Venecia 08
Un inicio a puro glamour de Hollywood
OtrosCines.com
Los hermanos Joel y Ethan Coen, respaldados por la presencia estelar de George Clooney, Brad Pitt, Tilda Swinton y Frances McDormand, inauguraron este miércoles 27 a pura carcajada la 65ª edición de la Mostra de Venecia con Quémese después de leerse/Burn After Reading, una parodia al cine de espionaje que se presentó fuera de la competencia por el León de Oro.
"Esta vez buscamos primero a los actores y luego escribimos para ellos los personajes", explicó en conferencia de prensa Ethan Coen y, con nombres tan destacados en el reparto -hay que sumar también a John Malkovich-, consiguieron hacer "una visión particular de las películas de Jason Bourne", según indicaron los directores de Fargo y Barton Fink.
Teniendo en cuenta que todos los personajes del film son, según admitieron, "profundamente estúpidos", las reglas del cine de espionaje se ven profundamente adulteradas y los actores presentes en Venecia intentaron no darse por aludidos. "No sé si sentirme halagado o insultado", dijo Brad Pitt en una de sus escasas intervenciones.
Los cineastas coincidieron en que este será el final de la "trilogía de estúpidos" que iniciaron con El amor cuesta caro (Intolerable Cruelty) y con ¿Dónde estás hermano? (O Brother, Where Art Thou?)
Efectivamente, Quémese después de leerse -que en la Argentina se estrenará comercialmente el próximo 23 de octubre- tiene como detonante la imaginación de personas profundamente aburridas con sus vidas y cuyas paranoias les embarcan en una trama criminal que, aun en su absurdo, se cobrará numerosas víctimas.
La historia comienza cuando un ex-agente de la CIA (John Malkovich) pierde en un gimnasio un disco que contiene sus memorias. Las mismas contienen, por supuesto, información comprometedora para mucha gente que irá tras los dos patéticos empleados del lugar en una loca persecución al más puro estilo de las comedias de los Coen.
Pese a que los Coen retoman con sorna las rivalidades entre Estados Unidos y Rusia y ponen a jugar en la misma partida a dos mundos tan opuestos como la CIA y un humilde gimnasio de Washington, "la película no tiene ninguna lectura política, es un mero divertimento", enfatizó Clooney, que abandona momentáneamente el lado más comprometido de su carrera.
Quémese después de leerse fue, no en vano, escrita por los hermanos Coen durante el rodaje de Sin lugar para los débiles y, en todo momento, planea sobre ella el concepto de contrapunto al ambiente opresivo que les dio el Oscar.
Así, la película se convierte en una suerte de reunión de amigos, en la que Clooney vuelve a destacarse como el patético cómico de los dos hermanos y esta vez suma a su compañero en la saga de La gran estafa, Brad Pitt, y a Tilda Swinton, quien le secundó en Michael Clayton.
Todos ellos, según destaca la agencia EFE, cumplen su trabajo de manera brillante y, afortunadamente, el público no queda excluido de esta fiesta en la que, como en las grandes comedias, la ligereza camina sobre un intrincado colchón argumental que consigue que en ninguna pirueta de guión haya peligro de caer el vacío.
"La sensación de improvisación que transmite la película demuestra la calidad del guión que Ethan y Joel han creado", aseguró Tilda Swinton, la única que puso un punto reflexivo en una rueda de prensa en la que se percibió y agradeció la camaradería pero faltó el contenido y el buen humor.
Los realizadores dicen disfrutar la tranquilidad da estar fuera de concurso en Venecia. "En los premios confluyen muchos intereses, muchas veces más relacionados con las productoras que con la propia película", aseguró Joel Coen.
Aquí se puede leer la crítica bastante negativa de Todd McCarthy en Variety.
Aquí se puede leer la crítica bastante positiva de Lee Marshall en Screen.
Nota: Este viernes 29 publicaremos el primer envío desde Venecia de Manuel Yáñez Murillo.
|