BAFICI 09
Las múltiples facetas de James Benning
Cynthia Sabat
La presencia de este notable director norteamericano es seguida con avidez por un grupo de incondicionales cinéfilos. Entre ellos, figura nuestra colaboradora Cynthia Sabat, que vio todas las películas del foco (One Way Boogie Woogie /27 Years Later, Casting a Glance y RR), asistió a los dos presentaciones magistrales que hizo en el Espacio BAFICI (la segunda, dedicada a su casa) y se dio el lujo de hacerle también una larga entrevista.
El director norteamericano James Benning es una presencia constante en el Espacio BAFICI, la sala Lugones y el Abasto, desde que llegF para presentar el Foco de tres películas que le dedica el festival. Reservado, misterioso pero muy cordial cuando cualquiera se acerca a hablarle, esta rara avis del cine presentó cada una de las proyecciones en 16mm de sus films en la sala Lugones. Esta vez, pudimos disfrutar de sus tres últimas producciones: en programa doble One Way Boogie Woogie /27 Years Later (2004), Casting a Glance (2007) y RR (2007). En 2004 ,el BAFICI ya había proyectado su “trilogía de California” conformada por El Valley Centro (2000), Los (2001) y Sogobi (2004).
La naturaleza de este hombre de 67 años es obsesivamente detallista, su pensamiento es difícil de seguir cuando se entusiasma con su pasión, que son las matemáticas. Descompone el tiempo y el espacio en sus films, y busca sacar a la luz las capas de la historia en los paisajes más arrobadores y solitarios. Debajo de la belleza de sus películas contemplativas (que él llama “investigaciones”), cuya estructura es de hierro y, engañosamente, nada parece estar allí por azar, subyace un fuerte sentido político en una canción que parece puesta por descuido, o en el fragmento de un discurso político ad hoc para acompañar el paso de un tren.
El crítico de Variety Robert Koehler fue el encargado de moderar la charla Mirar y escuchar: el paisaje como relato, que se llevó a cabo el sábado 28 en el auditorio del Espacio BAFICI. Benning fue todo un desafío para el traductor que salió más que airoso de la situación. El brillante trabajo de Koehler consistió en llevar al director a profundizar en su método de trabajo, y desplegar todo el universo de sentidos estéticos y políticos que conforman su cine. Entre otras cuestiones, Benning explicó su decisión de pasar al HD tras cuatro décadas de filmar en 16mm. “Es un desafío interesante que un perro viejo aprenda un truco nuevo. Sé que estoy pasando de una tecnología agonizante a una demasiado nueva, cuyo uso no está totalmente extendido, porque todavía son pocos los proyectores de HD. Pero mientras el 16 mm está muriendo, el HD sólo puede mejorar”, comentó, y aseguró que el cambio de soporte cambiará por completo su cine. “No me interesa tratar de ‘mentir’ el digital para que parezca cine, sino probar sus nuevas posibilidades. Además podré filmar una hora para extraer un plano de un minuto. Es algo completamente nuevo para mí”.
El director sorprendió a todos, incluidos los organizadores del BAFICI, al anunciar que brindaría una performance que no había sido anunciado entre las actividades especiales, y que fue ofrecida espontáneamente por él, bajo el titulo Cómo construir tu propia casa. Benning conectó su laptop a una pantalla con la idea de hacer un recorrido por cuestiones alrededor de su obra utilizando a Google como herramienta. Le comentó a OtrosCines.com minutos antes de la presentación sobre su plan. “Esto se me ocurrió en España hace algunos meses, cuando olvidé que debía dar una charla y tuve que preparar algo rápido. Voy a utilizar Google para buscar imágenes y crear una especie de film en vivo. Hay algo azaroso en la idea, ya que hay que ver cuán rápida es la conexión a Internet. La primera vez que lo hice googleaba cosas y salían imágenes que no eran las que buscaba. Eso es también interesante.”, se entusiasmó el director.
Benning comenzó mostrando mediante Google Maps el estadio de béisbol, su casa y su vecindario de la infancia, y continuó buscando imágenes de artistas plásticos que lo influyeron, e incluso abrió su casilla de correo ante el auditorio para mostrar fotos de una casa que construyó, y que estaban guardadas en un e-mail. El recorrido fue igualmente fascinante y caótico. El pensamiento rizomático de Benning, cargado de referencias y autorreferencias, su memoria absoluta de nombres y su detallismo volvieron difícil seguirlo en su viaje a este perro viejo con chiche nuevo, de una vitalidad y lucidez desbordantes. Su paso por el BAFICI será recordado por muchos como lo mejor de esta edición. ENTREVISTA: "Quiero poder aprender de las imágenes que filmo, eso me parece un gesto político en sí mismo"
-¿Cuáles son los puntos en común y las diferencias entre los tres films que conforman el Foco Benning? -En principio, lo que tienen en común es que fueron filmados con la misma cámara, y son el fruto de mi sensibilidad. Aunque son extremadamente diferentes, uno puede darse cuenta de que provienen del mismo autor. Y creo que es porque los tres se toman su tiempo para ver, escuchar y tratar de entender el lugar que estoy investigando.
-¿Usted cree que el sentido de ver y escuchar ha sido progresivamente disminuido por la industria del cine a través de la sobre estimulación? ¿Pueden verse sus films como manifiestos anti-Hollywood? -No estoy interesado en pensar cómo un manifiesto podría oponerse a ese cine, no vale la pena perder el tiempo en eso. No veo casi películas de Hollywood, no me interesan, así que no puedo criticarlas. Pienso que el cine creció demasiado rápido. Las primeras películas estaban hechas para mirar de un modo intenso, la gente podía ver lo que nunca había visto con una intensidad inédita. Pero apareció la narrativa y todo un tipo de investigación quedó en segundo lugar. El hecho de contar una historia se volvió lo más importante. Hay películas narrativas muy buenas. Pero al menos mis últimos films se remontan a esa primera idea del cine como investigación.
-Sin embargo, no creo que haya nostalgia de ese cine en sus películas. Es un cine muy nuevo y vital. -No quiero situarme en un contexto histórico. Estoy investigando el presente, sólo tomo la inspiración de esos primeros films… estoy de acuerdo con eso, hay una gran distancia con lo que estoy haciendo. Creo que mis investigaciones abordan temas sociales y políticos, pero también muestran la belleza, y hay una lucha entre ellos.
-Esa tensión es muy interesante. ¿Cómo piensa esto mientras trabaja en sus películas? -Es una pregunta muy compleja porque apunta a una estética que me caracteriza. Me cuesta mucho hablar de eso, porque el lenguaje a veces no alcanza para describir lo que pasa cuando voy en busca de las imágenes. Pienso rápido, prendo la cámara y tomo una imagen que me interesa. No calculo “me falta verde o rojo”, sino que simplemente pasa. Pero tampoco no quiero que suene como algo mágico o no meditado. Cuando no usas el lenguaje podés hacer conexiones más rápidas y llegar a soluciones más rápidas. Encontrar el encuadre indicado es lo que me lleva a un lugar lleno de ideas políticas, y trato de hallar mi lugar en el mundo. Trato de hallar imágenes que me pongan en un contexto más amplio, para poder entender el mundo de una forma diferente. Quiero poder aprender de las imágenes que filmo, y eso me parece que es un gesto político en sí mismo.
-Aunque en sus films aparecen muchos paisajes y pocas personas, hay una humanidad muy intensa... -La historia de las personas se inscribe en los paisajes. Cuando transitamos por un paisaje lo transformamos, o al menos dejamos una marca, una presencia de la historia. Es difícil de verlo, pero en otros tiempos hubo referencias concretas de esto cuando los indios dejaban sus petroglifos en las cuevas. Encontré en un libro la idea de un “mapa profundo” de los lugares, donde se recuperan las diferentes capas que la historia ha escrito profundamente en el paisaje, llegando a su estado actual. Esa idea me estimuló a hacer mis últimos films.
-¿Ustes tiene discípulos? -Cuando mostrás tu trabajo creás una audiencia y, de una u otra forma, ejercés una influencia en ella. No sé si estaré creando monstruos o una generación de realizadores. Creo que las dos cosas. Muchos toman ideas y les dan su propia forma para llevarlas a otro nivel. Pero no me gustaría dar nombres. Prefiero no avergonzarlos conectándolos conmigo. Hay varios que me interesan, incluso algunos que aparentemente no tienen nada que ver con lo que hago. Esta es una de las cosas que me alientan a seguir filmando.
-¿Cuál es en su opinión el rol de los festivales de cine en la era de las descargas? -Para mí, que hago films en 16mm, los festivales son los únicos lugares en los que puedo proyectar, además de algunas universidades o museos. Aprecio mucho a los festivales. Hay más gente que lee sobre mis films, que los que pueden verlos. Así que son una solución para mí. La proyección en 16mm se pone cada vez más difícil mientras la proyección digital crece, y la gente ve Blu-Ray en casa o baja películas en alta definición; esto vuelve a cualquier trabajo mucho más accesible. Tuve que decidir entre desaparecer con la proyección en 16mm, o abrir el juego. Me siento entusiasmado con las nuevas tecnologías. Ya comencé a trabajar en HD.
-¿Se siente un outsider, un raro del cine? -Estoy muy interesado en los artistas marginales, especialmente en aquellos que son realmente extremos. En la performance de hoy voy a referirme a un puñado de artistas, como Bill Traylor, que hallaron en sus mentes el lugar donde se localiza el misterio de la vida. Me conmueven mucho estos artistas que piensan por sí mismos. Me avergüenza un poco llamarme outsider, por el respeto que le tengo a estos verdaderos artistas. Pero el término suena muy excitante.
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