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Crítica de “Sharp Objects”, con Amy Adams (HBO)
La transposición de la primera novela de la cotizada Gillian Flynn tuvo un arranque prometedor.

Sharp Objects, basada en la obra homónima publicada en 2006 por Flynn (autora que ya había sido adaptada al cine con Perdida, de David Fincher; y Lugares oscuros, de Gilles Paquet-Brenner), es un proyecto que intenta ocupar el lugar de Big Little Lies mientras se aguarda la llegada de la segunda temporada de la serie con Nicole Kidman y Reese Witherspoon. De hecho, no solo ambos son dramas de origen literario encabezados por grandes actrices (en este caso, por Amy Adams y Patricia Clarkson), sino que hasta el director de ambas propuestas es el mismo: el canadiense Jean-Marc Vallée.
Por lo visto en el piloto de Sharp Objects (en total serán ocho episodios, todos los domingos, a las 22), la protagonista es igual de torturada y las historias familiares son igual de perversas y trágicas que las de Big Little Lies, pero el entorno laboral y socioeconómico es bien distinto. Camille Preaker es una redactora sin demasiadas luces de un diario de St. Louis que es enviada por su jefe a Wind Gap, Missouri, que no es otro que el pueblo natal de ella, a investigar la muerte de una adolescente y la desaparición de otra.
Camille es un alma en pena (carga y consume a toda hora una buena dosis de alcohol y pastillas) que regresa al lugar sin el más mínimo entusiasmo. Al conocer a Adora (Patricia Clarkson), su despótica y manipuladora madre, y algunos aspectos de su historia personal (a partir de permanentes y algo intrusivos flashbacks en los que su personaje es interpretado por Sophia Lillis), entenderemos por qué.
La vuelta de la hija pródiga, la tensión con vecinos y la policía local y la acumulación de miserias individuales y sociales conforman un típico panorama de pueblo chico-infierno grande que, por momentos, remite a territorios en la línea de Twin Peaks, pero también a las otras novelas (siempre ligadas a las heridas de los individuos de una comunidad) de Flynn, que también participó como coproductora y coguionista de tres episodios. Una serie inquietante, perturbadora y, por lo visto en esta primera hora, con varias aristas fascinantes. Crédito abierto, entonces, para los siete capítulos que vienen.
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Le dejo el crédito abierto por Amy Adams y la propuesta de lo que puede llegar a pasar en el siguiente capítulo. Pero este primer capítulo se torna repetitivo por momentos al igual que el personaje de Camille y sus sucesivas escenas de alcohol y la extensa duración para lo que narra y los conflictos que presenta. Promete y mucho pero creo que puede llegar a ser una gran decepción, espero que no sea así. Saludos