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Crítica de “Youth (Hard Times)”, documental del chino Wang Bing (Competencia Internacional) - #Locarno2024

Segunda parte del tríptico con el que el director de Al oeste de las vías muestra el infame trabajo cotidiano en las factorías textiles de su país.

Publicada el 13/08/2024


Youth (Hard Times) / Qing chun (Ku) (Francia, Luxemburgo, Países Bajos/2024). Dirección: Wang Bing. Fotografía y cámara: Shan Xiaohui, Song Yang, Ding Bihan, Liu Xianhui, Maeda Yoshtiaka y Wang Bing. Edición: Dominique Auvray y Xu Bingyuan. Duración: 227 minutos. En la Competencia Internacional.

Wang Bing pasó casi seis años (de 2014 a 2019) filmando a un puñado de los 300.000 jóvenes de entre 16 y 32 años (la mayoría son veinteañeros provenientes de zonas rurales) que trabajan por períodos de unos pocos meses en algunos de los 18.000 sórdidos talleres textiles que operan en Zhili, una ciudad-burbuja dentro de Huzhou City, provincia de Zhejiang, ubicada a 150 kilómetros de Shanghai. Pibes y pibas que viven hacinados en unos decadentes departamentos ubicados generalmente arriba de las propias factorías y son sometidos a extenuantes jornadas laborales, con mínimo tiempo para el descanso, en las que cobran unos pocos yuanes por prenda, por lo que la productividad (léase terminar la vestimenta a la mayor velocidad posible) es la clave. Condiciones infrahumanas. Esclavitud modelo siglo XXI.

En el Festival de Cannes 2023 Wang Bing presentó Youth (Spring), primera entrega (215 minutos) de una saga que encuentra en Youth (Hard Times), una segunda parte (227 minutos) que acaba de estrenarse en Locarno y cerrará con una tercera titulada Youth (Homecoming), que con sus “escasos” 152 minutos tendrá su première mundial dentro de pocos días en la Competencia Oficial de la Mostra de Venecia. Habiendo visto entonces las dos primeras películas (nada indica que el cierre vaya a decepcionar), estamos frente a una saga de diez horas con la que el más importante documentalista chino sigue registrando y exponiendo de manera directa, franca, descarnada, los profundos contrastes, contradicciones e inequidades de una sociedad como la de su país.

Con el mismo esquema narrativo que la primera entrega (largos planos secuencia que evitan cortes innecesarios y, por lo tanto, cualquier tentación de manipulación en el montaje), Youth (Hard Times) mantiene una estructura coral, pero tiene como protagonistas a Xiao Wei y Liu Gang, dos veinteañeros que intentan juntar algo de dinero y regresar para el Año Nuevo a las modestas casas de sus familias.

Las diferencias de clase se aprecian a cada rato: jefes que se niegan a pagar lo que corresponde apelando a cualquier artilugio o, peor aún, patrones que huyen con la mercancía terminada sin abonar un solo yuan. Negociaciones de último momento, asambleas improvisadas y la sensación de que los trabajadores deben aceptar las infames condiciones o irse con las manos vacías. Si no fuera por la presencia de celulares y de alguna que otra máquina más o menos nueva, podríamos estar frente a la misma situación que hace varios siglos atrás.

Hay tensiones sexuales propias de la explosión hormonal de esa edad, bromas políticas (“¿Nos dará dinero Xi Jinping?”, dicen) y un momento de enorme intensidad en el que se cuenta la brutalidad policial (encarcelamiento y torturas incluidas) con que se reprimió en Zhili una masiva protesta en 2011, como para que a nadie le quedaran ganas de volver a quejarse.

La saga de Youth denuncia como pocos otros documentales de las últimas décadas la desesperación por el dinero y el desgarrador nivel de explotación que ha sido una de las claves competitivas con que China ha alimentado su locomotora económica. Los números podrán ser muy positivos, pero el costo humano queda expuesto en toda su dimensión en este insoslayable trabajo de Wang Bing.



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