Críticas
Sangre en la boca, de Hernán Belón
El tigre salvaje (o Rocky a la argentina)
Un drama boxístico donde la pasión y el dolor se confunden con la tentación de lo nuevo y el fantasma del retiro.
Sangre en la boca (Argentina-Italia/2015). Dirección: Hernán Belón. Elenco: Leonardo Sbaraglia, Eva De Dominici, Erica Bianchi, Osmar Núñez, Claudio Rissi, Benicio Mutti Spinetta, Camila Zolezzi, Aldo Onofri y Richard Wagener. Guión: Hernán Belón y Marcelo Pitrola, basado en el cuento homónimo de Milagros Socorro. Fotografía: Guillermo “Bill” Nieto. Edición: Natalie Cristiani. Música: Luca Ciut. Dirección de arte: Marcela Bazzano. Sonido: José Luis Díaz. Distribuidora: Distribution Company. Duración: 97 minutos.
Que el título de esta crítica vincule a dos clásicos del boxeo en el cine como Rocky y Toro salvaje no es casualidad. Después de todo, más allá de que está basado en un cuento venezolano, de la impronta argentina que aporta el guión y de sus locaciones en Barracas o Avellaneda, la nueva película de la dupla (director-actor) de El campo trabaja sobre los tópicos esenciales del subgénero, especialmente sobre aquellos campeones que ya están en el final de sus carreras y deciden -contra todos los consejos- aplazar el retiro, hacer “una pelea más”.
Ramón “El Tigre” Alvia (Leonardo Sbaraglia con un físico muy trabajado en entrenamiento) es un cuarentón que, en la escena inicial, defiende su título sudamericano. La pasa mal sobre el ring ante un rival más joven, pero con experiencia, trucos y mañas saca el combate adelante. Tiene todo listo para un retiro con gloria, con el cinturón en su poder, con la posibilidad de inaugurar un negocio de ventas de artículos de boxeo con su esposa italiana (Erica Bianchi, discreta actriz que entró por designios de la coproducción), pero él íntimamente no se siente a gusto con esa decisión “consensuada”. Mucho menos cuando, al regresar al gimnasio, se topa con Déborah (Eva De Dominici, en plan bomba sexual), una veinteañera que también se dedica a pelear.
Lo que sigue es un juego un tanto obvio de atracción física llevada a la pasión y por momentos incluso a la violencia sadomasoquista. Las escenas eróticas son muchas e intensas, pero por momentos algo artificiosas, con un regodeo en la estilización y citas (como la de El desprecio, de Jean-Luc Godard) que resultan un poco torpes. En este sentido, tanto Belón como su notable director de fotografía Guillermo “Bill” Nieto hacen un mejor trabajo con los cuerpos sobre el ring que sobre la cama. Las peleas tienen una mayor visceralidad e impacto que los encuentros carnales tan explícitos.
Sangre en la boca está construida con indudable oficio, buenos recursos de producción, sólidos actores secundarios como Osmar Núñez y Claudio Rissi, pero termina pendulando sin convencer del todo entre el drama erótico y el boxístico. Es como si no se terminara de decidirse del todo por un cine popular, si se quiere algo grasa (a-la-Gatica, el mono), y una apuesta más seria y profunda sobre el paso del tiempo, la negación, la culpa y lo prohibido. Se queda, entonces, a mitad de camino, aunque con un impecable acabado técnico y formal que la hace indudablemente atractiva.
COMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

CRÍTICAS ANTERIORES
Esta enésima versión del clásico de clásicos de Jane Austen cumple con convicción, aunque sin deslumbrar, con los cánones del melodrama romántico de época.
-Desde su estreno allá por enero de 2015 en el Festival de Sundance (donde ganó el premio a Mejor Director) esta ópera prima de Eggers se convirtió en uno de los títulos más esperados por los amantes del (buen) cine de terror (religioso). La espera valió la pena: esta historia sobre una familia de colonos ingleses en la New England de 1630 es un deleite narrativo que apuesta por la creación de climas, por la psicología de los personajes y por la construcción de tensión y suspenso con, claro, muchos sustos. El resultado es fascinante y permite asegurar que este tan transitado (gastado) género goza de muy buena salud.
-Actualización: vuelve a los cines de la Argentina el 29 de octubre de 2026 con motivo de una serie de reestrenos del género de terror con motivo de Halloween.
-No fue fácil el camino del argentino Andrés Muschietti hasta concretar -ya muy cerca de los 40 años- su ópera prima. Conocido aquí en 1999 por su cortometraje Nostalgia en la mesa 8, que integró Historias Breves 3, el director se afincó en España y luego, de la mano del poderoso e influyente Guillermo Del Toro, amplió su corto homónimo de 2008 para conseguir un enorme éxito de taquilla en todo el mundo. Con la siempre notable Jessica Chastain como protagonista, una narración fluida, una puesta en escena elegante y una preocupación infrecuente dentro del género de terror por profundizar en la psicología de sus personajes, selló su ingreso a Hollywood por la puerta grande. Talento de exportación.
-Actualización: vuelve a los cines de la Argentina el 29 de octubre de 2026 con motivo de una serie de reestrenos del género de terror con motivo de Halloween.
-Con apenas 6 largometrajes previos y solo tres en los últimos 16 años, el brillante director de Green Fish (1997), Peppermint Candy (1999), Oasis (2002), Secret Sunshine (2007), Poesía para el alma (2010) y Burning (2018) ganó el Gran Premio del Jurado y el de la crítica FIPRESCI en la reciente Mostra de Venecia con un implacable y exquisito film que aborda las crisis matrimoniales y las diferencias de clase.
-Disponible en Netflix desde el viernes 6 de noviembre.
