Festivales

Crítica de “Malmkrog”, de Cristi Puiu (Competencia Encounters) - #Berlinale

El realizador de (2001) La noche del señor Lazarescu (2005), Aurora (2010), Tres ejercicios de interpretación (2013) y Sieranevada: Una reunión de familia (2016) inauguró la flamante competencia Encounters con un film de largo aliento que dura 200 minutos.

Publicada el 24/02/2020


-Malmkrog
(Rumania-Serbia-Suiza-Suecia-Bosnia y Herzegovina, 200’), de Cristi Puiu.

La última obra del director rumano fue elegida para abrir la nueva sección competitiva de la Berlinale, Encounters (de la que participa el argentino Matías Piñeiro con Isabella). Está clara la anomalía con respecto al pasado reciente: lo que no había sucedido, por ejemplo, con la horrible Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, que supo abrir el festival en 2015, acaeció en este caso. Fueron muchos los que no resistieron las más de tres horas de intensos diálogos de Malmkrog y abandonaron la sala.

Formalmente Puiu eleva la apuesta de Sieranevada, concentrándose en un solo lugar y en un grupo de personajes. La cámara ahora circula menos y los 60 planos que componen los 200 minutos incluso estaban pensados para ser 40 (el aumento se debió a requerimientos del exquisito diseño de sonido, según explicó el realizador). Sin vueltas de tuerca ni intriga en términos clásicos (solo hay una ruptura de la deriva narrativa) el acento se pone en los diálogos, en la esgrima verbal. 

En un momento que, por las referencias, parece principios del siglo pasado, Cristi Puiu encierra a sus personajes a discutir en una mansión aristocrática. De la política a la religión, pasando por la posibilidad de la existencia de "guerras justas", cada participante del debate parece más concentrado en su discurso que en su conexión con la realidad. El punto de vista de quienes se sientan a la mesa y el de quienes la sirven subrayan esa distancia, tanto como la disrupción antes referida, tras la cual la continuidad de la acción parece llevar la acción al territorio fantástico. 

El análisis de lo dicho nos lleva del rol pretendidamente humanista de Europa a la llegada del Anticristo. Algunas particularidades dejan en claro la actualidad de las discusiones, que se centran más en el pensamiento abstracto que en los casos concretos. Hay un placer evidente (y contagioso) en la aventura del duelo verbal (mayoritariamente en francés, lengua de las clases ilustradas por ese entonces), que no se pierde aunque el clima se vaya enrareciendo. La irrupción de la violencia, la creencia en la posibilidad de una democracia global, la religión y la demagogia conforman una deriva en la que la conexión con la actualidad moviliza tanto como intriga.


Otra reseña de la película, por Violeta Kovacsics, en OtrosCines/Europa




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