Cannes 09
El rigor de Michael Haneke y el retrato social de Xavier Giannoli
Diego Batlle, desde Cannes
El alemán Michael Haneke brilló con The White Ribbon y Xavier Giannoli salió airoso con A l'origine.
(Esta nota fue publicada con algunos cambios en La Nación del 21/5/2009)
CANNES.- La maestría del director alemán Michael Haneke con una historia de época y la minuciosa exploración de un caso real a cargo del francés Xavier Giannoli dominaron la antepenúltima jornada de la competencia oficial, en la que todavía faltan conocerse los nuevos films del argentino Gaspar Noé, la española Isabel Coixet, el taiwanés Tsai Ming-liang y el palestino Elia Suleiman.
En su regreso al cine de su país luego de varios proyectos en Francia y de su fallida remake de Funny Games en los Estados Unidos, Haneke volvió a Cannes (donde ya fue premiado por La pianista y Caché: Escondido) con The White Ribbon, una película de dos horas y media, rodada en blanco y negro, y ambientada en una pequeña y muy rígida comunidad protestante del norte de Alemania poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial.
Película de estructura coral, narrada con enorme rigor, profundidad y precisión, The White Ribbon apela al esquema de pueblo chico-infierno grande para describir, a partir de la voz en off del maestro de escuela del lugar, las historias de vida de los habitantes de esta comunidad rural, dominados por el fanatismo religioso, la represión sexual, la falta de afecto, las dificultades laborales y las diferencias sociales. La exposición de los secretos y mentiras de los distintos matrimonios y las conflictivas relaciones entre padres e hijos (son todas familias numerosas) van dando lugar a las crecientes explosiones de violencia, rebeldías, delaciones, castigos y suicidios en un film complejo e implacable. No sería extraño, por lo tanto, verlo a Haneke pasado mañana subir a recibir algún premio por parte del jurado presidido por su amiga Isabelle Huppert.
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