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Crítica de “Puan”, película de María Alché y Benjamín Naishtat con Marcelo Subiotto y Leonardo Sbaraglia (Competencia Oficial) - #71SSIFF
Tras La práctica, de Martín Rejtman, el cine argentino presentó en la sección principal de San Sebastián otra notable comedia, aunque en este caso con la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA como epicentro. Desde el jueves 5 de octubre se podrá ver en las salas locales.
Puan (Argentina-Italia-Alemania-Francia-Brasil/2023). Guion y dirección: María Alché y Benjamín Naishtat. Elenco: Marcelo Subiotto, Leonardo Sbaraglia, Julieta Zylberberg, Alejandra Flechner, Mara Bestelli, Cristina Banegas, Andrea Frigerio, Gaspar Offenhenden, Héctor Bidonde, Damián Dreizik y Camila Peralta. Fotografía: Hélène Louvart. Edicón: Livia Serpa. Música: Santiago Dolan. Sonido: Fernando Ribero. Producción: Federico Eibuszyc y Bárbara Sarasola-Day (Pucará Cine), y Bárbara Francisco Mendivil (Pasto). Coproducción: Tatiana Leite ( Bubbles Project), Giovanni Pompilli (Kino), Christoph Friedel y Claudia Steffen (Pandora), Axel Kuschevatzky y Cindy Teperman (Infinity Hill), y Mathieu Verhaeghe y Thomas Verhaeghe (Atelier de Production). Distribuidora en cines de Argentina: Digicine. Duración: 111 minutos. En Competencia Oficial.
María Alché se formó en la ENERC; Benjamín Naishtat, en la FUC. Ella desarrolló primero una carrera como actriz, trabajó con Lucrecia Martel y debutó como directora de largometrajes con Familia sumergida (2018); él rodó Historia del miedo (2014), El Movimiento (2015) y Rojo (2018). Lo que ninguno de los dos había hecho hasta ahora era una comedia y, en ese sentido, Puan resulta una muy bienvenida sorpresa.
Entre el humor asordinado y algo deforme de Embriagado de amor, de Paul Thomas Anderson, y una veta política incluso dentro del ámbito de la comedia que remite al cine de Nanni Moretti, Puan tiene como perfecto antihéroe a Marcelo Pena (Marcelo Subiotto), un docente que ha dedicado buena parte de su vida a enseñar Filosofía Política en la UBA. Cuando el jefe de cátedra muere de un infarto en medio de una sesión de running, este hombre bastante torpe, tímido e inoperante en el mundo real pero curtido en el arte de los teóricos sobre Jean-Jacques Rousseau o Thomas Hobbes aparece como el candidato lógico a sucederlo.
Sin embargo, desde Frankfurt llega (vuelve) Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia), un egocéntrico, presuntuoso y seductor profesor que encandila con sus citas de Kant en alemán, su histrionismo y un noviazgo con la despampanante Vera Mota (Lali Espósito en poco más que un cameo). Será hora entonces de que la Facultad organice un concurso (la decana es interpretada por Cristina Banegas) y el duelo quede planteado.
Alché y Naishtat no solo se ocupan del tan particular mundillo académico (en Filo se discuten ideas pero además se militan) sino también del universo familiar de Marcelo, un padre bastante ausente y culpógeno (nunca alcanza a conectar en serio con su hijo Manolo que interpreta Gaspar Offenhenden) y bastante distante también de su esposa Vicky (Mara Bestelli), una activista feminista que ha construido un mundo propio que no lo incluye demasiado (él además parece estar siempre huyendo, escondiéndose o en el mejor de los casos tratando de pasar inadvertido).
La dupla de directores se permite abordar los dilemas éticos de la Inteligencia Artificial y acto seguido apelar a las muy distintas facetas del humor: desde el físico hasta el de enredos, pasando por el escatológico (vemos cómo Marcelo tiene que lidiar con unos pantalones llenos de mierda). Y lo más singular es que ese permanente pendular entre lo intelectual y lo más mundano se combina, se integra y funciona casi siempre de manera orgánica y natural.
Hay en el personaje de Marcelo que Subiotto maneja con su habitual ductilidad y múltiples matices algo de patetismo, inseguridad y cierto sometimiento a las humillaciones del entorno, pero también no poca resiliencia, nobleza e integridad. Será entonces en el marco de esa lucha interna donde se verá cuáles de esas dos fuerzas contrapuestas saldrá victoriosa.
Con un excelente elenco que incluye también a Alejandra Flechner, Julieta Zylberberg, Andrea Frigerio, Héctor Bidonde, Damián Dreizik y Camila Peralta, con el sólido aporte visual de la talentosa directora de fotografía francesa Hélène Louvart (ya había trabajado con Alché en Familia sumergida) y un logrado uso dramático de Dos Cero Uno, clásico de Charly García incluido en Clics Modernos, ese magnífico disco que en noviembre próximo cumplirá 40 años; y del tango Niebla del riachuelo, esa oda al desamor creada por Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo, Puan resulta una película ligera, divertida y fluida en su envoltorio, pero dueña también de un regusto amargo y una gran intensidad política porque en su interior ebullen las contradicciones, miserias, valores y formas de resistencias de quienes no se resignan a arriar sus banderas.

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