BAFICI 2012 Crítica de Warriors of the Rainbow: Seedig Bale, de Wei Te-Sheng
Rodrigo Chavero
Esta reseña se realizó en el marco del curso online Periodismo y crítica de cine en la era digital, dictado por Diego Batlle en OtrosCines/Cursos.
Dentro de una sección destinada a repasar su filmografía, llega a BAFICI el gran proyecto del taiwanés Wei Te-Sheng, Guerreros del Arco Iris: Seedig Bale. Título fuerte dentro del repaso de su corta filmografía, esta megaproducción parte de un hecho real: la resistencia aborigen motorizada por un clan guerrero que en esas tierras se levantó en armas contra la dominación japonesa hacia 1930.
Wei Te-Sheng, quien pisa América Latina por primera vez para este festival, es responsable del film más taquillero en la historia de su país (Cape Nº7) y, ya desde su ópera prima (About July), tuvo en mente llevar adelante este ambicioso proyecto de reconstrucción histórica, hecho que recién pudo concretar el año pasado . Warriors… es un relato épico que retrata una rebelión tribal desde su misma génesis, desgranando el marco histórico en detalle que empujó a los habitantes de esa región a tomar las armas y enfrentarse al enemigo y opresor. Aquella revuelta, encabezada por Mouna Rudo, líder de los Seedig Bale, tuvo un simbolismo particular que Te-Sheng presenta con claridad: la lucha por la identidad cultural. El cineasta hace eje en esta cuestión y profundiza en el origen de sus propios ancestros.
Los aborígenes de las tribus eran vistos como “salvajes” (en esta etapa de incipiente colonialismo) y se les restringía las posibilidades de caza, sustento principal de su economía. Los japoneses representaban una promesa de progreso con la que no todos estaban de acuerdo aunque muchos jóvenes de las tribus se unían a ellos en busca de una vida mejor.
Esta precaria paz con la que la película se inicia, se desmorona una vez que las piezas están en su lugar (las restricciones a las que los primitivos pobladores están sujetos van modificando la transmisión cultural y eso es el disparador de la contienda): instalado el conflicto y establecido el porqué se combate, sólo queda apreciar la belleza poética con la que Te-Sheng registra ese proceso. Hay invocaciones, cánticos, dilemas, muerte y dolor, afloran las emociones y la película avanza a paso firme en búsqueda de su propio arco iris sin descuidar detalle en su derrotero.
Más allá de sus cuidados aspectos técnicos (dentro de los cuales se destaca su banda sonora), lo memorable de Warriors… es el debate que propone, qué sucede cuando la dominación desdibuja las tradiciones e ignora el peso de las mismas en el dominado.
Este versus (¿civilización o barbarie?) es el que esta director explora con incuestionable solvencia. Imprescindible para el público amante del buen cine, ya que en pocas oportunidades tenemos contacto con esta filmografía y menos, con exponentes de esta magnitud. Altamente recomendada.