aún mas lejos, prohibió a un productor pasar una película en el BARS, para tener ellos el preestreno exclusivo.
Asi, que en este tema, creo que ninguno de los programadores de los Festivales con mayor apoyo económico, y realizados con dineros estatales, podrían echarse culpas unos a otros, ya que utilizan esta práctica para Festivales Independientes, hechos a pulmón y sin derecho al pataleo.
bafichi | 07.04.09 - 14:56:07 hs.
Hace diez años había dos festivales en la argentina, Mar del Plata y el Bafici. Ahora hay muchos más: San Luis, Pantalla Pinamar, Doc BsAs, el BARS, el Gay-Lésbico, Cine Inusual, In-Edit...
Si la razón de ser de un festival es pasar películas inéditas, y todos quieren tener algunas argentinas, es lógico que cuanto más festivales haya más se van a pelear por esas películas. sobre todo por las buenas, que son mucho menos que todas.
Esto pasa en todos los países del mundo desarrollado. incluso pasa en Chile, donde por ejemplo el Sanfic no pasa películas chilenas que van a Valdivia y viceversa.
Se llama 'libre competencia' y todos esos festivales se jactan de sus premieres, algo que al espectador por ahí le da lo mismo -como cuando un noticiero insiste con que tuvo la 'primicia'- pero es importante para la estructura que banca estos eventos, en términos de conseguir prestigio, sponsors, etcétera.
Que alguno de nuestros festivales empezara a hablar de premieres es algo que tenía que pasar en algún momento.
Hernán Gaffet | 07.04.09 - 19:42:52 hs.
Estimado Sr.Buenos Aires:
Su frase dirigida a F.Peña, "el advenimiento del BLURAY señala el ocaso de su mandato", lo ha hecho caer en algunos errores.
1) Hasta el presente no hay ningún soporte digital que supere en proyección la imagen del fílmico.
2) Si ud desea preservar un film a largo plazo, el soporte fílmico asegura (en buenas condiciones ambientales) más de una centuria. Vaya ud buscando donde insertar el Bluray, porque en pocos años buscarán otra forma de sacarle el dinero. La misma Kodak reconoce la supremacía del film aún hoy.
3) El "mandato" del Sr. Peña tiene que ver con su conocimiento del cine y no depende de ese disquito que a ud le deslumbra.
Las condiciones de proyección podrán mejorarse. Pero infórmese un poco, porque del ridículo no se vuelve, aun firmando con seudónimo.
Hernán Gaffet
Ignacio Sánchez | 08.04.09 - 00:38:47 hs.
¿Estamos hablando del Blu-Ray? ¿y encima como supuesta superación del fílmico? y, por si fuera poco, en comentarios sobre un texto del Sr. Fernando Martín Peña. Parece un chiste. ¿Blu-Ray? Je!. Me Rio de Janeiro, diría el gran Astor Piazzolla.
Buenos Aires | 08.04.09 - 09:57:27 hs.
Estimado Sr. Gaffet,
Tan solo observe usted el transcurrir de los próximos años, digamos cuatro. Preste mucha atención. Ya no se trata de qué es mejor.
winstone | 08.04.09 - 16:49:13 hs.
Una proyecciòn en dvd ( 480p ) o en BLU RAY ( 1080p ) siempre serà incomparable una en fìlmico.
Ahora separemos el filmico entre dos clases: copias actuales / nuevas con copias de films antiguos de las cuales se encuentran deterioradas normalmente por el paso del tiempo y desgastes de proyecciòn.
En el caso de copias deterioradas tanto en aspectos visuales como de sonido, por màs que estemos considerando la superioridad del fìlmico es entendible poder hacer menciòn a una tecnologìa como es un formato HD donde se ha scaneado desde el master original, restaurado y remasterizado, un formato hogareño, no de cine, distingamos. En ese caso, creo que serìa entendible la postura del usuario "Buenos Aires", aunque no la comparta.
Tengo la suerte de poseer un home theatre con proyecciòn 1080p y puedo sugerir que hay titulos que brillan en una pantalla hogareña de 120", por el trabajo que se ha realizado en la restauraciòn, tìtulos como THE SEARCHERS, CASABLANCA, GIGI, AN AMERICAN IN PARIS, FORBIDDEN PLANET, A PASSAGE TO INDIA y el catàlogo de CRITERION COLLECTION que empezò a ser lanzado.
En cuestiòn de sistema de proyecciòn hogareña, no es masivo tener filmico a disposiciòn ya que ese en un placer que sòlo pueden concretar muy pocos.
Hernán Gaffet | 08.04.09 - 20:24:58 hs.
Estimado Sr. Buenos Aires
Precisamente, ud lo ha dicho, “Ya no se trata de qué es mejor”. El mercado hará en esos cuatro años a los ud alude, cualquier cosa que de más dinero. Quizá veamos excelentes proyecciones digitales en salas cada vez más pequeñas, films que cada vez más rápido serán “difrutados” en su IPhone o en el apoyacabezas del auto. Pero el tema es que Peña se dedica a preservar, difundir y estudiar CINE. Films para ser vistos en cines tal cual fueron concebidos. Una proyección pública de una copia aún vieja es una alternativa valiosísima. Seamos aunque sea un poquito democráticos: no cualquiera tiene un buen home theatre, no es un artículo masivo y está lejos de serlo. Con el tiempo, el trabajo de Peña, lejos de llegar a su fin, potenciará su razón de ser.
Mientras, se trata de no creer que la Mona Lisa está a salvo porque la tenemos como screensaver en la compu. Hubo que blindar el Louvre.
Hernán Gaffet
Bebe Kamin | 12.04.09 - 10:26:52 hs.
Antes que proponer un recorrido por malos entendidos o interpretaciones de sinuoso tinte tengo que agradecer la existencia del BAFICI, un hecho cinematográfico de increíbles dimensiones -no sólo materiales- que se instaló en esta ciudad en la que no había antecedentes de acontecimientos semejantes. Parangonando desde el absurdo sería como contar con una fiesta muy gozosa para todos los que tienen algo que ver con las imágenes en movimiento incluyendo rituales, ceremonias y exageraciones de diversa intensidad. Así que lo primero es el más que vulgar GRACIAS POR EXISTIR, BAFICI. Otro reconocimiento es el aporte que realizan personas de notable capacidad reflexiva en un diálogo que adquiere características casi utópicas ya que en sus exposiciones, además de hacer conocer sus opiniones, se reconoce a un Otro diferente pero valioso. Me refiero al artículo inicial de Fernando M. Peña quien desde su lugar -fundado en su experiencia como investigador y ex director del festival pero más, creo, por su apasionada cinefilia- expone puntos de vista que iluminan temas dignos de ser analizados. Aun cuando todas las consecuencias que generó el artículo no son reflexiones plenamente fundadas- conviven con opiniones dictadas por vaya a saber qué mecanismo mental -las ideas que disparó en varias de las respuestas publicadas no hacen sino enriquecer la posibilidad de pensar. GRACIAS FERNANDO. Un último reconocimiento -esto se parece al discurso en el podio de una entrega de premios- a OTROS CINES, un lugar de convergencia donde las miradas parecen tener un mismo afán: EL CINE SERÁ LO QUE DEBE SER O NO SERÁ NADA (creo que la frase se la robé a alguien...).
Me voy a permitir introducir algunas ideas referidas a uno de los párrafos que Peña expone en su nota: el “mayor acercamiento de sectores del cine”. Pertenezco a una de esas tribus desde hace más de cuarenta años –aclaro que era muy pibe cuando empecé– y tuve la suerte de ser testigo, y partícipe, de diversas circunstancias generacionales. Sin duda que el BAFICI hay que incluirlo como un hecho que acompaña el movimiento que se inició en 1995 con Historias Breves I y, fundamentalmente, Pizza, birra, faso –película que según mi humilde opinión fue piedra basal del llamado NCA– y sus secuelas de diverso orden. También fue determinante la nueva mirada que se gestó en el campo de la crítica cinematográfica. Los últimos tres directores del BAFICI (nueve de las once ediciones) provienen de ese quehacer y están vinculados, no digamos generacionalmente, con los movimientos que se dieron en el cine nacional e internacional desde mediados de los noventa. Creo que gracias a eso y al desarrollo posterior -descubrimiento de nuevas cinematografías, vinculación con otros espacios de similar corte- se fundaron las ideas y acciones que rigieron el devenir del festival y su instalación en la conciencia y geografía cinematográfica local. Como no podría ser de otra manera –Freud dixit– también se instaló un paradigma correspondiente a la conducta humana: la constitución de una Horda Fraterna, gestora de los sucesivos logros del BAFICI, donde parte de la energía se destina a desplazar, despedazar, ningunear y enterrar cualquier vínculo con En El Nombre del Padre (¿para cuándo una nueva retrospectiva de Marco Bellocchio?). Una forma natural de proteger la subsistencia de la estructura, según se dice en ciertos círculos weberianos. De allí que “sectores del cine” suene a una más que tímida señal de existencia de ciertos conjuntos marginados que, a pesar de todo, son también parte del universo cinematográfico. Existen, sí, “presencias” de algunos representantes de la tercera edad surgidos desde rincones “dizque fronterizos” que parecen representar “vanguardias” en las antípodas del “statu quo”. Pero es clara la ausencia física, y espiritual por qué no, en el territorio del BAFICI de la casi totalidad de gerontes que de alguna manera pertenecen a la zona “cuanto más lejos mejor”. Pero como el mismo Segismundo proclama, lo reprimido puja por volver y, a través de las formaciones del inconsciente, dan cuenta de la inutilidad de la represión. Participé en dos de los encuentros que se desarrollaron en el nuevo, y funcional hay que decirlo, edificio del BAFICI –¿un paso adelante hacia la autarquía?– que fueron: la presentación del libro sobre Cine Argentino Estéticas de la Producción –título por demás atractivo– y Mesa sobre el Nuevo Plan de Fomento. En el primer caso el libro -que parece ser una compilación de opiniones de diversos exponentes- no estaba de cuerpo presente. El panel estaba compuesto por tres críticos, incluyendo al director del festival, y un realizador que, aparentemente, era uno de los que figuraba en el índice de la novedad editorial. Por suerte, tarde pero seguro, llegó un productor de la nueva generación que puso un poco de realismo al mágico desarrollo del evento. Se escucharon algunas frases como que “la plata que se gasta en el Instituto podría muy bien ir a hospitales” o volver a una forma gozosa –gratuita, bah – de producir cine. Mientras que uno de los críticos cinematográficos confesaba, con razón, que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo en ese lugar, otro panelista expresaba pensamientos dignos de cualquier tratado de alta semiología lingüística que parecían difíciles de vincular con los mecanismos de fabricación de una película. Había quien mantenía un prudente silencio. Era obvio que en la convocatoria para integrar la mesa no se puso excesivo énfasis en invitar a profesionales en la materia que hubieren podido generar un interesante intercambio de ideas. Es que muchos de los posibles candidatos pertenecen a alguno de los “sectores del cine”. Hay que rescatar las intervenciones de Hernán Musaluppi que aportaron ideas y perplejidades en un tema merecedor a ser debatido, como él afirmó, para preguntar y tratar de responder “qué cine queremos hacer en este país”. La otra “mesa” fue aún más patética. Una posibilidad notable, manifestada por la masiva concurrencia de cineastas de diversas extracciones y pertenencias, se abría para debatir el plan que reglamenta las normas a la que hay que ajustarse en el complejo tema de la participación del Estado en la producción de cine. Oportunidad doblemente auspiciosa por la presencia in situ de la Presidenta del INCAA que fue presentada con llamativa brevedad, sin evitar algún titubeo en la voz, por el Director del Festival quien, una vez cumplido el trámite, hizo mutis por el foro de forma subrepticia y evidente. Para colmo quien tomó la palabra, es una forma de decir, luego de una más que breve y evocadora introducción por parte de Liliana Mazure, fue un productor de perfil new age que olvidándose de la posibilidad del debate y la confrontación de ideas de quienes, ansiosos, concurrieron para discutir, polemizar, combatir y/o defender políticas de fomento cinematográfico, se dedicó a dar una clase para el curso de ingreso de jardín de infantes de algo que todos sabían y querían poner en duda. “Ah! Es una actividad del BAFICITO” comentó algún irónico en voz suficientemente baja como para ser escuchado. Lamentablemente el tedio le ganó al entusiasmo, el éxodo a la permanencia y la obviedad a la reflexión. Habrá que pensar si la responsabilidad le cabe más a la más que equivocada orientación del discurso de quien exponía cual referente del “saber” o de quienes lo convocaron para oportunidad semejante dejando escapar una posibilidad, difícilmente repetible, de debatir, pública y ardorosamente, un tema soslayado y de difícil abordaje como el del Plan de Fomento. Lo mismo se podría preguntar por la ausencia de un tema del momento fundamental para todos los directores de cine. Es que no hacía sino semanas que el Poder Ejecutivo había aprobado el decreto reglamentario por el cual los directores de cine, reconocidos como autores de la obra cinematográfica en la Ley de Propiedad Intelectual desde febrero del 2004, tienen el derecho real y práctico de cobrar dicho por su autoría en forma monetaria y desarrollar actividades y acciones de solidaridad social, a partir de esta disposición legal. Este beneficio para todos los directores que logren exhibir sus películas en un medio audiovisual, cualquiera sea su tendencia, edad o estado de salud, fue la culminación de una larga lucha que se llevó a cabo durante muchas décadas. La no convocatoria a un encuentro donde se exponga, explique o discuta un tema tan importante para los cineastas, nacionales y extranjeros, ¿será porque la entidad encargada de semejante tarea es una de las que se encuentra en la zona de los “sectores del cine”?. Así como me parece que hubo responsabilidad en las convocatorias desacertadas de mesas desaprovechadas también la hubo en la no convocatoria sobre un tema de notable actualidad. Estos son los “síntomas” por los cuales me parece que “los sectores del cine” no son tenidos en cuenta y, si lo son, se los expone de una manera pobre y hasta vergonzante. Quizás, en ciertos temas, se puedan mejorar los mecanismos para que los logros sean aun mayores y se incluyan, sólo en el terreno que corresponda, decisiones que enriquezcan el quehacer festivalero. Para que no quepan dudas reitero mi incondicional adhesión al BAFICI. No puedo dejar de afirmar que gracias a él pude ver películas de indudable originalidad, de imposible divulgación y generadoras de innumerables controversias lo que en términos generales contribuye a la salud cinematográfica y crítica del universo. A los que lo hicieron posible mi más sincero agradecimiento.
Bebe Kamin.
deseo | 12.04.09 - 12:32:19 hs.
coincido con hernan gafett y con Bebe Kamin ,aunque ahora caigo en cuenta de que la mayoría de los que hacen el bafici son gente mayor que ya peina canas.
no se puede hablar de autarquía porque macri mandó una ley del bafici, sólo para que se lo reconozca institucionalmente.una lástima y un engaño para los que creen que es otra cosa.
para terminar, algunos creen que no invitando a debatir temas de los "sectores del cine" conservan "un perfil independiente ¿viste? "
sergio wolf | 13.04.09 - 01:50:52 hs.
Estimado Bebe Kamin,
Me voy a permitir hacer algunas observaciones sobre su texto.
En primer lugar, no son "los últimos tres" sino los cuatro directores del BAFICI quienes provienen de lo que usted llamar “el quehacer”, salvo que no reconozca las películas de Andrés Di Tella como pertenecientes a lo que define como “los movimientos que se dieron en el cine nacional a internacional desde mediados de los noventa”.
Respecto de la presentación del libro “Cine Argentino. Estéticas de la producción”, el libro sí estaba de “cuerpo presente”: estuvo a la venta desde el mismo sábado por la mañana, día en que se realizó la presentación. Quienes componían el panel no eran “tres críticos y un realizador que aparentemente figuraba en el índice”: el único crítico a secas era Gustavo Noriega, junto a quien estábamos Juan Villegas –que hace tiempo no ejerce la crítica y, mal que le pese, dirigió dos películas, y produjo otras dos-, Raúl Beceyro –que viene haciendo películas desde hace cuarenta años-, Hernán Musaluppi –que será de la nueva generación pero hace películas desde hace 12 años-, y yo mismo he realizado películas además de ejercer la crítica. El desprecio que manifiesta por los críticos, cuando dice que (Noriega) “confesaba, con razón, que no tenía idea de lo que estaba haciendo en ese lugar”, extrayendo solo la primera frase de lo que dijo aquel día, creo que menguaría si leyera el libro, donde –salvo los casos de cineastas y productores que hablan en primera persona- todos los textos y entrevistas fueron realizados por críticos de cine. Pero me resulta especialmente interesante el párrafo donde dice que “no se puso excesivo énfasis en invitar a profesionales en la materia” que es, justamente, el clásico argumento que emplean ciertos “sectores del cine” para denostar el cine de los nuevos directores, tildándolo de “artesanal” o de otros modos menos eufemísticos. Esa idea del profesionalismo –sectaria y clasista- ha sido desde siempre una de las batallas que ha venido librando el Bafici, defendiendo a directores y productores que proponen otros modos menos convencionales u ortodoxos de pensar y hacer cine en Argentina. Ese fue, además, uno de los aspectos que nos animó a hacer el libro “de título por demás atractivo”... Se dijeron muchas otras cosas además de las pocas que usted extracta –y que considero muy pertinentes a las dificultades de hacer cine en Argentina-, ya que la presentación duró casi una hora y media, pero ese es otro tema.
En relación con la mesa sobre el Plan de Fomento, también estaba invitada Verónica Cura, quien el mismo día avisó que estaba en el interior del país y no iba a poder estar presente. En mi caso particular, no estaba previsto que moderara el encuentro, por lo que me limité a presentar a los panelistas. Lamento que quienes expusieron no sean de su agrado o interés.
Lo que dice respecto de la Ley de Propiedad Intelectual no tiene nada que ver con la entidad encargada de dicha tarea sea la DAC (ya que usted no la nombra, lo hago yo), atribuyéndole al Bafici una curiosa censura sobre sus miembros en un festival en el que (le recuerdo), en estos once años, tuvieron películas, work in progress y proyectos en el BAL al menos 20 directores de esa entidad: Alejandro Fernández Mouján, Ana Poliak, Carlos Echeverría (estos dos últimos con retrospectivas completas), Fernando Díaz, Gustavo Fontán, Lía Dansker, Pablo Reyero, Marcelo Céspedes, Hernán Gaffet, Eduardo Raspo, Inés de Oliveira Cézar, César D´angiolillo, Mariana Arruti, David Blaustein, Carmen Guarini (que hizo uno de los spots del festival), Julio Raffo, Fernando Solanas, Cristian Pauls (que coordinó uno de los diálogos con directores) y Fernando Birri.
Por lo demás, me sorprende su interés por los debates. Durante todo el 2008, mi último año como coordinador de cine del Centro Cultural Ricardo Rojas, se organizaron a instancias del PCI ocho encuentros titulados, justamente, “Los debates del cine argentino”, cuyos temas fueron desde “Política cinematográfica” hasta “Cuestión de peso: cine y dinero”, pasando por “La literatura y el cine argentino”, “Cine argentino y política”, “Cine y teatro: ser o no independientes”, entre otros. No me pareció verlo por allí y le aseguro que participaba gente muy profesional en lo suyo, y también muchos mayores de 30 años.
Un saludo cordial,
Sergio Wolf
maneco | 13.04.09 - 19:09:57 hs.
Creo que Kamin pierde por knock out, otro más de esos debates por él quedó perdido. Lo que si, me parece que Wolf está en deuda con el sitio; nos debe un comentario sobre la carta de Peña.
Ricardo Gómez Grouvier | 13.04.09 - 23:38:10 hs.
No es para quedar bien con todos los que aquí escribieron, pero siento de verdad que hay algunas criticas de Peña que son reales y constructivas, que lo que dice por ejemplo Bebe Kamin es cierto (que el BAFICI se regodea demasiado en excluir a "la industria" o digamos a los viejos, salvo que seas Cozarinsky o Filippelli) y por lo demás creo que la gestión de Wolf está a la altura de las anteriores. Me gusta que se siga discutiendo el BAFICI, entre todos podemos hacerlo aún mejor de lo bueno que ya es. Abrazos a todos.
Bebe Kamin | 15.04.09 - 06:41:26 hs.
Más allá de la fórmula, sinceramente me dirijo a mi estimado Sergio Wolf. Quiero reiterar, como ya lo hice, mi agradecimiento a quienes generan y producen un acontecimiento como el BAFICI. No voy a repetir conceptos laudatorios porque creo que casi todos los que participamos en él ya lo hicimos convencidos que así es. Tampoco pretendo una competencia de “verdades” o “saberes” sobre si tal o cual es esto o aquello. Me parece inútil y aporta poco al crecimiento intelectual, o de otro tipo, promover semejantes malos entendidos. Por si hiciera falta puedo decir que “Yo no sé qué me hicieron…” es una de las propuestas más inteligentes y originales - y mejor logradas - que se realizaron en los últimos tiempos en el cine local así como las películas de los otros directores que estuvieron en la mesa merecen mi respeto más allá de la sintonía con las estéticas o dramaturgias que proponen. No se trata de eso. Creo que efectivamente tanto en tu caso, como en el de Juan, el perfil que tengo internalizado tiene mucho que ver con la actividad del crítico cinematográfico y eso no niega otros quehaceres. Pero en todo el texto que propones no hay ningún nivel de reflexión respecto de los contenidos de los posibles hechos que se relatan. Ni una pequeña posibilidad que una crítica, hecha de buena leche, siquiera sirva para una pregunta que quizás se pueda responder en algún futuro o proponer como tema a pensar y concluir en algo que mejore la performance de lo que nos ocupa. Prima una especie de enojo, en mi texto también en el caso de la mesa de Plan de Fomento, que quiere “tener razón” en algo que me parece que no está puesto en duda. Además hacer el listado de socios de la DAC para afirmar que no están excluidos los que pertenecen a ella no tiene que ver con el tema de haber errado, tal vez, en proponer que dos actividades presentes y una ausente pudieran haber sido mejores en sus resultados si otro hubiese sido el criterio en su organización. Pero tenemos, me incluyo, una actitud de defender a ultranza lo que hacemos, de no estar permeable a opiniones desde otros puntos de vista, y reaccionar de manera casi “ofendida” por temas que, me parece, no valen la pena. Hay una especie de confusión entre “crítica” y “ataque”. Quiero aclarar que me provoca la provocación. Por momentos las palabras se escapan para que un debate se potencie y produzca efectos que promuevan un cambio que, de otra manera, significaría una espera eterna. Pero eso no significa que no se pueda confrontar sin caer en cuestiones que más vale dejar de lado. Palabras como “desprecio a los críticos”, soy un lector permanente y apasionado de la labor de esos profesionales, “idea sectaria y clasista” en relación a los nuevos realizadores, participé desde diversos roles y estoy más que orgulloso de muchas películas de quienes han renovado la forma y el contenido del cine local en los últimos 15 años, y otros calificativos similares me hacen pensar que quizás estemos equivocados en creer que opinar puede ser una forma de despejar dudas. Te reitero, no entiendo porqué me tratás de usted, que sería bueno poder dialogar, y reflexionar con serenidad, para tener un mejor BAFICI aún. Un saludo afectuoso.
sergio wolf | 17.04.09 - 11:51:23 hs.
Estimado Bebe Kamin,
No me parece que su texto sea ingenuo ni amable. En todo caso, no hay enojo de mi parte ni creo que haya existido ataque alguno, ni que mi respuesta sea la de una persona "ofendida", pero creo que su texto merecía algunas observaciones.
En todo caso, no me parece que no merezca respuesta la idea que allí se expone -nada ingenua ni ecuménica en su supuesto interés por el diálogo-, de que en el Bafici se produjo "la constitución de una Horda Fraterna, gestora de los sucesivos logros del BAFICI, donde parte de la energía se destina a desplazar, despedazar, ningunear y enterrar cualquier vínculo con En El Nombre del Padre".
Desconozco cuántas películas tendría que dirigir y producir Juan Villegas para que lo "internalice" como cineasta y productor.
Respecto de la mesa sobre Plan de Fomento quiero aclararle que en ningún momento se pensó como una actividad "para profesionales" sino que fue pensada para explicar a jóvenes directores o estudiantes de cine o simples espectadores curiosos, cómo funciona el Plan. Efectivamente, inicialmente la idea fue exponer el Plan de Fomento "explicado para los niños", para aquel que lo desconoce todo. En ningún momento, el encuentro se anunció ni planteó como un debate sobre el Plan de Fomento. Estimamos que hay otros ámbitos profesionales donde se pueden dar debates más específicos sobre el Plan, incluso dentro de la propia entidad de la que forma parte.
El detalle de directores de la DAC que participaron en estos once años del Bafici con proyectos y películas en distinto estado de desarrollo -y a la que habría que agregar a Pablo Ratto, Gustavo Alonso, Gabriela David, Adrián Jaime y otros- tuvo por objeto responder a esta frase:
"La no convocatoria a un encuentro donde se exponga, explique o discuta un tema tan importante para los cineastas, nacionales y extranjeros, ¿será porque la entidad encargada de semejante tarea es una de las que se encuentra en la zona de los “sectores del cine”?."
Allí se despliega la sospecha de que el debate sobre la Ley de Propiedad Intelectual no ocurrió en el Bafici porque quien la motorizó fue DAC, y por éso creí oportuno brindar cierta información al respecto.
Efectivamente, si bien se manifesta como un lector apasionado de críticas, en su texto esta la frase: “confesaba, con razón, que no tenía idea de lo que estaba haciendo en ese lugar”. No importa, aquí cuánto valore los textos de los críticos sino que me parece evidente que no cree que los críticos debían hablar en una mesa sobre producción cinematográfica. Esta idea se complementa con la de "la no convocatoria a profesionales en la materia", que trasluce que los que presentaron el libro no eran "profesionales en la materia". De ahí la respuesta.
Ultima corrección: la película que co-dirigí con Lorena Muñoz no se titula "Yo no se qué me hicieron..." sino "Yo no se qué me han hecho..".
Lo saluda cordialmente,
Sergio Wolf
Javier Conigliaro | 20.04.09 - 20:26:56 hs.
Me parece que no se trata de ganar por knock out ninguna discusión, ni de demoler triunfalmente las expresiones que no coinciden con la nuestra. Simplemente se trata de intercambiar opiniones.
En ese sentido, sería interesante conocer los comentarios de Wolf a la carta de Peña, en particular porque es lo que dio origen al debate publicado en Otros Cines.
Javier Conigliaro
Felipe Soletti | 20.04.09 - 21:32:43 hs.
Hay mucho olor a egos en esta discusión. Y si nos volvemos un poco más racionales?
Bebe Kamin | 22.04.09 - 12:46:03 hs.
Creo que Felipe Soletti tiene cierta razón. Lamento que así haya sido y mis excusas por lo que me corresponde. Quizás se pueda debatir en otro momento. Un saludo. Bebe Kamin
Mr. | 23.04.09 - 01:03:41 hs.
Algunos dicen que la política no tiene nada de que ver con nuestro quehacer cinematográfico.
Felipe Soletti | 22.05.09 - 14:11:48 hs.
Al final Wolf no dijo nada respecto al artículo de Peña? Por qué ese ostracismo Sergio?