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¿Tiempo de revancha?
por Diego Batlle | 09.03.2010

El triunfo de El secreto de sus ojos en la entrega de los premios Oscar no sólo generó una enorme euforia mediática y popular sino que reavivó una de las peores actitudes de los argentinos: el revanchismo, el resentimiento y el ajuste de cuentas. Hasta el propio Juan José Campanella no pudo resistir la tentación y tiró algún palito en medio de los festejos.

El 7 de agosto de 2009 -6 días antes del estreno comercial de El secreto de sus ojos- publico una crítica titulada De cómo casi me gustó una película de Campanella con calificación de 7 puntos y un texto de tono muy personal (se puede leer aquí). Escribo lo siguiente: "Durante 90-95 de los 127 minutos disfruté no sólo de lo mejor de su filmografía sino también de uno de los más ricos y apasionantes relatos del cine argentino reciente, una impecable mixtura entre la épica romántica, el thriller judicial (buena parte transcurre en el interior de un juzgado en 1974) y el drama de época con tintes políticos, reminiscencias del noir y espíritu novelesco." Luego, sí, cuestiono el desenlace del film.

Esa crítica genera una larguísima polémica que continúa hasta la fecha con cientos de comentarios. Hasta el propio Campanella me envía varios mails (intensos pero respetuosos) que a pedido suyo mantenemos en el terreno de lo privado. Sin embargo, a pesar de que hubo varias críticas mucho más virulentas, quedo estigmatizado como una suerte de anti-Campanellista de la primera hora. Algo absurdo porque he elogiado varios de sus trabajos (incluido éste) y lo he entrevistado con la mejor predisposición para varios medios.

Exactamente siete meses más tarde, Campanella gana el Oscar (algo que me alegró y que venía vaticinando en la cobertura de este sitio) y me llueven mails agresivos, insultantes (alguno incluso con la  maradoniana frasea "a chuparla"). Publico algunos, otros prefiero eliminarlos para mantener el decoro y buen gusto.

El notable éxito comercial del film de Campanella sirvió para que algunos colegas (como Pablo Sirvén, que fue jefe mío en la sección Espectáculos y es hoy uno de los principales referentes de la redacción del diario La Nación para el que trabajo desde hace 12 años) ajustaran cuentas contra el cine "joven", "independiente", "críptico", "para los críticos", "que no cuenta nada" y un largo etcétera.

Ayer escribió un comment en el sitio la productora Carolina Konstantinovsky con un tono amable pero recriminatorio: "Me gusta leerte decir que ojalá que la película (o sus logros) traigan un efecto benéfico para el cine argentino. No sabés cuánto me hubiera gustado leer que apreciabas cómo había subido el techo del cine argentino en el momento de su estreno, el aporte ya estaba hecho mucho antes de que se consagrara con un Oscar", me dice.

Es una opinión bien redactada, respetuosa, con nombre y apellido, a cargo de una profesional de prestigio en la industria cinematográfica local, que dice cuidando las formas lo mismo que los incendiarios mails descalificatorios de los lectores. La cosa sería más o menos así: como Campanella ganó el Oscar, todo aquel que haya pensado que su film no era una obra maestra ahora debe pedir perdón público por su error.

Reitero lo que escribí en la respuesta (improvisada, desordenada, caótica, hecha de madrugada) a Carolina debajo de su comment, "En la Argentina, parece, no se acepta el disenso. A mi siempre me pareció valiosa la película de Campanella, siempre dije que era un buen punto de partida para la discusión y siempre insté a los lectores del sitio a que la vieran. No voy ahora, con esa cosa triunfalista tan argentina (somos campeones del mundo, ganamos el Oscar, siempre usando la primera persona del plural como si fuéramos un todo), a decir que soy un Campanellista de la primera hora, pero la verdad es que como profesional que vive del cine me alegro por él (porque siempre, en todas las películas suyas que comenté, lo consideré un amante del cine con talento y profesionalismo) y por lo bueno que pueda generar el premio en la industria en general. Pero, más allá de estas aclaraciones (que no son pedidos de disculpas porque no tengo nada de qué disculparme) quiero decir que si me hubiese indignado El secreto de sus ojos y le hubiese puesto una calificación de MALA (cosa que no fue así), hoy debería seguir siendo respetado incluso en el disenso y con el Oscar ya entregado a Juan José ¿Por qué alguien no puede pensar distinto? ¿Por qué hay que someterse al consenso (2.500.000 espectadores, premio Oscar)? Si alguien opina que El secreto... es mala, argumenta por qué, pone su nombre y apellido, ¿pasa por eso a ser el enemigo público Nº 1 del pueblo? Hay algo jodido en estos mecanismos del blanco o negro, nosotros o ellos, esa cosa del consenso, del "te equivocaste y pedí disculpas", del rencor, de la revancha. La verdad es que no me gusta nada. Prefiero la gente que discute con pasión y honestidad, que se banca el disenso, que puede entender que el arte tiene miles de lecturas posibles, que hay distintas sensibilidades, Ahí terminaba mi respuesta y pensé que debía dejar el intercambio en ese punto.

Pero hoy un colega y amigo me escribe: "¿Viste lo que dijo Campanella en Página/12?" Voy a la edición online del diario y leo: "Desde el punto de vista de la importancia del premio, fue siempre el mismo: es el más importante del mundo, es el premio que le cambia la vida a una película. Y la prueba la puede ver en cómo aun en los sitios y los críticos que más critican y más superiores a este premio se sienten, no paran de hablar de él. Incluso, hasta haciendo concursos para ver quién gana el Oscar, que dan DVD y todo eso, cuando jamás he visto un concurso en el que obsequiaran DVD al que acertaba quién ganaba el Festival de Cannes."

¿Puede ser que Campanella, pocas horas después de haber ganado el principal premio del cine, me cuestione porque hago en mi sitio un concurso que regala DVDs a quien acierte los ganadores del Oscar? Estimado Juan José (que es un asiduo y minucioso lector de OtrosCines.com como él mismo me ha confesado): Usted está para otra cosa, no para abonar el fértil campo del resentimiento, la chicana y el revanchismo.

Y le aclaro que no me siento superior a los Oscar (cómo podría serlo ante un evento de alcance mundial). Creo que muy pocos sitios han cubierto la temporada de premios como nosotros y lo hemos hecho con el mayor rigor y profesionalidad. Me considero un conocedor del tema (no es para agrandarme, pero suelo ganar los concursos de pronósticos hechos entre amigos y colegas) y para nada lo desprecio desde un lugar ideológico o prejuicioso.

Lamento que el bienvenido triunfo de Campanella dispare esa irritación, esa crispación, esa intolerancia tan argentinas. Yo celebro su victoria y sigo apostando por el debate amplio, apasionado, pero siempre civilizado. Ese que permite enriquecer la discusión y no arruinarla con insultos.


 
Ricardo Gómez Grouvier | 09.03.10 - 15:54:24 hs.
Impecable respuesta Diego.

Como bien decís la crispación, el rencor, la cosa revanchista es algo muy argentino, empezando por nuestros actuales gobernantes y por la oposición que no se queda atrás en ese aspecto frente a los Kirchner.

Con respecto a la chicana de Campanella no me extraña, es un típico tano calentón. como todo artista está pendiente de lo que se dice de él y ponete contento que el ganador del Oscar está pendiente de lo que pensás o hacés, está claro que le interesa y respeta mucho tu opinión y le duele si le cuestionás algo.

Saludo a la distancia
 
Diego Batlle | 09.03.10 - 16:04:54 hs.
Gracias Ricardo, coincido sobre tu ampliación de ese tono agresivo al campo de los políticos. Yo también tomo lo de Campanella como una chicana menor y hasta simpática y, a propuesta del propio director, voy a realizar en mayo un concurso entre los lectores para que voten quién gana la Palma de Oro en Cannes (eso sí: regalaré DVDs de cine de arte europeo y asiático, no de Hollywood, ja ja). La verdad es que es una buena idea, gracias Juan José por el aporte (va sin ironía).
 
Carolina Konstantinovsky | 09.03.10 - 18:14:07 hs.
Creo que mi comentario pertenece a este debate y realmente lamento que se malentienda lo que quise decirte. No pienso que tenés que pedir disculpas, ni es mi intención insultarte y creo que no debería aclararte que siempre estuve más cerca del cine "joven" que de Pablo Sirvén.
Repito el mensaje que te mandé en el otro debate:

Hola Diego,
Aclaremos una cosa, yo nunca dije que tenías que pedir disculpas. Lo que quise decir y sostengo, es que tu crítica me dio bronca en su momento y te lo dije. Esa bronca tenía que ver con lo que la película y con lo que Juan estaban aportando a una industria empobrecida y triste. Yo considero que el aporte no tiene que ver con el Oscar, que en todo caso el Oscar lo hace más visible o lo pone en evidencia.
La calidad artística y técnica de El secreto de sus ojos nos dejó con lo ojos abiertos a muchos y, en lo personal, puso en crisis mi relación con el cine y con el tipo de proyectos con los que quiero involucrarme de aquí en adelante. Cine de calidad, potente y popular, no se ve muy seguido.
En ese contexto mi enojo fue con lo ombliguista de tu crítica, con lo microscópica, con tu necesidad de contar tu experiencia y con la excesiva información sobre la privada de prensa. (si mal no recuerdo yo misma cité una crítica parecida a la tuya para remarcar mi punto)
Me tomo el trabajo de aclarar mi mensaje anterior porque yo también te respeto y respeto este espacio, pero creo que el revanchismo a veces aparece generado por quienes dicen molestarse con él.
Un beso
 
Fernando Martín Peña | 10.03.10 - 00:06:19 hs.
El revanchismo es previsible en un país que sigue siendo esencialmente facho. Me preocupa más lo que dice Carolina sobre cómo EL SECRETO… le produjo replanteos profesionales. Lo peor que podría pasarle al cine argentino a partir del Oscar es que se llenara de malas fotocopias de la película de Campanella, el eterno retorno sobre un único modelo productivo y narrativo. Me dio mucha impresión esa síntesis: “un cine de calidad, potente y popular”. Así fue considerada en su momento EL SANTO DE LA ESPADA (un éxito masivo como pocos) mientras que EL DEPENDIENTE era considerada una excentricidad elitista (y fue un fracaso comercial). No hace falta recordar cuál de las dos es la que resultó importante (en tanto influyente) y cuál la que sólo subsiste como una pieza arqueológica.
 
Manuel Aboy | 10.03.10 - 09:49:23 hs.
Que una excelente película de profundo tema universal como "La cinta blanca" haya sido derrotada por un melodramón policial, inverosímil, grosero y pedestre como "El secreto de sus ojos" confirma una vez más que un premio Oscar nunca implica que la ganadora es una buena película.

Si un bodrio total como "Crash" se impuso a "Brokeback Mountain" solo por que la Academia no podía premiar a un film pro-gay................

Los cinéfilos argentinos siempre denostaron los premios Oscar. Pero ahora que le tocó a la Argentina, en lugar de confirmar que se trata de una
injusticia todos aclaman embobados las virtudes del folletín de Campanella. A los argentinos nos falta sentido de equidad, deberíamos estar
abochornados por lo sucedido, pero una vez más llenémonos de exitoína y pidámosle a Francella que grite su "a comeeeeeeeeeeeeeeeerla".

"Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé.............." ¡¡ Qué razón tenías, narigón !!

maboy@fibertel.com.ar
DNI 4376680
 
Diego Batlle | 10.03.10 - 10:00:43 hs.
Fernando: de acuerdo con que este es un país esencialmente facho, reaccionario y revanchista. Por eso, además, es tan afecto a los desbordes patrioteros, chauvinistas.

Esta era "la fiesta de todos". Así, la transmisión del Oscar -que siempre tiene medio punto de rating por TNT- con la nominación (y luego premio) de Campanella tuvo 16 puntos en Canal 13 y debe haber tenido no menos de 10 en TNT.

Está todo bien con el triunfalismo (no es mi estilo: no iría jamás a tocar bocinazos al Obelisco por un triunfo deportivo), pero lo que yo advierto es ese rebrote de lo más nefasto del SER argentino.

Entiendo tu comparación frente a lo que dice Carolina, pero en este caso debo yo decir que El secreto de sus ojos es una pelicula cinematográficamente muy superior a El santo de la espada. Lo de los "clones" es inevitable, pero aún con las diferencias que yo pueda tener con Campanella y su mirada de la Argentina, hay muy pocos directores nacionales capaces de concretar productos industriales con el acabado y la potencia de Juan José. Por lo tanto, es más que probable que esos "clones" sean sencillamente malas copias y sin ningún éxito.

Si Carolina ahora ya no quiere producir cosas "pequeñas" está en todo su derecho. Para mí no hay cosas pequeñas y grandes (si películas con presupuestos altos y presupuestos bajos). Esperemos que en el cine argentino sigan conviviendo todo tipo de producciones porque para mi lo esencial es la diversidad y la amplitud.
 
Marcelo Ochotorena | 10.03.10 - 10:39:37 hs.
Diego; el debate es sobre la posición del crítico frente a las películas y frente a la vida -lo que es lo mismo- y, entiendo, modestamente, no tenes razón. Que "El Secreto..." no te haya parecido tan buena como a casi el resto del mundo -ahora se advierte- es respetable, pero puesta en un medio público, con prosa inteligente, suena soberbio, pedante. Y cuando se enmarca en un debate ideológico (los subsidios del INCAA, el cine independiente y el popular), peor.
El crítico, cuando escribe, es dios. Así lo sentimos quienes seguimos fervorosamente las críticas y los que son objeto de las mismas -Campanella-. ¿Como esperas que reaccione el tipo al que, los hechos, lo pusieron en la cima del mundo?. Cuando dios se equivoca, dudamos de su existencia.
En el año 1986, Clarín, con Juan de Biase y Horacio Pagani a la cabeza, denostaron el derrotero previo de la Selección Nacional de Futbol. Había elementos que justificaban ello: el camino había sido mas duro que el pensado. Pero atrás de esa postura, existía un elemento comercial (cuando de Clarín se habla, siempre lo hay) y otro ideológico, que no justificaban cualquier expresión. Lo cierto es que la Selección ganó ese Mundial jugando uno de los mejores fútbol de la historia; el día de la final, de Biase (lo recuerdo) señaló que no se arrepentía de lo escrito, que mantenía su posición, atribuyendo el resultado a los jugadores.
Bilardo fue moderado en la respuesta tras el triunfo ("perdonalos" rezaba el cartel), pero es el día de hoy -locura aparte- que sigue siendo parte de la quintaesencia de su vida.
Hasta en las conversaciones mas fútiles, las posiciones firmes son polémicas. Si las catalogas como juicio (la crítica lo es), el efecto se multiplica.
A aguantarse dignamente el chubasco; usualmente los críticos no están tan expuestos.
Esperemos que el efecto del derrotero de "El Secreto ..." sea virtuoso: tiene todo para que así suceda, inclusive en la polémica. Y que aquella que puede transformarse en la mas importante película de toda la historia de la cinematografía argentina, sea también una bisagra para el arte y la industria.
 
Carolina Konstantinovsky | 10.03.10 - 11:53:56 hs.
Brevemente,
Fernando, me extraña que creas que quiero dedicarme a hacer clones de El secreto de sus ojos, o que creas que eso es lo que yo puedo proponer. Nos conocemos, sabés de mi trabajo tanto como productora de películas como productora de festivales. No me parece justa la comparación. Hablando de chicanas. (No voy a entrar porque es un debate que no tendría fin).
El debate sobre cómo y qué se produce en Argentina es largo y engorroso y no es a eso a lo que me estaba refiriendo (sobre todo porque he decidido no tener películas en desarrollo por el momento). Realmente estaba hablando de un estado mucho más personal y de pensamientos más pequeños.
No quiero dedicarme a hacer películas grandes ni chicas ni con mucho presupuesto ni con poco presupuesto (de hecho me fue mejor filmando con poco que con mucho). No hablo ni del presupuesto ni del tamaño de la producción.
Gracias Diego por aclarar el punto, lo hiciste mejor que yo. Yo soy pésima para los ejemplos.
Saludos a ambos.
 
camargen | 10.03.10 - 12:17:33 hs.
Como siempre lo mejor del sitio es la posibilidad de leer comentarios o notas de gente del medio.
Es muy enriquecedor y me imagino que un orgullo para Diego.
Con respecto al film, seguramente el crítico más implacable, el tiempo, la pondrá en su justo lugar.
Pero mas allá de sus méritos artísticos, que para mi los tiene, es indudable que esta película a disparado un debate en la propia industria (pequeña y subsidiada pero industria al fin) lo que evidencia que no es una película más.
 
NICOLAS HERZOG | 10.03.10 - 12:58:56 hs.
Ya lo sabemos: la aldea mediática argentina necesita cada tanto algún héroe que triunfe en la tierra del león. A falta de triunfos categóricos en lo deportivo, el Oscar otorgado a El SECRETO DE SUS OJOS llegó para instalarse durante unos días como una suerte de mini triunfo colectivo, un premio a la elección popular y masiva, merito al “hombre de cine”. Ahora la pregunta es: ¿representa Juan José Campanella y El SECRETO el momento del "cine argentino"? ¿Vale de algo la pregunta? Sin entrar en detalles sobre el film (admiro a J. J. más que nada porque cree de verdad en su cine y me consta que trabaja duro en consecuencia, de la misma manera que muchos otros directores argentinos creen en sus maneras de trabajar y narrar), el mayor problema (en sintonía con lo que plantea Fernando Peña) es el efecto de condensación que provoca (ha provocado, puede provocar) la película, mas allá de la película misma. Pareciera ser que, mientras el 2009 fue un año -que muchos críticos consideran- de gran recambio generacional de cineastas, para la imaginería mediática (y muchas veces popular) el único hito se llama EL SECRETO DE SUS OJOS. Esto es, aparentemente, lo que les permite a muchos apadrinados del celuloide (y algunos del texto) hacer una ecuación del estilo: “Si EL SECRETO metió dos palos y medio de personas en los cines y ganó un Oscar. ¿Por que no hacemos diez SECRETOS por temporada?” Y de ahí lo que sigue. “El problema es del INCAA, que subsidia por año a mas de 50 directores noveles, que corren atrás de una opera prima que después nadie ve”, afirmación poco feliz que se escuchó hace unos días en la presentación de Pantalla Pinamar y que no merece demasiados comentarios a esta altura, tanto por su pedantería como por su falacia.

Sin embargo, no creo como Marcelo que el premio al film funcione como una bisagra para el arte y la industria cinematografica, ni que altere demasiado las formas de producció. Fenómenos como EL SECRETO suceden cada unos cuantos años mientras el problema sin resolver sigue estando en las salas, en la distribución de la películas que se producen. Hoy en día hay mas de 60 películas argentinas en posproducción o terminadas con posibilidades de estreno durante 2010. De todas ellas, el 30 por ciento probablemente no se estrene, un 50 por ciento se divida entre dos o tres salas, y el 20 restante quizás supere las dos semanas. El panorama no es alentador, tampoco nuevo, pero es realista. El mapa del cine argentino es ese. El MALBA se ha convertido con el tiempo, a fuerza de dedicación y cuidado de los films, en la elección de la mitad de los directores argentinos que decidimos lanzar nuestras películas al mercado. Allí se estrenan entre 20 y 30 películas por año, casi la mitad de la producción anual y un gran porcentaje del cine independiente.

Como anécdota final, el domingo pasado fui a ver al Gaumont (INCAA KM 0) el film LA MADRE, de Gustavo Fontán. La sala estaba llena y gran parte de la audiencia superaba los 50 años (publico habitual de la sala). Aunque algunos se retiraron antes de que terminara la función, me puso muy contento que la gente de Espacios Incaa la programara. Es una manera de hablarle a ese pequeño grupo representativo de “gran publico argentino” sobre la inmensa y gratificante diversidad que conforma ese gran significante vacío llamado “cine argentino”.
 
Mariano Benito | 10.03.10 - 13:17:21 hs.
Agrego a lo dicho por Ochotorena: un director, productor, actor o cualquiera que haya intervenido en un film, puede ser criticado; y está bien. Aceptemos entonces que ellos también pueden ser criticados por los del primer grupo. No me parece revancha. Intuyo que el mencionado ombliguismo de muchos críticos es real, y se manifiesta en tus propias palabras y aluciones. te corrés del debate por la película en si, para meterte en conceptos que siempre terminan hablando de vos y de tu sitio, te cito:

...¿Puede ser que Campanella, pocas horas después de haber ganado el principal premio del cine, me cuestione porque hago en mi sitio un concurso que regala DVDs a quien acierte los ganadores del Oscar? (ME PARECE QUE ESTO NO ES LO QUE CUESTIONA, NO TE EQUIVOQUES) Estimado Juan José (que es un asiduo y minucioso lector de OtrosCines.com como él mismo me ha confesado) ACÁ VEO QUE HAY UNA FALTA AL HONOR; SI ALGUIEN TE PIDE RESERVA, QUE NO PUBLIQUES LA CORRESPONDENCIA EN EL SITIO, POR QUÉ MENCIONÁS QUE ES UN ASIDUO VISITANTE AL SITIO Y LO DE LOS MAILS?

Estimado Diego, no hay que pedir disculpas, sólo hay que bancarse la que viene, sabiendo que como bien decís

"...Prefiero la gente que discute con pasión y honestidad, que se banca el disenso, que puede entender que el arte tiene miles de lecturas posibles, que hay distintas sensibilidades,..."

El título de tu columna induce ya al revanchismo y a discusiones estériles, como tal vez lo sea este comentario. Fuiste un crítico de cine que le puso 7 a el secreto; todo bien. Los comentarios del director, seguro tendrán que ver con un gran disenso en relación a como valoras las distintas películas, ya que el lee minuciosamente los comentarios de este sitio.
 
Fernando Martín Peña | 10.03.10 - 14:34:36 hs.
Diego,
No creo que EL SECRETO DE SUS OJOS esté tan lejos de EL SANTO DE LA ESPADA en la medida en que son productos muy particulares de un contexto preciso, reelaboran el pasado para acomodarlo al presente, esgrimieron proezas formales impactantes en el corto plazo, hicieron sincro con el público y fueron hechas por cineastas que conocen su oficio y lo habían ejercido mejor antes. Personalmente siento que es lo peor que ha hecho Campanella, siendo que en general me gustaron mucho sus películas anteriores. También lamento, como dijo alguien en otro post, que no haya ganado el Oscar por EL HIJO DE LA NOVIA, a mi juicio una película mucho más coherente que ésta.
¿Qué querría decir exactamente que un crítico "se equivoca"? Un crítico puede argumentar de manera deficiente o escribir mal, puede ser deshonesto, puede ser muchas cosas, pero no puede "equivocarse" porque no se dedica a una ciencia exacta. Del mismo modo, un premio, el Oscar o cualquier otro, no define la certeza o el error de nada, salvo en la lógica revanchista. No decide que EL SECRETO... se transforme "en la más importante película de toda la historia de la cinematografía argentina", pese al Sr. Ochotorena. Ese tipo de frase, que carece de argumento alguno, sólo demuestra desprecio por el cine argentino, clausura toda discusión y alienta precisamente el revanchismo que Batlle impugna con razón más arriba.
Este es el mismo Sr. Ochotorena que cree necesario aclarar que una opinión en disenso le parece "respetable". Y enseguida dice que, por hacerse pública, esa opinión es también pedante y soberbia. ¿Así que uno es soberbio y pedante por no opinar como la mayoría y manifestarlo? ¿Y entonces cómo se llama quien se escuda tras esa mayoría para darse razón a sí mismo? En esa forma de pensamiento, que está a pocos pasos del "Algo Habrán Hecho", se revela el auténtico facho criollo, un sujeto que normalmente se congratula de no serlo.
 
Celeste | 10.03.10 - 15:36:20 hs.
Ay, ay, ay. Desde el momento en que la crítica de cine, que es (o debería ser) una disciplina rigurosa, se mezcla y abre a estas discusiones inútiles, las consecuencias son obvias. ¿Qué tal si Sebrelli fuera a leer, en el entretiempo de la final de un Mundial, sus tesis sobre el fútbol sentado en un banquito en el medio de la cancha? La labor del crítico es (o debería ser) la de un analista: los analistas no forman parte ni del cine ni del show business, sólo lo estudian. Es una labor cerrada, recoleta, casi anónima, exenta de pasiones, y por la cual no hay que justificarse, disculparse ni buscar aplausos. La pasión confunde al crítico, la pasión es del artista, del espectador y del hincha. Y es bueno que así sea. La “taquilla” tampoco debería existir en sus análisis. Yo desconfiaría de un crítico de arte al que le preocupara en cuántos millones se remató un Van Gogh y cuántas copias se venden en los negocios de souvenirs. ¿Cambia eso en algo la perspectiva, el empleo del color, la construcción de un cuadro? El Oscar, premio industrial por excelencia, ni siquiera debería figurar en sus análisis. Pero, en el fondo, la humana debilidad es la que confunde. Miren si la Academia incorporara el año próximo una nueva categoría: Best Critic Of The Year… ay, ay, ay… And the winner is… is… is… Ya los veo, subiendo al escenario a agradecer con gesto adusto, severo, y saltando de alegría diez veces más alto que Francella por dentro.
 
HUGO CASTRO FAU | 10.03.10 - 16:04:03 hs.
A ver muchachos.... Con todo respeto, pero faltan los imberbes de Rial y Ventura.... parecen vedettes !!!!!!.

Ojo, como los ànimos estàn caldeados anoto que lo digo con respeto y broma.

Durante toda su vida hacen crìtica de cine. O sea critican lo que nosotros producimos o guionamos o dirijimos.

Bueno... en buena hora, bànquense una crìtica hacia ustedes !!!!!!

Campanella tiene todo el derecho de decir y opinar lo que quiera, incluso sobre los crìticos.

CALAVERA NO CHILLA.

Y còrtenla con esa claque entre cine industrial y autoral, y banquense que hay diversidad en nuestro cine.

Tal vez sea bueno mencionar que en cine esta bueno que se cuente algo y que pase algo... , que el foco este bien hecho y que la lente este limpia...

Ya saldrá algun talibàn acusandome de tener "pretensiones" narrativas....

Por lo demàs... gracias Diego por esta pàgina, grande Carolina (te rebanco), me gusta leerte siempre Fernando..... y aguante Mercedes Malcò del Pont (sin tus ideas y posiciòn ante la vida tampoco habrìa mucho cine argentino).
 
JoseJacintoLuna | 10.03.10 - 18:04:49 hs.
Con respeto a la pelicula, es buenísima, tenia mis dudas acerca de como la iban a interpretar afuera (es muy argentina) pero JJC pudo armar algo tan profundo y comercial que me parece ningun critico valoro, ninguno hizo refrencia sobre la tema de fondo.

Y con respecto a la critica de la critica, a comerla!, que decir, si titulas una critica como "Me defraudo" (convengamos que el titulo tiene un peso mayor a las ideas o reproches subsiguientes), luego escribes que la pelicula te gusto, que estaba perfecta hasta el minuto 90 para luego decaer sin dar razones convincentes (como la de "muchos finales")

Otra cosa que no hay que obviar, JJC esta a favor de la Ley <"K"> de Medios y tiene un currito <"K"> (hace documentales para el canal Encuentro), esto tiene algun peso en algunas criticas de prestigiosos diarios formadores de opnion pública?
 
Fernando Martín Peña | 10.03.10 - 19:39:41 hs.
Hugo,
Se ve que no fui claro, seguramente confundido por la pasión que Celeste nos prohíbe.
Me refería más a los mails insultantes que recibió Diego que a los dichos de Campanella. Igual, me hace ruido el lugar común: "Tal tiene todo el derecho de decir y opinar lo que quiera". Eso es obvio. Del mismo modo uno puede considerar que lo que dice y opina Tal es una bobada. Los insultos al tipo que piensa lo suyo y la frase citada en Página/12 comparten la voluntad perezosa de tener razón de manera automática, sin argumentar nada, por el simple peso de la opinión de una mayoría triunfante. Como tu "Calavera no chilla".
Carolina: no dije que vayas a clonar nada. Tomé tu frase en un sentido más general. Cada vez que en el cine argentino aparece un producto industrial exitoso, aparecen las voces que repiten el mantra de "cine de calidad, potente y popular". Y así volvemos a Julio Mahárbiz. Prefiero un presente de películas que no responden a priori a ninguna fórmula, en el que Campanella haga lo suyo y gane el Oscar y en el que un tipo con una poética propia haga otra cosa que no se le parezca, fuera de foco y con la lente sucia.
 
mariano benito | 10.03.10 - 22:36:33 hs.
Sabías fernando que Mundo grúa, pudo ser ampliada a 35mm y participar así de Mar del Plata, por un aporte del INCAA en época de Mahárbiz?. Un película con una poética propia, fuera de foco y con la lente sucia.
Los que más etiquetan son Uds. los críticos y después terminan atrapados en ese sistema, que como verás en este ejemplo, tu etiqueta no funciona, como no lo hace munguna. Mira sino lo que pasa en el senado; la mayoría (oposición) piensa que Marco del Pont actuó ilegalmente, o mejor dicho dice eso, para escudarse en una maniobra política (barata) porque son tan o más baratos que muchos miembros del ofocialismo. Acá pasa lo mismo, hablan de los mails insultantes, pero no es eso lo que les interesa; les interesa el comentario de JJC en Página 12. En tu caso respeto mucho aunque no concuerde, lo que mantuviste desde hace meses con respecto a EL Secreto, y se que no te importa tu ombligo; pienso que no es el caso de Diego, que debería reflexionar sobre eso, para la salud de este gran espacio que supo construir.
 
dufo | 11.03.10 - 00:42:22 hs.
Ya decia yo que estariamos fregados si todas las peliculas fueran con el concepto y el formato de las de Campanela -màs alla de los valores que indudablemente tienen- y de la inadmisible y mezquina excluciòn cultural que implica valerse de las escasas recaudaciones del cine de busqueda y subjetividades mas comprometidas para justificar el cine populista y demagògico que solo busca, preferentemente, el exito de la taquilla.
De hecho parece que ya le han pedido a Campanelle una remake norteamericana de El secreto...y no nos olvidemos del bodrio que hizo Agresti -nuestro idolo de otrora- cuando filmo para Sandra Bullok. Eso es lo que festejamos cuando nos agarra el triunfalismo y creemos ue nos comimos el mundo con este premio.
Si de reconocimiento de la creatividad argentina se trata no nos olvidemos de los numerosos premios que obtienen los films argentinos en los numerosos festivales del mundo y aùn con importantes ventas a los distintos paìses.......es decir el oscar es solo un halago màs.
Y como no nos podemos sustraer a esta cotidianeidad de progresivo deterioro intelectual, sentimental y etico aparecen estas discuciones propias de vedettes enfadadas, internas que descreen de la invitaciòn a Darin y de como consiguiò Francella la entrada, el desenpolve de cabalas que pretenden que tambien ganemos el proximo mundial.....en fin patetico.
Ya Batlle y Peña describieron muy acertadamente los efectos infantilizados -perdon niños- de un logro que merecerìa mayor sobriedad y menos revanchismo, y de la necesidad de muchos otros cines y sensiblidades que afortunadamente han aparecido en los ùltimos años.
Por ultimo...si ponemos a Campanella en lugar de Maradona, a lo mejor.....
 
Carolina Konstantinovsky | 11.03.10 - 01:59:44 hs.
Fernando,
Nunca hice ni la más mínima referencia a qué deberían hacer todos los demás, hablé de un replanteo personal y aclaré que ni siquiera tiene que ver con el tamaño de las producciones.
No hay mantra, lo estás inventando vos y lo estás poniendo en mi boca. Yo no predico ni trabajo ni actúo para los demás. Estaba hablando de mi propia experiencia y de lo que a mi me gustó ver en la película de Campanella.
Creo que esta discusión está perdiendo el sentido.
 
pablo | 11.03.10 - 02:54:02 hs.
"Hagamos esta toma fuera de foco y ganemos el Oscar a mejor película extranjera" Billy Wilder.
 
Fernando Martín Peña | 11.03.10 - 09:07:30 hs.
Carolina,
Hace un rato que no estoy hablando de vos en particular, pero no importa. Mil disculpas si algo de lo escrito te ofendió. Pensé que ya estaba claro.

Mariano,
No es así. MUNDO GRÚA se terminó en 35mm. para el primer BAFICI con un aporte del gobierno de la ciudad. Si te referís a PIZZA, BIRRA, FASO, que efectivamente se terminó en 35mm. para Mar del Plata, fue con un crédito que sus realizadores debieron luego devolver porque la película había ganado un concurso como telefilm. Y ambos ejemplos, a los que podés agregar otros como las HISTORIAS BREVES, fueron muy marginales a una política que en ese momento insistió en priorizar las producciones de los multimedios (que hoy nadie recuerda), sin fijar durante años un tope de costo para el recupero vía subsidios.
No es una etiqueta. Este presente imperfecto es más diverso, y por lo tanto mejor, que aquel pasado.
 
Carolina Konstantinovsky | 11.03.10 - 10:17:57 hs.
Fernando,
Disculpas aceptadas. Es que entendí que si me citabas textual para hablar de un mantra que nos devuelve a Julio Maharbis debía volver a aclarar mi posición.
Gracias Diego por el debate una vez más.
 
HUGO CASTRO FAU | 11.03.10 - 12:27:15 hs.
Acuerdo en general.

Lo que puntualizo en cuanto al fuera de foco y la lente sucia, es que corresponden si son una decisión pensada del cineasta.

Lo mismo el uso de la cámara en mano. Y además si aportan a la narración y a la "dramaturgia" MEJOR.

Lo que es intolerable e insoportable porque rompe el OBSTINADO RIGOR que todo cineasta debe tener es que UPSSSSSS de repente se de cuenta que la lente esta sucia en la mesa de edición.... o que se haga tooooooda la película camara en mano por que "SOY COOL".

Lamento que nadie me haya tomado el guante sobre mis comentarios en cuanto a la "necesaria" narración en cine.

Me permito contar una anécdota... o será ya una leyenda urbana... Estaba Leonardo Fabio con su editor, y entra a la sala un meritorio de producción.

Fabio muy concentrado miraba la pantalla. Tenía en su mano una especie de extraño cronómetro con el cual cada tantos minutos hacía una marcación. El meritorio anonadado, luego de unos momentos se anima a hablar y a decirle a Fabio para que lo del cronómetro de mano.... LF le contesta... muchacho estoy midiendo la emoción... los tiempos de la emoción... sin emoción (podríamos agregar sin suspenso sin narración etc etc etc) nada funciona....

Y tal vez esa sea la discusión más de fondo. No digo que sea el caso de Diego o de Fernando (a quienes sinceramente aprecio, tanto cuando estamos de acuerdo como cuando a veces no), mucha gente "joven" del gremio, formada por la zona de San Telmo (los chicos ricos tristes) le critican a Campanella que cuente historias, que narre cinematográficamente (O PECADO!!!!) y que ademàs lo haga con una prolijidad técnica y un oficio admirables.

Tooodas las películas deben "narrar" siempre.... NO.

En contenidos artísticos la libertad y la diversidad ante todo.

Y a lon NABOS SUBLIMES que critican a Campanella por conducir y producir una serie de factura excelente para Canal Encuentro (ups otro Canal excelente igual que Canal 22 en México o TVCultura en Brasil) reitero por supina vez que sería bueno que le pongan nombre y apellido a esa critica idiota y en vez de hablar de "currito K" se saquen la careta y reconozcan que son unos neoliberales del carajo (concientes o por pelotudez supina).

Abrazos,
 
Beto Hernández | 11.03.10 - 14:16:09 hs.
Mi opinión es la de un simple espectador. Me gustó "el secreto de sus ojos" y se habla mucho porque la película fue vista por mucha gente que habitualmente no ve cine argentino. En cambio "el dependiente, a pesar de ser de lo mejor de Favio, éramos muy pocos en el "normandie" de la calle lavalle. En cambio "el santo de la espada" fue un éxito, y se lo menospreciaba comentando que el ministerio de educación de ese momento llevaba alumnos a las salas. La verdad es que a Torre Nilsson costaba encontrarlo en esa película.
 
JuanJosePamporro | 11.03.10 - 16:06:39 hs.
Esto de catalogar como revanchista a una declaracion de un director, es como el periodismo de periodistas, no? Por que no criticar al critico? o largarle un palito con las mejores ondas en un momento de felicidad?, por que la crispacion?
 
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