Críticas
Deadpool, de Tim Miller
Un superhéroe dado vuelta
Una película que reniega del subgénero al que pertenece con una mirada irónica, negra, paródica y desprejuicidada, pero que termina resolviendo la historia de una manera bastante similar a la de otras películas de Marvel.
Deadpool (Estados Unidos/2016). Dirección: Tim Miller. Elenco: Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Ed Skrein, T.J. Miller, Gina Carano y Leslie Uggams. Guión: Rhett Reese y Paul Wernick. Fotografía: Ken Seng. Música: Tom Holkenborg. Edición: Julian Clarke. Diseño de producción: Sean Haworth. Distribuidora: Fox. Duración: 107 minutos. Apta para mayores de 16 años con reservas. En versión doblada o subtitulada. Salas: 159.
En una industria cinematográfica dominada desde hace años por las películas de superhéroes (y, dentro del subgénero, por los personajes de Marvel) los productores, guionistas y directores deben ingeniárselas para diferenciarse de lo mucho ya visto. En este sentido, Deadpool apuesta por el humor zafado antes que por la espectacularidad de la acción, por un juego irónico destinado a aquellos ya un poco cansados de tantos films similares y por situaciones bastante más extremas en términos de violencia, sexo y lenguaje que las que suelen dedicarse al target habitual de este tipo de productos: niños y (pre)adolescentes.
No es la primera vez que Hollywood parodia al cine de superhéroes (está, por ejemplo, la saga de Kick-Ass) y ni siquiera es la primera oportunidad en que Marvel se juega a pleno por la comedia (Ant-Man, Guardianes de la Galaxia y hasta el Iron Man de Robert Downey Jr. también transitaban ese camino), pero ninguno alcanzó el nivel de autoconciencia y autorreferencialidad ni el grado de provocación (escatología y vulgaridad incluidas) de Deadpool.
Ryan Reynolds interpreta a Wade Wilson / Deadpool, un auténtico antihéroe, un perdedor que -como en la historieta- suele hablarle directamente al espectador con la idea de generar códigos de identificación y empatía. Surgido de forma muy lateral de la saga de X-Men (también propiedad de Fox en cine), Deadpool es un renegado que se burla incluso de esos mutantes.
De todas maneras, nada (ni siquiera los insultos) pueden ser tomados demasiado en serio en esta película. Desde los créditos de apertura todo es broma, sarcasmo y autoparodia, como si se estuviera más cerca de la irreverencia de la Nueva Comedia Americana que del cine de superhéroes.
Wade tiene una novia (una prostituta de buen corazón llamada Vanessa que interpreta Morena Baccarin), pero cuando intenta llevar una vida más o menos normal se le diagnostica un cáncer terminal. Su única opción es someterse a un tratamiento experimental a cargo del sádico científico Ajax (Ed Skrein). Deadpool se salva, pero queda con todo su rostro desfigurado.
Los personajes secundarios no tienen demasiado despliegue. Deadpool contará con la ayuda de dos mutantes de X-Men (el gigante metálico Colossus y la adolescente rebelde Ellie Phimister / Negasonic Teenage Warhead), mientras que Ajax tendrá como ladera a Angel Dust (la campeona de artes marciales Gina Carano).
El principal problema de esta ópera prima de Tim Miller (un realizador surgido del mundo de los comerciales) es que la idea de reirse de todo y de todos, del uso permanente de los chistes internos, de las referencias a la cultura popular y de la voz en off cínica tiene un efecto limitado que se va desvaneciendo, esfumando con el correr de los minutos. De hecho, más allá del ingenioso despliegue de los efectos visuales, Deadpool se resuelve en términos muy similares al del resto de las películas de Marvel a las que en principio cuestionaba. El espíritu subversivo, se sabe, tiene sus límites. Sobre todo en Hollywood.
(Esta crítica fue publicada en el diario La Nación del 11/2/2016)
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Es bienvenida la violencia, el humor y la ausencia de la cuarta pared de esta película. Porque si bien inflige todas las reglas del lenguaje cinematográfico lo hace bien, Esto se debe a que confiaron en un Ryan Reynolds totalmente desatado, con sentido del humor adolescente que en este caso es bienvenido. Y en ser generosos con la violencia gore bien utilizada.