Críticas

Lincoln, de Steven Spielberg

Crítica de “Lincoln”, película de Steven Spielberg con Daniel Day-Lewis

Lejos de los clichés de las biopics históricas sobre líderes políticos, el director de La lista de Schindler construye un relato minucioso e implacable sobre la trastienda de la política (con su tarea de lobby y hasta la compra de votos) en un momento clave de los Estados Unidos a mediados del siglo XIX: el fin de la Guerra Civil y la aprobación de la 13ª enmienda que puso fin de la esclavitud. Nominada a 12 premios Oscar, esta película protagonizada por Daniel Day-Lewis (en un personaje que da la sensación de llevar el peso del mundo sobre sus hombros) resulta la antítesis formal, pero de alguna manera dialoga con Django sin cadenas, film de Quentin Tarantino que aborda la misma temática.

Estreno 07/02/2013
Publicada el 30/11/0002

Lincoln (Estados Unidos/2012). Dirección: Steven Spielberg. Con Daniel Day-Lewis, Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook, Tommy Lee Jones, John Hawkes, Jackie Earle Haley, Tim Blake Nelson, Jared Harris, Michael Stuhlbarg, Lukas Haas. Guión: Tony Kushner, basado en el libro de Doris Kearns Goodwin. Fotografía: Janusz Kaminski. Música: John Williams. Edición: Michael Kahn. Diseño de producción: Rick Carter. Distribuidora: Fox. Duración: 150 minutos.

Resulta difícil pensar que dos películas tan distintas en apariencia como lo son Lincoln y Django sin cadenas sean tan parecidas en muchos aspectos. Es que allí donde Quentin Tarantino eligió contar el fin de la esclavitud desde la perspectiva y los modelos del spaghetti western, Steven Spielberg decidió ponerse el traje y la corbata y contarla de una manera en apariencia muy clásica. Pero, así como el film de Tarantino no es tan irreverente como parece, la de Spielberg no es tan mojigata como algunos pueden creer.

Es que bajo el formato de película biográfica sobre un prócer de la nación, Spielberg encaró un proyecto complejo que intenta descifrar, a la manera de un thriller político, los manejos secretos que se hicieron para pasar por la Cámara de Representantes la 13ª enmienda -que decretó el fin de la esclavitud a mediados del siglo XIX-, proceso que implicó una serie de manipulaciones de votos, arreglos, coimas y súbitas enfermedades de votantes que se traducían en abstenciones en lugar de votos en contra.

La película se centra en el proceso de hacer pasar esa enmienda, hecho que ocurrió en un momento muy específico, justo cuando la Guerra Civil estaba llegando a su fin. El problema es que si esa guerra terminaba y el Congreso recuperaba a los estados sureños, esa ley nunca se iba a aprobar, por lo que Lincoln necesitaba hacerla pasar pronto y que los congresistas no sospecharan de que ya se llevaba a cabo una negociación para una rendición.

Interpretado por Daniel Day-Lewis, Abraham Lincoln es un hombre mayor y calmo, reflexivo, que habla lentamente y que posee un aura que todos a su alrededor respetan muchísimo, aunque algunos lo ven como alguien acabado. No se trata de una personificación para el lucimiento más obvio. Es en la calma y serenidad externa que Lincoln tiene, en la sensación que da de llevar el peso del mundo sobre sus hombros donde el actor se luce. No es fácil crear un personaje atractivo de un hombre lento y casi moroso, que habla pausado y camina medio agachado, pero Day-Lewis lo hace muy bien.

Lo más interesante del film es la forma en la que la historia “grande” de los Estados Unidos se normaliza y se entiende en un sentido más realista cuando se la pone en ese contexto de negociaciones sucias pero altamente plausibles y que hoy suenan más que realistas. En un sentido, tal vez lo que la película está queriendo decir es que en un país dividido como es hoy Estados Unidos a veces haga falta meter las manos en el barro para llegar a tomar medidas útiles. Discutible, claro, pero no por eso falso.

Muchos pensarán que Lincoln no es una película del todo spielberguiana en el sentido de que no tiene, ni busca, ser la épica del prócer de la nación ni la gran obra sobre un momento clave de la historia estadounidense, aun cuando de una manera indirecta termine siéndolo. La elección de contar la épica de Abe dejando de lado casi todos los "grandes éxitos" de su vida y centrándose en dos aspectos (la ley y el fin de la guerra) muestra un grado de concentración narrativa impensada en otros momentos para el director de El color púrpura, al menos a la hora de encarar este tipo de películas.

También es cierto que este sistema narrativo que consiste en conversaciones y debates dentro de cuatro paredes, con una gran parte de escenas que son charlas y discusiones en escritorios, no es lo que muchos esperamos a la hora de ver una nueva película de Spielberg. Tal vez esa excesiva “teatralidad” del film sea un punto en contra y en su primera mitad la narración se vuelve un poco oscura y algo pesada, como si le costara encontrar el ritmo narrativo, algo rarísimo en el realizador.

Pero cuando ese ritmo aparece, a partir de la intensificación de las negociaciones por la ley y por la rendición del Sur, cuando salen a relucir algunos dramas familiares del presidente (un hijo que murió, su propia esposa torturada por esa muerte y otro hijo que quiere ir a la guerra ante la negativa de sus padres), y crece la figura de Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones), un radical abolicionista al que hay que controlar, digamos, por no querer negociar nada, la película cobra una intensidad y emotividad que ya no decae hasta el final.

Si Lincoln es el cerebro de la “operación”, se podría decir que Stevens es su nervio y corazón… y Jones se roba la película en cada una de sus escenas. Esa relación junto a las que Lincoln mantiene con su secretario de Estado (David Strathairn), con el grupo de “lobbistas” que operan sobre los congresistas de la oposición (excelente James Spader, junto a John Hawkes y Tim Blake Nelson) y con su atribulada mujer (Sally Field) forman el núcleo de esta película algo grave y seria, llena de zonas grises, en la que Spielberg se acerca al tema de la esclavitud de una forma casi opuesta a la de Tarantino. Sin tantos flashes, brillos y escenas de alto impacto, tengo la impresión de que llega a conclusiones acaso más interesantes que las de su más joven colega. Una especie de serenidad de la adultez (Spielberg tiene, créase o no, 66 años) parece darle la convicción de que, a la larga, lo que cambia la historia no son los impactos sino los procesos.

COMENTARIOS

  • 13/02/2013 10:39—

    <p>Gran pel&iacute;cula, lo que muchos le critican a mi es lo que mas me gust&oacute;, oscura, lenta (pero no aburrida), farragosa (pero no abstrusa), teatral, tal como debe ser a mi criterio una pel&iacute;cula de este g&eacute;nero. Sobre las actuaciones que se puede decir, sencillamente espectaculares</p>

  • 12/02/2013 20:17—

    <p>Una pel&iacute;cula que peca de demasiado solemne, donde cada frase que se dice es m&aacute;s celebre que la anterior. Es verdad que a esta altura Spielberg puede hacer la pel&iacute;cula que le guste a el sin tener que preocuparse por la respuesta del p&uacute;blico, y le sigue yendo bien, pero para m&iacute; la pel&iacute;cula es fundamentalmente aburrida, teatral y acartonada, pero no fallida, porque &eacute;l tom&oacute; la decisi&oacute;n de filmarla as&iacute;.</p>

  • 12/02/2013 6:50—

    <p>Quiz&aacute; algo lenta y teatral pero una gran pel&iacute;cula. Para elogiar a Daniel Day-Lewis se me agotaron los calificativos. Y la gran Sally Field y el enorme Tommy Lee Jones y un elenco deslumbrante.-</p>

  • 10/02/2013 19:33—

    <p>Otro Spielberg lejos del m&aacute;s difundido y aceptado, que coloca planos impactantes en las luces y fotograf&iacute;a, interpretaciones para la vitrina, con un Daniel Day-Lewis que me remite a la imagen de un Quijote, alto, encorvado, flaco y siempre genial. Sally Field, la lejana protanista de Norma Rae, demuestra que los a&ntilde;os no han menguando su talento. La primera parte es sinceramente pesada y farragosa, y como bien dice la cr&iacute;tica, muy encerrada y algo teatral, oprimente, pero luego levanta vuelo en escenas y episodios realmente excelentes. No la votar&iacute;a para el Oscar pero no me extra&ntilde;ar&iacute;a ni dejar&iacute;a de aceptar si finalmente lo obtiene.</p>

  • 8/02/2013 17:21—

    <p>La vi en un NUCLEO colmado el pasado martes 6 - Es un Spielberg atipico, ya que aqui prevalece mas la palabra que la imagen (si bien todos sus aspectos formales son excelentes) - No podia ser de otra manera, ya que todo lo que se dice en este film es de suma importancia - Aqui S.S. tuvo al excelente Tony Kushner como guionista (lo habia sido en la notable MUNICH, uno de sus films menos reconocidos) - Lo bueno del relato es que se circunscribe en los ultimos 4 meses de la vida de A.L., durante la ardua implementacion de la 13a. Enmienda - Es probable que por momentos abrume la cantidad de informacion que recibimos, pero para nada invalida la fascinacion que nos produce la personalidad tan carismatica de este presidente - Las actuaciones son todas excelentes, comenzando por el descomunal Daniel Day Lewis, un Tommy Lee Jones deslumbrante y una Sally Field impecable.</p>

  • 3/02/2013 0:50—

    <p>Coincido en l&iacute;neas generales con la cr&iacute;tica de Lerer. De las pel&iacute;culas candidatas al Oscar, me pareci&oacute; la mejor, por lejos. Discrepo respecto de las supuestas semejanzas entre Lincoln y Django sin cadenas. Para Tarantino, el racismo y la esclavitud no son m&aacute;s que excusas para jugar una vez m&aacute;s con la Historia con una falta de reflexi&oacute;n adolescente, y armar otro pastiche posmoderno y berreta de g&eacute;neros reciclados (el spaghetti western -o southern -, en este caso), otro relato s&aacute;dico de venganza, salpicado con una violencia tan gratuita como superficial.</p> <p>Es muy dif&iacute;cil no hacer un retrato hagiogr&aacute;fico de una figura como Lincoln (aunque Griffith y Ford lo lograron en Abraham Lincoln y El joven Lincoln, respectivamente). Pero el mayor m&eacute;rito de Spielberg, Tony Kushner y Daniel Day-Lewis es haber compuesto un personaje con cierto grado de ambig&uuml;edad, que combina el estadista con el hombre pragm&aacute;tico, el gran orador con el narrador de an&eacute;cdotas graciosas (como la del retrato de Washington en el ba&ntilde;o de un ingl&eacute;s), el presidente firme con el pol&iacute;tico campechano y accesible, el l&iacute;der de una naci&oacute;n con el padre de familia atormentado por ciertos dramas (no es menor el hecho de que Spielberg se atreva a mostrar al pr&oacute;cer grit&aacute;ndole a su mujer y d&aacute;ndole una cachetada a su hijo mayor).</p> <p>Tengo un par de reparos. Uno es que la pel&iacute;cula cae en el t&iacute;pico lugar com&uacute;n del cine sobre negros hecho por blancos: la abolici&oacute;n de la esclavitud parece m&aacute;s un regalo de algunos nobles hombres cauc&aacute;sicos que la conquista de la propia raza negra. Es cierto que cientos de miles de blancos dieron su vida en la Guerra Civil de EE.UU. Pero la lucha de los negros s&oacute;lo se ve en el pr&oacute;logo (en la &uacute;nica escena de combate y en el di&aacute;logo de dos soldados con el presidente). Y los sirvientes de color de Lincoln son personajes poco desarrollados.</p> <p>El otro aspecto discutible del film es una cierta celebraci&oacute;n de la corrupci&oacute;n que percibo en el espacio dedicado a la banda de simp&aacute;ticos lobbistas encabezados por James Spader. Es probable que esas negociaciones sucias hayan existido. Pero Spielberg trata ese costado de la historia con demasiada ligereza, convirti&eacute;ndolo casi en un paso de comedia. Hasta cierto punto, privilegia esa especie de realpolitik, ese meter las manos en el barro, y minimiza la importancia de las convicciones puestas en juego por una parte de la dirigencia pol&iacute;tica y el papel cumplido por las masas. No s&eacute; si es la intenci&oacute;n de Spielberg y Kushner, pero ser&iacute;a un error de ambos sugerir que ese es el camino que debe seguir el gobierno de Obama. En tal caso, estar&iacute;amos ante la reivindicaci&oacute;n de un sistema corrompido que, en lugar de ser valorizado, deber&iacute;a ser corregido o sustituido por otro m&aacute;s democr&aacute;tico y participativo.</p> <p>De todas formas, como dije al comienzo, me pareci&oacute; una pel&iacute;cula digna y comparto la mayor&iacute;a de las apreciaciones de Lerer. Saludos desde Montevideo.</p>

  • 2/02/2013 21:42—

    <p>Excelente critica.</p>

  • 2/02/2013 18:56—

    <p>Gran pel&iacute;cula. Me hizo acordar a Amistad, otro gran film (olvidado) de Spielberg.</p>

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