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     Martes | 21.05.13
 
 
 
4:44 El último día en la Tierra
Dirección: Abel Ferrara
Editora: AVH

Hubo un tiempo en que las películas de Abel Ferrara se estrenaban "religiosamente" en las salas argentinas. No pocos cinéfilos locales habrán pensado que el director de El rey de Nueva York, Un maldito policía y El funeral había dejado de filmar. Nada de eso. Entre 2007 y 2011, por ejemplo, presentó nada menos que seis títulos. Aunque algunos de sus trabajos de ficción y documentales llegaron de forma aislada al Bafici porteño, la ausencia local de este siempre audaz y provocativo realizador nacido en el Bronx neoyorquino fue demasiado prolongada e injusta.

Si bien no es tiempo aún de anunciar el regreso de Ferrara a la cartelera comercial, por lo menos el sello AVH editó en DVD su más reciente largometraje, 4:44 El último día en la Tierra. Se trata de un drama psicológico de corte apocalíptico sobre las últimas horas de vida de una pareja de artistas neoyorquinos (un actor interpretado por Willem Dafoe y una pintora encarnada por Shanyn Leigh) y del planeta en su conjunto, ya que la Tierra marcha rumbo a su completa extinción por una progresiva e irrefrenable disminución en la capa de ozono.

Ferrara -al igual que Lars Von Trier en Melancholia o la también reciente Buscando un amigo para el fin del mundo- expone el absurdo de la situación con las muy diferentes reacciones de la gente frente a la inminencia de la debacle. La película -estrenada en la sección oficial de la Mostra de Venecia- ofrece momentos de ternura y otros de violencia (no tardan en aflorar la culpa y los reproches), encuentros amorosos, despedidas entre amigos y familiares, la ridícula cobertura mediática, elementos religiosos (ella es budista) y hasta las reflexiones de un gurú.

Que el director no sea profeta en su tierra ya no sorprende porque hace años que es más valorado en Europa. Pero en el caso de 4:44 El último día en la Tierra -en la que actúan también Natasha Lyonne, Paul Hipp y Anita Pallenberg, se realizó gracias a la financiación de empresas de Francia y de… Chile (dos de los principales productores fueron Juan de Dios Larraín y Pablo Larraín, responsables de la trilogía Tony Manero, Post Mortem y No).

4:44 El último día en la tierra se lanzó en unas pocas salas de los Estados Unidos sin demasiada repercusión, pero tras su paso por Francia (donde se conoció el 19 de diciembre último) fue reivindicada por la crítica local, al punto que la mítica revista Cahiers du Cinéma la ubicó como la cuarta mejor película estrenada allí en 2012. Un motivo más para acercarse al hasta ahora último largometraje del controvertido pero insoslayable Abel Ferrara.
Los cortos de Pixar - Volumen 2
Directores varios
Editora: Disney

Esta notable compilación reúne 12 trabajos realizados en los últimos cinco años. PrestoParcialmente nubladoDía y Noche La Luna son algunas perlas.

Si bien se fundó en 1979, la historia más (re)conocida de Pixar arrancó en 1995 con el estreno de Toy Story, film que cambió para siempre el universo de la animación digital. Desde entonces, la productora estrenó otra docena de largometrajes que van desde Monsters Inc. hasta WALL·E, pasando por Buscando a Nemo y Los Increíbles.

Coincidiendo con el lanzamiento para el mercado hogareño de una caja con los dos largometrajes de Cars (que incluye también los distintos films sobre el personaje de la grúa Mate) y de la edición local en DVD y Blu-ray de Valiente -su más reciente producción con las aventuras de la joven princesa, heroína y experta en arquería Mérida-, Disney (dueña de la compañía desde 2006) lanzó esta novedad con trabajos realizados en los últimos cinco años.

Precisamente, Lasseter, Andrew Stanton y Pete Docter comentan cada uno de los cortos de esta selección, que arranca con Tu amigo la rata (2007), un documental -mitad en serio, mitad en broma- realizado con una hermosa animación artesanal que explica con mucho humor y creatividad la historia de los roedores y hasta reivindica algunos de sus aportes en la interacción con los humanos.

El compilado incluye otros logrados trabajos como BURN·E (2008), desprendimiento de WALL·E; George y A.J. (2009) y La misión especial de Dug (2009), ambos con los personajes de Up, una aventura de altura; y Extra Small (2011) y Vacaciones en Hawai (2011), los dos muy divertidos y ligados a la lucrativa franquicia de Toy Story.

Sin embargo, las cuatro verdaderas joyas del conjunto son Presto (2008), sobre el enfrentamiento en plena actuación entre un mago y su conejo; Parcialmente nublado (2009), sobre las penurias de una cigüeña que trabaja a destajo llevando desde una nube crías de animales peligrosos; Día y Noche (2010), sobre las diferencias y posteriores coincidencias que van estableciendo el día y la noche; y La Luna (2011), lírico retrato de la relación de un niño con su padre y su abuelo, quienes lo llevan en bote para que suba una escalera y realice un trabajo peculiar en… ¡la Luna! Un cierre perfecto para una edición de lujo para disfrutar en familia.
Jane Eyre
Dirección: Cary Fukunaga
Editora: AVH

Este texto autobiográfico de Charlotte Brontë escrito en 1847 tuvo decenas de transposiciones a la TV y al cine (las primeras son de inicios del siglo XX). Por lo tanto, cualquier nuevo intento de recrear este clásico de la novela romántica inglesa corría el riesgo de repetirse, aburrir

Nada de eso ocurrió, por suerte, con la versión dirigida por el joven y talentoso Cary Fukunaga (el mismo de Sin nombre), que fue muy bien recibida por la crítica, obtuvo importantes recaudaciones (para los estándares habituales de un film de época lanzado en el reducido circuito de salas de arte) y hasta consiguió una nominación al premio Oscar por su vestuario.

La encargada de interpretar a la joven institutriz que ha sobrellevado una muy dura infancia es la australiana Mia Wasikowska (quien con apenas 22 años y una carrera no demasiado extensa ya fue la protagonista elegida por directores de la talla de Tim Burton y Gus Van Sant). Su papel de Jane Eyre fue tan convincente que Sophie Barthes la convocó para encarnar otro personaje con mucha historia: nada menos que Madame Bovary.

Como el señor Rochester -el dueño de la casa- aparece el alemán Michael Fassbender (actor de moda luego de sus trabajos en Bastardos sin gloria, Un método peligroso, Shame: sin reservas y Prometeo), acompañado por un notable elenco que incluye también a Jamie Bell, Judi Dench y Sally Hawkins. Entre las múltiples aristas de la historia (con su mixtura de aspectos religiosos, erotismo contenido, comedia victoriana y terror gótico), la calidad del reparto y el impecable despliegue narrativo y visual que propone Fukunaga, Jane Eyre -que el sello AVH estrenó aquí de forma directa en DVD- surge como una opción más que tentadora en el mercado hogareño. DB (Publicada previamente en el diario La Nación)
Cuando el amor es para siempre (Restless)
Dirección: Gus Van Sant
Editora: Sony

Estrenada en el último Festival de Cannes, la más reciente película de uno de los realizadores estadounidenses más importantes del último cuarto de siglo no pasó por las salas argentinas y acaba de ser lanzada de manera directa tanto en DVD como en Blu-ray por la editora Sony Pictures.

Más cerca del Van Sant de En busca del destino (historia concebida al servicio de la dupla Ben Affleck-Matt Damon), de Todo por un sueño (pensada para el lucimiento de Nicole Kidman) y de Descubriendo a Forrester (con Sean Connery) que del director radical de Mala noche, Mi mundo privado, Elefante, Los últimos días, Gerry y Paranoid Park, Cuando el amor es para siempre (Restless) es un film que se ubica a mitad de camino entre el drama romántico juvenil más o menos convencional y una exploración bastante más arriesgada sobre el tema de la muerte.

En manos de otro director, este guión de Jason Lew podría haber sido el típico “telefilm de la semana” (hay enfermedades terminales, madres alcohólicas, caóticas celebraciones de Halloween), pero Van Sant es de esos creadores capaces de hacer magia con los materiales más insospechados. Así, convierte la relación entre Annabelle (Mia Wasikowska, la Alicia de Tim Burton aquí con pelo cortísimo), una chica que sufre de cáncer, y Enoch (Henry Hopper, el hijo de Dennis Hopper), un freak cuyo principal hobby es asistir a funerales ajenos, en un cine no exento de lirismo, que propone una desacralización de la muerte y que hasta incluye la aparición de un fantasma (un piloto japonés de la Segunda Guerra Mundial) que juega a la Batalla Naval.

Annabelle y Enoch se persiguen por un bosque oscuro, se encuentran en un cementerio, se acompañan en una transfusión de sangre y se meten en una morgue. Como se podrá intuir a partir de semejante descripción, no estamos ante las típicas historias de amor juvenil a las que nos tiene acostumbrados Hollywood. Es una película con un look comercial (incluso en el uso de la música), pero con una apuesta temática bastante arriesgada, casi extrema. No se ubica entre los mejores trabajos de la notable filmografía de Van Sant, pero no deja de ser un film atendible, misterioso y, por momentos, fascinante. DIEGO BATLLE

(Publicada previamente en el diario La Nación)
Bronson
Dirección: Nicolas Winding Refn
Editora: SP Films

“Soy Charles Bronson, el prisionero más violento de Inglaterra”. Así se presenta ante el espectador el protagonista de Bronson, biopic sobre la vida de Michael Peterson, rebautizado con el nombre del protagonista de El vengador anónimo / Death Wish por su manager pugilístico.

Peterson/Bronson es célebre en el Reino Unido por haber pasado 30 de los 34 años de su condena en prisión metido en una celda de aislamiento, como castigo por sus múltiples altercados con la autoridad. La curiosidad es que, al mismo tiempo, Peterson ha publicado, desde su encierro, varios libros de poesía y de entrenamiento personal.

En Bronson, Nicolas Winding Refn (Pusher, Drive) convierte la vida de Peterson en un verdadero festín de testosterona fílmica. A golpe de adrenalínicas viñetas (la estética del cómic resuena en la forma del largometraje), la película nos traslada hasta la mente trastornada de un personaje ultraviolento, cuya conducta antisocial choca de frente con la brutalidad del sistema penitenciario británico. Lo sorprendente del caso es que al director le importan muy poco los motivos de la furia salvaje del personaje, su retrato es anti-psicológico. A Winding Refn no le interesa juzgar al personaje, tampoco redimirlo. Su trabajo se centra en la representación de la conducta salvaje del personaje, una suerte de eslabón perdido de una humanidad infantilizada. Además, gracias a la sensacional interpretación de Tom Hardy, en el personaje de Peterson pervive incluso una cierta vulnerabilidad.

No es habitual encontrar una película capaz de salir airosa de la apelación a grandes obras como La naranja mecánica / A Clockwork Orange, de Stanley Kubrick, o All That Jazz, de Bob Fosse. Además, la destreza con la que Winding Refn manipula a placer la estética pop le sitúa en un punto equidistante entre los delirios temperamentales de Tony Scott, los destellos oníricos de David Lynch y las despiadadas farsas de Oliver Stone (Asesinos por naturaleza / Natural Born Killers es otro referente del film). Mientras, en el terreno musical, el director danés construye una ópera monumental en la que Verdi y Wagner se toman de la mano con los Pet Shop Boys; un Grand Guignol con melodías de Scott Walker, Strauss, New Order y Puccini.

Entre la comedia negra y el drama carcelario, Bronson se presenta como un film sumido en el más inquietante misterio: ¿Quién demonios es Michael Peterson/Charles Bronson? ¿Un gallo de pelea nihilista fascinado por la fama? ¿Un artista incomprendido por una sociedad que teme mirarse al espejo? ¿Una aterradora encarnación de los principios del fascismo? ¿El enemigo público nº1 o un héroe trágico de clase obrera? Interrogantes formulados por Winding Refn desde la más visceral e inquietante fisicidad. MANU YÁÑEZ MURILLO
Beginners
Dirección: Mike Mills
Editora: AVH

Beginners estuvo a punto de ser lanzada en las salas argentinas. Sin embargo, pese a haber sido una de las películas más aclamadas y exitosas del cine independiente norteamericano de 2011, a último momento el estreno local de este intenso drama fue cancelado.

Esa decisión no cambió ni siquiera cuando a este notable film autobiográfico y confesional del guionista y director Mike Mills comenzaron a lloverle todo tipo de nominaciones y premios. Finalmente, acaba de ser lanzado de forma directa para el mercado hogareño por parte del sello AVH.

Tras los elogios recibidos con su provocativa ópera prima, Impulso adolescente (Thumbsucker), Mills redobló la apuesta con Beginners, en la que narra la historia de su propio padre, quien tras la muerte de la que fuera su esposa por 45 años, decide “salir del closet” a los 75 para vivir una vida gay plena, llena de energía y estimulantemente caótica.

El antihéroe del film -ambientado en 2003- es Oliver (Ewan Mc Gregor), un diseñador gráfico próximo a cumplir los 40 años pero que aún debe lidiar con una profunda inmadurez emocional. Tras el fallecimiento de su padre (el inmenso Christopher Plummer), el conmovido protagonista inicia una relación afectiva con una atractiva e independiente actriz francesa (Mélanie Laurent, vista en Bastardos sin gloria) e intenta encauzar su vida.

Si bien la historia romántica ocupa el centro de la escena, son los flashbacks que reconstruyen la particular historia del padre los que alcanzan los pasajes más intensos de esta tragicomedia. Por este trabajo, Plummer ganó -entre muchos otros premios- el Globo de Oro y es el máximo candidato a quedarse el 26 de febrero próximo con el Oscar al mejor actor secundario.

(Publicado previamente en el diario La Nación).

Senna
Dirección: Asif Kapadia
Editora: AVH

El estreno en el mercado hogareño de Senna es una excelente noticia y no sólo para los fanáticos de la Fórmula 1, ya que es bastante más que una mera recopilación de imágenes de archivo sobre los hitos de la corta y extraordinaria trayectoria del corredor brasileño.

Estamos ante una película llena de matices y hallazgos, un retrato de vida no exento de contradicciones, y un gran fresco de época. Pocos documentales han conseguido tantos premios (el primero fue el del público en el Festival de Sundance de 2011), importantes recaudaciones en cine (incluidos varios récords dentro de un género que no suele llegar con frecuencia a las salas comerciales) y críticas unánimemente positivas.

Ayrton Senna da Silva fue campeón del mundo en tres oportunidades (1988, 1990 y 1991), subcampeón en dos (1989 y 1993, en ambos casos detrás de su archirrival, el francés Alain Prost) y murió en un accidente en el circuito de Imola durante el Gran Premio de San Marino de 1994. Tenía apenas 34 años.

Todo eso, por supuesto, está en los impactantes, conmovedores 106 minutos de Senna, pero el film -que es respetuoso pero jamás complaciente ni adulatorio hacia su protagonista- muestra también sus inicios en el karting, su primer viaje profesional a Europa en 1978, así como las facetas íntimas menos positivas, sus deslices, esa rebeldía incontenible que lo llevó a enfrentar muchas veces a las autoridades de la Fórmula 1 y la pasión que despertó entre los brasileños -amplificada además por millonarias donaciones hacia los más pobres- hasta convertirlo en ídolo popular primero y más tarde en héroe, mártir y leyenda. DB (publicado previamente en La Nación).
Otro planeta (Another Earth)
Dirección: Mike Cahill
Editora: Fox

Premiada en los festivales de Sundance y Sitges, Otro planeta (Another Earth) fue una de las óperas primas más elogiadas del cine independiente norteamericano de 2011.

Esta película de Mike Cahill se inscribe en una nueva tendencia que podría definirse como ciencia ficción minimalista y existencialista y que incluye a varios otros títulos, como Señales, de M. Night Shyamalan; En la Luna, de Duncan Jones; y Melancholia, de Lars Von Trier.

La historia tiene como protagonista casi excluyente a Rhoda Williams (Brit Marling, la gran revelación del film y coguionista junto con el director), una joven estudiante que en la primera escena celebra con sus amigos el logro de haber sido admitida en el prestigioso MIT. Sin embargo, al poco tiempo protagoniza un accidente automovilístico en el que mueren varios integrantes de una familia.

Tras purgar cuatro años en prisión y dominada por la culpa, acepta un precario trabajo como empleada de limpieza en un colegio secundario y va en busca del padre (único sobreviviente de la tragedia y profesor de música en Yale), con quien iniciará una peligrosa relación. Pero eso no es todo: Rhoda se obsesiona cada vez más por un planeta recientemente descubierto, cuyas características son tan similares al nuestro que es bautizado como Tierra-2, y aplica a un concurso para ser una de las primeras pasajeras de un viaje espacial con ese destino.

Lejos del cine hollywoodense de gran presupuesto (aquí los efectos visuales son escasos y siempre funcionales a la trama), Otro planeta -que llega en una edición hogareña acompañada por gran cantidad de muy interesantes materiales adicionales- resulta un drama climático e introspectivo, aunque comparte con buena parte del género una mirada apocalíptica, paranoica y bastante pesimista respecto del estado de las cosas en la sociedad contemporánea. Una bienvenida rareza. DB
Ataque extraterrestre (Attack the Block)
Dirección: Joe Cornish
Editora: Sony

Con películas como Muertos de risa (Shaun of the Dead) y ésta, el cine británico ha construido un género propio que combina realismo social, humor muy negro, espíritu clase B y elementos de terror y ciencia ficción, con gran proyección internacional.

Ataque extraterrestre -que el sello Sony estrenó de manera directa en DVD y Blu-ray- no es un largometraje revolucionario (es heredero de los clásicos de Ray Harryhausen, de la factoría de Roger Corman, de los primeros films tragicómicos y gore de Sam Raimi y Peter Jackson), pero ha logrado cautivar a cinéfilos exigentes (figura en varios premios anuales de las asociaciones de críticos) y a un público bastante masivo a partir de una propuesta desprejuiciada y absurda, pero al mismo tiempo muy coherente.

Opera prima de Joe Cornish (conocido en Gran Bretaña por un ciclo de culto que hizo en el Channel Four), Ataque extraterrestre narra las desventuras de unos adolescentes marginales (se dedican a cometer asaltos y a la distribución de drogas) de un barrio popular del sur de Londres, que deben interrumpir sus actos delictivos en el sórdido vecindario y sus habituales enfrentamientos con la policía para liderar la resistencia frente a la invasión alienígena a la que hace referencia el título.

Narrada con una solvencia y una convicción poco frecuentes en una primera película y con un ingenioso uso de los efectos visuales bastante caseros (en los extras hay un largo documental al respecto), Ataque extraterrestre ubica a Cornish como un talento a tener muy en cuenta. Hollywood, parece, se ha rendido a sus pies, ya que junto con Steven Moffat y su amigo Edgar Wright (productor de este film y director de la apuntada Muertos de risa, de Arma fatal y de Scott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños) escribieron el guión de Las aventuras de Tintín, película de Steven Spielberg sobre el popular personaje adolescente surgido de historieta, que ya se estrenó con gran éxito en Europa y que el 5 de enero llega a los cines argentinos.

(Esta nota fue publicada en el diario La Nación del 16/12/2011).

Trabajo confidencial (Inside Job)
Dirección: Charles Ferguson
Editora: Sony

Ganador del premio Oscar al mejor largometraje documental, estamos ante uno de los trabajos que mejor han desentrañado, denunciado y explicado las causas de la crisis financiera que en 2008 hizo tambalear a Wall Street y, por lo tanto, a los mercados de prácticamente todo el mundo.

La rigurosa investigación sostenida por valiosas pruebas y la implacable narración de 120 minutos le valieron a su director, Charles Ferguson, no sólo la estatuilla de la Academia de Hollywood sino también muchos otros galardones.

Si bien han sido muchas las películas concebidas para el cine y la televisión que analizaron la reciente debacle económica estadounidense (Inside the Meltdown,  House of Cards, Cleveland vs. Wall Street y Capitalism: A Love Story, entre otras), Trabajo confidencial fue el largometraje que mayor repercusión tuvo desde su estreno, en mayo de 2010, en la sección oficial del Festival de Cannes.

Este nuevo film del director de No End in Sight (otro notable documental que desnudó las mentiras de la administración Bush respecto de la invasión a Irak) ofrece testimonios de "jugadores" muy importantes ligados a los bancos de inversión que estafaron a millones de personas y explica en detalle -con un didactismo inevitable en un tema tan árido por tecnicismos como “deuda subprime” o “swaps de crédito”- quiénes fueron los responsables de este verdadero saqueo (se perdieron más de 20.000 millones de dólares y muchos miles de puestos de trabajo) debido a una codicia y una falta de escrúpulos sin límites. Ferguson cuestiona no sólo al sistema financiero privado sino también a un entramado integrado por las principales universidades, las consultoras,  las corporaciones y los funcionarios encargados de motorizar las políticas del Tesoro y de la Reserva Federal.

La película -más allá de ciertos excesos y convencionalismos de índole televisivo- es demoledora con los principales integrantes del gobierno de Bush, pero tampoco deja bien parado al propio Obama, quien –según Ferguson- prometió en su campaña un fuerte cambio tanto moral como de las reglas de juego económicas, pero luego no se animó (o no pudo) concretar modificaciones estructurales El horizonte, por lo tanto, sigue siendo tan desolador como antes.

La edición local incluye entre sus materiales adicionales escenas eliminadas del montaje final, un documental con el  “detrás de las cámaras” de la producción y comentarios en audio de Ferguson y la productora Audrey Marrs.

(Publicada previamente en La Nación).
El Diablo bajo la piel (The Killer Inside Me)
Dirección: Michael Winterbottom
Editora: AVH

Con 20 largometrajes dirigidos en los últimos 15 años, el británico Michael Winterbottom hizo prácticamente de todo tanto dentro del documental como de la ficción. Prolífico y diverso como pocos, incursionó en el western, el thriller político de denuncia, el mundillo del rock, la ciencia ficción, el cine de época, el drama intimista contemporáneo y hasta el romance con sexo explícito, entre varios otros géneros.

Si algo le faltaba al creador de Bienvenidos a Sarajevo, Manchester 1970-1990: La fiesta interminable, Wonderland, En este mundo, Código 46, 9 canciones: Sexo en gira y El camino a Guantánamo era sumergirse en las miserias y contradicciones de la América profunda, más precisamente en el universo literario de Jim Thompson, para rodar The Killer Inside Me, un perturbador policial basado en novela que el reconocido autor escribió en 1952 y que el sello AVH lanzó anteayer de manera directa en DVD con el título de El Diablo bajo la piel.

A pesar de haber contado con un más que interesante elenco (Casey Affleck, Jessica Alba, Kate Hudson, Ned Beatty, Elias Koteas, Simon Baker y Bill Pullman), El Diablo bajo la piel tuvo un paso más que fugaz por la cartelera norteamericana (se exhibió en menos de 100 salas), en buena parte debido a un nivel de violencia (sobre toda contra la mujer) y unas arriesgadas escenas sexuales muy pocas veces visto en el cine estadounidense reciente.
El film describe el derrotero de un joven policía (Affleck) que, bajo la superficie de vecino modelo y marido ejemplar dentro de una apacible comunidad de un pueblo de Oklahoma a fines de los años ‘40, esconde rasgos propios de un psicópata con un ansia desesperada por la manipulación y los asesinatos más crueles.

Así, esta producción independiente que contó con un presupuesto de 13 millones de dólares y que pasó por prestigiosos festivales como los de Sundance, Berlín y Tribeca resulta uno de los proyectos más revulsivos y audaces de los últimos tiempos. Por momentos, El Diablo bajo la piel remite al cine de los hermanos Joel y Ethan Coen (como el personaje extremo de Javier Bardem de Sin lugar para los débiles) y, en otros, al Patrick Bateman de Psicópata americano. Espíritus impresionables, por lo tanto, mejor abstenerse.

(Publicada previamente en La Nación).
Déjame entrar (Let Me In)
Dirección: Matt Reeves
Editora: AVH

Es casi un lugar común (muchas veces acertado) sostener que las remakes que se hacen Hollywood a partir de películas europeas resultan inferiores a las propuestas originales. Sin embargo, de vez en cuando surgen excepciones como Déjame entrar (Let Me In), versión estadounidense de la no menos notable producción sueca Let the Right One In, que en los cines argentinos se conoció como Criatura de la noche. A pesar de las excelentes críticas recibidas en todo el mundo, el film norteamericano dirigido por Matt Reeves (el mismo de Cloverfield: monstruo) no llegó a estrenarse en las salas locales y acaba de ser lanzado de manera directa en DVD por el sello AVH.

A la hora de concebir una remake, los productores estadounidenses suelen hacer todo de forma más grandilocuente, más espectacular y más obvia que sus colegas europeos. Nada de eso ocurre en esta muy respetuosa transposición que escribió el propio Reeves. La historia de Déjame entrar -que retrata la relación que se establece entre un niño y una niña de 13 años (Kodi Smit-McPhee y Chloë Moretz)- es desgarradora, emotiva e inocente a la vez y elude además todos los clichés del subgénero de vampiros juveniles vistos en la saga de Crepúsculo o en la serie True Blood.

Reeves opta por sostener los principales lineamientos del largometraje dirigido en 2008 por Tomas Alfredson (la acción también transcurre en 1983, aunque en este caso en el pueblo Los Alamos del estado de Nuevo México, con Ronald Reagan dando un discurso en televisión y con Culture Club y David Bowie en la banda de sonido) y los pocos agregados (como una tensa escena de acción en la mitad del relato o un mayor despliegue de efectos visuales) no sólo no traicionan sino que por momentos hasta potencian los logros del film original, que tan bien había retratado la soledad, la descontención, la angustia y la violencia escolar que arrecia entre los preadolescentes.

(Publicada previamente en La Nación).
¿Cómo saber si es amor? (How Do You Know)
Dirección: James L. Brooks
Editora: Sony

Con 71 años, James L. Brooks dirigió apenas seis películas (entre ellas, La fuerza del cariño, Detrás de las noticias y Mejor... imposible), pero en su faceta de guionista ha cultivado una carrera bastante más larga y fecunda.

Por eso, cada uno de los nuevos proyectos de Brooks (uno de los creadores de populares series televisivas como Taxi y Los Simpsons) genera una enorme expectativa en la industria y, sobre todo, entre grandes intérpretes que sueñan con trabajar con él. Brooks acumula ocho nominaciones a los premios Oscar (una de ellas, como productor de Jerry Maguire: amor y desafío) y es uno de los siete artistas que lograron la proeza de ganar tres estatuillas (a mejor película, dirección y guión) por un mismo film, La fuerza del cariño, en la ceremonia de 1984.

Sin embargo, su más reciente largometraje, ¿Cómo saber si es amor? (How Do You Know es el título original), fue recibido con críticas muy divididas y con cierta frialdad por el público (recaudó 30 millones de dólares en los cines norteamericanos). Así, y a pesar de contar con un elenco encabezado por cuatro figuras de renombre como Reese Witherspoon, Paul Rudd, Owen Wilson y Jack Nicholson, en la Argentina no se estrenó en las salas y acaba de ser lanzada de forma directa en DVD y Blu-ray por el sello Sony.

Comedia romántica sobre un triángulo sentimental, ¿Cómo saber si es amor? combina múltiples elementos (desde el ambiente del béisbol profesional hasta la corrupción en los negocios de las grandes corporaciones, pasando por la presencia de psicólogos, abogados y porteros de edificios como personajes secundarios), aunque en el fondo no es otra cosa que la historia de una treintañera frustrada, insegura y angustiada (Witherspoon) que debe decidirse entre el amor de su novio deportista, egocéntrico y mujeriego (Wilson) y el de un empresario también en plena crisis existencial (Rudd), que vive bajo la sombra de su padre manipulador (Nicholson).

La edición local de esta despareja pero interesante comedia de enredos incluye una amplia oferta de materiales adicionales: Extra Innings, un documental con el detrás de cámara y con declaraciones de los artistas; un compilado con graciosos errores cometidos por los actores durante el rodaje; escenas eliminadas, y comentario en audio de Brooks y Wilson.
Tres interesantes estrenos en el mercado hogareño
DVD
+ Blu-ray

El funeral, con el gran Robert Duvall; Se dice de mí, comedia con la ascendente Emma Stone; y La reina en el palacio de las corrientes de aire, el cierre de la trilogía Millennium, no pasaron por los cines argentinos.

-El funeral (Get Low). En 1938, en un pueblo rural de Tennessee, Felix Bush (el inmenso Robert Duval) decide terminar con cuatro décadas de reclusión autoimpuesta en su austera y pequeña cabaña ¿Cómo? Contrata al responsable de la casa de servicios fúnebres del lugar (el no menos notable Bill Murray) para que le organice un funeral anticipado, al que asisten casi 10.000 personas (la historia está inspirada en un caso real). El director Aaron Schneider (ganador del Oscar en 2004 por el corto Two Soldiers) debutó en el largometraje con un relato melancólico y con algo de comedia negra que evita los lugares comunes y que contó con el aporte de Sissy Spacek como un viejo amor del protagonista. Otro plus es la gran cantidad y calidad de extras que trae la edición local.

-Se dice de mí (Easy A). Si bien ya había tenido algunos papeles de cierto relieve en films como Tierra de zombies o Supercool, esta película resultó la consagración de una joven actriz (22 años) con futuro de estrella como Emma Stone, quien interpreta a una mediocre estudiante que decide aprovechar todo aquello que se dice de ella (en especial, rumores sobre su vida sexual) para escalar posiciones en el ámbito social y financiero. Amanda Bynes y Aly Michalka son sus compañeras; Thomas Haden Church y Lisa Kudrow, sus profesores; y Stanley Tucci y Patricia Clarkson, sus padres. El film -recibido con críticas muy elogiosas en los Estados Unidos- fue dirigido por Will Gluck, que ya había incursionado en la comedia de colegio secundario con su opera prima Fired Up! Además, Se dice de mí resultó un gran éxito comercial: costó 8 millones de dólares y recaudó 60 millones sólo en los cines norteamericanos.

-Millennium 3. A pesar de que las dos primeras entregas basadas en la popular saga literaria del sueco Stieg Larsson se estrenaron en los cines argentinos, el tercer y último capítulo (La reina en el palacio de las corrientes de aire) se editó de manera directa en DVD. Así, quienes quieran conocer el desenlace de las sórdidas aventuras de Lisbeth Salander y Michael Blomkvist deberán conseguirla en cajita o esperar a que llegue la remake que David Fincher está rodando en Hollywood.

El mensajero (The Messenger)
Dirección: Oren Moverman
Plus Video

Desde su estreno hace dos años en Sundance y Berlín, esta opera prima no paró de recibir reconocimientos: desde dos premios en la competencia oficial del festival alemán hasta un par de nominaciones al Oscar (mejor guión original y mejor actor secundario para Woody Harrelson).

Además, este elogiado melodrama obtuvo varias distinciones en otras muestras (como Deauville), en prestigiosos eventos (como los Independent Spirit Awards) y en los galardones anuales que otorgaron varias asociaciones de críticos.

El film de Moverman -un cotizado guionista que escribió I’m Not There, de Todd Haynes, y El hijo de Jesús, de Alison MacLean)- estuvo a punto de estrenarse varias veces en los cines argentinos, pero la dureza de su tema (las consecuencias psicológicas y sociales de la guerra) hizo que no consiguiera salas. Finalmente, sus distribuidores optaron por lanzarlo directamente en DVD.

Lejos de tanta producción hollywoodense pomposa y aleccionadora, esta producción independiente de apenas 6 millones de dólares de presupuesto apela a un registro bastante intimista (y muy logrado) para narrar las experiencias de dos oficiales del ejército estadounidense (notables trabajos de Ben Foster y Harrelson), cuyo trabajo consiste en visitar a los familiares de los caídos en combate para informarles de los fallecimientos y ofrecerles las frías condolencias del gobierno.

Las reacciones de los mensajeros del título y de los que reciben la trágica noticia son tan variadas como desoladoras. En uno de esos encuentros, el sargento que interpreta Foster -recién llegado desde Irak luego de haber sufrido varias heridas- queda conmovido por una viuda interpretada por la talentosa Samantha Morton. Será el único contacto mínimamente afectivo que podrá tener por fuera del protocolo.

Si bien sobre el final la historia se pone demasiado confesional, El menasjero resulta un inteligente registro (conmovedor pero sin descuidar el humor) sobre las profundas heridas que todo conflicto bélico deja no sólo en el campo de batalla sino también en el frente interno. Un muy buen film que no pudo apreciarse en la cartelera local, pero que bien merece ser recuperado en el mercado hogareño.

(Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación).

Cyrus
Dirección: Mark y Jay Duplass
Editora: Fox

John C. Reilly, Jonah Hill, Marisa Tomei y Catherine Keener son los protagonistas de la película más ambiciosa y más lograda hasta la fecha de los talentosos hermanos Duplass, dos de los más interesantes directores surgidos del cine indie norteamericano del último tiempo.

En julio último, se editó de manera directa en DVD -y se comentó en esta sección- Noche macabra (Baghead), segundo largometraje de los hermanos Mark y Jay Duplass. Con ese film de 2008, que se sumó al pequeño éxito que ya habían conseguido con su opera prima, The Puffy Chair (2005), estos directores de 34 y 37 años, respectivamente, se convirtieron en los niños mimados del movimiento Mumblecore que viene dominando al cine independiente norteamericano de los últimos tiempos.

No extrañó, entonces, que los Duplass consiguieran para su tercer emprendimiento, Cyrus, un presupuesto (bajo para los estándares de la industria estadounidense, pero altísimo para ellos) de siete millones de dólares, un elenco de grandes intérpretes como John C. Reilly, Jonah Hill, Marisa Tomei y Catherine Keener, y el apoyo para el lanzamiento de una major de Hollywood como la 20th Century Fox.

El resultado es una comedia romántica nada convencional que fue aclamada por la inmensa mayoría de la crítica y que obtuvo un razonable suceso comercial dentro de un circuito limitado (menos de 500 salas). Sin embargo, Cyrus corrió aquí la misma (mala) suerte que el trabajo previo de los Duplass y que buena parte del cine independiente norteamericano, ya que acaba de ser estrenada en el mercado hogareño sin haber pasado por los cines argentinos.

El film arranca con las desventuras de John (Reilly), un hombre depresivo y solitario que se ha divorciado de Jamie (Keener) hace ya siete años, pero ella -que está a punto de volver a casarse- sigue siendo su jefa, su confidente y su único cable a tierra. Por insistencia de su ex esposa, el antihéroe acepta ir a una fiesta, donde conoce a la bella y dulce Molly (Tomei). A partir de ese encuentro, ambos iniciarán una relación que reimpulsa sus vidas, por lo menos hasta que aparece en escena el hijo de Molly, Cyrus (Hill), un joven músico de 21 años que no sólo vive aún en la casa materna sino que mantiene con ella una relación de gran dependencia y decididamente posesiva. Así, se desatará entre John y Cyrus una despiadada batalla no exenta de manipulaciones por el amor de Molly.

El film -que se edita acompañado por varios extras como comentarios del equipo, un documental y escenas eliminadas- fluye con sensibilidad cuando transcurre por carriles románticos y apuesta por la negrura habitual del cine de los Duplass cuando se sumerge con gran profundidad psicológica en las peores miserias de las relaciones humanas, pero sin caer jamás en el cinismo ni en juzgar a sus queribles personajes. Este año, los Duplass estrenarán dos comedias: una de bajo presupuesto como The Do-Deca-Pentathlon y otra más ambiciosa como Jeff Who Lives at Home, con Jason Segel, Susan Sarandon, Judy Greer y Ed Helms. Habrá, por lo tanto, buenas dosis de humor y de sensibilidad: el sello de estos incansables y punzantes directores.

(Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación)
Reino Animal (Animal Kingdom)
Dirección: David Michod
Editora: Sony

Desde su arrasador triunfo en la Competencia Internacional de la edición 2010 del Festival de Sundance, Reino Animal (Animal Kingdom es el título original) se convirtió en uno de los films más premiados de la última temporada y el principal responsable de reinstalar a la otrora muy de moda producción australiana en el centro del mapa cinematográfico internacional.

Tal fue el impacto que generó esta opera prima del guionista y director David Michôd -reseñas elogiosas y un exitoso estreno comercial en casi todo el mundo- que, en un hecho infrecuente para una producción extranjera, hasta consiguió por parte de la Academia de Hollywood una nominación al premio Oscar como mejor actriz secundaria para la gran Jacki Weaver. Esta intérprete de 63 años no obtuvo la estatuilla (lo hizo Melissa Leo por El ganador), pero lo merecía con creces.

Weaver interpreta en esta durísima, implacable película de gánsteres -señalada por varios críticos como la Buenos muchachos australiana- a una suerte de madrina de un siniestro clan familiar de asaltantes y traficantes de drogas que se enfrenta a sangre y fuego con la policía. El film está narrado desde el punto de vista de Josh (James Frecheville), un inocente muchacho de 17 años que -tras la muerte de su madre a causa de una sobredosis en la escena inicial- queda al cuidado de su abuela (Weaver) y, por lo tanto, se reencuentra después de muchos años con tíos y primos, dedicados a todo tipo de actividades delictivas.

La edición local del sello Sony incluye varios interesantes materiales adicionales (comentarios en audio, entrevistas al director y los protagonistas, un documental con el detrás de escena), pero lo más importante es que permite descubrir una película de enorme tensión dramática, con una sólida puesta en escena y con actuaciones notables como las de la apuntada Weaver, del consagrado Guy Pearce (uno de los pocos policías con una mirada positiva que intenta rescatar a Josh de su sino trágico), Joel Edgerton, Luke Ford, Sullivan Stapleton y Ben Mendelsohn. Un estreno directo para el mercado hogareño que no merece pasar inadvertido.

 (Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación)
Saber dar (Please Give)
Dirección: Nicole Holofcener
Sony Pictures

El nuevo film de la directora de Confidencias y Amigos con dinero describe las tragicómicas desventuras de muy diversos personajes que viven en un edificio del Village de Manhattan. Con Catherine Keener, Oliver Platt, Rebecca Hall y Amanda Peet

(La siguiente nota fue publicada previamente en la sección Pantallas del diario La Nación)

El cine independiente norteamericano no tiene suerte en las salas argentinos. Ni siquiera cuando, como en el caso de Saber dar (Please Give es el título original), se trata de una película avalada por una positiva repercusión en grandes festivales como los de Sundance y Berlín, por excelentes críticas, por múltiples premios, por una directora de indudable talento como la neoyorquina Nicole Holofcener, por un elenco de conocidos y buenos intérpretes (Catherine Keener, Oliver Platt, Rebecca Hall, Amanda Peet) y por una propuesta coral que incluye momentos graciosos, dramáticos y emotivos. Al menos, a modo de “consuelo”, ya se puede conseguir en el mercado hogareño a partir de una edición del sello Sony.

Saber dar ha sido uno de los films independientes más distinguidos de 2010 junto a Mi familia y Lazos de sangre (Winter’s Bone): fue incluido, por ejemplo, en las selecciones anuales de lo mejor del año por los críticos de Boston, del National Board of Review y por los especialistas de prestigiosos medios como The New York Times, Film Comment y The Village Voice. Además, está nominado a los Spirit Awards (los Oscars del cine off-Hollywood), donde ya se hizo acreedor al premio Robert Altman al mejor elenco, que se anuncia con anticipación a la ceremonia.

Holofcener, realizadora de otros muy atendibles largometrajes como Confidencias (Walking and Talking) y Amigos con dinero, y directora de capítulos de populares series como Sex and the City (en sus primeras temporadas), Six Feet Under y Bored to Death, escribió y filmó las tragicómicas desventuras de varios personajes de muy diversos orígenes, profesiones y generaciones que viven en (o pasan por) un edificio del Village de Manhattan.

Kate y Alex (Keener y Platt) poseen un exitoso negocio de venta de muebles antiguos que compran a familiares de gente recientemente fallecida. El matrimonio decide remodelar el departamento donde viven con su hija adolescente Abby (Sarah Steele) y juntarlo con la unidad contigua, que también les pertenece, pero deben esperar a que la actual inquilina, la anciana Andra (Ann Guilbert), muera. En el proceso, comienzan a tratar a la testaruda y malhumorada jubilada y a sus dos nietas (Hall y Peet), opuestas entre sí.

La película -que aborda con inteligencia las contradicciones, tentaciones y dilemas morales de la vida moderna- llega a la Argentina en una edición que incluye varios materiales adicionales: un documental con el detrás de escena de la producción, un compilado con errores durante el rodaje y una entrevista a la directora. DIEGO BATLLE
El acantilado rojo (Red Cliff)
Dirección: John Woo
Editora: Emerald

Nacido en China, pero radicado, formado y consagrado en Hong Kong, John Woo está considerado de forma casi unánime como el gran maestro del cine de acción asiático. Comenzó en 1969 como aprendiz en la mítica factoría de los Shaw Brothers y cuatro años más tarde debutó en la dirección.

Pieza clave de la explosión que a nivel mundial tuvo el cine de género hongkonés en la década del ’80, Woo realizó -generalmente dentro de las historas de gánsteres- joyas como Bullet in the Head y múltiples colaboraciones con su actor-fetiche Chow Yun-fat como Duro de vencer (Hard Boiled), Reto a la ley (Once a Thief), A Better Tomorrow y El killer.

El éxito internacional de todos esos títulos le permitió acceder a la industria de Hollywood, donde rodó importantes producciones como Hard Target: Operación Cacería (1993), Código: Flecha Rota (1996), Contracara (1997) y Misión imposible 2 (2000).

Sin embargo, tras el fracaso de Códigos de guerra (2002) y de El pago (2003) optó por regresar a Asia, donde lo esperaría el proyecto más ambicioso de su carrera. Se trata de El  acantilado rojo/Red Cliff, un díptico de 160 millones de dólares de presupuesto (el más caro en la historia del cine chino) y cinco horas de duración, cuya primera parte se estrenó en julio de 2008 y la segunda, en enero de 2009 ¿El resultado? El mayor suceso comercial de todos los tiempos en su país.

Aquí, el sello Emerald acaba de lanzar en DVD una versión internacional que, en poco más de dos horas, “resume” la larga y ambiciosa saga ambientada en el siglo III y que describe el enfrentamiento entre el inmenso, poderoso y tiránico imperio del norte y tres pequeños reinos rebeldes del sur que se unen para no ser sometidos.

Grandes estrellas del cine asiático como Tony Leung, Takeshi Kaneshiro y Fengyi Zhang encabezan el elenco de esta épica histórica con imponentes secuencias bélicas en mar y tierra, pero que también tiene espacio para el romance, el lirismo y la emoción. Woo incursiona en el Wuxia pian (nombre con que se conoce al género de capa y espada en Asia) y hace gala una vez más de su virtuosismo para la puesta en escena, su inventiva para la utilización de efectos visuales y su proverbial sentido coreográfico para las batallas cuerpo a cuerpo, las explosiones, las persecuciones y el movimiento de masas (trabajó con miles de extras). En definitiva, un regreso a lo grande. D.B.

(Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación).
Chicas muy bravas (Whip It)
Directora: Drew Barrymore
Editora: SP Films

Notable actriz y varias veces productora, Barrymore debuta en la dirección con una gran comedia deportiva que la tiene también como actriz secundaria, ya que le cede el protagonismo a Ellen "Juno" Page. Un estreno directo en DVD bastante demorado, pero imperdible.

Los mejores antecedentes de Drew Barrymore como actriz -50 First Dates (2004), Charlie's Angels: Full Throttle (2003) o sus intervenciones en el Saturday Night Live-  podían ponernos bajo la pista de un talento oculto, una sensibilidad próxima al romanticismo naïf, a la festiva rebeldía y a los derroches salvajes, pero en ningún caso nos permitían prever que, en su debut como directora, Drew nos pudiera regalar una “película habitable” del calibre de Whip It. Y digo habitable porque, a pesar de su marcado halo melancólico y su sabor agridulce, se trata de una película que inyecta en el espectador la excitación que provoca el súbito despertar al optimismo y la felicidad, el vértigo que se experimenta cuando se creen y se viven las utopías personales. No resulta fácil invocar estas sensaciones sin caer en el moralismo o el sentimentalismo, pero Barrymore lo consigue aproximándose a todos y cada uno de sus personajes con una ternura extrema, capaz de aniquilar todo rastro de misantropía o de juicios morales, componentes habituales de las comedias norteamericanas que proponen una cierta crítica social (a la manera de los hermanos Coen, Todd Solondz, Alexander Payne o Jason Reitman).

Whip It, película basada en la novela Derby Girl, de Shauna Cross, orbita alrededor del personaje de Bliss Cavendar (Ellen Page), una adolescente atrapada dentro de las fronteras de Bodeen, un pequeño pueblo de Texas en el que se representa la versión más anodina de la vida en la Norteamérica profunda; un retrato suburbano en el que parece entrecruzarse el deterioro existencial de The Last Picture Show (1971), la extraña idiosincrasia de Ghost World (2001) y el desconcierto emocional de All the Real Girls (2003). Bliss atraviesa su juventud sumida en una cruda resignación: el tiempo de fantasear con los proyectos para la edad adulta transcurre sin atisbo de horizontes de grandeza (reales o ilusorios). Por su parte, Barrymore aprovecha este retrato del desencanto para empezar a mostrar síntomas de un vigoroso ingenio.

En una secuencia deslumbrante, Bliss y su mejor amiga, Pash (Alia Shawkat), arrancan a bailar delante del mostrador de la cafetería en la que trabajan, al tiempo que transforman la letra del tema Jolene, de Dolly Parton, en una denuncia del hastío que les inspira Bodeen (el “Jolene, Jolene… I’m begging you please don’t take my man, Jolene” se transforma en “Bodeen, Bodeen… Someone get me out of here, Bodeen”). La elegancia del travelling de acercamiento, la amarga alegría con que cantan Bliss y Pash, el brillante uso del icónico tema musical… todos los elementos de la escena resuenan y se amplifican hasta invocar otros momentos álgidos de la historia de los arrebatos musicales en el cine: la escena del baile del Por qué te vas, de Cría cuervos (1976) -ver aquí-; o el dueto romántico entre Steve Martin y Bernadette Peters en The Jerk (1979) -ver aquí-.

En este escenario de luminosa aflicción, Bliss iniciará un intenso proceso de descubrimiento personal al entrar en contacto con un grupo de mujeres que practican el Roller Derby, entre las que cabe destacar a una fanfarrona Juliette Lewis y a la siempre notable Kirsten Wiig, probablemente la mejor comediante del momento junto a Anna Faris. El deporte en cuestión, que se practica sobre patines en un pequeño circuito ovalado, combina los principios de las carreras sobre patines con las prácticas beligerantes del hockey sobre hielo; en definitiva, un deporte de contacto. Así, en esta pequeña y clandestina liga regional de un deporte marginal, Bliss descubrirá una fecunda fuente de alegría, esperanza y realizaciones. Una propuesta narrativa que pone de manifiesto la audacia de Barrymore, sobre todo si se compara Whip It con una película de corte similar como Adventureland, un verano memorable (2009).

Cabe recordar que en la película de Greg Mottola, los (complejos) conflictos existenciales y los (menos interesantes) devaneos sentimentales de los personajes se medían en relación a dos territorios de iconografía conocida: la feria de atracciones (la realidad mediocre) y el sueño de escapar a Nueva York (el horizonte de salvación). Sin embargo, Barrymore opta por construir el paraíso particular de su protagonista en un territorio vedado al conocimiento popular: el Roller Derby, un deporte amateur convertido en símbolo del feminismo de nueva generación. Un universo reconstruido con colorido esmero y claridad expositiva por la directora y por Robert D. Yeoman, director de fotografía habitual de Wes Anderson. En conjunto, un planteamiento en las antípodas de la acentuada masculinidad del grueso de la Nueva Comedia Americana.

De hecho, la relación de Whip It con la NCA ilustra a las claras los intereses de Barrymore. De partida, podría existir la tentación de alinear el filme con un conjunto de películas cuyo humor surge tanto de una sobredimensionada épica deportiva como del tratamiento hiperbólico de la competitividad. Buenos ejemplos de esta tendencia serían la sensacional Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby (2006), o las menores Blades of Glory (2007) y Semi-Pro (2008), las tres protagonizadas por Will Ferrell; así como Dodgeball: A True Underdog Story (2004), con Ben Stiller y Vince Vaughn; o Hot Rod (2007), con Andy Samberg. Sin embargo, aunque la agresividad física y la rivalidad juegan un papel fundamental en el campo de acción de Whip It, esta se diferencia del resto en la negativa de Barrymore a emplear el distanciamiento irónico en su aproximación a los personajes. En su lugar, la película busca humanizar a sus heroínas, admirar su compañerismo y sus gestos de complicidad, exaltar su triunfante irreverencia y su eufórica camaradería. Las mujeres de Whip It forman una alianza que no desentonaría en el contexto de una película de Howard Hawks.

Aunque puestos a buscar referentes, las películas que más se acercan al tono jovial y al mismo tiempo furioso de Whip It son seguramente las últimas comedias de Richard Linklater, sobre todo The School of Rock (2003) y la remake de Bad News Bears (2005). Estos films efervescentes y habitables, magníficos ejemplos de un cine de la felicidad, celebran la posibilidad de una educación emocional, espiritual e ideológica al margen de los preceptos impuestos por el contexto social. Son películas anti-académicas (en todos los sentidos), libertarias: apologías de la derrota con sabor a victoria. Películas en las que se retrata la lucha universal del ser humano por alcanzar la libertad y la dignidad, un lugar en el mundo. Finalmente, Bliss (Page), como ya hiciera Charlie Chaplin en The Rink (1914) -ver aquí-, encuentra ese lugar entre el caos de golpes y carreras de una pista de patinaje. MANUEL YÁÑEZ MURILLO
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