Festivales

Críticas de tres películas ganadoras de distintas secciones de la Mostra

Para quienes –como quien esto escribe- no estuvieron en la 70ª Mostra que finalizó hace pocas horas, los servicios vía streaming se han convertido en una excelente alternativa para estar actualizados sin la necesidad de viajar. Gracias a FestivalScope se pueden apreciar los documentales Sacro GRA, (que se quedó con el León de Oro de la Competencia Oficial), y Double Play: James Benning and Richard Linklater (vencedor de Venice Classics). Y, en la Sala Web, se pudo ver Eastern Boys (triunfadora en la sección Orizzonti).

Publicada el 30/11/-0001


-Sacro GRA (Italia/2013, 93’), de Gianfranco Rosi (Competencia Oficial).

El director de Below Sea Level y El Sicario Room 164 ganó -para sorpresa de casi todos- el León de Oro otorgado por el jurado que presidió Bernardo Bertolucci con este documental que marcó su regreso a Italia luego de haber abordado tensos conflictos en el exterior. Rosi se pasó más de dos años filmando en los alrededores de la autopista de circunvalación de Roma (conocida como Grande Raccordo Anulare o GRA) para descubrir personajes (y, claro, pequeñas historias de vida) de gente común de los suburbios.

El resultado es un más que interesante documental observacional cuyo principal problema para su justa valoración es… ¡que ganó Venecia! Es muy improbable que no haya habido películas de ficción superiores en la sección oficial de la Mostra, pero con sus hallazgos y limitaciones no estamos ante un film para nada desdeñable.

Rosi opta por retratar a personajes bastante particulares y al mismo tiempo elusivos, evitando así la demagogia de caer tanto en el humor comprador como en el patetismo: un aristócrata del Piemonte y su hija universitaria; un experto en botánica midiendo ruidos en el interior de las palmeras y detectando insectos que las van devorando, un paramédico que socorre a víctimas de accidentes de tránsito en una ambulancia mientras cuida a su madre senil; un pescador de anguilas que vive en una casa-bote sobre el Tiber; unas mujeres maduras a bordo de una casa rodante; unas jóvenes que bailan semidesnudas en el caño de un bar de mala muerte, viejas asistentes a una ceremonia religiosa; hombres que putean por el tráfico atascado; un fotógrafo que hace fotonovelas; travestis que sobreviven prostituyéndose; inmigrantes (latinos -muchos ecuatorianos-, africanos o asiáticos) con sus músicas y sus costumbres, trabajadores de un cementerio… y así.

Hay una idea de viaje (por esa “General Paz” romana, claro), de paso del tiempo (cuando aparecen bellas imágenes nevadas) y un intento de coralidad que le da amplitud y le quita profundidad a los distintos perfiles. Las imágenes aéreas nos recuerdan a la mexicana En el hoyo, de Juan Carlos Rulfo; las que Rosi tomó cual voyeur en distintos departamentos de un monoblock, a la brasileña Edificio Master, de Eduardo Coutinho; y -como bien sostiene Manu Yáñez en su crónica final- también hay algo de la española En construcción, de José Luis Guerín.

Con unos encuadres vistosos y una fotografía (¿demasiado?) cuidada, Rosi nos lleva de la noche al día, del verano al invierno, de la tragedia a lo lúdico, en una ensayo personal bastante entrañable y por momentos fascinante sobre la Roma menos turística y, por lo tanto, más humana.

Otra reseña de este film por Diego Lerer en Micropsia



-Eastern Boys (Francia/2013, 128’), de Robin Campillo (Sección Orizzonti).

El director de la más que interesante Les revenants (y habitual guionista de Laurent Cantet) se mete con un tema urticante (la relación entre los franceses y los inmigrantes ilegales de Europa del Este) y de una manera nada complaciente (la película remite por momentos al Michael Haneke de Caché/Escondido; y, en otros, a la revulsiva Play, de Robert Östlund).

El film arranca con unos jóvenes de Rusia, Ucrania, Moldavia y otros orígenes que se juntan cerca de la estación ferroviaria parisina de la Gare du Nord y se las ingenian para eludir el control de la policía inmigratoria.  
Daniel (Olivier Rabourdin), un cincuentón gay bastante discreto, se arma de valor y se acerca a uno de ellos, veinteañero, quien acepta visitarlo en su departamento al día siguiente. Pero ese muchacho huérfano no llegará solo sino acompañado por una banda que tomará el lugar para armar una fiesta y saquearlo por completo.

Sin embargo, mientras describe la vida de esos personajes tan opuestos (la seguridad del francés en contradicción con la clandestinidad del inmigrante), el film va derivando en principio hacia una historia de amor, y luego hacia un tenso policial con la pareja tratando de quebrar el sino trágico. Eastern Boys es una película densa y rigurosa, provocativa y sujeta a múltiples lecturas. Ganó la sección Orizzonti y ese premio, seguramente, amplificará la polémica que el tema abordado ya de por sí genera.



-Double Play: James Benning and Richard Linklater (Francia-Portugal-Estados Unidos/2013, 70’), de Gabe Klinger (Venice Classics).

Crítico, investigador y programador trotamundos, Klinger financió con múltiples aportes (desde el mítico André S. Labarthe, productor del ciclo Cinéma de notre temps, hasta una campaña de crowdfunding) este documental que describe y reconstruye la larga amistad entre dos directores/cinéfilos aparentemente (sólo aparentemente) muy distintos entre sí: el consagrado realizador Linklater y ese autor de culto que es el experimental Benning.

Klinger filma encuentros formales e informales entre ambos en la Austin  Film Society (donde Linklater exhibe films de Benning a sus estudiantes) o en la casa del director de Escuela de rock y Antes de la medianoche en Texas y los muestra charlando sobre la admiración recíproca, sobre sus visiones del cine, el registro del tiempo, los usos de la tecnología, la literatura, la música y muchas cosas más.

Esos diálogos de por sí son más que interesantes (se tratan de dos intelectuales con mucho humor) y a eso Klinger le agrega buenos materiales de archivo y momentos distendidos, como cuando Linklater practica tenis con una máquina lanzapelotas o ambos se divierten jugando al béisbol, otra de las pasiones que comparten. Es, sí, un ensayo sobre cómo pensar y hacer cine, pero -sobre todo- una encantadora mirada sobre la amistad masculina.

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