Rio de Janeiro 08
Balance con sabor agridulce
Por Diego Brodersen, desde Río de Janeiro
Las secciones competitivas del 10º Festival Internacional de Río de Janeiro presentaron una saludable cantidad de films pero que, en su mayoría, no lograron llenar las expectativas. Las excepciones fueron algunos buenos largometrajes argentinos y en un puñado de documentales de moderado interés. A Festa da Menina Morta (foto) fue uno de los pocos títulos brasileños de ficción logrados.
En su columna para OtrosCines.com titulada Un festival soñado (leer aquí), Manuel Yánez Murillo describía, con algo de angustia, las pésimas condiciones climáticas durante los cinco días de su estadía en Río de Janeiro. El calor de agobio durante el día, con el cielo encapotado y la humedad atravesando la barrera del ciento por ciento, y las lluvias permanentes a partir de la media tarde continuaron durante el resto de la 10º edición del Festival do Rio, sólo interrumpidos por más precipitaciones y un descenso notable de la temperatura en las dos jornadas de cierre. Condiciones que contribuyeron, en cierta medida, a que el público carioca llenara las salas de cine repartidas a lo largo y a lo ancho de la ciudad, de Gávea a Ipanema y del Centro a Barra.
Tiene razón Manu cuando afirma que este evento esperado con ansias por los cinéfilos brasileños está dedicado fundamentalmente al público -y no tanto a los visitantes y programadores de festivales extranjeros-, y en ese sentido el Festival viene a complementar la circulación local de films durante el resto del año: los espectadores de Río disfrutan de un circuito de salas de “cine de arte” difícil de encontrar en otras ciudades latinoamericanas. Locales como el Espaço de Cinema o el tradicional Palácio -emprendimientos privados que, como casi todo lo relacionado con el cine brasileño, dependen en gran medida del patrocinio de diversas empresas- son precisamente los espacios de exhibición cinematográfica que una ciudad como Buenos Aires debería construir si desea combatir el monopolio ostentado por los complejos multisalas.
Más allá de la importante oferta de títulos de diversas procedencias que ofrece un panorama de los más relevante producido en los últimos 365 días -el de Río es notoriamente un festival de festivales y no tanto un festival de descubrimientos-, y de las variadas retrospectivas y secciones especiales descriptas en el catálogo, este visitante tuvo que dedicar sus esfuerzos a la apreciación de dos secciones competitivas, conocidas como Première Brasil y Première Latina. Como sus respectivos nombres lo indican, cada una de ellas presentó una selección de películas, tanto documentales como de ficción, producidas en el gran país vecino y en el resto de Latinoamérica. La tarea tuvo como corolario un relevamiento del cine producido por estos días en la región, aunque las conclusiones del esfuerzo disten de resultar absolutamente positivas.
En principio, y a diferencia de lo que venía ocurriendo en los últimos años, la cosecha 2008 de documentales brasileños no ofreció grandes títulos ni sorpresas mayúsculas. En algunos films, las temáticas resultaron lo suficientemente interesantes como para imponerse por sobre estructuras narrativas más cercanas al formato televisivo que al documental de creación. Es el caso de la película Loki – Arnaldo Baptista, de Paulo Henrique Fontenelle, dedicada al ex líder de la banda Os Mutantes y sus múltiples ascensos y caídas, tanto metafóricas como literales: la vida del músico es tan rica y estimulante que el film no puede evitar contagiarse de su protagonista.
Algo similar puede afirmarse respecto de Contratempo, dirigida por la actriz Malu Mader, retrato de un grupo de jóvenes músicos de las favelas que logran sobreponerse a las duras condiciones de vida cotidianas, o de Estrada Real da Cachaça, fallido documental de Pedro Urano sobre la famosa bebida brasileña que, en sus tramos más inspirados, fusiona datos con poesía y en otros cae estrepitosamente en la exaltación del folclore.
Cinderelas, Lobos e um Príncipe Encantado, del documentalista Joel Zito Araújo, describe las vidas de un puñado de prostitutas brasileñas que desean rehacer su vida en Europa luego de conocer a algún turista; como en un cuento de hadas invertido, la mayoría de ellas termina secuestrada en diversos círculos de trata de blancas. Finalmente, Sentidos à Flor da Pele, de Evaldo Mocarzel, desarrolla media docena de relatos de no videntes centrados en la integración dentro de una sociedad que no puede evitar la discriminación.
Si los documentales no brillaron con fuerza al menos no defraudaron ciertas expectativas básicas. No es fácil hacer idéntica afirmación en el caso de los films de ficción producidos recientemente en Brasil. Sólo A Festa da Menina Morta, estrenada hace meses en el Festival de Cannes, conjuga creatividad con destreza narrativa a la hora de contar la historia de un grupo de habitantes de un pueblo del norte brasileño, en la zona amazónica, enfrascados en la preparación de una fiesta religiosa anual. La ópera prima de Matheus Nachtergaele escapa a la explotación lisa y llana del costumbrismo y reutiliza algunas de las estrategias de puesta en escena de Glauber Rocha, aunque sin lograr su alto grado de lirismo ni, mucho menos, poner en tensión las problemáticas sociales y económicas. En la entrega de premios oficiales, A Festa da Menina Morta se quedó con el Premio a Mejor Director y a Mejor Actor.
El resto de los films brasileños presentados dieron muestra de altos estándares técnicos semejantes a los alcanzados en el resto del continente, al tiempo que demuestran la materialización de una suerte de nuevo mainstream de films latinos diseñados para el mercado festivalero. Feliz natal, segundo largometraje del actor Selton Mello, describe un reencuentro familiar navideño y, a poco de comenzar, se desdibuja en uno de esos films en donde el reparto se dedica al histrionismo catártico y los personajes van sacando al Sol trapitos del pasado, confundiendo dramatismo con exacerbación y sentimientos con excesos melodramáticos.
Se Nada Mais Der Certo, de José Eduardo Belmonte, una de las grandes ganadoras del palmarés (terminó quedándose con el premio a la Mejor Película y a la Mejor Actriz) es un deshilvanado relato con demasiadas buenas intenciones donde la amistad entre los integrantes de un grupo de marginales (algunos no tanto) permiten una nueva aplicación de gran parte de los clichés dramáticos conocidos y por conocer.
Por otro lado, Verônica es un plagio a la Gloria de Cassavettes que reemplaza a la prostituta interpretada por Gena Rowlands por una profesora que debe proteger a un niño pobre de un grupo de narcotraficantes y de policías corruptos. El parentesco no oficializado con el film norteamericano es notable, pero la puesta en escena no podría ser menos creativa. Otro film aplaudido a rabiar por el público, Apenas o Fim es un ejercicio de estudiantes de cine que resulta una cruza del Woody Allen más verborrágico con la esencia del díptico amoroso de Richard Linklater. El realizador Matheus Souza, de apenas 19 años, realiza un film cuyos diálogos terminan pasándose de ingeniosos y que sólo puede disfrutarse como estudiantina sin demasiadas ambiciones.
La sección latina, por otro lado, estuvo encabezada por una fuerte representación argentina que incluyó estrenos recientes como La mujer sin cabeza (Lucrecia Martel, que terminó llevándose el Premio FIPRESCI), Encarnación (Anahí Berneri), La rabia (Albertina Carri), Leonera (Pablo Trapero) y las aún inéditas La sangre brota (Pablo Fendrik), Amorosa soledad (Victoria Galardi y Martín Carranza) y Liverpool (Lisandro Alonso). También se presentaron el nuevo largometraje del chileno Andrés Wood, La buena vida -otro derivado del film coral post Amores perros con amplias aspiraciones comerciales- y la mexicana Los bastardos, suerte de hijo ídem de Michael Haneke y Gaspar Noé que utiliza todos los recursos disponibles para escandalizar a la audiencia con su parábola sobre la violencia, ejercida en este caso por un dúo de desclasados.
Si la selección argentina resultó, sin lugar a dudas y dejando de lado cualquier atisbo de chauvinismo, la más interesante -con al menos tres títulos de gran jerarquía artística-, la mayoría de los films presentados en concurso no parece señalar nuevos caminos de interés para el cine latinoamericano. Todo parece indicar que la curación de estas dos secciones, lejos de resultar un problema inherente a los programadores del Festival do Rio, no hace más que poner de relieve las mermadas virtudes y cada vez más evidentes deficiencias del cine que se está produciendo en la región. O quizás sólo se trate de un mal año, una meseta antes del nuevo envión.
Lista completa de premios
Sección oficial brasileña
Jurado integrado por el alemán Wieland Speck (director de la sección Panorama del Festival de Berlín), la actriz brasileña Camila Pitanga, el guionista chileno Jorge Durán y la productora argentina Lita Stantic.
-Mejor película de ficción: SE NADA MAIS DER CERTO, de José Eduardo Belmonte.
-Mejor documental: ESTRADA REAL DA CACHAÇA, de Pedro Urano.
-Mejor director (ficción): MATHEUS NACHTERGAELE por A FESTA DA MENINA MORTA.
-Mejor director (documental): HELENA SOLBERG por PALAVRA (EN)CANTADA.
-Mejor actor: DANIEL DE OLIVEIRA por A FESTA DA MENINA MORTA, de Matheus Nachtergaele.
-Mejor actriz: CAROLINE ABRAS por SE NADA MAIS DER CERTO, de José Eduardo Belmonte.
-Mejor corto de ficción: BLACKOUT, de Daniel Rezende.
-Mejor corto documental: 69-PRAÇA DA LUZ, de Carolina Markowicz y Joana Galvão.
-Premios Especial del Jurado: JARDS MACALÉ - UM MORCEGO NA PORTA PRINCIPAL, de Marco Abujamra y João Pimentel.
-Mención del Jurado: APENAS O FIM, de Matheus Souza.
Premios del público
-Mejor película de ficción: APENAS O FIM, de Matheus Souza.
-Mejor documental: LOKI - ARNALDO BAPTISTA, de Paulo Henrique Fontenelle.
-Mejor cortot: URUBUS TÊM ASAS, de André Rangel y Marcos Negrão.
Premios FIPRESCI de la crítica internacional
Jurado integrado por Diego Brodersen (Argentina), Lídice Varas (Chile), Fernando Palumbo (Uruguay), Ivonete Pinto (Brasil) y Pedro Butcher (Brasil).
-Mejor película Latinoamericana: LA MUJER SIN CABEZA (Argentina), de Lucrecia Martel.
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