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Crítica de “Operación Red Sparrow”, de Francis Lawrence, con Jennifer Lawrence
La dupla Lawrence & Lawrence regresa con un thriller de espías de fuerte sesgo erótico.
Operación Red Sparrow (Red Sparrow, Estados Unidos/2018). Dirección: Francis Lawrence. Elenco: Jennifer Lawrence, Joel Edgerton, Charlotte Rampling, Matthias Schoenaerts, Mary-Louise Parker, Ciarán Hinds, Jeremy Irons y Joely Richardson. Guión: Justin Haythe, basado en la novela de Jason Matthews. Fotografía: Jo Willems. Música: James Newton Howard. Edición: Alan Edward Bell. Distribuidora: Fox. Duración: 139 minutos. Apta para mayores de 16 años con reservas.
Como a Angelina Jolie (Lara Croft: Tomb Raider), Scarlett Johansson (Lucy), Charlize Theron (Atómica) y muchas otras estrellas de Hollywood, a Jennifer Lawrence le llegó la oportunidad de ser una espía implacable, una mujer de armas tomar, una heroína de acción. Y lo hace de la mano de otro Lawrence (Francis), quien ya la había dirigido en las tres últimas entregas de la saga Los juegos del hambre.
Lawrence (Jennifer) es Dominika Egorova, una primera figura de danza clásica del Teatro Bolshoi que sufre una grave lesión en pleno baile. Con su madre (Joely Richardson) postrada y ante la perspectiva de quedarse sin el departamento que le otorga el Estado, acepta la propuesta de su tío (Matthias Schoenaerts) de convertirse en una agente entrenada a puro rigor para seducir, manipular y engañar a eventuales enemigos.
El film -narrado con pulso seguro por el realizador de Soy leyenda- remite por sus innumerables vueltas de tuerca (hay mucho “topo” y traiciones cruzadas) a las transposiciones de novelas de John le Carré, pero -claro- en este caso potenciado con buenas dosis de erotismo y provocación. En este juego de gato y ratón (en el que el aparente ratón luego se convierte en gato) nada es lo que parece y, si bien los múltiples giros argumentales que nos pasean por Moscú, Budapest, Londres y Viena pueden marear un poco al espectador durante las más de dos horas de relato, la solvencia del director y la categoría de un elenco plagado de grandes intérpretes (Joel Edgerton, Charlotte Rampling, Mary-Louise Parker, Ciarán Hinds, Jeremy Irons) terminan convirtiéndolo en un digno exponente de género.
(Esta reseña se publicó en el diario La Nación del 1º/3/2018)
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-No fue fácil el camino del argentino Andrés Muschietti hasta concretar -ya muy cerca de los 40 años- su ópera prima. Conocido aquí en 1999 por su cortometraje Nostalgia en la mesa 8, que integró Historias Breves 3, el director se afincó en España y luego, de la mano del poderoso e influyente Guillermo Del Toro, amplió su corto homónimo de 2008 para conseguir un enorme éxito de taquilla en todo el mundo. Con la siempre notable Jessica Chastain como protagonista, una narración fluida, una puesta en escena elegante y una preocupación infrecuente dentro del género de terror por profundizar en la psicología de sus personajes, selló su ingreso a Hollywood por la puerta grande. Talento de exportación.
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-Disponible en Netflix desde el viernes 6 de noviembre.
La factoría detrás de notables films como Coraline y la puerta secreta (2009), de Henry Selick; ParaNorman (2012), de Chris Butler y Sam Fell; Los Boxtrolls (2014), de Graham Annable y Anthony Stacchi; Sr. Link (2019), del propio Butler; y Kubo y la búsqueda samurái (2016), también de Travis Knight, concibió otra bella propuesta de animación.
