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Crítica de Elle, de Paul Verhoeven (Competencia Oficial)
El realizador holandés construyó una sociedad extraordinaria con Isabelle Huppert.
Estuvieron a punto de protagonizar esta película Nicole Kidman, Marion Cotillard, Diane Lane, Sharon Stone y Carice van Houten, pero por suerte ha sido Isabelle Huppert quien interpreta -en uno de los mejores papeles de su dilatada trayectoria- a Michèle, una de las dos dueñas de un emporio dedicado al diseño de videojuegos.
El 16º largometraje del realizador de Bajos instintos, El vengador del futuro, RoboCop y El libro negro -basado en la exitosa novela Oh..., de Philippe Djian- arranca con una escena (brutal, como varias otras posteriores) de una violación. Un encapuchado ingresa a la casona de Michèle y la agrede sexualmente dejándole múltiples secuelas.
Luego conoceremos la dinámica laboral (no es precisamente una jefa ni una socia fácil), familiar (tiene un pasado trágico que la condena, una madre con un “novio” joven y un hijo bastante patético que está a punto de ser padre), así como las relaciones con sus vecinos, sus amigos y sus distintos amantes. Más allá del genial despliegue de Huppert, en los papeles secundarios también se lucen desde Anne Consigny hasta Charles Berling, pasando por Laurent Lafitte, Virginie Efira y Christian Berkel.
Elle -que dialoga con los mejores thrillers psicológicos de Alfred Hitchcock, Brian De Palma y Claude Chabrol- es a cada minuto más audaz, inquietante y con un humor tan negro que perturba e incomoda siempre al espectador. Las reacciones de la crítica fueron muy positivas, aunque algunas periodistas -claro- cuestionaron la mirada del realizador holandés hacia la mujer.
Lo cierto es que la dupla Verhoeven-Huppert se entendió a las mil maravillas. Se percibe una conexión, una precisión, una convicción y sobre todo una complementación entre el director y la actriz que hacen de Elle una película atrapante, divertida en su perversión y su apuesta por el absurdo que, de todas maneras, jamás deja afuera al espectador. Un regreso a lo grande de este holandés errante, maestro de la provocación.
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Que suerte esta vuelta al buen cine de Paul Verehoben, quien supo hacer obras maestras como "Delicias turcas", "Bajos Instintos" y "El libro negro" y placeres culpables como "Showgirls". Ojalá se lleve la palma de Oro ó el premio a Mejor Director.
¿Qué le ocurre a I.Huppert, está anoréxica?