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Todas las críticas de la competencia Cineasti del Presente
Esta sección reservada para primeros y segundos largometrajes se ha convertido en los últimos años en uno de los ámbitos de descubrimientos más importantes del cine mundial. En esta 69ª edición participaron dos películas argentinas (El auge del humano, de Eduardo "Teddy" Williams, y El futuro perfecto, de Nele Wohlatz) dentro de una oferta de 15 títulos.
A continuación las críticas o los links a nuestras reseñas publicadas de forma independiente en esta misma cobertura:
–Destruction Babies (Japón, 108'), de Tetsuya Mariko ★★★★✩
Una de las películas más extremas de Locarno, lo que es decir lo extremo de lo extremo. Uno de esos films con los que uno se ve tentado TODO el tiempo a abandonar la sala. Por suerte, resistí mis impulsos más íntimos y me quedé los 108 minutos para ver esta provocadora, contradictoria e hiperviolenta propuesta. Una patada al hígado y a la cabeza, como la que recibe (y da) a cada minuto uno de los protagonistas. Una cruza entre La naranja mecánica, Tarantino y la tradición más sádico-masoquista del cine japonés (hay algo de Kitano aquí, pero en la comparación Takeshi queda como el muñeco Barney). Dos hermanos adolescentes viven en Mitsuhama, ciudad-puerto gris y anodina. Ellos fueron abandonados por sus padres y se alojan en un astillero. Uno de ellos, Shouta, es bastante inocente y bienintencionado; el otro, Taira, es un ser monstruoso, un joven cuyo único sentido en la vida parece ser agarrarse a trompadas en cualquier esquina: golpear y ser golpeado hasta quedar inconciente. Luego entrarán en escena otro muchacho y una chica china que seguirán a Taira en su desenfrenado raid violento que parece no tener límites. Algunos podrán catalogar a este film de irresponsable en su regodeo, en su exposición pornográfica de la violencia. Puede que algo de eso haya. Pero les aseguro que Mariko Tetsuya sabe lo que hace, los riesgos que corre. Y, además, filma bien. Muy bien.
–Il nido (Suiza/Italia, 80'), de Klaudia Reynicke ★★½
La única justificación para que esta película esté en Locarno es que es Suiza, más precisamente del cantón italiano donde se desarrolla el festival. No es que sea pésima, pero es de una chatura y previsibilidad que no hay en ningún otro título de la programación oficial. Se trata de una concesión -menor si se quiere- porque no hay en el film búsquedas o logros que no se encuentren en cualquier producto convencional. Y Locarno, queda claro, no elige lo convencional. La ópera prima de Reynicke transcurre en Bucco, una pequeña localidad que tiene mucha afluencia dentro del “turismo religioso”, ya que allí ha aparecido varias veces la Virgen y los peregrinos abundan, sobre todo en vísperas de la celebración anual. La protagonista es Cora (Ondina Quadri), una inquieta muchacha de 19 años que se ocupa de las visitas guiadas y forma parte de una familia que domina el lugar (el padre es el intendente, son dueños del negocio de artículos sobre el lugar). Cuando regresa al pueblo un hombre (Fabrizio Rongione), que ha vivido allí y busca respuestas por la muerte de un ser querido en circunstancias misteriosas, todas las miserias, secretos y mentiras comenzarán a desvelarse. Familia disfuncional (con una abuela de temer) y el típico esquema pueblo chico-infierno grande para un film discreto, prolijo, pero decididamente menor.
–Afterlov (Grecia, 94'), de Stergios Paschos ★★★✩✩
La película tiene una puesta cruda, por momentos desprolija, la descripción de los personajes roza el patetismo y el tono en varios pasajes es irritante. Sin embargo, hay algo en esta ópera prima griega sobre una relación de amor-odio, de ternura y violencia, que termina generando una atracción irresistible (quizás un poco morbosa). Los treintañeros Nikos y Sofia (Haris Fragoulis de Iro Bezou) ya no son pareja desde hace un año, pero él -que nunca aceptó de buena manera la separación- la convence de pasar unos días en una quinta con piscina: las vacaciones que como novios nunca tuvieron. Las tensiones y tentaciones, las manipulaciones y agresiones no tardarán en aparecer. El director busca un realismo brutal (hay escenas larguísimas de una intensidad y visceralidad "cassaveteana"), pero también hace explícito el artificio del cine mostrando la cámara o el micrófono. Asi de contradictoria e incómoda es Afterlov, un debut concebido con mínimos recursos, pero mucha audacia.
–Solo, Solitude / Istirahatlah Kata-Kata (Indonesia, 97'), de Yosep Anggi Noen ★★½
Este segundo largometraje del director de Peculiar Vacation and Other Illnesses reconstruye la parte final de la vida del célebre poeta y activista Wiji Thukul. El intento por vincular el arte (se escuchan sus poemas en off) y la política (el surgimiento de un amplio movimiento democrático en protesta contra la dictadura de 31 años de Suharto en el período 1997-1998) no siempre funciona de manera fluida. Si bien hay aspectos interesantes en la interacción entre el maestro y sus discípulos y un retrato de la represión cotidiana -incluso en pueblos alejados- en la sociedad de Indonesia, la película resulta demasiado áspera, ardua e impenetrable. 
–L’indomptée (Francia, 98'), de Caroline Deruas ★★★✩✩
Axèle (Jenna Thiam) es fotógrafa. Camille (Clotilde Hesme) es escritora. Ellas son dos de los artistas de las más diversas disciplinas seleccionados para una hacer una residencia anual en la Villa Medici, histórica y señorial sede de la Academia Francesa en Roma. Axèle va sola, pero Camille se instala con su marido (Tchéky Karyo), un insufrible escritor ya consagrado, y su hija. La película en principio transita carriles más bien obvios (egos, traumas y miserias de los intelectuales, conflictos de pareja, enredos sexuales), pero poco a poco se va transformando en algo más inasible y perturbador hasta coquetear con las historias de fantasmas. Si bien nunca llega a ser una gran película, cuando la debutante Deruas apuesta a la negrura y cierta perversión buñueliana consigue momentos inquietantes.
–Withered Green / Akhdar Yabes (Egipto, 72'), de Mohammed Hammad ★★★✩✩
Esta ópera prima egipcia tiene todos los condimentos políticamente correctos para gustar en los festivales europeos (cuestiona el machismo y las rigideces de la sociedad árabe, exalta el lugar de la mujer independiente y las consecuencias físicas y psíquicas que ese estrés acarrea), pero lo hace con bastante recato y pudor, sin caer en el facilismo de la bajada de línea aleccionadora, sin presentar personajes estereotipados ni apelar al subrayado de tanto cine de ese origen. Minimalista (incluso por momentos demasiado árida, gris y angustiante), Withered Green sigue las desventuras de Iman, una joven que además de trabajar en una confitería-panadería debe ocuparse de todos los detalles tras la muerte de sus padres. Incluso de conseguir que alguno de los tíos sea el vínculo -lugar reservado sólo para los hombres- para un matrimonio arreglado de Noha, su hermana menor. Precisamente la tensa relación entre las dos protagonistas y la progresiva degradación en la salud de Iman son los ejes de una película opresiva, pero construida con nobleza y rigor.
–The Challenge (Italia-Francia-Suiza, 65'), de Yuri Ancarani ★★★✩✩
¿Un documental sobre cetrería y la fascinación de los árabes por los halcones en un festival como Locarno? Por qué no. Después de todo, el cine se ha encargado de generar interés por temas que en principio nos son completamente ajenos. Y, en su debut en el largometraje, el italiano Ancarani nos transporta hasta los desiertos de Qatar, donde se realizan torneos con halcones, aves por las que los jeques pagan decenas de miles de dólares y transportan en sus aviones privados. Más allá de los detalles que el film aporta sobre la actividad (los remates, los cuidados, las competencias), lo más interesante para mi fue apreciar la dinámica de una sociedad (al menos de la clase alta) que sigue fiel a las tradiciones beduinas y la pasión por las habilidades de los halcones.
–Gorge Coeur Ventre / Still Life (Francia, 82'), de Maud Alpi ★★½
Hay que tener un estómago de acero para soportar la ópera prima de la francesa Alpi, ya que transcurre casi íntegramente en un matadero de animales (vacas, cerdos, ovejas). Si bien la directora insinúa más de lo que muestra, vemos lo suficiente (el camino a la muerte, las criaturas recién sacrificadas, las vísceras y los charcos de sangre) como para que la experiencia sea por demás extrema. Pero si esa vertiente documentalista ya de por sí es angustiante, no menos sórdida es la mirada al protagonista, un joven que trabaja en el lugar y cuya principal compañía es un perro al que le dedica todos su afecto. También lo veremos chapotear en un arroyo junto a un compañero de trabajo, fumarse varios porros y tratar no demasiado bien a una mujer con la que acaba de mantener una relación sexual. A lo sanguinario e “inhumano” del matadero se le suma una mirada no menos despiadada en el terreno humano. En definitiva, el único héroe de la historia es el can, que se lleva los primeros planos más emotivos (si se permite el adjetivo) de un film que no da respiro y está al borde del regodeo y la explotación.
–Pescatori di corpi (Suiza, 64'), de Michele Pennetta ★★★✩✩
El de los inmigrantes clandestinos que llegan a Europa (y los miles que mueren cada semana tratando de cruzar el Mediterráneo) es uno de los temas cruciales de los últimos tiempos para la sociedad y también para el cine. De hecho, en Berlín ganó este año el Oso de Oro Fuocoammare, de Gianfranco Rosi. Pero este pequeño film (poco más de una hora) de Pennetta (un director de la región de Locarno) no es una denuncia horrorizada sobre esta problemática, por más que está en el trasfondo de las imágenes. Lo mejor que puede decirse de su realizador es que sabe hasta dónde mostrar y, mejor, qué no mostrar. Los protagonistas de Pescatori di corpi son esencialmente dos: un inmigrante de Sira que vive en un barco abandonado mientras busca las pertenencias de aquellos que han fallecido en su intento por ingresar a Italia (una suerte de carancho, de ave de rapiña) y el capitán de un pesquero, también de Sicilia, que debe lidiar con la guardia naval y los buques que traen africanos a la península para conseguir una magra cosecha diaria. Particularmente fuertes son las escenas en las que se muestra que en las redes que levantan en cubierta hay -además de peces y crustáceos- gran cantidad de indumentaria y otros elementos. Austero, cuidado y con algunos momentos de fuerte inspiración visual y notable significación, se trata, en definitiva, de un más que digno documental.
–Donald Cried (EE.UU., 85'), de Kris Avedisian ★★★★✩
–Mañana a esta hora (Colombia-Canadá, 85'), de Lina Rodríguez ★★★★✩
–I Had Nowhere to Go (Alemania, 100'), de Douglas Gordon ★★★★½ (en OtrosCines/Europa)
–El auge del humano (Argentina-Brasil-Portugal, 95'), de Eduardo "Teddy" Williams ★★★★✩
–Viejo calavera (Bolivia/Qatar, 80'), de Kiro Russo ★★★★✩
–El futuro perfecto (Argentina, 65'), de Nele Wohlatz ★★★★✩
Jurado: Dario Argento, Director (Italia, presidente), Angeliki Papoulia, Actriz (Grecia), Antonin Peretjatko, Director (Francia), Cornelia Seitler, Productora (Suiza) y Sean Price Williams, director de fotografía (EE.UU.).
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Excelente trabajo Diego con las críticas de las dos secciones principales. Un laburazo. También felicitar a Otros Cines Europa donde hubo amplia cobertura.
Un placer haber seguido la cobertura en el sitio y en las redes, muy completa, te felicito Diego. Lamento que cada vez se cubran menos estos festivales, ni que hablar de que dependemos de Mar del Plata o Bafici para poder ver todas estas novedades. Ojalá las programen a varias, saludo