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| Markovitch (centro, con anteojos), rodeada por las actrices de su film. |
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| Zachary Quinto, Kevin Spacey, Paul Bettany y Jeremy Irons |
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| Spacey, ídolo de multiudes. |
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Berlín 2011
Markovitch y su infancia clandestina
Crónica del 12/2/2011
Por Diego Batlle, desde Berlín Aunque se presentó como una coproducción entre México, Francia, Alemania y Polonia, El premio, la opera prima autobiográfica de la porteña -radicada en el DF- Paula Markovitch transcurre y fue filmada en San Clemente del Tuyú con actrices de nuestro país. "Es una película con el mejor talento argentino, pero sin dinero argentino", dijo esta reconocida escritora, dramaturga y guionista (Lake Tahoe, Temporada de patos) de 42 años. También se presentó en la competencia oficial Margin Calll, thriller sobre la crisis financiera de 2008 con Kevin Spacey, Jeremy Irons, Paul Bettany, Demi Moore y Stanley Tucci.
(Esta crónica fue publicada en el diario La Nación del 12/2/2011)
El negocio del cine tiene misterios difíciles de desentrañar y múltiples vericuetos legales y financieros que resultan casi imposibles de entender y de explicar. Uno de ellos es el caso de El premio, opera prima de neto corte autobiográfico de la directora argentina -radicada en México- Paula Markovitch, que se rodó en San Clemente del Tuyú con actores de nuestro país, pero que no consiguió el aporte de ninguna productora nacional. Así, se exhibió ayer en la competencia oficial de la 61» edición del Festival de Berlín como una coproducción entre el país de adopción de la realizadora, Francia, Alemania y? ¡Polonia!
"Es una película con el mejor talento argentino, pero sin dinero argentino", sintetizó esta reconocida escritora, dramaturga y guionista (Temporada de patos , Lake Tahoe) de 42 años, que nació en Buenos Aires y luego vivió en San Clemente y Córdoba antes de emigrar al DF con su familia. Markovitch no quiso nombrarlos durante la conferencia de prensa, pero negoció durante más de dos años con productores como Lita Stantic o Juan Pablo Gugliotta. Al no llegar a un acuerdo y al no residir más en nuestro país, se vio imposibilitada de pedir subsidios del Incaa. "No conseguimos apoyo donde estábamos seguros que los íbamos a tener y, en cambio, se sumaron los institutos de cine de México y Polonia, que se entusiasmaron con el proyecto, al que consideraron de alcance universal, pese a estar ambientado y filmado en la Argentina."
El premio -que transcurre en tiempos de la última dictadura militar- se centra en las vivencias de Cecilia (consagratoria labor de Paula Galinelli Herzog), una niña de 7 años que se esconde con su madre en una precaria casa junto al mar y espera la llegada de su padre, un militante político del que no tienen noticias. En ese balneario frío y ventoso, la heroína deberá convivir con la carencia de recursos y con la creciente angustia de su mamá, así como mentir sobre su verdadera identidad en la escuela del lugar. El film -climático y contemplativo- tiene su pico dramático cuando la protagonista gana un concurso de cuentos organizado por el ejército y se empecina en ir a recibirlo.
La directora organizó un workshop actoral en San Clemente y -con la ayuda de la coach infantil Silvia Villegas- consiguió notables trabajos por parte de los distintos niños que participaron del film. Si bien el relato se resiente un poco por su duración cercana a las dos horas, es difícil que El premio se vaya de esta Berlinale sin algún lauro. En la línea de otras películas narradas desde el punto de vista de un niño para exponer los efectos de las dictaduras latinoamericanas (como la argentina Kamchatka, la chilena Machuca o la brasileña El año que mis padres salieron de vacaciones), El premio resulta en su melancolía y su sensibilidad nunca impostadas un acercamiento noble, genuino y no exento de lirismo a una historia de alcances sociales, familiares e íntimos.
También describe el costado humano de una tragedia el otro largometraje que se presentó ayer en la lucha por el Oso de Oro: Margin Call, opera prima del guionista y director JC Chandor sobre las implicancias de la reciente crisis financiera estadounidense que, a pesar de ser una producción realizada al margen de los grandes estudios, contó con un elenco impresionante: Kevin Spacey, Jeremy Irons, Paul Bettany, Zachary Quinto (los cuatro estuvieron ayer en Berlín acompañando al director en la conferencia de prensa y en la alfombra roja), Stanley Tucci, Demi Moore y Mary McDonnell.
Tras su paso por Sundance, este thriller económico -que ya fue adquirido para su estreno comercial en la Argentina- narra 24 horas cruciales en las actividades de una poderosa corporación financiera al borde del colapso y cómo sus ejecutivos deben afrontar (y ser parte de) una acción desesperada por parte de los dueños para salvarla de la quiebra, sin importar las consecuencias que desaten.
Entre Wall Street y el cine de David Mamet (los filosos diálogos remiten, por ejemplo, a films como Glengarry Glen Ross), Margin Call se sostiene en buena parte gracias a la ductilidad de sus actores y a la tensión que le imprime el director, aunque por momentos la denuncia sobre la codicia y la falta de escrúpulos del sector resulta un poco obvia.
Un combativo Jeremy Irons atacacó la "inmoralidad" de la crisis, "que hizo que millones de personas perdieran su trabajo y hasta su techo por errores o engaños de gente poderosa y codiciosa". JC Chandor fue más allá: "Las multinacionales de las finanzas fueron cooptando con trabajos y becas a las mentes más brillantes de las universidades más prestigiosas. Esa gente terminó operando de la peor manera para sus intereses y bajó una línea de ambiciones desmedidas, individualismo y desprecio por la solidaridad que encajó en el resto de la sociedad estadounidense. Esa etapa del capitalismo salvaje es la que se derrumbó en 2008, momento en el que transcurre nuestra historia".
Por su parte, Spacey -también un reconocido productor- aseguró que "la crisis afectó mucho al cine independiente. Los grandes estudios cerraron sus divisiones especializadas en películas de calidad y hoy films como éste tienen pocas chances de conseguir salas y de mantenerse en cartel por más de dos semanas. Los desafíos son cada vez mayores, pero las buenas historias siempre terminan llegando al público".
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