Locarno 2010
Un arranque multitudinario
Crónica del 5/8
Por Jaime Menchén López, desde Locarno Con la exhibición de Au fond des bois, film del francés Benoît Jacquot protagonizado por el argentino Nahuel Pérez Biscayart (que estuvo acompañando al director) en una función al aire libre ante 8.000 personas reunidas en la Piazza Grande de la bellísima ciudad suiza, comenzó este miércoles 4/8 la 63ª edición del prestigioso festival y la primera bajo la dirección artística de Olivier Père. En el inicio de la sección Cineasti del presente se proyectó la opera prima rumana Burta Balenei (El vientre de la ballena), de las jóvenes realizadoras Ana Lungu y Ana Szel.
Asentado y con las redes Wi-Fi bien localizadas, empieza la transmisión desde Locarno.
Llegué ayer, miércoles 4/8, al mediodía (al mediodía español, es decir, en torno a las 3 de la tarde) y, aunque debido a gestiones varias no tuve tiempo de asistir a la recepción de bienvenida, sí estuve en la ceremonia de apertura, celebrada a las 21:30 en la Piazza Grande. Como se sabe y la organización del festival se encarga de remarcar con (lógico) orgullo, la Piazza Grande se convierte en un enorme cine al aire libre con capacidad para unas 8.000 personas, flanqueado por bellos edificios y las hermosas vistas de la montaña.
El presidente del Festival, Marco Solari, presentó al flamante nuevo director artístico, el francés Olivier Père, quien, después de utilizar varios idiomas para las líneas introductorias, pasó al italiano, recalcando que se trata de un festival joven y centrado en el cine de hoy. Destacó dentro de la puesta en escena de la ceremonia una proyección de luces sobre las fachadas de los edificios, con imágenes de diversos realizadores, bella y elegante.
La película de apertura era Au fond des bois (Al fondo del bosque), del francés Benoît Jacquot, en premiêre mundial. Para presentarla, comparecieron el realizador y el actor principal, el argentino Nahuel Pérez Biscayart, que consiguió el deleite del público con una sorprendente exhibición de naturalidad y modestia, explicando su preparación para el personaje (que habla un idioma inventado mezcla de francés y otras lenguas romances) y el buen ambiente del rodaje.
Au fond des bois transcurre en la Francia de 1865, adaptando la crónica de un extraño suceso de la época: el supuesto rapto de la joven hija de un médico, Josephine (Isild Le Besco), por parte de un vagabundo al que se tiene por loco, Timothee (Nahuel Pérez Biscayart). Al parecer, él la ha hechizado, con lo que consigue que ella lo siga sin apenas resistirse e incluso se entregue a cualquiera de sus deseos. Al término de la película hubo aplausos, pero los comentarios de parte del público que me rodeaba no denotaban en general un gran entusiasmo.
Al margen de algunas secuencias notables, en las que se logra transmitir auténtico malestar en el espectador sólo a través de las actuaciones y la ambientación, en mi opinión el realizador no define bien su objetivo. Se centra en la pasión malsana que surge de Josephine hacia Timothee, con secuencias en ocasiones grotescas, creo que no demasiado justificadas, y una Isild Le Besco un tanto histriónica. Si se trata de un cuento gótico con elementos fantásticos (la posesión de Timothee sobre Josephine mediante magia), resulta reiterativo y algo disperso. Entendida como una especie de estudio sobre la manipulación de un ser humano sobre otro, me parece insuficiente. Creo que Jacquot juega demasiado a la ambigüedad y no centra lo suficiente su relato para que sea auténticamente sugestivo e inquietante.
Hoy, jueves 5/8, dio comienzo a las 11 la sección Cineasti del presente, con la película rumana Burta Balenei (El vientre de la ballena), de las jóvenes realizadoras Ana Lungu y Ana Szel. Aborda la reunión de un grupo de amigos en la casa (dos chicos y dos chicas) de una de ellas, para ver una película (M.A.S.H., de Robert Altman). Con planos fijos y largas secuencias, la película se centra en conversaciones cotidianas y en las pequeñas discusiones que surgen por motivos de relativa importancia. Se sigue con curiosidad y en general resulta natural y creíble; interesante como ópera prima, como película de aprendizaje para sus realizadoras, pero lejos de otras primeras obras memorables en el cine rumano como la aquí comentada 12:08 Al este de Bucarest (cuyo director, Corneliu Porumboui, por cierto, figura en los títulos de crédito en el apartado de agradecimientos), aunque tampoco lo pretende.
(Este texto fue publicado originalmente en el blog http://jaimemenchen.wordpress.com/ y reproducido aquí con autorización de su autor, quien además escribirá algunas crónicas exclusivas para OtrosCines.com)
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