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Críticas de “The Souvenir”, de Joanna Hogg; y “Un amor a segunda vista” (“Mon inconnue”), de Hugo Gélin
Dos disímiles películas europeas que están disponibles para el alquiler en distintas plataformas.
-The Souvenir (Reino Unido-Estados Unidos/2019). Guion y dirección: Joanna Hogg. Elenco: Honor Swinton Byrne, Tom Burke, Tilda Swinton, Tosin Cole y Jack McMullen. Fotografía: David Raedeker. Edición: Helle le Fevre. Duración: 120 minutos. Disponible para alquiler en plataformas como plataformas como Cablevisión Flow, iTunes, Claro Video y Movistar Play. ★★★★½
El título de la nueva película de la londinense Joanna Hogg (Unrelate, Archipelago, Exhibition) está prestado de un cuadro de Jean-Honoré Fragonard, pintor francés emblemático de un antiguo régimen agonizante en los claroscuros del rococó. En la pintura, Le Souvenir, vemos a una muchacha grabar las iniciales del que suponemos su amante. Una acción que contemplamos desde una distancia aproximada de un par de metros y, desde un ángulo que muestra lo que sucede, pero que al mismo tiempo oculta partes fundamentales de la historia. A la chica, por ejemplo, la vemos de perfil, ocultando la mitad de su cara. Entre ella, el árbol y nuestra posición, la trigonometría perfila un triángulo rectángulo. Podemos dibujarlo juntando puntos, pero también siguiendo miradas: la de ella, la nuestra. Y así nos plantamos en una reveladora escena de The Souvenir en la que Hogg emula, en simetría vertical, aquella carambola. Julie, la protagonista de su historia (que comparte nombre con la chica del cuadro), está dirigiendo una película, abstraída en una escena que se desarrolla a un par de metros a su izquierda, y consiste, simplemente, en una actriz recitando un monólogo. El discurso es filmado por una cámara que, montada en un raíl, va trazando un travelling de acercamiento a la chica del discurso. Mientras (y ahí llega el prodigio), nosotros, espectadores, nos acercamos hacia Julie, en un movimiento de cámara que imita al dispositivo dentro del film.
La naturaleza palpitante, móvil, del encuadre cinematográfico desdobla el movimiento de lo pictórico, y complejiza sus significados. The Souvenir, de Joanna Hogg, como ocurre con el cuadro de Fragonard, nos invita a aprender a convivir con lo incompleto, un engorro que se eleva a la categoría de calvario cuando nos damos cuenta de que, cuanto más creemos acercamos a las respuestas, más preguntas van surgiendo. Volvemos a aquel movimiento (por duplicado) de cámara, y descubrimos de paso que el travelling de acercamiento es un arma de doble filo: al avanzar, podemos observar más detalles de aquello que nos interesa, pero a cambio perdemos la perspectiva del asunto. Más intimidad, pero menos noción del lugar, menos detalles que podrían ser reveladores.
Las dos horas de metraje de The Souvenir funcionan como un gran movimiento de acercamiento. De partida, una serie de fotografías en blanco y negro de una ciudad (presumiblemente, Sunderland) brindan una panorámica privilegiada del lugar en el que va a transcurrir la acción. Mientas, dos voces en off otorgan un sentido narrativo a la colección de imágenes estáticas: resulta que una joven directora de cine pretende rodar ahí una película. A partir de ahí, la cámara se va acercando hacia determinadas clases sociales (aquí, una aristocracia de decadencia viscontiana), hacia unos ambientes, hacia unas fiestas, hacia Julie y hacia un hombre que ella conocerá. Se va estrechando el círculo. Se va comprimiendo un cuadro en el que toda la información se sugiere. En las fiestas, la gente aprovecha la desinhibición generalizada para expresarse libre y abiertamente. Sobre sus aspiraciones en la vida, sobre sus temores, sobre lo que buscan en (y a través de) sus respectivos trabajos.
Pero la cámara ya ha empezado a moverse hacia delante, a incidir en la vida privada… y a insinuar su carácter insondable. Julie conoce a Anthony, y éste le pregunta acerca de la verdad contenida en la película que está filmando. A partir de ahí, cuando el plano corto ha tomado el relevo del largo, todo se emborrona; la imagen granulada se enturbia: la mentira se va apoderando del relato. La omnipresencia de espejos o cristales en The Souvenir apunta a algo más que al puro lucimiento estético: acentúa la dimensión elíptica del film. En vez de dar pistas desde una posición privilegiada, la puesta en escena se contagia de la confusión circundante, e intenta encontrar sentido a través de cualquier resquicio. La imágenes nos llegan partidas, desdobladas… ilustrando las deformidades de la trama. El carácter autobiográfico de la película, sumado a su componente metafílmico, crea un juego constante de simetrías y reflejos que funden dimensiones. Por ejemplo: Julie (Honor Swinton Byrne) es el alter ego de Joanna Hogg, y su mamá en la ficción es su madre en la vida real, Tilda Swinton.
A pesar de lo tormentoso y tóxico de la relación entre Julie y Anthony (descomunal Tom Burke en su intimidante repertorio de miradas), la música se emplea solamente en los breves montajes de transición. La película parece renunciar a lo emocional para centrarse en lo intelectual. Si acaso, pretende llegar a lo primero mediante lo segundo. El misterio de The Souvenir nace de las personas, y parece que solo pueda disolverse con la ayuda del arte, sin olvidar que el arte se debe al misterio. VÍCTOR ESQUIROL
(N. de la R.: The Souvenir comenzó su carrera ganando el máximo premio de la competencia World Cinema del Festival de Sundance 2019. Honor Swinton Byrne, que solo había tenido una mínima participación actoral de niña en El amante (2009), de Luca Guadagnino, hizo aquí prácticamente su debut absoluto y es la protagonista también de The Souvenir – Parte 2, que está esperando su estreno mundial en algún festival grande de 2020 (si es que finalmente se hace).
-Un amor a segunda vista (Mon inconnue, Francia-Bélgica/2019). Dirección: Hugo Gélin. Elenco: François Civil, Joséphine Japy, Benjamin Lavernhe y Edith Scob. Guion: Hugo Gélin, Igor Gotesman y Benjamin Parent. Fotografía: Nicolas Massart. Música: Sage. Edición: Virginie Bruant. Distribuidora: BF Distribution. Duración: 117 minutos. Apta para mayores de 13 años. Disponible para alquiler en plataformas como plataformas iTunes y Google Play desde el miércoles 29 de abril. ★★★✩✩
Comedia de rematrimonio con toques fantásticos, este tercer largometraje del director de Como hermanos y Dos son familia apela a ciertas fórmulas (piensen en un poco de Hechizo del tiempo y otro tanto de Como si fuera la primera vez) pero se las ingenia para salir de la media del género con cierta fluidez, encanto y el carisma de sus protagonistas.
En el arranque (casi como si fuera un cortometraje independiente y autosuficiente) vemos cómo se conocen en el colegio secundario Raphaël Ramisse (François Civil) y Olivia Marigny (Joséphine Japy). Se enamoran, se casan, él se convierte en un escritor consagrado, ella termina resignando su carrera como pianista profesional, la pareja entra en crisis y todo termina de la peor manera. Corte a una nueva realidad, a un presente alternativo: Raphaël descubre que en verdad su vida es de lo más patética, ya no es un autor famoso sino un docente con una situación afectiva y económica bastante penosa. Lo único que se mantiene de la versión anterior es su mejor amigo Félix (la revelación cómica Benjamin Lavernhe), fiel ladero y entusiasta compinche. Olivia, en cambio, sí se ha transformado en una estrella de la música y además está a punto de casarse.
Cómo será el reencuentro, qué pasará entre ambos ante sus nuevas situaciones, es el eje de esta comedia romántica con protagonistas carilindos, correctamente construida, algunas sorpresas y raptos de inspiración, una hermosa participación de la mítica Edith Scob y esa obsesión tan francesa por ambientar sus películas en los universos de la literatura y la música clásica. En definitva, un entretenimiento digno y profesional. Ni más ni menos que eso. DIEGO BATLLE
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CRÍTICAS ANTERIORES
-Desde su estreno allá por enero de 2015 en el Festival de Sundance (donde ganó el premio a Mejor Director) esta ópera prima de Eggers se convirtió en uno de los títulos más esperados por los amantes del (buen) cine de terror (religioso). La espera valió la pena: esta historia sobre una familia de colonos ingleses en la New England de 1630 es un deleite narrativo que apuesta por la creación de climas, por la psicología de los personajes y por la construcción de tensión y suspenso con, claro, muchos sustos. El resultado es fascinante y permite asegurar que este tan transitado (gastado) género goza de muy buena salud.
-Actualización: vuelve a los cines de la Argentina el 29 de octubre de 2026 con motivo de una serie de reestrenos del género de terror con motivo de Halloween.
-No fue fácil el camino del argentino Andrés Muschietti hasta concretar -ya muy cerca de los 40 años- su ópera prima. Conocido aquí en 1999 por su cortometraje Nostalgia en la mesa 8, que integró Historias Breves 3, el director se afincó en España y luego, de la mano del poderoso e influyente Guillermo Del Toro, amplió su corto homónimo de 2008 para conseguir un enorme éxito de taquilla en todo el mundo. Con la siempre notable Jessica Chastain como protagonista, una narración fluida, una puesta en escena elegante y una preocupación infrecuente dentro del género de terror por profundizar en la psicología de sus personajes, selló su ingreso a Hollywood por la puerta grande. Talento de exportación.
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-Con apenas 6 largometrajes previos y solo tres en los últimos 16 años, el brillante director de Green Fish (1997), Peppermint Candy (1999), Oasis (2002), Secret Sunshine (2007), Poesía para el alma (2010) y Burning (2018) ganó el Gran Premio del Jurado y el de la crítica FIPRESCI en la reciente Mostra de Venecia con un implacable y exquisito film que aborda las crisis matrimoniales y las diferencias de clase.
-Disponible en Netflix desde el viernes 6 de noviembre.
La factoría detrás de notables films como Coraline y la puerta secreta (2009), de Henry Selick; ParaNorman (2012), de Chris Butler y Sam Fell; Los Boxtrolls (2014), de Graham Annable y Anthony Stacchi; Sr. Link (2019), del propio Butler; y Kubo y la búsqueda samurái (2016), también de Travis Knight, concibió otra bella propuesta de animación.
