De derecha a izquierda: Selena Gomez, Vanessa Hudgens, Ashley Benson, Rachel Korine, James Franco y el director Harmony Korine.
Olivier Assayas y su equipo.
Venecia 2012 Los hallazgos de Bellocchio, Assayas y Korine; las carencias de Sarmiento, Kim Ki-duk y Redford
Manu Yáñez Murillo, desde Venecia
Marco Bellocchio (Bella adormentata), Olivier Assayas (Après mai) y Harmony Korine (Spring Breakers) estuvieron a la altura de las expectativas con un cine rico y arriesgado a la vez.
-BELLA ADDORMENTATA (Marco Bellocchio)
Leyenda viva del cine italiano, infatigable cronista de las contradicciones y miserias de su país, Bellocchio trajo a la Mostra una película que estudia, de forma transversal, el caso de Eluana Englaro, fallecida en 2009 después de pasar 17 años en estado vegetativo. Una muerte que abrió el debate en torno a la eutanasia en el teatral escenario político italiano. Esquivando los dogmatismos, el director de Buongiorno, notte se aproxima a la cuestión con una inteligencia y emotividad admirables: en lugar de plantear un film sobre “hechos reales”, Bellocchio inventa varias historias que le permiten abordar los diferentes ángulos del problema.
Acostumbrados como estamos (al menos en el contexto del cine español) a un cine social que intenta imponer sus postulados, una película como Bella adormentata, que nos invita a reflexionar libremente sin esconder sus convicciones puede parecer una rara avis. Hombre de izquierda y ateo convencido, Bellocchio demuestra un interés particular por personajes alejados de su prisma ideológico: Isabelle Huppert interpreta a una madre que sacrifica su destino para cuidar a su hija comatosa, mientras Alba Rohrwacher es una activista “pro vida” que descubre el valor de la libertad a partir del amor. Además, en el complejo y rico paisaje humano que nos presenta Bellocchio, no faltan los jóvenes trastornados, políticos que se medican para soportar la ansiedad y la depresión, y hombres dispuestos a luchar por la vida de “bellas despiertas”. Puede ser que Bella addormentata no alcance las cimas líricas que Bellocchio conquistó en La hora de religión o Vincere (su película sobre Mussolini), pero a cambio la furia es sustituida por una lúcida serenidad.
-SPRING BREAKERS (Harmony Korine)
Harmony Korine, veterano enfant terrible del cine independiente norteamericano, trajo la fiesta a Venecia con Spring Breakers, la sorpresa más bienvenida de la Mostra. Después de una trayectoria marcada por los retratos impresionistas (y esteticistas, y algo feístas) de la América white trash, el director de Gummo se reinventa de la mano de cuatro alocadas adolescentes -interpretadas por iconos del universo teen como Vanesa Hudgens y Selena Gomez (además de Rachel Korine, la mujer de Harmony)- que encuentran su edén particular en Florida durante el spring break, una “semana de vacaciones” primaverales en la que los jóvenes yanquis aprovechan para desbarrar de lo lindo: Spring Breakers es un desfile de alcohol, baile, drogas, chicos musculados, chicas en bikini (y sin él), paseos en moto… y armas.
Spring Breakers es la mejor película de Korine hasta la fecha. Un delirio sensorial que exprime la estética pop y, siguiendo la estela de Terrence Malick, celebra una cierta poética del gesto y las voces espirituales: “una narrativa líquida”, según defendió Korine en la rueda de prensa de Venecia. Spring Breakers podría considerarse la Asesinos por naturaleza de la cultura adolescente del siglo XXI -aquella que tiene a Britney Spears como su diosa terrenal-, aunque Korine no apela a la distancia irónica: el director de Trash Humpers se alinea espiritualmente con sus adolescentes bellos, incendiarios, libres y muy peligrosos. Mezclando análisis antropológico y fantasía amoral, Spring Breakers sublima el neo-noir de Michael Mann, Quentino Tarantino o Tony Scott, bañándolo de luces de neón y acompañándolo con los hipnóticos temas de Cliff Martinez (Drive) y Skrillex.
-APRÈS MAI, de Olivier Assayas
Durante sus últimas diez ediciones, la Mostra de Venecia ha dedicado múltiples esfuerzos a revisar el legado de las revueltas parisinas de Mayo del ‘68. En 2003, el festival albergó el estreno mundial de Los soñadores, de Bernardo Bertolucci, donde el período se rememoraba desde una nostalgia enclaustrada. Dos años más tarde, el francés Philippe Garrel iluminó la Mostra con Los amantes regulares, un testimonio herido de la efervescencia y el desconcierto que rodeó a aquel mayo revolucionario y a su resaca. Este año, Venecia incluyó una nueva voz al debate histórico: la de Olivier Assayas, que en Après mai recoge, en clave autobiográfica, las vivencias de un grupo de adolescentes que, en las afueras de París, en 1971, buscan su destino entre el compromiso político y el artístico.
En cierta manera, Après mai podría verse como un film equidistante a los de Bertolucci y Garrel: a diferencia de lo que ocurría en Los soñadores, Assayas pone en primer plano el compromiso político de la juventud de la época, aunque en paralelo ofrece una romántica aproximación al vaivén sentimental de los protagonistas. Al principio de la película, un amigo del protagonista afirma: “La lucha continúa”. Y así es. Los adolescentes se enfrentan a la policía, llenan su instituto de pintadas y se preparan para la revolución. Assayas lo filma todo con su cámara móvil, siempre atenta a la gestualidad de los personajes y a los emblemas estéticos de la época: las bufandas de colores, los ponchos andinos, las portadas de discos, las melenas al viento… Por momentos, parece que Assayas se dejara llevar por una nostalgia fetichista, pero la fluidez del relato y el vitalismo del retrato humano mantienen el film fuera de peligro. Hacia el final, cuando la película comienza a cerrar sus hilos argumentales (quizás se echan de menos más líneas de fuga), el protagonista admite que vive embriagado por su imaginación, capturado por el vértigo de la creación artística: “cuando la realidad llama a mi puerta, no la abro”. Realidad política y efervescencia creativa: dos fuerzas que se entrecruzan y se separan continuamente en la notable Après mai.
-LINHAS DE WELLINGTON, de Valeria Sarmiento
Planteada como un gran fresco histórico, Linhas de Wellington pone en escena la guerra por el dominio del territorio portugués que, a principios del siglo XIX, protagonizaron las tropas de Napoleón y la alianza anglo-portuguesa. La película de Valeria Sarmiento (esposa y colaboradora de Raúl Ruiz durante 30 años) recoge la dimensión coral y expansiva de Misterios de Lisboa, pero elimina toda la libertad formal y narrativa que hacía de la película de Ruiz un laberinto hipnótico, una aventura excitante. Fragmentaria y estelar -en la lista de secundarios se destacan Catherine Deneuve, John Malkovich, Marisa Paredes o Michel Piccoli-, Linhas de Wellington combina el drama bélico con la comedia sexual, la épica histórica con el folletín sentimental. En Venecia se proyectó la versión de 151 minutos del film, mientras que los espectadores del Festival de San Sebastián gozarán del montaje televisivo de 180 minutos, que quizás corregirá el aura de mutilación (de metraje) que acompaña a la versión que se vio en la Mostra.
-PIETA, de Kim Ki-duk
Conocido por su poética escabrosa, por su propensión a expresarse a través de la violencia y por su debilidad por los relatos morales (en su mayor parte moralistas), Kim Ki-duk se adentra en Pieta en los entresijos de un barrio marginal de Seúl. Allí vive un joven sin escrúpulos que trabaja como cobrador para un despótico prestamista. El joven no tiene problemas a la hora de dejar inválidos a los clientes de su jefe para sacar provecho de sus seguros. Impera la inhumanidad, pero entonces aparece la madre del chico, que lo abandonó al nacer, y así el joven psicópata se convierte en un Edipo en busca de redención.
“Con Pieta, quería hablar del capitalismo extremo y de cómo desvirtúa las relaciones humanas”, explicó Kim Ki-duk. Así, utilizando todo tipo de imaginería cristiana -de la flagelación a la piedad del título- el director coreano construye una película que bascula entre la crueldad más atroz y el sentimentalismo más cursi. De hecho, la narración de Pieta utiliza los mecanismos psicológicos de un niño de parvulario. “¿Qué es el dinero?”, pregunta el hijo. “El principio y el final de todas las cosas”, responde la madre. Y con este nivel de sutileza, sella el trágico despertar moral de su protagonista.
-THE COMPANY YOU KEEP, de Robert Redford (Fuera de competencia)
“Somos historia antigua que hoy se explica a los niños en la escuela”. Esto es lo que le dice Jim Grant, el personaje que interpreta Robert Redford en The Company You Keep, a un antiguo compañero de militancia política encarnado por Richard Jenkins. En realidad, la historia no es tan remota: los protagonistas del último film dirigido por Redford son antiguos miembros de Weather Underground, un grupo de extrema izquierda que, en los años ‘70, emprendió el camino de la violencia en su lucha contra el imperialismo yanqui. El mapa de The Company You Keep se completa con Ben Shepard (Shia LaBeouf), un joven periodista que destapa el gran secreto de Grant (Redford) -lleva más de 30 años viviendo bajo una identidad falsa- y que remite de forma directa a la figura de Bob Woodward, el célebre periodista al que dio vida Redford en Todos los hombres del presidente.
Planteado como un thriller político falto de nervio, The Company You Keep analiza, de una forma más blanda que incisiva, el legado de la generación que participó de las utopías políticas e ideológicas de los años ‘70 -una cuestión tratada con mayor valentía y lucidez en una película como Los condenados, de Isaki Lacuesta-. Al final, lo que le interesa a Redford es, sobre todo, explorar los dramas privados y las cicatrices en la conciencia de los protagonistas y, persiguiendo este objetivo, nos presenta a su personaje (Grant) como un hombre de una nobleza incuestionable.
Qué buena cobertura multimedia. Me quedé con ganas de leer a Manu sobre De Palma, a quien aclamó en Twitter. Lo felicito nuevamente por su capacidad de análisis.
Diego: sabés si algunas de todas estas películas de Venecia se compraron para su estreno en Argentina o si al menos van a Mar del Plata o BAFICI Sería triste que sólo las veamos dentro de un año bajadas de Internet.
Ricardo Gómez Grouvier | 08.09.12 - 11:36:22 hs.
Manu: en general qué pensás de este primer año de Barbera como director Mejoró, empeoró o mantuvo el nivel de la era Mueller Me gustaría un balance general desde tu perspectiva más allá de la siempre intereante crónica película por película
Diego Batlle (OtrosCines.com) | 08.09.12 - 11:38:29 hs.
Aún no sé si hay películas compradas de Venecia, pero intuyo que varias serán estrenadas (capaz que ahora las compran en Toronto).rnrnRicardo: Manu seguramente escribirá un balance durante la semana y contestará ese, el gran interrogante y otras cosas. Saludos