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| Hermes Paralluelo recibe el Puma de Plata a la mejor película por Yatasto. |
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| Fotos: Daniela Espejo/OtrosCines.com |
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FICUNAM 2012
Triunfo cordobés en tierra mexicana
Daniela Espejo, desde México DF
Pocas horas después de que El estudiante ganara el Festival de
Cartagena, otra producción argentina, Yatasto, se quedó con el
premio principal de la segunda edición de esta muestra que ratificó su
compromiso con el cine de calidad, de vanguardia y de riesgo. Crónica de la
entrega de premios, balance del evento y las últimas reseñas.
Y llegó el fin. Los premios y los ganadores. Luego de ocho días de intenso
recorrido cinéfilo, este jueves 1°/3 se entregaron los premios Puma de Plata a
la Mejor Película y al Mejor Director y el Premio del Público.
Yatasto, de Hermes Paralluelo, fue consagrada la mejor del
festival entre 14 largometrajes. Paralluelo, en su agradecimiento, recordó a las
personas que hicieron posible su trabajo, Ricardito y sus compañeros, quienes
prestaron sus cuerpos y sus vidas para que fuera realizado el film.
Anca
Damian, responsable de Crulic – Drumul spre dincolo / Crulic – El camino
al más allá, ganó el premio de dirección y el Premio del
Público le fue otorgado a la misma película. La Universidad del Cine (FUC),
semillero ya consagrado de nuestro cine argentino, fue distinguida a través del
cortometraje Juku que, con 18 minutos de duración, pone en
pantalla la experiencia de 10.000 personas que ingresan día a día al interior
del cerro Posokoni, en Bolivia, a trabajar en la mina de estaño. Finalmente, el
Premio de la sección Ahora México por derechos de exhibición en
TV UNAM, el canal de la universidad, le fue entregado a Matías Meyer por su film
Los últimos cristeros.
En una ceremonia sencilla y breve
fueron entregadas las estatuillas, obra del artista plástico Martín Soto
Climent, ex alumno de la carrera de Diseño Industrial de la UNAM. Algunos
jurados ya habían partido hacia sus respectivos países, pero Hans
Hurch, director del Festival de Viena, más conocido como Viennale y presidente
del jurado, estuvo presente. Hurch destacó el valor del FICUNAM para tratar a
las películas y a sus directores como los principales protagonistas y no tanto
al dinero, el mercado y el ego, que caracterizan a más de una
muestra alrededor del mundo. “Es un festival joven y espero que siga siendo
joven para siempre”, sintetizó. Más tarde, con la proyección de Keyhole
/ El ojo de la cerradura, la última y delirante obra del canadiense Guy
Maddin, se dio por finalizada esta segunda edición del FICUNAM.
La
selección de películas en Competencia echó mano a un criterio bastante
homogéneo. Como en el BAFICI, los límites entre documental y ficción no fueron
atendidos a la hora de programar. De hecho, Crulic – Drumul spre dincolo
/ Crulic – El camino al más allá, de Anca Damian (Rumania – Polonia,
2011), es una película de animación-documental, tal como se caracterizó al film,
que a través de diversas técnicas de dibujos animados da testimonio de la muerte
de Claudiu Crulic, un ciudadano rumano detenido injustamente en Polonia y que
fallece a raíz de una larga huelga de hambre. Los programadores mostraron en su
selección no creer en la existencia de un borde, una frontera, entre el
documental y la ficción, al haber incluido obras que confluyen en ambas técnicas
en la competencia.
Así también, sobre el mismo eje, giró la reflexión
durante las charlas organizadas por la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro,
entre cuyos invitados estuvo Chantal Akerman, ferviente simpatizante de que los
límites entre documental y ficción se pierdan para siempre. Otro de los
invitados fue el colombiano Víctor Gaviria, cuyo trabajo expresivo claramente se
enfoca en borrar esta dicotomía. Su intervención consistió en un taller de
Dirección de Actores naturales, basándose en la experiencia desarrollada en sus
films Rodrigo D: no futuro (1990), La vendedora de
rosas (1998) y Sumas y restas (2005). Eve Heller, por
su parte, dictó un taller de Cine hecho a mano, en el cual
transmitió a los asistentes las técnicas a las que recurre para lograr plasmar
su peculiar cine experimental. Peter Tscherkassky y Masao Adachi dieron sus
respectivas clases magistrales, aunque Adachi no pudo estar presente y se
dirigió al público en una videoconferencia.
Otro de los puntos fuertes
del festival fue el homenaje al cineasta estadounidense Nicholas Ray, durante el
cual se proyectó la versión recientemente restaurada de We Can’t Go Home
again / No podemos regresar a casa, su última obra realizada en 1972.
En un segundo momento, su viuda, Susan Ray, presentó el documental de su autoría
Don’t Expect Too Much / No esperes demasiado, que recolecta
testimonios de cineastas como Jim Jarmusch y Víctor Erice, así como imágenes del
rodaje del último film de su marido.
Después de su exitoso desarrollo en
la Ciudad de México, el FICUNAM tendrá ecos en el interior del país. Gran parte
de su programación hará un itinerario por diferentes estados en los próximos
meses. Todo indica que el festival seguirá su camino el próximo año ya que, como
lo anunciara su directora, Eva Sangiorgi, la avidez de un cine de calidad,
vanguardia y riesgo seguirá presente en el público.
Cuatro reseñas
-Control de baja resolución –
Falla #0 (Low definition control – Malfunctions #0), de Michael Palm
(Austria/2011).
Filmada en su gran mayoría en Super 8, esta película es
principalmente un ensayo sobre la seguridad, la vigilancia y el control en la
sociedad actual. Cual un Michel Foucault del siglo XXI, Palm va delineando los
procedimientos utilizados para lograr que ya casi nada sea íntimo. Imágenes de
ecografías 4D de bebés en gestación, cámaras de seguridad y cámaras web también
son usadas para analizar esta idea del control tecnológico y los comportamientos
humanos. La película diserta y lo hace bien, para mentes en extremo
racionales.
-Iceberg, de Gabriel Velázquez (España/2011)
“Quise
regalarme la película a mí mismo”, señaló el director. Inspirada en sus
recuerdos de la adolescencia, la película de Velázquez se desarrolla en la
ciudad de Salamanca, pero en no su casco urbano sino al borde del río Tormes. El
agua liga a los personajes que, entre un accidente automovilístico, un posible
embarazo y pequeños actos de vandalismos, se encuentran un tanto perdidos en su
corta edad. No se necesitan casi diálogos para transmitir la fuerza de estas
experiencias, por demás sensoriales y vívidas.
-Que descansen en rebelión (Figuras de guerra I) (Qu’ils réposent en
révolte - Des figures de guerre I), de Sylvain George
(Francia/2007-2010).
Esta película ganó en el último BAFICI y es “el
hueso de la sección Cámara Lúcida”, como lo señaló Roger Koza. Un documental que
no se limita a mostrar sino que su ojo está atento, vivo y consciente al lado de
los protagonistas. Inmigrantes de todas partes de África y Asia que intentan
cruzar el Canal de la Mancha en Calais para llegar a Inglaterra. George
despliega belleza y dolor en cada imagen, no escatima recursos, no se guarda
nada. Una película necesaria.
-El ojo de la cerradura (Keyhole), de Guy Maddin
(Canadá/2011)
Alocada, onírica, surrealista. Excelente mixtura de géneros
y recursos imaginarios, la última película de Maddin se interna en un homenaje
al cine negro, con reminiscencias del cine de las primeras vanguardias
cinematográficas y, por qué no, un poco de terror. Jason Patric como un Ulises
perdido en una mansión llena de fantasmas, entre los que cuenta su esposa,
interpretada por Isabella Rossellini. Todo indica que es una especie de
gangster, rodeado además de femmes fatales y secuaces, y perseguido por el
espectro de su suegro siempre desnudo. Los decorados, los vestuarios y las luces
del film noir hacen que la puesta en escena despliegue belleza por donde se la
mire. Maravillosa y delirante hasta el fin.
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