Miami 09
El gran momento del nuevo cine chileno
Josefina Sartora, desde Miami
En medio de un positivo cambio de rumbo a partir de la reciente asunción como directora de Tiziana Finzi, la muestra norteamericana ofrece un perfil de programación más audaz, en el que se destaca el amplio e interesante panorama latinoamericano. Más allá de la fuerte presencia de la producción argentina, la revelación de este año son películas trasandinas como La nana (foto), de Sebastián Silva; y Tony Manero, de Pablo Larrain, que dentro de pocos días se verán también en el BAFICI.
El Festival de Miami ofrece nuevamente un panorama heterogéneo y desigual, pero con resultados interesantes sobre todo si se tiene en cuenta que su nueva directora fue nombrada hace apenas tres meses. Tiziana Finzi, antes programadora de Locarno y visitante habitual del BAFICI, apuesta a renovar esta muestra y cambiar su perfil hacia algo más osado, orientado hacia la vanguardia. Para ello, ha programado una Competencia Internacional dramáticamente fuerte, y ha creado una nueva sección, Cutting the Edge, expresión traducible como Superando los límites o Salvando barreras, en la que se presentan trabajos buscan la experimentación visual y combinan lo cinematográfico con otras formas de expresión artística como la música, la pintura, el videoarte, etc.
Esta propuesta vanguardista no estuvo presente en la película de apertura, Valentino, el último emperador, de Matt Tyrnauer, o en todo caso, lo poco ortodoxo residiría en su elección como film inaugural. Como sea, este documental sobre uno de los grandes creadores de la moda resultó un testimonio ágil, entretenido, que el protagonista hace por momentos muy divertido, y que muestra el glamour del jet set europeo y la obra del modisto, cuyas prendas están tratadas como piezas de arte. Un film no dirigido a los cinéfilos sino a aquellos interesados en los detalles actualidad de la moderna aristocracia.
La selección oficial, en cambio, siguiendo la propuesta de Finzi, aborda una temática por cierto oscura: crimen, delincuencia juvenil, droga, juego, prostitución, familias fracturadas, suicidio y terrorismo son sus temas recurrentes. Nos dedicaremos a sus títulos más relevantes en una próxima nota.
Pero, como ya es tradición, el lado más fuerte del Festival de Miami es la programación de cine iberoamericano, coordinada por Monika Wagenberg, otra habitué del BAFICI que incluso reside parte del año en Buenos Aires.
Ya nos hemos referido a Parque vía -incluida aquí en la Competencia Internacional- durante la cobertura del Festival de Viena y muy pronto este film del mexicano Enrique Rivero se verá en la sección oficial del BAFICI. Allí estará, también, Tony Manero, del chileno Pablo Larraín (Fuga), otra película que está recorriendo con gran éxito el circuito internacional. Se trata de una buena película, que en el contexto de la dictadura de Pinochet monta la historia de un personaje obsesionado con su imitación de Tony Manero, el personaje que interpretara John Travolta en Fiebre del sábado por la noche. El hombre ve la película una y otra vez, entrena con su conjunto y es capaz de todo -robo, estupro, asesinatos en serie- para montar su numerito y emular a su admirado personaje. Incluso accede a un programa de televisión de cuarta categoría que quiere encontrar “el Tony Manero chileno”. Pocas veces se ve en el cine latinoamericano un protagonista tan ruin y miserable como éste. Alfredo Castro es un actor excelente que sabe dar al protagonista la necesaria máscara siniestra en este film dramático y escalofriante, con una estética austera y naturalista, y que puede entenderse como una suerte de parábola del proceder pinochetista.
La única función que llenó la sala hasta el momento fue la de El cuerno de la abundancia, de Juan Carlos Tabío (Fresa y chocolate, Guantanamera, Lista de espera), con presencia mayoritaria de la comunidad cubana, fotógrafos, tiempo de espera, etc. Fresco social en un pueblo de la isla, el film es una comedia costumbrista que remite al cine de Juan José Campanella. Un pueblo se ve sacudido por una herencia millonaria que beneficiará a todos aquellos de apellido Castiñeira, uno de los más comunes en la isla, y eso altera las relaciones y costumbres de sus habitantes. Lleno de gags para la risa fácil y de desarrollos previsibles, el guión ganó -sin embargo- el premio en el Festival de La Habana.
Uno de mis film favoritos del festival es otra producción chilena, La nana, de Sebastián Silva, que acaba de ganar el premio a la mejor película y a la mejor actriz (Catalina Saavedra) de la competencia internacional de Sundance (también se presentará en el BAFICI). Excelente retrato de la sociedad chilena en el micromundo de la familia burguesa, analiza el complejo rol que cumple la mucama, que ha criado a todos los hijos y ejerce un peculiar poder en esa familia con la que vive, y que es de alguna manera la suya. La relación de mutua dependencia con la patrona, el amor-odio hacia la hija mayor que está haciéndose mujer, el boicot a todas y cada una de las asistentes que le trae la señora, la rutina, su amargura y frustración están impecablemente tratados en un film que rebosa humanismo y desarrolla una crítica social (tal vez demasiado) moderada,. Todo hace pensar que el director conoce muy interiormente esta red social, y la mira con cariño. El valor de la amistad completa el cuadro moral. Un film pequeño, pero de grandes alcances, filmado con cámara en mano, ágil y por momentos divertido. Como ya es habitual en todos los festivales importantes, la presencia argentina es muy destacable. Se presentan títulos que ya pasaron por Cannes y el BAFICI, como La mujer sin cabeza y Liverpool en la sección panorámica Cine 360º; Una semana solos, Historias extraordinarias y Amorosa soledad en la Competencia Iberoamericana; mientras que en la de Documentales se exhiben Unidad 25 y lo último de Diego Lerman, Servicios prestados, y Leonera figura en la sección de los directores emergentes más relevantes. En el campo de los jurados, también hay fuerte presencia nacional: Martín Rejtman es jurado de la Competencia Internacional y Lisandro Alonso integra el de la Competencia Iberoamericana, además de mi participación en el jurado de la Crítica Internacional (FIPRESCI). Confirmando el interés por el cine argentino, basta decir que El nido vacío será la película de clausura del Festival.
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