Cannes 09
La violencia cool de Tarantino, el gore de Raimi y el romanticismo de Resnais
Diego Batlle
Quentin Tarantino presentó con su habitual show de estrella pop la muy esperada Bastardos sin gloria, fantasía bélica ambientada en la época de la resistencia francesa a la ocupación nazi; Sam Raimi volvió al espíritu de sus primeros films de bajo presupuesto con la aplaudida Drag Me to Hell, mientras que el veterano Alain Resnais regresó a Cannes con la divertida y melancólica Les herbes folles. Todo en un mismo día.
(Esta nota fue publicada con algunos cambios en La Nación del 21/5/2009)
CANNES.- Dos grandes directores norteamericanos como Quentin Tarantino y Sam Raimi con películas de género que combinan acción y humor y un mito viviente del cine francés como Alain Resnais se convirtieron en los grandes protagonistas de la jornada del miércoles 20.
Por supuesto, la mayor atención mediática estuvo centrada en el estreno mundial de Bastardos sin gloria, una desbordada fantasía sobre la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial en la que el realizador de Tiempos violentos (ganadora de la Palma de Oro hace 15 años) contó con un amplio elenco multinacional encabezado por Brad Pitt y que en buena parte estuvo ayer acompañando a Tarantino en la Croisette.
La tarantinomanía es tan fuerte en Francia que los organizadores se vieron obligados a programar de urgencia funciones adicionales para responder a la demanda de varios miles de acreditados al festival y al mercado que, entre gritos y empujones, pugnaban por ingresar. No todos lo lograron.
Exhibida en una versión de 160 minutos que podría no ser la definitiva (Tarantino admitió que está dispuesto a volver a la isla de edición para reducir la duración), Bastardos sin gloria narra en varios capítulos el sangriento accionar de un grupo de soldados judíos liderado por el teniente Aldo Raine (Pitt) que intenta combatir a los nazis apelando a las más sádicas de las venganzas, como -emulando a los apaches- cortarle el cuero cabelludo a cada una de sus víctimas. El batallón de élite terminará uniéndose a una joven francesa dueña de un cine (Mélanie Laurent) y a una estrella del cine alemán convertida en espía (Diane Kruger) para organizar un atentado contra los jerarcas del Tercer Reich (Hitler, Goebbels y Göring incluídos) durante la premiere en París de un film de propaganda.
Bastardos sin gloria alterna notables secuencias (incluída la del desenlace) con otros pasajes en que los diálogos –todos con el sello ingenioso de su guionista y director- se estiran demasiado. La violencia extrema y el humor negro están presentes en fuertes dosis y, entre los intérpretes, se destaca la extraordinaria actuación del austríaco Christoph Waltz, como el coronel Landa que enfrenta a los “bastardos sin gloria” del título y se luce hablando en inglés, alemán, francés e italiano.
No extrañó, entonces, que un segmento significativo de la conferencia de prensa estuviese dedicado a elogiar a este multifacético actor (prematuro candidato a las nominaciones al Oscar), pese a que compartieron con él el evento nada menos que Pitt, Kruger, Laurent, Mike Myers, Eli Roth, Michael Fassbender y Daniel Brühl. “Si no lo hubiese encontrado en el último día de casting, les aseguro que la película no se habría hecho porque necesitaba alguien capaz de hacer poesía en todas las lenguas y hubiese terminado publicando el guión y listo”, indicó Tarantino.
Locuaz, extravagante y ampuloso como siempre, Tarantino aceptó términos como “fantasía tragicómica” o “cuento de hadas” a la hora de describir su nuevo film, pero aclaró: “Siento que si mis personajes hubiesen existido en la realidad, todo lo que ocurre en la trama habría sido así”.
El director de Perros de la calle y Kill Bill indicó que “Cannes es el Olimpo del cine, aquí se ven las películas que importan, es uno de los pocos lugares donde se siente la pasión de los cinéfilos, donde los films significan algo. Yo no hago cine estadounidense sino películas para el Planeta Tierra y por eso mis obras están destinadas a estrenarse aquí”.
Tarantino indicó que “lo que más me interesa del cine son los géneros y, todavía más, los subgéneros, así que aquí me di el gusto de hacer una película bélica que tenga misiones, batallas y un gran final”.
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