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Crítica de “Paul”, documental de Denis Côté (Panorama) - #Berlinale2025
El prolífico director canadiense regresa al documental -género en el que había incursionado con la notable Ta peau si lisse / A Skin So Soft (2017)- para sumergirse en la vida de un joven que lucha contra la depresión, la ansiedad, la soledad y la obesidad con estrategias decididamente poco convencionales.
Paul (Canadá/2025). Dirección: Denis Côté. Fotografía: Vincent Biron y François Messier-Rheault. Edición: Terence Chotard. Música: Chantale Morin. Duración: 87 minutos. En la sección Panorama Dokumente.
Tanto en sus películas de ficción como en sus documentales, al canadiense Denis Côté siempre le gustaron los personajes excéntricos, pintorescos, seres considerados distintos, algo marginados y perdedores dentro del sistema. En ese sentido, Paul es otro singular y extrañamente querible antihéroe que se suma a la galería de retratos de su filmografía.
El Paul del título tiene 34, pesa 136 kilos y ha sufrido en la última década una depresión total que lo mantuvo desconectado del mundo real. Hasta que este hombre solitario, tímido y discreto encontró de la manera más insólita e inesperada una suerte de fantasía terapéutica que lo ayudó a salir de su encierro, sus fobias y su degradación física y psíquica: limpiar de forma obsesiva y sin cobrar las casas y departamentos de mujeres que a su vez se suman a juegos fetichistas y sadomasoquistas, de dominación-sumisión.
Paul también empieza a filmar de forma compulsiva cada detalle de sus experiencias cotidianas compartiéndolas luego en reels de Instagram que él mismo edita. Claro que la adicción a las redes sociales en una personalidad como la suya (y no solo como la suya) empieza a generar nuevos trastornos de ansiedad y efectos no deseados.
Côté se dedicó durante siete meses a observar y registrar sin juzgar ni apelar a una actitud paternalista. Poco a poco, a partir de sus rituales y su dinámica diaria, vamos descubriendo nuevas facetas en un personaje que en primera instancia aparecía como un mero loser o un nerd. Que el documental explore el universo BDSM no significa que se trate de un film que se regodea en la perversión, sino todo lo contrario: el director hace gala de una mirada humanista, sincera, tierna, respetuosa, desprejuiciada y empática para sumergirse y sumergirnos en el universo íntimo de alguien al que la sociedad en general y el cine en particular suelen ningunear, invisibilizar, ghostear. En ese sentido, Paul no es solo un muy buen film sino un bienvenido trabajo a contracorriente.
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