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     Viernes | 24.05.13
 
 
 
Reflexiones sobre el presente y el futuro del cine
 

¿Qué hacer?
Hugo Castro Fau (productor / Lagarto Cine)

En primer lugar aclaro que comparto muchisimos de los conceptos veritidos por Juan Jose Campañella en su debate con Aristarain.

Como tambien los de Julio Raffo en cuanto a la necesidad de que las denuncias, si son serias, tengan nombre y apellido, pues afectan el buen nombre y honor de las personas.

Y todos tenemos derechos. 

La pregunta del dia es ¿como ganamos espectadores argentinos e iberoamericanos para nuestras películas?

No hay una respuesta unívoca.

Debemos ir de lo general a lo particular.

El mercado cinematográfico no es un mercado de libre concurrencia.

Es un mercado concentrado oligopólico basado en estructuras de produccion, distribución y exhibición piramidales dominadas por las empresas miembro de la MPAA.

Frente a esta primer problemática, que impacta de lleno en cuestiones como la identidad y la diversidad cultural, las Constituciones Nacionales, los tratados internacionales ratificados en Ibero América y las propias leyes de cine han zanjado desde hace ya tiempo, cualquier posible distracción.

Es un deber del Estado regular activamente dicho mercado, para democratizarlo y asegurar a los cuidadanos la posibilidad de acceder a discursos audiovisuales diversos.

Contra el discurso único y unívoco, generar las condiciones económicas y políticas para el surgimiento de voces diversas.

Y esta no es una mera discusión ideológica, tiene también de un profundo contenido comercial y de de política económica.

Pese a lo avanzado de nuestra legislación, dicho derecho básico aun no se encuentra totalmente asegurado para nuestras cuidadanos, ni en nuestro país, ni en nuestra región.

Distribuidoras internacionales y exhibidores ejecutan en forma persistente y continua contra las películas nacionales (argentinas o iberoamericanas, "industriales" o "autorales") políticas concretas de deslealtad comercial y posición monopólica de mercado.

Solo acordando este marco general es que podemos avanzar a una respuesta particular.

Algunas pocas películas argentinas, amen de su calidad indudable como "producto cultural ", como LA SEÑAL, tienen la posibilidad de alcanzar una mejor posición de mercado y de difusion, en cuanto a su lanzamiento, casi centralmente por las políticas activas del INCAA y por la participación de la televisión abierta en dicha etapa.

Como en España, como en Francia, como en Alemania, como lo ordena la ley de cine vigente en Argentina, ya es tiempo oportuno de que los canales de televisión aumenten su nivel de interacción con el cine.

Interacción democrática, de construcción a partir de los acuerdos posibles en la actual circunstancia histórica, basados en el dialogo y de acuerdo a la ley vigente.

Reglamentar el 5% de la facturación bruta de la TV, para la realización de películas producidas por productoras independientes de los canales (con una participación acordada para las no independientes), en la etapa de desarrollo de proyecto; medida esta que deberá ser acompañada por la reglamentación de la cuota de pantalla para TV. Repito, como en Europa Occidental.

Profundizar la necesaria y sana regulación de mercado en este sentido hará que muchos mas espectadores nacionales llenen las salas de cine.

También aportara a crear democráticamente en los ciudadanos un "nuevo paradigma cultural alternativo".

Me sumo a las palabras de Daniel Burman... a veces la peor película argentina del año es mejor que los "culos-teta-contenido" de la TV abierta en Argentina.

También creo, nobleza obliga, que profundizar la política de democratización de un mercado oligopólico, permitirá a los productores, guionistas y directores repensar contenidos, historias, estrategias de colocación en mercado de productos culturales. Es un viaje de ida y vuelta.

La problemática excede por lejos a un solo comité del INCAA y hasta al INCAA mismo.

Es una problemática global de política cultural y de política económica.

Grandes avances se han hecho, queda un largo camino por recorrer.

Nuestros críticos, directores, guionistas y productores no son FEOS, SUCIOS y MALOS.

Somos HERMOSOS como sujeto colectivo.

Desde el comité de evaluacion de proyectos debemos seguir luchando por la diversidad cultural, la responsabilidad, la profesionalización de roles, el análisis profundo de guiones y la viabilidad económico financiera de los proyectos y el "obstinado rigor" y LA TRANSPARENCIA.

Y, como los que nos antecedieron, seguimos creyendo no solo que "otro cine es posible", también lo es "otro mundo".

Desde los albores de la nacionalidad (y ni que hablar en relación a los pueblos originarios) los COMENTARISTAS CONSERVADORES de NUESTRA REALIDAD SOCIAL y ahora los de la CINEMATOGRAFICA, ponen en evidencia sus dualidades en cuanto a los mercados oligopolios, no porque no comprendan la necesaria participación del Estado en la resolución de problemas complejos, sino por la prejuiciosa forma de evaluación de esas intervenciones.

Un artículo publicado en un reciente libro (Cultura y neoliberalismo, de Clacso) ofrece un interesante sendero a transitar para analizar esa disociación. Trascribo varias de sus notas:

El investigador Daniel Mato sostiene en Think Tanks, fundaciones y profesionales en la promoción de ideas (neo)liberales en América Latina que instituciones y economistas han orientado su labor a “la producción de un cierto sentido común (neo)liberal en circuitos socio-comunicacionales específicos, apuntando con ello a la formación de opinión pública a escalas lo más amplias posible”.

Mato destaca que “las ideas (neo)liberales son parte del sentido común de algunos grupos de población y, eventualmente, incluso de mayorías electorales, y no sólo de ciertos partidos políticos, grupos empresarios y otros grupos de interés”.

Precisa que “si no fuera así, sería difícil comprender el rating que alcanzaron, en ciertas coyunturas, estas ideas y quienes las preconizaron en algunos países”.  Menciona al respecto la popularidad de Menem y Cavallo en la Argentina durante no pocos años en los noventa.

Para concluir que el trabajo de los “think tanks”, sus economistas y la amplificación en los medios de comunicación de su concepción sobre los temas económicos, pero también los políticos y sociales en general, van construyendo “hegemonía en torno a sus representaciones, a través de su naturalización, por la producción de un cierto sentido común; y esto se lleva a cabo en forma paciente, permanente, cotidiana y perseverante, no por la vía de la imposición”.

Hoy cerrada la etapa del neoliberalismo salvaje, intentan imponer un discurso neodesarrollista en lugar de uno neokeynesiano.

En realidad, ese discurso no es inocente, responde a una cosmovisión del mundo conservadora, que tiene la particularidad de ser implacable cuando el Estado regula activamente a favor de PYMES insertas en industrias culturales o expande gastos para sectores postergados; como el caso nuestro, pero es indulgente cuando esas erogaciones implicaron transferencias para los bloques del poder económico como claramente ocurriera en los ´90.

Creo que ya es tiempo de sacarnos de encima el “estigma” de que es un problema individual y que por ende somos malos productores, malos directores o malos guionistas y por eso “(sic) la gente (sic)” no va a ver nuestros productos culturales.

Debería ser nuestro rezo laico de cada mañana frente al espejo repetirnos y propagar que es  un problema global de política económica y cultural (It´s the economy stupid!!!).

“Hacia fuera” de clara y tajante disputa con la MPAA en pos de democratizar el mercado y “Hacia adentro” una no menor evaluación de cómo profundizamos las políticas publicas activas y ganamos en diversidad y excelencia de voces y mejores contenidos.

Una aclaración más.  El INCAA o cualquier Instituto de Cine en Iberoamérica no apoya con fondos públicos a determinado “director, productor o guionista” (grieta discursiva neoliberal que apunta a hacernos creer que lo que nos pasa es porque somos inútiles, feos, sucios y malos).

Nuestro INCAA (como el ICAA, el CNAC, el IMCINE, el CORFO, el exFondart,  El CONACINE, la CNC, etc) no son “sociedades cinematográficas de beneficencia” que apoyan individualmente a inútiles.

Son organismos públicos que basados en las Constituciones Nacionales y los tratados internacionales, aplican por mandato legal, políticas activas de fomento y regulación en mercados oligopolios.

Desde hace ya bastante tiempo, el Incaa, como las diversas asociaciones de productores y sin duda la nuestra APIMA, luchan y bregan por la profesionalización de “roles” y la conformación de PYMES dentro del ámbito de una industria cultural como la es la nuestra. 

Y esta claro que existen diversidad de modos y diseños de produccion, como también distintos intereses, estrategias y asociaciones hacia adentro de la FAPCA o de la FIPCA (Federación argentina y Federación Iberoamericana de productores cinematográficos y audiovisuales). Que hay hermanos, que hay primos y que hay parientes lejanos…

Pero, “los que no somos hollywood”, no podemos pretender que dentro de nuestra casa no haya diversidad y que tooodo sea solamente “enterteinment y palermo hollywood” o solamente “cine experimental”.

Es otra dicotomía falsa.

En Argentina tenemos “palermo hollywood” y también “palermo chico”, “placita serrano”, “palermo viejo”, “palermo sensible” , etc… y el resto de la ciudad que no es palermo.

Además, “La cultura está estrechamente ligada a la posibilidad de construir una sociedad más justa y democrática. El desarrollo cultural es un fin en sí mismo, como lo reconoce la UNESCO, y requiere para su florecimiento un marco de libertad; la conjugación de políticas públicas; la acción de privados y de la sociedad civil, “trascendiendo la economía, sin por ello abandonarla.”

ALGUNAS DEFINICIONES:

Expresión cultural se refiere a la creación, producción, distribución y exhibición de los contenidos culturales, en cualquier medio o forma, existentes o venideros.

El contenido cultural se refiere a la producción de creadores individuales y de industrias culturales, la cual generalmente está protegida por los derechos de propiedad intelectual y que incluye pero no está limitada a: 1) la producción creativa de los individuos [e industrias culturales] manifestada en diferentes áreas de las artes como, el teatro, las artes visuales y los oficios, la arquitectura y el diseño; 2) los sonidos, las imágenes y los textos de las películas, los vídeos, las grabaciones de sonido, los libros, las revistas, los periódicos, la retransmisión de programas y otras formas de los medios incluyendo multimedia, bien sea que ya existan o que vayan a ser inventados, que sean creados por individuos o por industrias culturales; 3) las colecciones y las exposiciones de museos, galerías y bibliotecas que incluyen archivos relacionados con el patrimonio cultural de una sociedad.

Los bienes y servicios culturales son todos aquellos bienes y servicios que transmiten contenidos culturales, los cuales adquieren su especificidad porque transmiten valores, significados e identidades y por lo tanto, no son solamente productos de consumo.

Las Industrias Culturales hacen referencia a las organizaciones, las empresas y los individuos que crean, producen, publican, distribuyen, exhiben, proveen o venden, contenidos culturales.

La UNESCO lo establece claramente cuando define que “sólo políticas culturales apropiadas, pueden garantizar la preservación de la diversidad creativa contra el riesgo de una cultura única del mismo modo que sólo políticas de preservación de la biodiversidad pueden garantizar la protección de los ecosistemas naturales y, por tanto, de la diversidad de las especies”.

El neoliberalismo incidió (e incide) en los modos en que el mundo es narrado, en los sentidos adjudicados al pasado y al futuro, en las características de los proyectos intelectuales (y audiovisuales), en las prácticas de la vida cotidiana, en la percepción y uso del espacio, en los modos de identificación y acción política.

Comprender y des-velar los sentidos comunes como cultura tiene en cada circunstancia, una implicancia política.

Interrogarse por los sentidos comunes, en plural, implica no sólo preguntarse por la institución de la hegemonía, sino también por su eficacia sobre los sectores que subalterniza.

REFLEXIONES ACERCA DEL NEOLIBERALISMO Y LA CULTURA desde Cultura y neoliberalismo, de Clacso

La cultura es una firma.

Cada uno de nosotros tiene un apellido y un nombre.

El apellido nos vincula a una familia más o menos numerosa, tías, tíos, primos y en tanto uno es, una serie de antepasados que, aunque no lo sepamos, nos han dejado su marca. Nuestro nombre es nuestra contribución personal a la historia de la familia, algo particular que uno aportará. Es nuestra forma personal de agregar algo sin dejar de apreciar lo que ha recibido. El apellido nos identifica como miembros de un grupo familiar. El nombre es la posibilidad para cada uno y una de ser un Santiago, una Celina o un Cayetano en el seno de cada familia.

La cultura es lo mismo pero más amplio, más colectivo.

Es una firma, pero que proporciona precisiones sobre un grupo o un pueblo. La cultura quebequense es la firma que afirma: “Formamos parte de la gran familia humana, pero regalamos a la humanidad algo un poco diferente que otros grupos no podrían regalarle” así como una firma expresa un nombre y un apellido, la cultura reúne en cierto punto lo que es común a todos los seres humanos y en otro lo que un determinado grupo humano tiene de diferente, de único, de irreemplazable.

Es la cultura lo que le permite a cada uno/una decir: “Soy un ser humano y soy francés” o “Soy un ser humano y soy argelino”. Es por esto que una firma y una cultura se parecen. La firma permite a Juan Latremouille pertenecer a la familia de los Latrémouille y ser un Latrémouille diferente a los demás: la cultura es una forma particular de formar parte de los seres humanos aún siendo un grupo de seres humanos diferente a los demás.

La cultura, es en un caso el vínculo entre un inuk y sus cuentos, sus conocimientos del frío, el manejo de su ambiente. En otro caso, la cultura, el vínculo entre los quebequeses y sus climas, sus regiones, sus iras y sus entusiasmos. La cultura es también el vínculo entre los polacos y la tormentosa historia de su país, la inestabilidad de sus fronteras, la vecindad rusa y alemana.

El inuk, el quebequense y el polaco son seres humanos pero cada uno de ellos se nutre de una cultura particular y aporta con su cultura un regalo a la humanidad que la humanidad no puede recibir de ningún otro.

La cultura es también una mirada.

Además de otorgarme una firma inimitable la cultura cambia mi mirada. Como quebequense, miro caer la nieve un 4 de mayo sin enloquecerme. Mi cultura me enseña que esa nieve que veo caer por la mañana ya no estará a medio día. El africano o el mexicano que ve junto a mí caer la misma nieve no sabe, a menos que ya haya pasado aquí muchos inviernos, si esta nieve anuncia la vuelta de los fríos intensos.

El recién llegado puede pensar: “¡Oh no, esto va a recomenzar!” La cultura del quebequense y la del recién llegado conducen a una apreciación diferente de la misma nieve, de la misma realidad. Una misma nieve y dos miradas. Dos miradas guiadas por dos culturas.

Pertenecer a cierta cultura permite interpretar con más comodidad las costumbres, los hábitos, los símbolos vinculados a esa cultura.

Cuando un estadounidense ve la bandera de su país, reencuentra la atmósfera del saludo que le enseñaban a hacer en la escuela primaria y es mentalmente llevado a jurar fidelidad a su patria nuevamente.

Si un peatón quebequense escucha el sonar de una bocina, se sobresalta automáticamente, porque ese sonido, gracias a Dios, raramente nos agrede: el peatón gira la cabeza y piensa que talvez cometió una imprudencia o que está en presencia de un conductor nervioso y excepcional. Si el ciudadano de El Cairo tuviera que tener en cuenta la cantidad de gritos de advertencia que le perforan los tímpanos, hubiera muerto, hace bastante tiempo, de depresión.

La misma realidad pero miradas (y oídos) diferentes.

Muchos quebequenses, se ponen a buscar un restaurante una o dos horas antes que los parisinos se dirijan a la mesa y tres o cuatro horas antes que los ciudadanos de Madrid hayan concluido sus tapas. La misma necesidad de alimentarse, pero adaptaciones diferentes.

El francófono dice “Yo tengo sesenta años” pero el anglófono dice más bien “ Yo soy sesenta años (I’m sixty)”. El chirrido de las articulaciones se parecen pero la cultura modifica las reacciones.

El antropólogo Pierre Maranda, contaba que durante su estada en una isla solitaria de Oceanía, tardó semanas en comprender porque la gente se sentía incómoda junto a él. Él como extranjero educado sonreía lo más cortésmente posible a quienes se le acercaban pues no conocía el idioma y trataba de establecer contacto con ellos. No sabía, que en esta cultura particular, la persona solo sonríe si está incómoda. La gentileza de la cultura quebequense le significaba a esta otra cultura “Estoy a disgusto” Y los isleños no atinaban a saber qué hacer para que desapareciera esa sonrisa de desagrado.

El joven inuk conoce diecisiete palabras para describir la nieve; la que se refiere a que va a permanecer, la que va a desaparecer, la que se va a volver hielo, la que... Y los escolares autóctonos de Chisasibi cuelgan en las paredes de sus clases dibujos en los que la nieve es siempre azul... Una cultura menos nórdica la de los tuaregs del Sahara por ejemplo con una palabra general y talvez ni pueda imaginar su contenido concreto. La nieve es similar en todas parte pero cada cultura la ve o la imagina a través de sus propios lentes.

Diferencias sin superioridades

Cuando un invitado chino eructa cada vez más sonoramente mientras transcurre la comida, un quebequense lo considerará seguramente grosero. El invitado no comprenderá porque se trata de disimular lo que le produce placer y que no se sienta eructar a los demás como reconocimiento de que la comida es excelente. Estas diferencias culturales son comunes. Muchas veces, surge la pregunta: “¿Pero, quién tiene razón?” en casi todas las culturas la primera reacción es considerar que la propia es la correcta, el refinamiento, el equilibrio. Cada cultura se siente como la más inteligente; las demás – es una pena que no se den cuenta - son bárbaras.

Uno no dice necesariamente “ Yo soy el bueno, ellos son lo malo” pero se da en todas partes.

El europeo no comprende que a alguien le interese el béisbol, el estadounidense no sabe siquiera quienes son los All Blacks, ambos creen que son los únicos que conocen el deporte.

La periodista Catherine Bergman (L’Empire desorienté, Flammarion, Québec, 2001, pgs. 117- 119) menciona muchos ejemplos de juicios apresurados sobre costumbres japonesas. Por ejemplo, a propósito de los “matrimonios arreglados” (mi-ai).

Para realizar un matrimonio arreglado cuenta una joven científica japonesa muy suelta de cuerpo, es preciso primero redactar un perfil, una biografía que se les da a las intermediarias. Es necesario contestar todas las preguntas. Para la gente que procede de un medio correcto es fácil, pero ¿ y los demás? Se duda en poner por escrito la historia de la propia vida si esta ha sido menos que perfecta.

Dicho de otro modo, contrariamente a la idea que circula como cliché de otras culturas no son necesariamente los padres los que proponen los matrimonios arreglados. Suele hacerlo las jóvenes ambiciosas. Catherine Bergman luego de haber vivido muchos años en Tokio señala también otros matices culturales.

Mientras que Mari (como Marie Curie) censura con voz dulce, yo tomo nota de su vestido de lino rosa, de su pequeña y adecuada chaqueta, del corto collar de perlas, signos sutiles pero no equívocos que revelan que se trata de una mujer profesional investida de autoridad. Si fuera más joven vestiría el sempiterno tailleur azul, la camisa abotonada hasta el cuello. No lleva medias, lo que desde luego parece normal puesto que nos hallamos en plena estación estival y que el calor húmedo es asfixiante. Pero en Tokio para cualquier persona de su rango no llevar medias constituye nada menos que una formidable declaración de independencia!

Cuando las culturas son tan diferentes. Muchas reacciones son posibles. Uno puede razonar con complejos:” Actúan así porque están todavía atrasados, démosles tiempo!” O sino cerrando puertas y ventanas: “Mientras permanezcan en su país, que hagan lo que quieran, pero si vienen al nuestro que no traigan sus costumbres en su equipaje”

Puede que esto no sea una brutal condena a todas las diferencias culturales, pero no muestra tampoco una gran apertura de espíritu. Puede que sean razones políticamente correctas de decir lo que no se quiere comentar a viva voz. “Es mi cultura la correcta es mi mirada la que ve las cosas como se debe….”

Falta recorrer todavía un largo camino antes de que podamos pensar y decir que ninguna cultura es superior a otra, que no existen miradas neutras u objetivas y que todas las culturas son irreemplazables e indispensables.

Llegar a este resultado es sin embargo deseable, porque es la única manera de dejar que cada ser humano establezca el vínculo que desee, quiera y necesite con su ambiente.

Pretender que algunos seres humanos son incapaces de desarrollar una cultura adaptada a su clima tiene sus pesadillas y su historia, es lo que conduce en línea recta al racismo: “Yo sé mejor que tú lo que significa tu medio”

Deberíamos admitir por lo tanto que nosotros ponemos la barriga al aire, al primer soplo primaveral, que el nómade del desierto sabe lo que hace cuando casi se tapa hasta los ojos de cara al sol tropical.

Las culturas no son iguales.

El neoliberalismo interviene con todo su peso para convencernos que es mucho más simple e inteligente difundir una sola cultura, una mirada uniforme. ¡Tanto peor para las diferencias!.

No son otra cosa, dice el neoliberalismo, que un derroche de energía y una manía de viejos nostálgicos.

Para el neoliberalismo: ¡Viva la uniformidad!

Cuando pasea con sus grandes zuecos por el mundo de la cultura, el neoliberalismo tiene un discurso seductor y mentiroso.

Con la mano sobre el corazón proclama el derecho de todos los seres humanos a acceder a todo lo mejor que le ofrece la cultura: cine, música, libros, espectáculos, vedettes, etc.

Los “nombres” de los pequeños enclaves regionales deben desaparecer en nombre de la democracia y del derecho universal a una más rica cultura.

¿Porqué no permitir a la hegemonía industrial y comercial pasar por encima de las pretenciosas “excepciones culturales”?

Una vez eliminados los residuos folklóricos que las pequeñas comunidades se empeñan en preservar en el estilo macramé o en el tamtam primitivo, la especie humana marcharía al mismo ritmo y disfrutarían de las mismas riquezas.

Hermoso discurso!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

En realidad la cultura no funciona como un ejército. La cultura es creación y es muy raro que los creadores vistan uniforme. La cultura no es un hermoso programa que desciende del cielo o que la autoridad impone en todas partes sino una gama de miradas de gente diferente sobre realidades que a veces son las mismas y a veces no.

La cultura desemboca en la libertad de rezar junto a la cama o sobre una alfombra de oración en el medio de un bazar o de no rezar simplemente.

El día en que todas las culturas expresen lo mismo, será prueba de que todas las comunidades se han vuelto sordas y ciegas.

Si todas cantan, bailan, hablan, esculpen y aman de la misma manera será un signo de que todos los grupos humanos no ven más, no sienten más, no saben más que la naturaleza cambia de un continente a otro, de una temperatura a otra, de una hambruna o de una epidemia a otra. Una sola cultura es la ruptura del vinculo entre los seres humanos y sus entornos.

El neoliberalismo no quiere que haya culturas diferentes.

¿Por qué?

Porque las diferencias culturales dificultan las formas salvajes de acumulación y vuelven a la gente menos dócil. Las cosas son tanto más provechosas para el comercio cuando todo el mundo ve Dallas o Shrek, cuando los “best sellers” son elegidos (o reescritos) en un solo lugar o cuando los contenidos televisivos se repiten universalmente.

La cultura amenazada por todas partes.

Disipemos finalmente un malentendido que circula por las calles. La cultura no es un asunto snob ni la propiedad exclusiva de los intelectuales de izquierda.

Es cierto que la cultura se expresa en los libros y en los coloquios a través de especialistas pero la cultura también está en la forma de conducir un vehículo, en la utilización social o vengativa del teléfono portátil, en la elección de los entretenimientos, en el uso de internet, en el respeto a los colegas y las competencias... Porque la cultura está en todas partes, y en todas partes amenazada por el neoliberalismo.

¿Cómo asombrarse? ¿Cuando la ideología de vender o de comprar cualquier cosa, incluida el agua, el aire o un estacionamiento al lado de una sala de urgencias, se ha metido en la cabeza?

Habrá que esperar que ponga también en licitación el ruido, la contaminación, el masoquismo, el aire, el agua.

Que no se espere que el neoliberalismo proteja las culturas nacionales o regionales que son y deben seguir siendo incubadoras de libertad y de diversidad.

Entre el neoliberalismo y la cultura en todas sus formas y en todas sus manifestaciones ninguna coexistencia es posible.

La cultura bajo el neoliberalismo es una cultura que funciona en términos de dominantes y dominados, que borra la memoria histórica de los pueblos, que se ostenta como la única y verdadera visión del mundo.

El proyecto cultural del neoliberalismo rompe las redes solidarias entre los individuos y los aísla, entre otras por medio de un modelo educativo y de medios de comunicación que pretenden uniformar al mundo, globalizar costumbres e ideas, acallar diferencias. El discurso y la práctica neoliberal aplastan y destruyen las manifestaciones del arte y la cultura popular, estandarizando y homogenizando, a través de un arte que reproduce este sistema de alineación del hombre y el medio ambiente.

"Así, en Latinoamérica, el establecimiento de una verdadera cultura, lleva necesariamente a combatir la 'cultura' ordenada por la dependencia colonial. Implica, por lo tanto, una revisión respecto del pasado nacida de la búsqueda de las propias raíces que obliga a restaurar el prestigio de quienes fueron sumergidos por no ingresar a las jerarquías oficializadas; el impulso que destruye los falsos héroes consagra paralelamente a otros que responden a las exigencias de una verdadera cultura propia. Es una especie de Renacimiento, de fe en la genuinidad de lo propio que vertebra la violencia crítica a la 'intelligentzia' colonizada, que sólo tiene un valor sucedáneo carente de originalidad como simple repetición de ajenos repertorios". (Arturo Jauretche)

“Reflexionar con los oligopolios es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero” (Arturo Jauretche)

“Yo no soy un "vivo", soy apenas un gil avivado.” (Arturo Jauretche)

El debate de fin de año

Durante estos días de noviembre de 2007, “cruzados de comunicados de prensa” me estuve preguntando si había algo que debiéramos decir como productores independientes buscando encausar un debate serio y en serio, mas allá de la coyuntura o el segundo a segundo.

Un debate que consolide con hondura las instancias de regulación y fomento en lugar de uno (desmadrado) que abra la riesgosa ventana de la deslegitimación social de dichas políticas.

Creo que como productores independientes debemos clarificar que las soluciones concretas a los problemas concretos de esta etapa de la industria cinematográfica argentina, pasan lisa y llanamente por cumplir a rajatabla con el texto y los principios establecidos en la ley de cine vigente y los tratados internacionales ratificados por nuestro país.

Al decir de CFK, la experiencia histórica nos demuestra que el neodesarrollismo por si solo es ineficaz, se deben profundizar políticas neokeynesianas que generen las condiciones necesarias para el desarrollo de pymes dentro de una industria cultural nacional y federal.

Esto sólo se logra con más regulación, más políticas activas de fomento, más profesionalización y más transparencia.

Dicho más en “criollo”, el objetivo principal debe ser ganar el mercado nacional y regional para nuestros productos culturales, el objetivo secundario ganar inversión extranjera productiva (con coproducciones reales mayoritarias o minoritarias) y el tercero participar en Cannes, Venecia, Berlín o San Sebastian. No es poco.

Pero así se juega la posibilidad real entre ser una industria cultural nacional o ser simplemente una moda.

La ley de cine, el Convenio Iberoamericano de co-produccion cinematográfica y la recientemente ratificada Convención sobre diversidad cultural de la UNESCO marcan con claridad meridiana hacia donde debe seguir la POLITICA CINEMATOGRAFICA que nuestro país necesita y nuestra industria nacional desea.
 
Marcan un “SUR” para políticas públicas y son una guía para el sector privado independiente y nacional. 
 
Hay que profundizar las políticas activas de fomento existentes y dar cumplimiento efectivo a las regulaciones de mercado que la ley ordena. Se puede. Podemos.

Este debe ser nuestro “rezo laico matinal”, el de cada día frente al espejo, como productores nacionales e independientes.

Aunque sea una verdad de perogrullo, hay que repetirlo cada día: la MPAA y los distribuidores internacionales dominan el mercado regional y el mercado nacional en forma piramidal y oligopólica.

Antes conspiraban desde sus “oscuras madrigueras”; hoy aggiornados lo hacen dominando piramidalmente el mercado cinematográfico con innumerables acciones oligopolicas y con practicas diarias y concretas de deslealtad comercial.

Hoy como ayer, sus “diatribas y ditirambos” contra nuestra industria nacional, como contra cualquier política nacional y popular, se pueden leer en la sección espectaculos del diario que representa y defiende sus intereses mas concentrados. La verdad no ofende.
 
También es verdad de perogrullo manifestar que en relación a la produccion cinematográfica, los propietarios de canales de televisión concesionados y de salas de cine suelen ser funcionales a dicha política oligopólica.

Profundicemos nuestra vereda para pararnos firmes en ella. 
 
Se esta con la ley de cine o contra la diversidad cultural y a favor de los MONOPOLIOS.
 
Hay una solución a esta crisis de crecimiento: Y ella es ejecutar, hacer cumplir y profundizar la aplicación de los principios existentes en ley de cine vigente. Con firmeza e inteligencia, pero aceptando el diálogo y la rica diversidad de nuestro cine. No excluyendo ni al mas comercial ni al mas autoral. Entendiendo a ambos como parte de un todo.

Sin duda alguna deberemos re-discutir y re-pensar los contenidos de lo que producimos , pero esa discusión dependerá de cómo se profundicen regulaciones y políticas activas de fomento.

La ley es clarísima en cuanto a la cuota de pantalla para TODAS las formas de exhibición y las necesarias regulaciones conexas. APLIQUEMOSLA.

La ley es clara en cuanto a como deben administrarse créditos y subsidios y en cuanto a como deben ejecutarse. APLIQUEMOSLA.
 
La ley es clara en cuanto a como debe funcionar el INCAA en relación al Consejo Asesor, a los Comités de evaluación, su funcionamiento y su designación. APLIQUEMOSLA.
 
Las políticas activas de fomento existen para democratizar mercados oligopolicos en función del interés nacional y de las pequeñas y medianas empresas culturales.
 
Los Institutos Nacionales de Cine existen para profundizar esas políticas, no son sociedades de beneficencia, ni están para “ayudar a un individuo” (como si nuestros productores, directores o guionistas fueran obtusos y ese fuera el problema), ni para simplemente “mediar” entre la produccion nacional independiente y los oligopolios o sus socios locales.

Repito, mucho se ha hecho y falta camino por recorrer. Nobleza obliga, tanto desde el sector público como desde nuestras empresas, organizaciones y asociaciones.
 
Tenemos la mística y la historia de nuestro lado.

Hoy queremos y necesitamos más que nunca al INCAA junto a nosotros, en nuestra trinchera. Para profundizar, para avanzar juntos.
 
Quien mejor que nosotros, los productores nacionales independientes para saber que si “hacemos la plancha” en realidad retrocedemos.

Que la sensación de estabilidad es “falsa”.

Lo real y concreto es que nuestras empresas de produccion cultural, nuestro colectivo social y la política cinematográfica no “sobrevive ESTATICA” o “avanza” o “retrocede”.

NO HAY ESTATICA POSIBLE. NO HAY PLANCHA POSIBLE.

En la dinámica social, cada hora, en cada decisión, cada día o avanzamos o retrocedemos; como individuos y como colectivo social.

No es poco lo que se puede perder y mucho lo que juntos, el sector publico y el sector privad (profundizando la interacción existente), podemos ganar.

Recuperemos nuestra historia y las hermosas ganas de producir historias que inspiren a la gente.

…”Porque un país sin cine es un país sin mirada hacia sí mismo y hacia los demás. Un país sin cine es como una casa sin espejos ni ventanas. Sin el espejo donde vernos de cuerpo entero o escudriñar detalles de nuestra condición humana y social, sin la ventana por donde nos mira el mundo y desde la cual vemos el universo”...

Producir CINE, dirigirlo, guionarlo, en nuestra región tienen mucho de épico y hermoso. Que mejor “mística”…

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bella | 06.12.07 - 16:15:07 hs.
que suerte que llegaron los HERMOSOS abogados al cine argentino!
 
Cosme | 12.12.07 - 09:58:42 hs.
El Sr Castro cuantas películas exitosas ha producido?
Cuantos espectadores ha logrado llevar a los cines?
Si no estoy mal informado es parte integrante de uno de los grupos que deciden a qué películas se le brindan fondos, por lo tanto responsable de muchos de los fracasos del cine argentino.
Según recuerdo quizo producir a Perrone y recibió una buena mordida en la yogular por parte de Raúl.
Hoy sumarse a la guerra de Campanella es ser políticamente correcto, pero Campanella parece tener el trasero mas limpio que muchos de los que lo defienden. Aristaráin está senil.
 
HUGO CASTRO FAU | 14.12.07 - 13:16:47 hs.
Cosme.

Como soy un "cabrón" voy a responderte el anónimo. Y desde ya anuncio que no responderé a ningun otro anónimo.

Si te comento "Cosmecito" que me molesta sobremera tu cobardía de escribir sobre mi persona amparándote en el anonimato.

Si vas a realizar algún comentario firmalo con tu nombre y apellido verdaderos.

Salvo que ampares tus mentiras y verdades a medias con el anonimato.

CAGÓN !!!!!!!

Dejame decirtelo con todas las letras COBARDE!!!!!

Y de paso te ilustro y educo, porque decir las cosas a medias, como vos, también es de cobarde o al menos de inculto.

Soy amigo personal de Raul Perrone. Director al que respeto y aprecio, cuyo decálogo muestro en cuanta charla internacional participo, incluso en la EICTV (Cuba) donde soy docente de producción ejecutiva.

Junto a Raúl he producido o le he acompañado en películas como LA MECHA, AULLIDOS u 8 AÑOS DESPUES. Somos amigos.

Querés saber que películas he producido, es absolutamente público, pone mi nombre completo en la imdb o en cinenacional.com.

Sin duda soy también miembro del Comité de evaluación de proyectos del INCAA. Honrado estoy de cumplir ese rol.

El pequeño manual ilustrado para pequeños idiotas dice que los comites existentes en el INCAA estan creados por la ley de cine vigente y son organismos de control y evaluacion de la sociedad civil dentro del ente autárquico.

Sólo un "epígono" poco informado puede sostener lo dicho por ti.

Como estoy en una mañana "ingenua" quiero creer que tu problema es que no te dedicas a leer nada con profundidad.

Dale !!!! Animate !!!! Lee algo, te va a hacer bien.

Por lo demás, es una bestialidad que califiques de "senil" a Aristarain (y mas en forma anónima)..

Podremos acordar y disentir en muchas cosas, tanto con él, como con Juan José Campanella; pero esta es una discusion respetuosa e importante sobre la crisis de crecimiento que atravieza nuestro cine.

Con el buen nombre y honor de las personas no se jode. Y si "jodes" hacete cargo.

Por eso, "Cosmecito", firma lo que escribís, informate, se serio, no seas "cagón".
 
boudu | 11.03.08 - 18:59:24 hs.
Para mi, la transparencia es una condición necesaria, pero no es suficiente. El cine argentino realmente va a despegar y estabilizarse como una industria el dia que se implemente un proteccionismo "a la coreana", y que se tenga un mercado mayor. No ya pensar en una industria del cine argentino, sino una industria del cine del Mercosur.

Pero andá a organizar eso en esta parte del mundo...
 
camon castro fau es vox populi | 12.03.08 - 00:51:19 hs.
es lamentable
 
Samanta | 07.04.08 - 11:01:39 hs.
Sr Hugo Castro Fau:

Mi nombre es Samanta y tuve la suerte de poder entrevistarlo a usted el año pasado en una nota que le hice para un trabajo de la facultad, le estoy infinitamente agradecida por su ayuda que me brindo,y por su tiempo que me dedico en ayudarme muchas gracias por todo de corazòn.
Lo saluda muy atentamente Samanta
 
Mad Crampi | 21.05.08 - 02:17:52 hs.
Quiero plantear un par de cosas en terminos extremadamente simples: considero que el gran problema gran del cine argentino y la excases de público radica en la necesidad de un recambio. Afuera del instituto somplan vientos nuevos, pero nadie parece enterarse; decenas de peliculas realizadas en video ofrecen la mejor alternativa y dan muestra de que para hacer un cine vivo, viceral, honesto, atractivo y (no es mala palabra) entretenido no hacen falta grandes presupuestos. Aca que toda la nueva generación de cineastas argentinos no pueda comenzar a producir dentro del esquema del Incaa, tengo pocas esperanzas de ver cambios.
Por otro lado es innegable que no existe un animo dentro del Incaa de brindar contención u ayuda alguna a esta nueva generación ¿por que? Se me antojan varias respuestas, pero antes de juzgar prefiero ser participe del cambio.
Saludos
Mad Crampi - Productor/Director Independiente
 
Cecilia | 18.10.08 - 22:11:46 hs.
Lectores,Dr.Hugo Castro Fau:
Mi nombre es Cecilia soy contadora y estuve presente en el Seminario Legislacion Cinematografica, Derecho de Autor y Co Produccion(dentro de Cortopolis en Cordoba), al cual asisti esperando una exposicion acorde a la renombrada trayectoria en el medio del Dr.Castro Facu.
Demasiadas palabras surgen en mi mente para calificar la exposicion de este senor pero para resumir podria elegir LAMENTABLE. Y detallare brevemente el porque, en primer lugar del contenido del programa que abarcaba temas vinculados al titulo dado al seminario que tenia un a duracion de 16 a 19 el resultado fue el siguiente:
* 16.30 inicio media hs tarde
*hasta las 18.30 cuando se hizo un break, ninguno de los contenidos habia sido tratados, ante esto consulte al expositor si tenia pensado hablar de algo relacionado al programa, la respuesta fue si, por tal motivo me quede en la sala.
*19.10 reinicia la charla y hasta las 20 hs en que me retire indignada solo se podia ver en pantalla la misma imagen de un power point sobre contratos que deben hacerse en la etapa de Desarrollo de proyectos audiovisuales, cuya exposicion fue una falta de respeto a la inteligencia humana, una explicacion vaga y poco especifica alternada con historias de 15 minutos para explicar una idea, ni hablar de definiciones o explicaciones concretas, ni hablar de legislacion ni seguir los contenidos del programa. Resaltaba una actitud evasiva ante preguntas concretas y una complicidad patetica de Nicolas Batlle socio de este seminario nefasto. Al cual le reclame, junto a los responsables de la organizacion la falta de exposion de contenidos del programa del seminario. A esto se le sumo la actitud estatica de los oyentes presentes , productores mayormente, directores y abogados.
A mi entender el objetivo de un seminario de este tipo es brindar informacion y capacitar a los destinatarios sobre lo que se expone. En este caso lo unico que escuche fueron quejas sobre el sistema muy generales no como forma de diagnostico de la realidad de la industria cinematografica en Argentina, mucho de psicologia barata para evitar culpas cuando las cosas no funcionan como deberian ser, y permanente ocultacion de informacion a los oyentes que pagamos por escuchar otra cosa, ni mas ni menos que lo que dice el titulo o nombre del seminario y lo que se espera de la afamada trayectoria del exponente y su complice. Realmente lamentable, evidentemente no queda otra que la autocapacitacion que rige hasta ahora en el medio, o al menos no esperar nada que venga de Dr Castro Fau.
Mi objetivo es manifestar y hacer saber a quien lea esto lo sucedido, principalmente para evitar que nadie mas se lleve el chasco que yo me lleve. EL resultado fue perdida de dinero y tiempo y los mios valen. No pertenezco a ninguna asociacion ni nada por el estilo, ni tengo intereses ocultos en estas palabras. EL Dr Castro Fau me demostro en esta oportunidad que ni pagandole por escucharlo 3 hs pude obtener informacion util sobre lo que se pretendia tratar en el seminario.
Saludos
 
carina | 29.10.08 - 22:08:50 hs.
Dear Sir;
My name is Carina A. Silva.and I'm from Argentina. At this moment I¨m contacting you because I am a new scriptwriter of films, of course amateur. But at this moment I have a script so good and it does not deserve to be wasted. I'm a young business woman and I have not problem in negotiating with you on this script, it has not any wastes.I am completly sure and I trust totaly in my work. I hope, you also will do that.
I really thank you, for your time and for your atention for to read and for to answer this letter.
Sincerely.

Carina Silva
Blas Parera 1343
Rosario (2000)
Santa Fe
Argentina
Phone: 54 341 453 6162
Fax: 54 341 453 0495


Estimado Señor:
Mi nombre es Carina A. Silva, soy de Argentina. Me estoy contactando don usted porque soy guionista de películas, por supuesto que amateur. Pero en este momento tengo un guión que es muy bueno y no tiene desperdicio. Soy empresaria y no tendría ningún problema en negociar con usted sobre esto. Estoy completamente segura y confío plenamente en mi trabajo. Espero que también usted lo haga.
En verdad agradezco su tiempo y atención para leer y para responder ésta carta.
Saludos cordiales.

Carina Silva

solamentecarina@yahoo.com.ar
 
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