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Crítica de “Solo una mujer”, de Sherry Hormann
Impactante y desgarradora reconstrucción desde la ficción del caso real del femicidio de una joven turco-alemana a manos de uno de sus hermanos, que pretendió “honrar” a su familia de musulmanes ortodoxos por los “desvíos” de esa mujer de apenas 23 años, que en verdad solo buscaba un camino de independencia.
Solo una mujer (Nur eine Frau / A Regular Woman, Alemania/2019). Dirección: Sherry Hormann. Elenco: Almila Bagriacik, Merve Aksoy, Aram Arami, Mehmet Atesci, Selim Dörtkardes, Samir Fuchs y Özgür Karadenis. Guion: Florian Öller, basado en el libro Honor Killing: A German Destiny, de Matthias Deiß y Jo Goll. Fotografía: Judith Kaufmann. Edición: Bettina Böhler. Música: Fabian Römer. Distribuidora: Mirada. Duración: 93 minutos. Apta para mayores de 13 años. Salas: 5 (Arte Multiplex Belgrano, Atlas Patio Bullrich, Cinépolis Recoleta, Cines del Centro de Rosario y Cine América de Santa Fe).
No es un spoiler decir que en esta película hay un asesinato de una joven porque eso se expone en toda su dimensión en los primeros segundos (se muestran incluso imágenes de archivo de 2005 porque se trató de un caso real). La que muere es Aynur, una madre de 23 años, y el que la mata es su hermano menor. La voz en off de la víctima (a la manera de El ocaso de una vida / Sunset Blvd., de Billy Wilder) nos acompañará durante la hora y media de relato para explicarnos por qué se llegó a ese macabro desenlace: un “crimen de honor”, que en realidad no fue otra cosa que un femicidio cometido en nombre del fanatismo religioso.
El film es, en verdad, un largo flashback que se remonta a 1998 y llega hasta el hecho policial y el posterior caso judicial. La historia de Aynur conmovió a la sociedad alemana e incluso ya había sido abordado desde la ficción por Feo Aladag en La extraña / When We Leave (2010), pero aquí el enfoque es distinto y tiene que ver con la dinámica de los kurdos sunitas, musulmanes ultraortodoxos que en el nombre del Corán son capaces de matar a una integrante de su propia familia.
Integrante de una familia turca de 9 hermanos, Hatun “Aynur” Sürücü (convincente actuación de Almila Bagriacik) es obligada a abandonar su colegio secundario en el Kreuzberg y casarse a los 16 años con un primo con el que pronto tiene un hijo. Pero el hombre es un golpeador y ella huye, primero a la casa familiar y -como allí es repudiada- intenta armar una nueva vida en Berlín como madre soltera, trabajadora, formándose, intentando encontrar afectos genuinos, quitándose el velo, asumiendo ciertos comportamientos occidentales. Todo ello le va generando un creciente odio por parte de sus familiares que no entienden (ni aceptan) la idea de integrarse a una sociedad que no es la propia, de ser independiente, autónoma.
La burocracia alemana parece no entenderla del todo, pero aparecerá una asistenta social que le dará una mano (o varias), otros amigos la instarán a que denuncie a sus hermanos tras cada amenaza de muerte, pero ella no se anima porque -claro- dice amarlos. A pesar de todo. El film -que intercala con buen criterio a cada rato imágenes de archivo de los personajes reales- expone también la acumulación de negaciones, de complicidades, de odios y de resentimientos que hubo en una historia con estas connotaciones y alcances.
La película de Sherry Hormann (nacida en los Estados Unidos y con algunos buenos antecedentes como Desert Flower) es muy dura, por momentos desoladora, contundente en su denuncia (quizás un poco obvia y subrayada en ciertos pasajes), pero también profunda e inquietante en el terreno psicológico, en su descripción de cuán fuerte está diseminado el integrismo religioso desde las mezquitas. Y con la mujer, el eslabón más débil de la cadena, siempre como víctima principal.
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Cada vez me convenzo más que la religión musulmana que no la critico, simplemente no tiene capacidad para adaptarse al mundo occidental. Esa forma de tratar a las mujeres es inadmisible, es sus países tienen sus derechos pero en los nuestros o se adaptan a nosotros o simplemente que retornen de donde vinieron
La pelicula de Hormann, con una narracion rigurosa de documental/ficcion, reconstruye la vida de inmigrantes -por razones de las continuas luchas - por varias razones - conservando a ultranza su fanatismo religioso, que los obnubila en una total perdida de la razon humana. Y asi nos comportamos, dia a dia, en cualquier ambito terrenal, que viva una pareja.-
LOS MALOS EXTREMOS Desde el inicio mismo del film, Aynur, magníficamente interpretada por la joven actriz Almila Bagriacik, nacida en Ankara y criada en Berlín, nos relata su muerte como consecuencia de un asesinato cometido por uno de sus propios hermanos. La película no solo es un relato sobre la intolerancia religiosa y racial, sino también es un alegato a favor de la libertad del individuo. La familia de Aynur se ha establecido en Alemania y ha vivido en aquel país desde hace aproximadamente una década, manteniendo sus creencias y hábitos de vida a pesar del cambio de país. Ellos no han querido adaptarse al cambio. Han preferido mantener su identidad musulmana. No aceptan la libertad que ofrece un país como Alemania. Mucho menos sus costumbres y menos aún, el ejercicio de la religión en libertad. Su inadaptación, posiblemente sea producto de una emigración forzada por las guerras y la violencia imperante en Oriente Medio. Es comprensible, que en esas condiciones el individuo busque preservar sus más íntimas creencias, pero también es lógico pensar que la decisión tomada implica un cambio que incluye normas y costumbres diferentes y que la tolerancia es un vehículo imprescindible para producir una adaptación no traumática al nuevo medio. Aynur es una mujer que muere por amor. No por un amor romántico o idílico, sino por amor a su familia. Ella podría haberse mudado, escapar a otra ciudad, o llamar a la policía. Pero eligió tratar de hacer su vida. Tal vez porque amaba a su familia, o porque no se animó a romper vínculos familiares, o porque no quiso sentirse sola. Simplemente, prefirió adaptarse. Profesar la religión como una cuestión personal, individual. Enamorarse de un alemán. Eso la transformará en víctima de la violencia familiar y en particular, la intolerancia religiosa. Sherry Hormann, la escritora y directora de este film es una mujer nacida en los Estados Unidos pero criada desde los 6 años en Alemania. Es conocida por películas hechas para televisión, en las que ha desarrollado una temática que mucho tiene que ver con la condición femenina. Ahora tenemos la oportunidad de ver este excelente film suyo que se estrenó en Buenos Aires, breve, con una duración standard de 90 minutos, con un nivel de actuación excelente y una dirección precisa y clara de la Hormann. Un docudrama que se arriesga a mostrar el choque entre los valores humanistas occidentales y los valores de los musulmanes fundamentalistas inmigrantes. Un alegato impresionante a favor de la libertad religiosa y a la autodeterminación del individuo. Un film valiente y sincero. Muy actual y que explica en gran medida el porqué de mucha de la violencia que el mundo está viviendo.