Críticas
Estreno en cines y luego en streaming
Crítica de “Grand Tour”, película de Miguel Gomes (MUBI)
-El creador de La cara que mereces, Aquel querido mes de agosto y la trilogía de Las mil y una noches ganó el premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes 2024 con esta película experimental que de alguna continúa la línea de Tabú (2012).
-Tras su lanzamiento en tres salas comerciales, llega a MUBI el 18 de abril de 2025.
Grand Tour (Portugal-Francia-Italia/2024). Dirección: Miguel Gomes. Elenco: Crista Alfaiate, Gonçalo Waddington, Cláudio Da Silva y Tran Lang-Khê. Guion: Mariana Ricardo, Telmo Churro, Maureen Fazendeiro y Miguel Gomes. Fotografía: Rui Poças, Sayombhu Mukdeeprom y Gui Liang. Duración: 129 minutos. Salas: 3 (Cine Arte Cacodelphia, Cine Arte de Córdoba y Nave Uncuyo de Mendoza). En MUBI desde el viernes 18 de abril.
(Publicada originalmente en la cobertura del Festival de Cannes 2024)
Edward Abbot (Gonçalo Waddington) es un burócrata, un funcionario de segunda línea del gobierno británico que en 1918 arriba a Birmania (hoy Myanmar). Su objetivo principal parece ser reencontrarse con su novia Molly Singleton (Crista Alfaiate), a la que no ve hace ya siete años. Pero una serie de contratiempos (por ejemplo, el descarrilamiento de un tren o enfermedades varias) harán que todo se vaya demorando mucho más de lo pensado. Uno podría decir que no se trata de una sinopsis demasiado prometedora, pero en el cine de Gomes a veces importa más el cómo que el qué. Y el cómo, la forma, es otro prodigio narrativo y visual que el director portugués viene profundizando película tras película (Tabú es la que más conexiones evidentes tiene con esta).
Con fotografía de su compatriota Rui Poças en estudio, Gomes filmó las escenas de interiores respetando la estética y el vestuario de la época; sin embargo, cuando la historia viaja hacia Tailandia, Vietnam, Filipinas, Singapur, Japón y China (ya con Sayombhu Mukdeeprom y Gui Liang como DF) las imágenes son actuales, abrazando así sin pudor los anacronismos y el documental tanto urbano como de la naturaleza (hay imágenes de monos y osos pandas en selvas y bosques). Y el relato avanza básicamente a partir de las voces en off de impronta literaria que se escucha en el idioma de cada nuevo país al que se traslada la acción. Salvo unos pocos planos, la inmensa mayoría de Grand Tour -que tiene algo de Sans Soleil, de Chris Marker- es en blanco y negro, y en varios pasajes profundizando los claroscuros y la textura del fílmico.
La primera parte tiene como protagonista casi exclusivo a Edward, mientras que la segunda es monopolizada por Molly en lo que termina siendo la misma historia de índole trágica contada desde dos diferentes puntos de vista. Como siempre en el cine de Gomes, las presencias de la música, de los artistas en vivo, de las performances propias de cada lugar, se convierten en un elemento tan o más importante que los diálogos o los conflictos que se esbozan.
Puede que el efecto de fascinación de Grand Tour sea algo menor que el de Tabú porque hay algunos elementos (como cierta estética propia del cine mudo o las reflexiones sobre el colonialismo) que se reiteran y ambas historias se extienden por encima de las dos horas, pero la nueva película de Gomes sigue siendo una experiencia en muchos aspectos asombrosa, curiosa, reveladora, con el espíritu del cine de aventuras y ese inconfundible sello radical y experimental del director portugués.
COMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

CRÍTICAS ANTERIORES
Doblemente premiada en la competencia oficial Cineasti del Presente del Festival de Locarno 2025 (Premio Especial del Jurado y mejor interpretación para Aurora Quattrocchi), la ópera prima de la italiana Margherita Spampinato llega a una docena de salas argentinas.
Tras su première mundial en la competencia oficial Cineasti del Presente del Festival de Locarno 2025 (donde ganó el premio a la Directora Revelación) y su paso por otras muestras como las de San Sebastián, Fuera de Campo y La Habana, se estrena el primer largometraje de ficción de la directora de Mi último fracaso y Partió de mí un barco llevándome.
Estrenado en la competencia Cineasti del Presente de Locarno (donde ganó, entre otros, el premio a Mejor Opera Prima de todo el festival suizo) y galardonado también en otras muestras como Toronto, Montreal y Ghent, el primer largometraje de la canadiense Sophy Romvari, que propone una intensa historia de corte autobiográfico, se convirtió en uno de los debuts más aclamados de 2025. Se proyecta en dos únicas funciones en el MALBA.
Esta audaz ópera prima tailandesa fue premiada en los festivales de Cannes, Sitges y Chicago.
