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Crítica de “Miséricorde” (“Misericordia”), película de Alain Guiraudie (sección Cannes Première) - #Cannes2024
El director francés de El rey de la evasión y El extraño del lago concibió una de las películas más disfrutables de toda esta 77ª edición. Coproducida por Albert Serra, se trata de una brillante mixtura de thriller, drama pueblerino y comedia picaresca.
Miséricorde (Misericordia, Francia-España-Portugal/2024), Guion y dirección: Alain Guiraudie. Elenco: Félix Kysyl, Catherine Frot, Jacques Develay y Jean-Baptiste Durand. Música: Marc Verdagyer. Fotografía: Claire Mathon. Edición: Jean-Christophe Hym. Duración: 102 minutos. En la sección Cannes Première.
No sé si Misericordia terminará siendo la mejor película del festival (sin dudas estará en el Top 3), pero sí que fue la más disfrutable de toda la programación. Guiraudie es, en varios sentidos, un cineasta de culto incluso dentro de Francia porque sus películas (que en muchos casos abordan la homosexualidad masculina y las vidas de la clase trabajadora) tienen algo de nicho. En ese sentido, su nuevo opus es de los más accesibles de toda su filmografía sin por ello resignar su mirada punzante, incisiva, provocadora.
Jérémie Pastor (Félix Kysyl) es un joven que regresa para una visita en principio relámpago al pueblo de Saint-Martial para asistir al funeral de quien fuera su jefe en la panadería del lugar. Pero, como quien no quiere la cosa, se va quedando en lo de la viuda Martine (la gran Catherine Frot). Pronto habrá un asesinato en el bosque, se producirá una investigación policial en busca del cadáver y se irán desarrollando las muy particulares relaciones de Jérémie con Martine, con un vecino (David Ayala) y finalmente con el cura (el hilarante Jacques Develay).
Así, pendulando todo el tiempo entre el thriller, el drama hétero y gay, la acumulación de enredos y el habitual humor negro que esta vez incluye a la Iglesia (situaciones más simpáticas que blasfemas como una extraordinaria confesión invertida con el cura exponiendo sus intimidades), Guiraudie va bordando sin prisa pero con enorme gracia y sensibilidad una simpática, fascinante, lúdica, encantadora tragicomedia sobre el deseo, la empatía y el perdón que es, de esas que uno querría ver todos los días como refugio para sentir que la vida, el cine y el mundo pueden resultar bastante mejores de lo que en realidad son.

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FESTIVALES ANTERIORES
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El prolífico director de películas como 8 citas (2008), Estocolmo (2013), Que Dios nos perdone (2016), El reino (2018), Madre (2019), As bestas (2022) y series como Impares (2008), La pecera de Eva (2010-2011), Frágiles (2012-2013), Antidisturbios (2020) y Los años nuevos (2024) se presentó por primera vez en la sección principal de Cannes con un drama que aborda una traumática relación padre-hija y está ambientado en el mundo del cine.
Tras su multipremiada ópera prima Tengo sueños eléctricos (2022), esta directora costarricense continúa indagando en la intimidad de las relaciones familiares con el énfasis en las femeninas.
El director de Happy Hour (2015), Asako I & II (2018), Drive My Car (2021), La rueda de la fortuna y la fantasía (2021) y El mal no existe (2023) estrenó entre Francia y Japón una historia sobre la amistad, el compromiso con la salud, el cuidado a los ancianos, el poder del arte y la forma de (intentar) lidiar con la muerte.
