Reflexiones sobre el presente y el futuro del cine
Algunas ideas en relación al problema de la distribución Gustavo Postiglione (director de Dias de Mayo, La peli, El cumple y El asadito)
Casi 10 años atrás había acordado estrenar El asadito en dos salas, una en Buenos Aires y otra en Rosario, gracias a las gestiones de un amigo -ya fallecido- que fuera Secretario General del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA) y Vicepresidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), Roberto "Tato" Miller. Esto era noviembre de 2000. Cuando tenía casi todo arreglado con los cines aparece un distribuidor (Pascual Condito), al cual yo le había firmado (vaya uno a saber por qué) un contrato para que distribuyera mis producciones. Pascual me increpa y me dice que él no me autoriza a estrenar mi película. Yo había filmado El asadito en 1996, casi cuatro años antes, y no me pensaba dejar amedrentar por este señor, al que le dije:
-Pascual, si vos no me dejás estrenar la película yo voy a tu oficina, te parto el escritorio a patadas, te cago a trompadas y después te pego un tiro.
Creo que soné muy convincente ya que estrené El asadito en 15 salas con las copias pagadas por el mismo Pascual, que entiende ese tipo de códigos. Pero claro, esta es una anécdota simpática que lo único que hace es dejar en claro cómo y en manos de quién está el negocio de la distribución en Argentina. Porque de 10 años a esta parte, si bien mantuve varias peleas con Pascual a partir de otras películas, los resultados de la falta de políticas de distribución están a la vista.
Hoy, para estrenar una película, hace falta avisar (a través de la distribuidora) con tres meses de anticipación para saber el calendario de los estrenos nacionales. Luego. un mes antes del estreno el distribuidor pide salas a los cines para estrenar una película nacional. De todo esto está al tanto el INCAA, ya que recibe la misma información que los exhibidores. Quince días antes (aproximadamente) los cines deben informar las salas que le otorgaran a las películas argentinas que las han solicitado, esa misma información se las deben enviar a la distribuidora como al INCAA para que la Gerencia de Fiscalización controle que se cumple con la ley, cuota de pantalla, etc. Y si no informan en tiempo y forma el INCAA debe intimar a las salas a responder y a explicar por qué no van a pasar una (o varias películas argentinas).
Mientras tanto, el productor está sacando la película del laboratorio, pagando las últimas deudas, contratando la mínima publicidad que puede hacer y gestionando las notas de prensa necesarias para comunicar el estreno y esperando que el distribuidor le diga cuantas copias tiene que encargar al laboratorio.
Pero cuando falta menos de una semana para el estreno y no se sabe qué sala se tiene (o si hay sala), si los afiches que mandé a pegar los tengo que salir a despegar, los ánimos se ponen un poco tensos. Voy a la distribuidora y pregunto qué hacer:
-Lo que pasa es que viene Angeles y demonios con 180 copias y después Terminator 4 con 190 y …
-Pero necesito sólo 4 salas.
-Pero igual está difícil meter la película.
-Pero hace dos meses en el Festival de Berlín me aseguraste que estrenábamos en 10 salas y que iba a ser muy fácil conseguirlas.
-Pero... ¿Viste como cambió todo? No es mi culpa, vos sabés cómo cuido las películas argentinas, el problemas es el INCAA, ellos te tienen que dar una respuesta, nosotros lo único que hacemos es tratar de conseguir cines y si no conseguimos no tenemos la culpa, es el INCAA.
Decido no romperle el escritorio y voy al INCAA. Pido hablar con Fiscalización, un señor amable me atiende y se me queda mirando un rato largo sin decir nada y después es poco lo que dice.
-El que se tiene que hacer cargo es el distribuidor, nosotros sólo fiscalizamos.
-Pero ustedes son el organismo que regula la actividad cinematográfica.
-Sí.
-¿No tienen que intimar a los cines a que den respuestas si no contestan ante la solicitud de las salas?
-Sí.
-¿Y ustedes han intimado a algún cine en lo que va del año por no responder a lo que tienen que responder?
-No
-¿Y por qué?
Sin respuesta, me sigue mirando.
-Te pido un favor, ya que no lo hicieron, ¿pueden intimar a los cines ya que no nos han respondido para saber que sucederá con mi película? Y de paso lo hacen de ahora en más.
Luego de mirarme un rato más, acepta intimar a los cines y me promete que tendré las cuatro salas de estreno en Buenos Aires más las dos de Rosario.
Al llegar el lunes, mi ilusión de contar con cines para el estreno de Días de Mayo se había evaporado. El distribuidor consiguió dos salas (el Village Recoleta y el Unicenter, pero con la última función a las 17 hs, es decir lo mismo que nada). Por mi parte, hice gestiones para el Arte Cinema y el Gaumont y, por ser la película rosarina, conseguimos dos complejos en Rosario. A esta altura, el distribuidor quedó totalmente desdibujado. Sumado a que en la segunda semana aceptaba que nos bajaran la película del cine Monumental de Rosario, a pesar de haber superado la media, algo que por suerte no sucedió. Por otra parte, las gestiones de Fiscalización no sabemos si las hicieron o las anotaron para mi próxima película.
Como resultado de todo esto, debo decir que Días de Mayo funcionó solo en tres cines (Gaumont, Showcase y Monumental de Rosario) sumando un poco más de 7.000 espectadores en 4 semanas. Una cifra atendible por la precariedad del estreno, pero a su vez muy exigua, que revela algo que está sucediendo con casi todos los estrenos nacionales: el sistema de distribución como lo conocemos hasta ahora está prácticamene agotado.
Y aquí hay que hablar de lo verdaderamente importante y que nadie dice: el mayor enemigo del cine argentino son las cadenas de exhibición multipantallas. Ellos son los que, contraviniendo la ley, niegan las salas o les dicen al público que la función está llena cuando está vacía o hasta le recomiendan que vean otra película o llegan al extremo de grabar en el contestador del cine (ese que te da los horarios de las funciones) que la copia de tal película argentina tiene una rayita en un rollo (sí aunque usted no lo crea eso sucedió).
Entonces, ¿qué hacer? Hay que buscar alternativas, potenciar y crear muchos más espacios INCAA y ¿por qué no? confiscar una sala de cada complejo multipantalla que sea exclusiva para el cine nacional. Es una manera de que estas empresas multinacionales dejen un poco de todo lo que se llevan aquí. De la misma manera que se les quitó las AFJP a los consorcios multinacionales, ¿por qué no se les puede confiscar una sala a estos grandes monopolios de la exhibición y la distribución? También hay que decidirse a buscar otros canales y quitarnos el ego de directores cuyas peliculas sólo se vean en las salas. Podemos hacer un estreno simultáneo en cines, DVD, Internet, TV y todo los que se nos ocurra si el objetivo es que la película se vea y que efectivamente podamos tener nuestras regalías por cada instancia de difusión.
Por mi parte, les comento que reabrimos en Rosario un viejo cine arte llamado Arteón, que también funcionará algunos días como espacio INCAA y que programará mayoritariamente las películas argentinas que tienen poca difusión como así también el cine que escasamente llega a los complejos, fundamentalmente el latinoamericano, el europeo y el asiático, que son muy dificiles de ver en Rosario. __________________________ También se puede leer aquí la editorial de OtrosCines.com sobre la situación actual de la producción independiente argentina en el circuito comercial.
gustavo postiglione | 02.07.09 - 21:00:58 hs.
Lo que dice Horacio es estrictamente cierto y siempre se soslaya en este tipo de discusiones. Me refiero a que los subsidios se cobran mucho tiempo después que el productor y/o director invirtieron su dinero y gestionaron un crédito del INCAA. También hay que saber que el 10 % del subsidio queda en el INCAA como fondo de reinversión hasta tanto el mismo productor comience otro proyecto.
hernán Vasco | 05.07.09 - 19:28:49 hs.
Reproduzco artìculo sobre el tema en debate publicado en la web de Documentalistas Argentinos (http://docacine.com.ar/articulos/morcillo.html)
El cuello de botella del cine nacional: la distribución
por Julián Morcillo
Desde la promulgación de la Ley de Cine en 1994 a esta parte el aumento en la cantidad de producciones es significativo. En aquél año se estrenaron 11 películas, en 2000 fueron 45 y en el 2008 se llega a las 71 producciones (las estadísticas –Deisica- sólo registran las películas que pasan por el circuito del INCAA, dejando afuera una cantidad de producciones no estrenadas en salas oficiales). Para darse una idea de este número en perspectiva histórica digamos que en el período 1945-1955, considerado de auge de nuestro cine con una gran afluencia de público tanto a nivel nacional como latinoamericano, el promedio anual fue de 43 estrenos.
Sin embargo, cuando la distribución nacional en aquel período (45-55) inundaba las salas con el 50% de las copias circulantes hoy escolta a las producciones de EEUU que suman con 142 películas el 76% de las copias, con sólo el 12.35% de copias para 71 películas nacionales.
La predominancia de las distribuidoras de capital extranjero asociadas a las cadenas de exhibición (Hoyts, Village, Showcase y Cinemark) se acentuó aún más. Hoy controlan el 60% de las pantallas y el 67% de la recaudación. En el estudio realizado por Gettino en su libro “Cine Argentino” se observa cómo el gran acelerador del proceso de concentración de la distribución y la exhibición en manos extranjeras fue la dictadura militar. Desde aquél momento y de forma incesante se ha producido un fenómeno de cierre de salas, concentración en centros urbanos comerciales y encarecimiento de los valores de las entradas, que frente al retroceso histórico del poder de compra de los salarios redundan en una elitización mayor del acceso al cine, sin afectar e incluso incrementando las ganancias de los tanques y su industria asociada.
Ni la Ley de Cine, ni las gestiones del INCAA han creado instrumentos para combatir este fenómeno y los míseros existentes como la cuota de pantalla o la proyección obligada de cortos nacionales no se cumplen, por lo tanto el aumento en la cantidad de realizaciones se ve irrealizado en cuanto a la conexión con el público.
El fenómeno documental
Desde sus inicios DOCA ha señalado la importancia del desarrollo del documental y la necesidad de su reconocimiento en el terreno del fomento a la producción. Luego de extenuantes batallas hemos logrado la aprobación de la Resolución 632 para facilitar el acceso al fomento de una basta legión de documentalistas independientes que emergieron al calor de crecimiento de la currícula estudiantil de cine así como de un cuadro políticamente convulsionado por los sucesos del 2001. Esta conquista, aún cuando termina resultando relativamente expropiada por productoras enquistadas en el aparato del INCAA, significa un gran salto hacia delante así como también nuevos desafíos.
Los datos que emergen de la última estadística Deisica (de las producciones que pasan por SICA, INCAA, etc) arrojan resultados ineludibles para el tratamiento de nuestra asociación. En el 2008, el género documental lidera la cantidad de estrenos del año con el 36,62% y a su vez, desaparece de los porcentajes a la hora de las recaudaciones, de la asistencia de público. Este porcentaje tiende a acrecentarse por la propia existencia de la 632, por lo tanto nuestro desafío futuro es la lucha por la distribución y la exhibición.
Considero que no podemos abordar esta lucha sin una crítica y un planteo político de máxima, acerca de cuál creemos que debería ser la política cultural del Estado para enfrentar el problema. Aún a sabiendas de que ésta no será llevada adelante por este Estado, ni por esta gestión en particular.
El planteo para resolver esta crisis de realización de la producción, de la comunicación entre los artistas y su pueblo debe pasar por atacar el control de la distribución y la exhibición en manos privadas, extranjeras y asociadas a la producción de Hollywood que aseguran la reproducción de una salvaje colonización cultural, nacionalizarlas bajo el control de los creadores, trabajadores, estudiantes y el público del cine, para ponerlas al servicio de una fluida comunicación popular, de un enriquecimiento subjetivo de masas y no del entretenimiento barato para elites.
Está claro que este objetivo estratégico no puede ser una meta inmediata para DOCA pero sí debe ser el ángulo con el que planteemos al conjunto de la comunidad audiovisual una salida para esta crisis evidente y creciente.
En el plano de las metas tendremos que colocar la creación de una sala para documental con precios accesibles, el sostenimiento de las películas en sala, el presupuesto para lanzamiento, la sesión de mayores espacios gratuitos para el apoyo de dichos lanzamientos en la prensa a instancias del INCAA, etc.
Al titánico esfuerzo militante de DOCA para organizar sus muestras y exhibiciones debemos dotarlo de un crítica al problema general de la distribución y un programa de reivindicaciones mínimas a exigir al INCAA para que el documental pueda avanzar en su vínculo con el público.
hector | 06.07.09 - 16:08:31 hs.
es un desafio de DOCA,luchar por la sala documental,asi como realizadores independientes de la ficcion se ven perjudicados por la exhibicion que decir del genero documental.nuemerosas peliculas(prod.indep)recorren festivales intern.y aca el INCAA no tiene en cuenta ese movimiento. Muchas veces bastardeado de panfletario.es hora de compremeterse mas y tomar acciones siempre hablamos de los tanques de hollywood,product y negociados de amigos pero nos que hacemos?o si no terminara en un gran debate sin solucion hasta que otro postiglione habra la ventana.esta muy bueno y enriquecedor.
Simón Beltrán | 07.07.09 - 21:44:21 hs.
Muchos de ustedes están siendo malagradecidos con las políticas que tanto han beneficiado el cine argentino. Por ejemplo tienen una de las más generosas políticas tributarias de America Latina para el apoyo a la cinematografía nacional. Son muchos los de otros paises que no contamos con millones del COMFER o con impuestos privilegiados que van derecho al apoyo del cine local.
Lo que si es verdad es que hay falta de continuidad en las políticas cuando se refiere a los distintos eslavones en la cadena del cine en argentina. La ley protege bastante la producción, pero se caga en la distribución y la exhibición. Pero vuelvo a aclararles, aun así suenan muy malagradecidos varios de ustedes.
Saludos desde Colombia.
Ah casi se me olvida. Hay otros peores que los malagradecidos, que tomaron este blog para atacar e insultar a sus pares. Seguramente motivados por la envidia. Que verguenza.
Baghi | 08.07.09 - 15:36:07 hs.
Horacio, Gustavo,
Con respecto al comentario de Horacio,
"...Por otro lado vos y muchos dicen “ hacen cine con dinero público”, parece que desconocen que primero hay que hacer la película invertir tu propio dinero, y después del estreno INCAA te da el subsidio..."
y que Gustavo apoya: a riesgo de ser repetitivo hasta el cansancio, insisto en que desconozco en forma fehaciente (es decir, con datos, estadísticas y pruebas) si el INCAA gasta bien o mal el dinero. Y, ante mi ignorancia, acepto en buena fe lo que cuentan, en este sitio y otros, gente que si trabaja con el INCAA (como ustedes), en cuanto a que hay corrupción, ineficiencia, atrasos, y demás... pero eso no niega que ES DINERO PÚBLICO.
El 10% es un impuesto, y los espectadores a ese respecto son contribuyentes (si entiendo correctamente, Horacio está de acuerdo con este enfoque, y Gustavo mantiene su posición original y opuesta). Que directores y productores cobren ese subsidio con dificultad, atraso y sacrificio indica, por supuesto, que la gestión es deficiente... pero sigue siendo un subsidio pagado con dineros públicos.
Dicho de otra forma: que el INCAA lo gaste mal, o pague los subsidios a destiempo (hechos que no puedo probar, pero en principio estoy dispuesto a creer) no quitan que ese dinero sea un dinero público.
Insisto con que lo que motiva mis posts es dejar ese punto claro; me preocupa que parte de la gente a quien se supone va destinado ese dinero publico (productores, directores) insista que no es un impuesto: lo es, y en mi humilde opinión es crucial entenderlo, para después poder hablar con autoridad sobre qué se espera filmar con ese dinero público.
Insisto (hasta el cansancio, perdonen! :) una vez mas: que el volante del auto no funcione no es razón para decir que las ruedas son cuadradas. El 10% de las entradas es un impuesto, los espectadores son contribuyentes, y las ruedas son redondas.
De ahi a que la dirección funcione, o las ruedas estén pinchadas, eso es otro tema.
horacio labraña | 08.07.09 - 16:47:39 hs.
Baghi :
NO ENTIENDO TU DILEMA, NI CUAL ES EL PROBLEMA DE QUE EL CINE NACIONAL TENGA UN SUBSIDIO?
QUIZÁS ES EL HECHO DE QUE NO TE GUSTA EL CINE NACIONAL?
QUIZÁS ES EL HECHO QUE SENTÍS QUE VOS PODRÍAS REALIZAR MEJORES PELÍCULAS QUE LAS QUE REALIZAMOS?
SERÁ PROBABLE QUE VOS TENGAS MEJOR DESTINO PARA ESE 10% QUE LA REINVERSIÓN EN CINE ARGENTINO ¡!!
BUENO ES PROBABLE QUE ASÍ SEA.
CON LA MEJOR LECHE DEL MUNDO, MUCHOS OPINARON LO MISMO, Y ECHARON UN PERMANENTE MANTO DE SOSPECHAS SOBRE QUIENES REALIZAN ( EN CASI TODOS LOS ORDENES DE LA VIDA)
TE DIRÉ ESTIMADO BAGHI, QUE LO MÁS IMPORTANTE ES HACER, A PESAR QUE ESO IMPLIQUE ESTAR SOSPECHADO.
HACER DE LA MEJOR MANERA POSIBLE. Y LA CREACIÓN ESTIMADO, ES UNO DE LOS MÁS DIFÍCILES Y MUCHAS VECES VILIPENDIADOS SUEÑOS DE HOMBRE.
Ernesto | 11.07.09 - 00:23:16 hs.
Hoy día. tecnología mediante, ya no hace falta tanto dinero para producir una obra audiovisual. Lo que hay que encontrar son nuevos canales de exhibición, fuera de los cines, copados hoy por pochocleros de un lado y multinacionales del otro. El cine argentino, como lo ha sido el teatro, sufre las consecuencias de una producción hecha de espaldas a los espectadores, ombliguista, aburrida, desapasionada. El estado debe apoyar las escuelas, las salas independientes, no a los realizadores caprichosos.
Ernesto (al que no le gustó Dias de mayo, pero que al fin dió con una persona a la que le gustó, entre muchas, claro)
mariana | 11.07.09 - 21:13:13 hs.
yo no entendí una cosa.
Postiglione firmó un contrato de distribución con Condito y luego se arrepintiò o no se acordó por que lo habia firmado y para no cumplir lo acordado lo amenazó con cagarlo a patadas, y pegarle un tiro?
Y sobre ésto nadie dijo ni mú? Les parece muy democrático y progre?
gustavo postiglione | 13.07.09 - 03:15:32 hs.
Mariana,
creo que el tema se habló bastante y que creo haberlo explicado e inclusive he pedido disculpas (en el columna Tribuna Libre que se abrió en este sitio) si alguno se sintió ofendido o malinterpretó algunas cosas que dije. Yo he contado esa anécdota con Condito porque ha sido el mismo Pascual quien se encargó de comentarla riéndose (al igual que yo) de las locuras que uno dice en determinados momentos y que está claro que nunca se me pasó por la cabeza tocarle un pelo a Pascual, con el cual y más allá de unas cuantas diferencias hemos tenido una buena relación durante unos cuantos años y es un tipo al que creo honesto aunque no comparta su forma de desarrollar su trabajo. Lo que quise -y quizás no pude- relatar es la incapacidad que tenemos todos (directores, productores, distribuidores) de encarar una política de distribución y exhición de nuestras películas que sea acorde a la producción que tenemos entre manos.
También creo al igual que Ernesto, como ya lo escribí en mi nota, que el sistema de distribución tal como lo conocemos está agotado y necesitamos crear otras formas de mostrar las películas.
Y creo que el cine argentino tiene tanto películas ombliguistas como películas que la gente puede disfrutar y seguramente el público decidirá sobre cada una de ellas, pero debemos darle al público la oportunidad de ver tanto una como otras.
Me parece bárbaro que puedas expresar tus gustos ( o tus disgustos); pero te diré que quizás tus cálculos económicos sobre “las nuevas tecnologías” son un poco excesivos, cuanto es el ahorro de ellas en la producción? Ninguno!!! Solo es un desahogo financiero, lo que no pagas de entrada lo pagas de salida,
si especulas que con las nuevas tecnologías podes bajar la cantidad de técnicos, te equivocas,
si crees que tendrás menos actores te equivocas
si se te ocurre que los decorados serán de menor costo.... te equivocas
si pensas que la utilería será más barata..... te seguís equivocando
Creo que te equivocas en casi todo.
Lo que sí te permiten las nuevas tecnologías es cuidar mas la imagen a un menor costo por toma realizada ya que el negativo no será su preocupación, ergo los “ombliguistas, aburridos y desapasionados” podrán valerse de ellas y tener unas imágenes mas cuidadas y un cine que, por mas que a muchos les pese, es un cine respetado y seguido con interés en casi todos los festivales del mundo.
Baghi | 14.07.09 - 19:27:48 hs.
Horacio:
Cuatro puntos en respuesta de tu mail del 08.07 a las 16:47
1) El tema que motivó mis posts fue dejar claro que el recargo del 10% a las entradas sí es un impuesto. Dejar claro es punto era todo mi objetivo en nuestro intercambio; que vos lo fueras llevando en otras direcciones es lo normal (y a menudo lo interesante) de una discusión en internet, pero pasar al ataque personal es improductivo.
2) Mis gustos en materia cinematografica son irrelevantes en cuanto al punto 1)
3) Como queda dicho en posts anteriores, no tengo idea si ese 10% se gasta bien o mal, y por lo tanto es irrelevante en cuanto al punto 1)