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| El equipo de If Not Us, Who, en la alfombra roja del Berlinale Palast. |
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| Moreno: flojas críticas, muchas entrevistas e invitaciones a festivales. |
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Berlín 2011
Tres variantes del melodrama romántico
Crónica del 18/2/2011
Por Diego Batlle, desde Berlín La épica histórica If Not Us, Who, opera prima del hasta ahora documentalista alemán Andres Veiel; la austera Come Rain, Come Shine, del coreano Lee Yoon-ki; y la penosa película israelí Odem (Lipstikka), de Jonathan Sagall, ofrecieron tortuosas historias de amor en la penúltima jornada de la competencia oficial de la Berlinale, que cierra con la exhibición de The Forgiveness of Blood, de Joshua Marston. Este sábado 19, desde las 19 horas (15 de la Argentina) se entrega el Oso de Oro y el resto de los premios.
(Esta nota fue publicada en el diario La Nación del 18/2/2011)
Tres melodramas románticos de muy diferentes orígenes, temáticas, épocas y calidades se exhibieron ayer en la penúltima jornada de la competencia oficial. En verdad, sólo falta proyectarse hoy The Forgiveness of Blood, de Joshua Marston, para que el jurado presidido por Isabella Rossellini pueda elegir entre los 16 títulos aspirantes al ganador del Oso de Oro y del resto de los premios que se entregarán en la ceremonia de clausura de mañana a la noche.
El film más esperado de la jornada de ayer era la segunda representante alemana, If Not Us, Who, opera prima del hasta ahora documentalista Andres Veiel. Se trata de una épica histórica con gran despliegue de producción que vuelve sobre las figuras de Bernward Vesper (autor del célebre libro The Journey) y su amante Gudrun Ensslin durante los turbulentos años ’60 y principios de los ‘70. En dos horas -con más aciertos que carencias-, Veiel reconstruye la tortuosa y pasional relación afectiva (llegaron a tener un hijo), mientras concreta a partir de imágenes de archivo (similar al esquema utilizado por Marco Bellocchio en Vincere) un fresco sobre la la situación alemana y el contexto internacional de la época, marcado por la guerra de Vietnam y el surgimiento de los grupos revolucionarios. El nazismo, el socialismo, la crisis de los partidos políticos, la literatura y la industria editorial, los debates intelectuales, las drogas, el terrorismo y los conflictos generacionales son algunos de los temas que se abordan en la interesante If Not Us, Who.
Mucho más austera resultó, en cambio, la propuesta de Come Rain, Come Shine, del coreano Lee Yoon-ki, sobre un matrimonio joven que está a punto de separarse. Mientras ella prepara su mudanza y se aprestan a compartir la última cena en el hogar, van surgiendo de forma progresiva todas las contradicciones, los miedos y los arrepentimientos del caso. Con un ritmo lento, por momentos algo cansino, y con la incesante lluvia a la que alude el título de fondo, el director de This Charming Girl, Love Talk y My Dear Enemy construye un film de inevitable referencias bergmanianas, que tuvo una recepción bastante fría. En este sentido, tampoco han sido demasiado entusiastas las primeras críticas que se publicaron sobre la representante argentina, Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno, tras su proyección de anteayer.
Pero si Come Rain, Come Shine no convenció del todo, lo de la película israelí Odem (Lipstikka), de Jonathan Sagall, fue directamente vergonzoso. Su única “justificación” para estar aquí es su apelación al escándalo (aborda la enfermiza relación afectiva entre dos mujeres palestinas, el alcoholismo, la locura, el aborto clandestino, la violación de jóvencitas por parte de soldados israelíes y los problemas que sufren los inmigrantes en Londres), pero se trata de un producto mal filmado y peor resuelto.
APOSTILLAS
Balance del mercado. Los tres medios especializados (The Hollywood Reporter, Variety y Screen Internacional) que cubren el European Film Market coinciden en que ha sido una buena edición (con más acreditados y mayores ventas que en los tres años anteriores) con lo que se estaría empezando a superar el bajón provocado por la crisis financiera internacional. De todas maneras, los compradores optaron en su mayoría por material norteamericano y fue poco lo que se vendió de los títulos de competencia del festival. Por el lado argentino, sobre el final se concretaron operaciones por films como Las viudas de los jueves y Sin retorno.
Exigencias. Estar en competencia oficial obliga a un director a ofrecer decenas de entrevistas. Un exhausto Rodrigo Moreno deambulaba anoche por Potsdamer Platz luego de una maratón de notas. “Di cinco a las distintas televisiones rusas y eso que allí no se ha vendido Un mundo misterioso”, sostuvo. Luego de su paso por la Berlinale, el film irá al BAFICI y luego a varios otros festivales de primera línea.
Continuidad. El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, es una figura tan respetada aquí que ya se habla de extenderle su contrato, que vence el 30 de abril de 2013, justo cuando cumplirá 65 años. Su gestión arrancó en 2001 y es un éxito de público y sponsors.
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