Locarno 2010
Entre premios y sorpresas
Crónica del 6/8
Por Jaime Menchén López, desde Locarno La entrega del Leopardo de Honor al notable director chino Jia Zhang-ke fue uno de los puntos más altos de las tres primeras jornadas de la 63ª edición del prestigioso festival suizo, que también ofreció un par de muy interesantes novedades como el film local Songs of Love and Hate, de Katalin Gödrös (una temprana favorita a alguno de los premios oficiales); y la comedia islandesa Kóngavegur (King’s Road), de la realizadora y montajista Valdís Óskardottir.
La sección Concorso internazionale se estrenó ayer de forma
brillante con una película que juega en casa, la suiza Songs of Love and
Hate, de Katalin Gödrös. Con lleno absoluto en una sala con capacidad
para 3.200 personas (el Auditorium FEVI), y gente entrando todavía cuando la
sesión llevaba un par de minutos empezada, es muy probable que esta historia
áspera en un entorno de enorme belleza se lleve algún premio.
La película
aborda las tensiones que se producen en una familia, dedicada a la producción de
vino, a raíz del extraño comportamiento de la hija mayor, adolescente, y el
enrarecimiento de su relación con su padre, lo que repercute igualmente en el
matrimonio. Mientras, la hija menor, igualmente adolescente, afronta los
problemas normales de su edad. El gran logro del filme es en mi opinión el
contraste entre la cuidada puesta en escena, que refleja con elegancia la luz y
la belleza del paisaje natural del Ticino, con el turbio drama que se
desarrolla.
Mientras las imágenes se suceden con una agradable
cadencia, con un ritmo de buen cine independiente estadounidense, va creciendo
la incomodidad en el espectador ante unos sentimientos y actitudes en el padre y
la hija cada vez más oscuros. Personalmente, hubiera agradecido que este
contraste se hubiera llevado más lejos y se hubieran remarcado los sentimientos
más en lo interno y en pequeños gestos que en actos decisivos, restando éstos
algo de sutileza y verosimilitud a la historia.
En la sección
Cineasti del Presente se presentó
también Aardvark, coproducción entre Estados Unidos y la
Argentina dirigida por Kitao Sakurai. Es en parte una película de historias
cruzadas, aunque el personaje vertebrador es Larry, una persona invidente que se
apunta a una academia de jiu jitsu y ahí se hace amigo del instructor, Darren,
cuya vida escabrosa se nos va revelando. Lo más interesante del largometraje
ocurre a mi parecer en su primera media hora, mientras la cámara sigue a Larry y
le vemos practicar el jiu jitsu y hacerse amigo de Darren. Después la historia
tendrá varios puntos interesantes, pero me quedo con la sensación de que un
director con más personalidad (tal vez más experiencia) podría haber dotado al
film de mayor dramatismo e intensidad.
A las 21:30, se entregó en la
Piazza Grande el Pardo d’Onore Swisscom al realizador chino Jia Zhang-ke, autor
de, entre otras, Platform (2000) o Naturaleza
muerta (2006), ésta galardonada con el León de Oro en Venecia. Zhang-ke
subió a la tarima haciendo gala de un notable sentido del humor. Bromeó con el
hecho de ser el director más joven al que se le ha entregado este galardón, y se
mostró visiblemente emocionado al recoger la estatuilla, asegurando que para él
el cine sirve para entender el mundo y ser más libre, lo que arrancó los
aplausos del público de la Piazza Grande.
A continuación, se proyectó la
comedia islandesa Kóngavegur (King’s Road), de
la realizadora Valdís Óskardottir, que había venido expresamente para su
presentación. Narra con grandes dosis de absurdo y humor poco convencional la
vida de un grupo de personas en un parque de caravanas. Está claro que el
sentido del humor es una asunto bastante personal y desde luego el de
Óskardottir, montadora de varias de las películas del movimiento Dogma o de
otras como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, es
personalísimo, en la línea de otros directores nórdicos. A ratos me resultaba
graciosa y a ratos una anécdota demasiado alargada. El director artístico del
Festival, Olivier Père, la presentó con una convicción que parte del público
ratificó con sus risas durante la proyección.
Esta mañana (viernes 6/8),
Jia Zhang-ke ofreció una rueda de prensa en la que explicó numerosos aspectos de
su cine, de sus motivaciones y de su relación con el gobierno chino. Entre las
ideas que recalcó está la de que su cine nace de la necesidad de poner al
individuo al frente, después de décadas de insistencia por parte del gobierno
chino de hacer hincapié sólo en lo colectivo. Asimismo, negó tener conciencia de
ser un director propiamente chino, sino de inscribirse en una tradición
internacional de realizadores con temas comunes, entre los que citó al japonés
Nagisa Oshima y al italiano Vittorio De Sica, cuyas películas, según afirmó,
hablan de individuos que deben hacer frente a grandes cambios sociales.
(Este texto fue publicado originalmente en el blog http://jaimemenchen.wordpress.com/ y
reproducido aquí con autorización de su autor, quien además escribirá algunas
crónicas exclusivas para OtrosCines.com)
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