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The Girlfriend Experience, el sexo al poder
Lodge Kerrigan es el cerebro detrás de esta audaz y fascinante propuesta inspirada en el film homónimo de Steven Soderbergh.
En 2009 Steven Soderbergh estrenó The Girlfriend Experience (en Argentina se lanzó directamente en DVD como Confesiones de una prostituta de lujo), película en la que la estrella porno Sasha Grey interpetaba a una call girl de Manhattan.
Siete años más tarde, con Soderbergh ya sólo como productor ejecutivo, sin Grey como protagonista y con otra ambientación (transcurre en Chicago, aunque se rodó en Toronto), la cadena Starz lanzó en abril último la serie homónima de 13 episodios de 25 minutos cada uno.
Los responsables de The Girfriend Experience son el cineasta indie Lodge Kerrigan (Clean, Shaven, Claire Dolan, Keane, Rebecca H.) y la prolífica actriz Amy Seimetz (tiene un papel secundario como la hermana de la protagonista), quienes, además de ser los showrunners, coescribieron los 13 capítulos y se alternaron en la dirección (él filmó 7 y ella 6).
La omnipresente y atractiva (anti)heroína del la serie es Riley Keough, nada menos que la nieta de Elvis e hija de Priscilla Presley. Ella es Christine, estudiante de segundo año de abogacía y pasante de un estudio jurídico que es introducida por una compañera (Kate Lyn Sheil) en el mundillo de la prostitución de lujo. Primero con una suerte de “representante” y luego de manera independiente, ella irá armando una cartera de clientes (exitosos empresarios o profesionales) capaces de pagarle “honorarios” de 1.000 dólares la hora. La serie, además, transcurre en hoteles cinco estrellas, restaurantes de lujo (a veces en yates o en fiestas) fotografiados de manera impecable (o sea, exaltando su frialdad e impersonalidad) por el DF Steven Meizler.
La serie trabaja la doble personalidad y la doble vida de Christine (la aspirante a abogada) y Chelsea (su nombre “de guerra” como prostituta) con distintos cliffhangers (la corrupción millonaria y los juegos de poder en el estudio jurídico, las perversiones y extorsiones en el negocio del sexo) que la hacen fascinante y adictiva. Ambos universos paralelos, claro, terminarán uniéndose y chocando más temprano que tarde en la vida de la protagonista.
Los aspectos que convierten a The Girlfriend Experience en una serie notable, audaz y bastante a contramano de los cánones actuales son:
1- Su minimalismo narrativo, a contramano de los golpes de efecto a los que apelan tantas propuestas.
2- Su potente protagonista femenina, que se va empoderando incluso cuando empieza su descenso a los infiernos.
3- Su falta de prejuicios a la hora de mostrar el sexo en todas sus variantes, sin tapujos ni medias tintas (no es habitual en la TV un softcore de esta intensidad).
4- Su decisión de no juzgar jamás con un tema que da todo el tiempo para la denuncia horrorizada.
5- Su elegancia y su estilo que se sostiene gracias a la impronta autoral que le imprime la dupla Kerrigan- Seimetz.
En este sentido, es interesante la propuesta de Starz, que no sólo lanzó todos los episodios juntos (a-la-Netflix o Amazon) sino que además incluye tras los títulos de cierre de cada capítulo una coda en la que Kerrigan o Seimetz (depende quién dirigió) analizan los aspectos centrales de la historia, así como las distintas búsquedas estéticas y narrativas. Una excelente forma de “redondear” la lectura de una serie que se ubica entre lo más provocador, audaz e interesente del panorama de series de este año.
(The Girlfriend Experience está disponible en Argentina en servicios como Fox Play/Fox+ y OnDemand de Cablevisión, entre otros)
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Excelente análisis, mi granito de arena es que me hizo acordar mucho, sobre todo esteticamente, a LA serie del año pasado: Mr. Robot.
La vi a partir de tu recomendacion, Diego, y si bien al principio me costó un poco entrar luego me enganchó por completo. MUY ZARPADA y al mismo tiempo sin golpe bajo. Sexo y poder, y una protagonista que de a poco te va cautivando. Muy bien la nieta de Elvis!!!!!