Críticas
El niño y la bestia, de Mamoru Hosoda
El buen amigo gigante
Una buena historia de aventuras para toda la familia con sello japonés.
El niño y la bestia (The Boy and the Beast / Bakemono no ko, Japón/2015). Guión y dirección: Mamoru Hosoda. Música: Masakatsu Takagi. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 119 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Si conseguir un lugar en la cartelera comercial es complicado para cualquier producción no destinada a un público infantil o sin el respaldo de una major detrás, qué decir de una película japonesa de animación. En ese contexto, el estreno de El niño y la bestia es prácticamente un milagro en medio de un panorama cada día más concentrado en las propuestas de Hollywood.
Lejos del cine elegíaco de Hayao Miyazaki pero también de las explotaciones de franquicias de amplia trayectoria televisiva (Dragon Ball, Los Caballeros del Zodíaco), El niño y la bestia toma varios de los temas predilectos del mundo del animé (la soledad, el miedo, el desamparo familiar, la fantasía inmersa en el mundo real) para construir un luminoso y a la vez trágico relato de iniciación.
El protagonista es Ren, un niño de 9 años en pleno duelo por la pérdida reciente de su madre, que descubre un portal para ingresar a un mundo paralelo poblado por animales antromorfizados y seres sobrenaturales, donde entablará una particular relación con un oso gigante y de bíceps tamaño Dwayne “The Rock” Johnson llamado Kumatetsu.
El realizador Mamoru Hosoda muestra cómo el vínculo entre ambos va de la desconfianza al apego, de la suficiencia a la inspiración, siempre atendiendo a la vertiente más trágica de un relato poblado por seres solitarios, marginados de su entorno. Algo obstinada en su búsqueda por dejar un mensaje, El niño y la bestia, se dijo, no alcanzará los picos dramáticos ni de genuina emoción de Miyazaki, pero es una digna historia de aventuras para toda la familia.
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¿La Nación boicoteo a El Niño y La Bestia? Si uno no mira la cartelera del diario con detenimiento, pareciera que no se hubiera estrenado...
¡Que grata sorpresa! Ya se que es útil medir a los animadores japoneses con la vara de Miyazaki, pero también es injusto, nadie podría llegar a compararse con el maestro. Creo también que ni el mismo Hosoda superó su primer película, "La chica que salta por el tiempo", y su estilo es también muy distinto a Ghibli.
La verdad me encantó. Una historia increíble que te deja con una sonrisa en la boca al final (Se que todavía no se estrenó en Argentina pero Yohohoho)