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     Martes | 18.06.13
 
 
 
Laurence Anyways.
 
Elefante Blanco.
 
Le Grand Soir.
 
Cannes 2012
Reseñas de Un Certain Régard
Diego Batlle, desde Cannes

En los últimos años, la segunda competencia oficial se ha convertido en fuente de descubrimientos y ratificaciones. En 2012 ofreció el siguiente panorama.

-Le Grand Soir (Francia, Bélgica), de Benoît Dellepine y Gustave Kervern. Calificación: 8,5 puntos

Qué placer disfrutar de una comedia zafada, desprejuiciada, absurda y, casi siempre, lograda en medio de un festival con tantas películas "importantes" y solemnes. En uno de los mejores trabajos de su carrera, los directores de Aaltra, Avida y Mammuth describen las desventuras de la patética y querible familia Bonzini, dueña de un restaurante especializado en papas (La Pataterie) y, más precisamente, de los dos hermanos: Not (Benoît Poelvoorde), un hilarante punk con todas las letras que en su lucha contra el sistema nunca deja de lado el buen humor; y Jean-Pierre (Albert Dupontel), que va perdiendo trabajo, familia y cordura. A puro gag (hay muy trabajo con el humor físico), se va describiendo con desparpajo pero también con sensibilidad el mundo marginal de estos dos antihéroes. Con la negrura y el lirismo de un Aki Kaurismäki y el delirio de los Farrelly y la Nueva Comedia Americana.

 

-Gimme the Loot (Estados Unidos), de Adam Leon. Calificación: 7,5 puntos

Película ultra independiente sobre dos adolescentes del Bronx dedicados al arte callejero que -en plena guerra con otra banda de graffiteros- deben juntar 500 dólares para poder pintar uno de los estadios icónicos de Nueva York. Lo que sigue es una serie de enredos (él se dedica a la venta de marihuana a domicilio, ellos roban y también son robados, etc), mientras la cámara nos muestra el calor y el color de las zonas menos turísticas de la ciudad y la acción nos muestra cierta degradación social y las profundas diferencias de clase. Ligera, simpática, entretenida. Con un mundo propio.

 

-11/25 The Day Mishima Chose His Own Fate (Japón), de Kôji Wakamatsu. Calificación: 7,5 puntos

El 25 de noviembre de 1970, un hombre se suicidó -con el tradicional ritual samurai- en pleno cuartel general del ejército en Tokio. Se trataba de Yukio Mishima (acompañado en ese entonces por cuatro integrantes de su ejército personal). Lo que cuenta el legendario director japonés es la historia de cómo el famoso escritor se convirtió en líder de un movimiento nacionalista dedicado a enfrentar al creciente movimiento de izquierda (sobre todo en las universidades) contrario a los acuerdos con los Estados Unidos y la guerra de Vietnam. Un poco como en United Red Army (sobre el fanatismo de un grupo guerrillero), el viejo Wakamatsu describe la obsesión de Mishima, sus códigos de honor, su rígida moral y la fuerte ascendencia sobre sus subalternos, dispuestos a cualquier sacrificio por la causa. Un cine que a esta altura puede ser considerado demodé, pero lleno de sabiduría y potencia.

 

-Djeca (Children of Sarajevo) (Bosnia), de Aida Begic. Calificación: 7 puntos

Rahima (de 23 años) y Nedim (de 14) son huérfanos del conflicto de los Balcanes. Ella -que trabaja en un restaurante- cuida de él, que tiene todo tipo de enfrentamientos violentos, conductas disfuncionales y tendencia a la alienación. La directora muestra -desde el punto de vista de la chica- cómo funciona hoy la sociedad bosnia y las secuelas que ha dejado -en todos los terrenos- la guerra civil. La puesta en escena (sobre todo el manejo de cámara pegado a los actores con largos y vertiginosos planos-secuencia) es demasiado derivativa de los hermanos Dardenne, y Begic se ve necesitada de subrayar algunos pasajes con la música y de incorporar imágenes de archivo de la época más trágica, dos decisiones desacertadas. De todas formas, se trata de una película potente y trabajada en su mayor parte con nobleza y rigor.

 

-La playa D.C. (Colombia), de Juan Andrés Arango. Calificación: 6,5 puntos

Más que digna ópera prima sobre un adolescente afro. Si alguien leyera que aquí hay villa miseria, drogas, gangsters, marginalidad y un largo etcétera podría pensar -con razón- en lo peor. Pero no: poco y nada de pintoresquismo, estetización o pornografía de la pobreza. Seguiremos a Tomás en la búsqueda de su hermano menor (adicto al crack y buscado por dealers), pero también en su recorrido desde las colinas hasta el centro de la caótica Bogotá y su incursión en el universo de la peluquería (más bien el arte de hacer diseños en las cabelleras cual tatuajes en el cuerpo). Más allá de algunos desniveles actorales, un par de escenas no del todo logradas y el uso abusivo de ciertos temas musicales (que son buenos pero no siempre bien utilizados) estamos ante un promisorio director, que sabe cómo filmar y, sobre todo, cómo construir un mundo propio y atrapante.

 

-Laurence Anyways (Canadá-Francia), de Xavier Dolan. Calificación: 6 puntos 

El muy esperado tercer largometraje del joven cineasta canadiense Xavier Dolan (Yo maté a mi madre y Los amores imaginarios) relata la historia del Laurence del título (Melvil Poupaud), un reconocido escritor y docente universitario que -aun cuando sostiene durante mucho tiempo una feliz relación con su novia (Suzanne Clément)- siente que quiere ser mujer. Esa decisión lo llevará a una profunda crisis íntima, con su pareja, con su rígida madre (excepcional trabajo de la gran Nathalie Baye), con el mundo académico y con la sociedad en general. La acción está ambientada entre fines de los '80 y fines de los '90.

El cine de Dolan -que tiene algo del de Pedro Almodóvar y Wong Kar-wai- es siempre exagerado, caprichoso, arbitrario, exhibicionista, pero al mismo tiempo bello, intenso y sin miedo al ridículo. Cada plano del film es una verdadera obra de arte, aunque en la acumulación de tantas cuidadas imágenes y de hermosas canciones el resultado no siempre es tan logrado. Con elementos de la publicidad, del videoclip y de la estética pop, Dolan construye un ambicioso (casi tres horas) entramado visual para un melodrama desbordante, que por momentos irrita y en otros, fascina. Con el sello inconfundible de este enfant-terrible que, con sólo 23 años, no conoce de límites y parece ir siempre por más, por todo.

 

-La pirogue (Senegal), de Moussa Touré. Calificación: 6 puntos

La acción arranca en un pueblo de pescadores en las afueras de Dakar. Hasta allí llegan contingentes de diferentes regiones y religiones para sumarse en un viaje (clandestino, claro) rumbo a las costas de España. Los protagonistas -un padre y su hijo ya adulto- formarán parte de la tripulación, pero las cosas -estamos en el ámbito de la tragedia- no salen precisamente como pensaban. Touré describe la larga y tortuosa travesía con solvencia (incluso son muy buenos los efectos visuales durante una impresionante tormenta) y sostiene con dignidad el relato, pero, más allá de ese profesionalismo y de las buenas intenciones, el film no sorprende y hasta se vuelve demasiado previsible y alegórico. Sin ser ningún hallazgo, al menos habla de lo bien formado (casi siempre en Francia) que están hoy los cineastas africanos.

 

-Beasts of the Southern Wild (Estados Unidos), de Benh Zeitlin. Calificación: 6 puntos

Esta ópera prima venía de ganar hace pocas semanas el Festival de Sundance con la historia de una niña negra de 6 años que sobrevive prácticamente sola (su padre es tan abusivo como ausente) en situación de extrema pobreza y en un contexto geográfico (una zona permanentemente inundable) muy riesgoso. Se trata de un film potente y por momentos conmovedor, aunque demasiado solemne y ampuloso (sobre todo desde la banda de sonido), que dialoga con otros títulos del nuevo cine independiente norteamericano como Ballast, Río congelado y Lazos de sangre.

 

-Trois Mondes (Francia), de Catherine Corsini. Calificación: 5,5 puntos 

Un joven (Raphaël Personnaz) está a punto de casarse con la hija de su jefe y de sucederlo al frente de su concesionaria de autos. Pero una noche, tras su despedida de soltero, atropella a un moldavo indocumentado. Sus amigos lo convencen de irse del lugar y es una vecina (Clotilde Hesme) la que socorre a la víctima. En principio, se trata de un interesante estudio sobre la culpa, luego deriva hacia la historia de amor (ella no sólo no lo denuncia sino que se enamora de él, quien está dispuesto a abandonar a la que iba a ser su futura esposa), y luego termina en el melodrama sobre las diferencias de clase y los padecimientos de los inmigrantes ilegales. Demasiadas ambiciones para una película que, con el correr del metraje, empieza a expandirse y, al mismo tiempo, a desomoronarse.

 

-7 días en La Habana (Cuba, España, Francia), de Benicio del Toro, Pablo Trapero, Julio Medem, Elia Suleiman, Gaspar Noé, Juan Carlos Tabío y Laurent Cantet. Calificación: 4,5 puntos

Vi cinco de los siete cortos y me alcanza para definirlo como un proyecto fallido. Que iba a ser irregular, se caía de maduro desde el momento en que son historias independientes, cuyo único aspecto en común es que transcurren en la hermosa y decandente zona de La Habana Vieja (hay algunos personajes que también se repiten). Los cortos de Del Toro (a puro pintoresquismo y corrección política para describir el encuentro entre un joven actor estadounidense y un travesti) y de Noé (un ritual que le hacen a una joven porque ha mantenido una relación lésbica) son malos, pero el de Medem (sobre una cantante casada con un beisbolista que es tentada por un empresario español para emigrar y tener en Europa una carrera exitosa) es lo peor ya no sólo de este conjunto sino de todo lo que vi en Cannes 2012. Una vergüenza en todos los sentidos imaginables.

El mejor es el de Suleiman jugando a ser Jacques Tati, riéndose con onda de Fidel Castro y Arafat, observando sin decir una palabra pero con punzante ironía las contradicciones de la sociedad cubana. Notable. Y es muy bueno el de Trapero, que describe la llegada de Emir Kusturica para recibir el premio Coral a la trayectoria en el Festival de La Habana y cómo luego se van con su chofer (que resulta ser un eximio trompetista) a una jam session, donde nacerá una fuerte amistad. El corto más compacto y con menos clichés del conjunto. Debo el comentario de los de Cantet y Tabío.

 

-Mystery (China), de Lou Ye. Calificación: 4 puntos

Este director chino pintaba para mucho en sus comienzos, pero conforme avanza su filmografía parece cada vez más una decepción. Tras haber rodado Suzhou River, Purple Butterfly, Summer Palace, Spring Fever y Love and Bruises, estrenó esta historia sobre la doble (o triple, o cuádruple…) vida de un hombre que mantiene dos familias (ambas con hijos), pero que también tiene múltiples amantes ocasionales. Una de ellas muere en un accidente de tránsito en medio de una tormenta. El film combina la investigación policial con el melodrama de esas mujeres que van descubriendo el entramado de mentiras del protagonista. Lou Ye –con sus enfrentamientos con la censura de su país- se propone como un observador despiadado de las miserias de una sociedad cada vez más deshumanizada y con fuertes diferencias de clase, pero a nivel artístico la película resulta torpe y confusa.

 

-Antiviral (Canadá), de Brandon Cronenberg. Calificación: 4 puntos

Mientras se espera con ansiedad la exhibición de Cosmopolis, de David Cronenberg, antes fue el turno de su hijo Brandon, quien proyectó su ópera prima, Antiviral, en Un Certain Régard. El film comparte el universo de su padre (tráfico de virus, experimentos genéticos, realidad virtual, incisiones y extracciones corporales, el culto de la imagen, la búsqueda de experiencias extremas por métodos artificiales), pero no así la maestría. Fría, torpe, confusa y con una banda sonora que trata -de manera infructuosa- de crear climas y conseguir alguna reacción emotiva del espectador, Antiviral logra sólo una: la más absoluta indiferencia. Si las comparaciones suelen ser odiosas, Brandon se la merece por haber hecho menos (mucho menos) de lo mismo.

 

-Después de Lucía (México), de Michel Franco. Calificación: 2 puntos

Todavía no salgo de mi estupor. El nuevo cine mexicano está pasando por un gran momento y no puedo creer que una película así haya sido seleccionada para una sección oficial de un festival de la jerarquía de Cannes. Ya Daniel y Ana no era gran cosa, pero en su nuevo film desbarranca hasta límites inconcebibles.

Franco narra las desventuras de Alejandra, una quinceañera que se muda con su padre al D.F. luego de la muerte de su madre. En una fiesta, algo borracha, mantiene una relación sexual con un compañero (de clase alta, claro), que es filmada en video y compartida por Internet. A las pocas horas, se convierte en el objeto de las peores humillaciones imaginables, en un crescendo de sadismo con el que el director se regodea y nos somete. El bullying, la discriminación, la descontención adolescente son temas muy en boga y que el cine puede ayudar a sensibilizar. Pero no así. Esta es obra de un provocador sin escrúpulos ni moral, de un artista cretino.  

Las dos reseñas de Elefante Blanco pueden leerse aquí.

El jurado de Un Certain Régard estuvo integrado por Tim ROTH (actor, director), presidente, Leïla BEKHTI (actriz), Sylvie PRAS (Centre Pompidou Paris y La Rochelle Festival), Tonie MARSHALL (directora, productora) y Luciano MONTEAGUDO (critico - Página/12) y el sábado 26/5, en una ceremonia realizada en la sala Debussy, dio a conocer sus premios.

Palmarés completo:

-PREMIO UN CERTAIN REGARD: DESPUÉS DE LUCIA, de Michel FRANCO (México)

-PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: LE GRAND SOIR, de Benoît DELÉPINE y Gustave KERVERN (Bélgica-Francia)

-PREMIO A MEJOR ACTRIZ: Suzanne CLÉMENT por su trabajo en LAURENCE ANYWAYS, de Xavier DOLAN (Canadá-Francia) y Emilie DEQUENNE por À PERDRE LA RAISON, de Joachim LAFOSSE (Bélgica-Francia)

-MENCION ESPECIAL: DJECA (Children of Sarajevo), de Aida BEGIC (Bosnia)

Breve comentario de los premios:

Vi 14 de las 20 películas y me pareció en general una selección bastante floja la de este año (sobre todo, en comparación con las muy buenas de las tres últimas ediciones). En ese contexto, el premio principal a Después de Lucía resulta un despropósito absoluto: cine sádico, oportunista y manipulador (ya algo de eso había en Daniel y Ana, anterior film de Michel Franco). Para mi gusto, fue lo peor del festival y en la tabla de críticos organizada por Micropsia tuvo un promedio de 2,75 puntos, el más bajo de la sección y uno de los peores de toda la muestra (ver aquí).

En cambio, disfruté mucho la comedia absurda del dúo Kervern-Delépine, no me parece mal reconocer a Clément (aunque no fue la mejor actuación femenina de la sección), no ví A perdre la raison (que tuvo en general una recepción positiva) y me parece muy merecido el reconocimiento a Begic.

O sea, son buenos casi todos los premios, pero el de Después de Lucía arruina por completo, desmerece a este palmarés. Una verdadera pena. DB

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Jacob | 18.05.12 - 19:19:48 hs.
Diego, te confundiste y escribiste 33 en lugar de 23 cuando comentás la edad de Dolan.
 
Diego Batlle (OtrosCines.com) | 18.05.12 - 19:32:21 hs.
Sí, lo escribí mal en el apuro. Ahí lo corregí, gracias, abrazo
 
Marcelo | 21.05.12 - 22:33:51 hs.
Diego,
Que tal le va con la crítica de allá a "Elefante Blanco"?
 
Godardista | 24.05.12 - 07:13:30 hs.
Ademas de las reseñas de diego de esta y otras secciones recomiendo seguir su cobertura via twitter, al instante, es como estar alli, casi
 
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